Marcelo Padilla

"Busco incomodar, porque yo mismo estoy incómodo"

Tras una iniciativa de MDZ Online y la editorial Caviar Bleu, el sociólogo y columnista de este diario Marcelo Padilla saca hoy a la venta su libro “Pensamiento Salvaje”. Aquí, una entrevista a fondo con el portador de una mirada políticamente incorrecta y socialmente profunda.  

Por Ulises Naranjo.

Curiosa cuestión entrevistar a quien te dice y le decís “Mi Hermano”, cada vez que lo ves; alguien con quien llevás veinte años navegando de un extremo a otro de la vida, con los excesos y las bendiciones del caso.

Y es que la entrevista es un género que asume un ejercicio singular: hablar con alguien suponiendo que nadie habrá de enterarse y esperando que el entrevistado se deje seducir y termine diciendo aquello que no quería decir. Hecha la aclaración, vamos al intento.

Marcelo “Marmat” Padilla es sociólogo, magíster, cantante de rock y columnista de MDZ Online. Ahora, gracias a la iniciativa de este diario y de la editorial Caviar Bleu –la editorial de Anne Caroline Biancheri–, presentará su libro “Pensamiento Salvaje, escritos desde el piedemonte”, (el libro, se indica, costará $45 en quioscos y librerías y $40 llamando a MDZ, al 4052400 o escribiendo al mail promociones@mdzol.com”).

Mañana de diciembre mendocino, banco de la Plaza Independencia, botella de bebida sin alcohol, par de vasos de plástico blanco. Marcelo Padilla es un concepto en formación, un espíritu atrapado en su idea de la libertad y, para el caso que nos convoca de la publicación de un libro, un hombre que busca con desesperación su manera de expresarse.

El resultado es notable: es muy poco común que, en un diario, uno note que detrás de las palabras hay un autor buscándose a sí mismo en las calles impiadosas. El lo logra, razón suficiente para leer su libro, dejarse invadir por sus pensamientos salvajes.

- ¿Qué hay en tu libro?

- Son 23 escritos seleccionados de las columnas publicadas en MDZ desde 2007 a la fecha. La idea fue naciendo en Facebook, con foristas que plantearon que podría armarse un libro. Después, vino la vinculación de Caviar Bleu con los dueños del diario y se fue dando el libro en conjunto. Tiene fotografías de Ximena Niederhauser, prólogo de Roly López, corrección de estilo de Juan López y el trabajo en la editorial de Gonzalo Llanes y el diseñador Javier Zarzavilla. Son mis primeras columnas; ahora estoy trabajando en la compilación de un segundo libro, con las columnas más nuevas.

- ¿Hay algún concepto que los vincule?

- Hay una línea de tiempo personal. En ellos cuento mi partida de San Juan, cuando de niño me vine a vivir a Mendoza, la guerra de Malvinas, el regreso de la democracia, y planteos políticos, provocativos y viscerales, sobre mi mirada de la sociedad mendocina. También hay mucho delirio y mucha ficción. Todo lo que se me ocurrió imaginar, está también en los textos.

- Vos no tenés una tradición literaria, estás más vinculado a lo académico…

- Es verdad: mi formación es sociológica y mi vinculación con los artístico ha sido a través del rock, cantando y escribiendo las letras de “Los Salvages Unitarios” (sí, con “g”) y “Elegante Sport”, las dos bandas que he integrado. No tengo la tradición del escritor y tampoco la del periodista. Gracias a los directores del diario y a la conducción de los dueños, se me permitió tener un espacio para escribir y hacerlo con libertad y hasta con impunidad.

- ¿Por qué destacás la libertad y hasta la impunidad? ¿Cuál es tu visión de lo que ocurre en los otros medios?

- MDZ ha hecho un aporte; ha innovado en esto. No es que no haya gente que pueda escribir así, sino que en los otros medios no se les da un lugar. Los periodistas están bastante condicionados a un estilo periodístico muy provincial y a la línea editorial del diario. Por eso, cuando te dicen, “dale, escribí” y te animás a enviar un par de columnas políticamente no muy correctas y hay discusión, enfrentamiento, sobre si esos textos son publicables o no, y aún así te mantienen, llama la atención. Las columnas tomaron vida propia y parece que el lector lo estaba necesitando.

- ¿Cuál es tu concepto respecto del periodismo que se está haciendo en Argentina?

- En este momento, para mí, hay demasiados medios, demasiado periodismo concentrado o no.

- Pero, ¿no está bueno que haya más medios, más voces diversas al discurso de los medios hegemónicos?

- No sé, la verdad no sé, pero de la cantidad que hay, hay pocas cosas atractivas. Existe demasiada sobreinformación, que virtualiza la experiencia de lo real. Internet democratiza, ayuda, pero vuelve más livianos los contenidos, en su calidad. Creo que no vale la pena perder mucho tiempo en leer cuestiones periodísticas, mirar noticieros, canales de 24 horas de noticias…

- ¿Por qué definiste como salvaje tu pensamiento? ¿Qué tiene de salvaje?

- Me parece interesante explorar en un discurso y en un pensamiento que no siempre está llamando “al orden”. Busco explorar un pensamiento desde la ausencia, desde la nada, con mi vaga idea de la incertidumbre. Busco incomodar, pero porque yo mismo estoy incómodo y quiero expresar mi incomodidad. Yo no obturo el vacío con un discurso sociológico y académico de punta a punta. Podría hacerlo: hace quince años que soy profesor universitario, tengo una maestría en FLACSO… pero no me interesó hacerlo. Escribo, si se quiere y si se me permite, desde un lugar más artístico, curioso, inquieto, dejando que a veces brote la ira, la bronca, lo maldito…

- Cuando hablás de tu libro, omitís la referencia a lo literario en él. ¿Preferís ser analizado más desde lo sociológico que desde lo literario?

- No sé: yo soy columnista de diario, no un escritor. Para ser un escritor, los escritores de Mendoza tendrían que hablar bien de mí…

- ¿Vos pensás que ser buen escritor dependería de eso?

- Es que funcionan así las convenciones. Acá, los escritores y los poetas son amigos entre ellos y definen quiénes escriben bien y quiénes escriben mal. Entonces, cuando le hacen un reportaje, son las palabras autorizadas. Igual pasa con pintores o músicos. Yo tengo amigos de la cancha, amigos escritores y hasta políticos… Y no me interesa lo que digan los escritores. Que me analicen los escritores me importa tres carajos… No me calienta. Me animo a escribir, a usar metáforas, a perfeccionar mi escritura… Y si mañana me animo a escribir una novela, la escribo. Me gusta escribir, me apasiona, me calma. Después, las interpretaciones son libres. Me da lo mismo lo que digan, con todo lo que me han puteado los foristas…

- Todo el mundo publica libros y la gran mayoría no son literarios: hay publicaciones de ciencia, de investigadores, académicos, de periodistas. Hay de todo y me llama la atención tu reacción tan fervorosa cuando hablás de los escritores. Estás como previniéndote de lo que puedan llegar a decir los escritores de tu libro…

- Puede ser, sí, a mí me salen así las cosas a veces. De todas maneras, hay algo obvio: es un texto literario. El tema es ver de qué está hecha esa literatura.

- Y a lo mejor resulta que a los escritores les gusta tu libro…

- Bueno, sí. Lo que pasa es que yo no escribo para ninguna cofradía en particular. No escribo para que me aprueben los escritores ni los músicos ni los plásticos ni los periodistas. Yo escribo columnas en un medio masivo, con un alto nivel de lecturas de gente de distinta formación. Y si a alguien lo divierte, lo enoja o lo hace pensar, está bueno. Yo no persigo ningún objetivo; no busco que la gente salga a hacer cosas a partir de mi libro. No me calienta. En todo caso, me gustaría que lo lean. Nada más.

- Has tenido muchos cruces con los foristas de MDZ a lo largo del tiempo. Has recibido comentarios tan salvajes como tu propuesta. ¿Cuál ha sido la evolución de tu ánimo con eso?

- Al principio, me sentía mal y reaccionaba. Me ponía mal leer… tanta gente que me puteaba. Cuando te putea uno, va, pero cuando te putean veinte, treinta, cuarenta, cincuenta tipos en una columna, vos decís ‘mierda, es unánime, tienen razón estos tipos’. Después me di cuenta de que pasa por otro lado. Hay muchos que salen a putear porque están absolutamente incómodos con lo que leen…

- Yo creo que con tus textos lo que hacés es manifestar una crisis que te es propia y que, por eso, es genuina tu escritura. Sin embargo, creo que esa crisis también es propia de los mendocinos, que nos constituye como sociedad. Y los lectores no están muy dispuestos a que un columnista los ponga de cara con sus contradicciones. Por eso, la reacción es violenta… Esto, históricamente, no ha pasado con los columnistas, periodistas o escritores, hasta la aparición de los diarios digitales. Ahora, hay menos impunidad para decir las cosas. Tenés el rebote al instante de los lectores, así escribas maravillas o pelotudeces…

- Sí, totalmente…

- Y agrego que le das en el centro de las pelotas al mendocino conservador, que sólo le interesa conservar, no alterar…

- Claro; y ahora, ya lo tomo como parte del juego. Son las nuevas formas de la comunicación. Está bien que el lector tenga un espacio de participación. Si contribuye o no esa participación, no sé... Es muy relativo. La participación de los lectores no contribuye a mejorar la información. La elección de la información y las arbitrariedades de las líneas editoriales seguirán siendo decisión de los que manejan los medios. Se pide la participación de lectores, pero cada medio tiene lectores cautivos ideológicamente. “Perfil”, por ejemplo, tiene foristas que se expresan desde un fascismo y un nazismo muy espontáneo. Algo espantoso que es fiel reflejo de lo espantoso que es el diario de Fontevecchia.

- Distingamos “foristas” de “lectores”, porque los lectores son enorme mayoría y los foristas consecuentes, enorme minoría. Y concluyamos, entonces, en que los diarios digitales tienen los foristas que se merecen tener, MDZ incluido…

- MDZ tiene un 70% de foristas que son reaccionarios, porque me parece que a MDZ le falta más apertura ideológica. Si vos ponés un 80 o 90% de noticias que hablan mal de la gestión nacional o si publicás lo que dice Perfil como si fuera cierto, por ejemplo, las noticias que dicen que los que organizaron la ocupación en Villa Soldati son “ultra K” –porque resulta que hay “ultras K” y “K”–, y hasta ponés la misma foto, esto atrae cierto tipo de gente que piensa que lo que dice Perfil es verdad… Es mi opinión. Para mí, los sectores populares que no tienen acceso a la información y que pueden pensar de otra manera, tampoco se manifestarían dispuestos a entrar a opinar a estos foros. Esa gente históricamente se expresa de otra manera: hacen una manifestación en las calles, toman un terreno o una fábrica o festeja si le aumentaron el sueldo. 

- Sos abiertamente kirchnerista y escribís con total libertad en MDZ, esto también hay que reconocerlo, porque no es usual que se dé en otros medios…

- Yo destaco y reconozco el espacio que tengo en MDZ, porque sé de los condicionamientos que tienen los periodistas cuando escriben.

- ¿Cuál debería ser para vos una buena línea editorial, de forma que se dé mayor apertura a la diversidad?

- Ahora, los directores de los diarios no tienen que tener la cabeza de un empresario. Tendrían que ser tipos más formados –no necesariamente titulados– en ciencias sociales, política, orientadas a la comunicación. A mí me parece que hay una gran confusión de parte de los directores de diarios y los columnistas políticos respecto de que el poder es el gobierno. Nunca en países como los nuestros, el poder es el gobierno. Es una cuestión básica para entender cómo operan los grupos económicos y sus corporaciones. No se puede analizar una coyuntura sin ver estas cuestiones constitutivas. Por eso, lo que se termina haciendo, en la mayoría de los casos, es escribiendo para la corona. Y nada más. Por eso, no hay libertad en los medios. O hay poca libertad y poca autonomía y debería haber más autonomía. Menos operaciones de prensa y más autonomía y esto haría más ricos a todos los medios. Este, para mí, es un concepto más diverso de periodismo. 

- ¿Cuáles han sido las consecuencias de la muerte de Néstor Kirchner? En principio se hizo visible lo que los grandes medios habían vuelto invisible…

- Esa fue una de las cosas más interesantes. No fue una muerte cualquiera: marcó una bisagra; dejó al descubierto algo que estaba tapado por los medios de comunicación. Lo que se vio, expresado en las exequias y homenajes por distintos actores sociales, no sólo el peronismo como identidad política partidaria, fue emocionante. Néstor Kirchner estaba demonizado por los medios. Y ahora parece que el tipo no era tan malo. Muchos no se bancaron que él les haya hecho frente, desnudando muchas cosas en el país. Y ahora no se bancan que se haya muerto y se constituya como mito para millones de jóvenes. La recuperación de la relación de los jóvenes con la política este país, sin dudas, se la debe a Kirchner. Una de sus primeras decisiones fue no darle bola a ningún periodista. Y me pareció fantástico. Los periodistas de los medios masivos decían “no le comunica a la gente”, cuando en realidad lo que querían era marcarle la agenda. Guste o no, la política se recuperó con Néstor Kirchner. Por supuesto, hay críticas al gobierno: sigue habiendo pobres y sigue habiendo gente con muchísima guita que sigue acumulando muchísima guita. No obstante, lo que hizo Néstor y lo que ahora hace Cristina es lo más cercano a lo que yo pienso que debe hacerse.

- Estamos viendo un proceso social ligado a la política, incluso con una idea de modelo apropiada colectivamente. En los ’90, también hubo un modelo, el menemista, pero no había proceso social ni apropiación masivos, sino de un grupito de privilegiados. ¿Cuánto hace que no había en el país un proceso semejante?

- Claramente, desde principios de los ’70, porque, lamentablemente, el alfonsinismo no llegó a construir la idea de modelo. El alfonsinismo produjo una explosión cultural muy valiosa, pero a Alfonsín los capitanes de la industria –los empresarios de la Unión Industrial Argentina– terminaron por marcarle las decisiones de gobierno. La diferencia de los ’70 con los años actuales es que, entonces, se creía que un socialismo nacional y popular era posible. No obstante, aquellos valores e ideales permanecen y se recrean en la actualidad.

- ¿Y cuál es tu evaluación del peronismo de Mendoza? ¿Qué está fallando aquí?

- Lamentablemente, en gran medida, ha fallado la gestión de Celso Jaque. En lugar de abrir el juego a distintos actores sociales, eligió a sectores de la Iglesia Católica, a Aguinaga y Rico del Partido Demócrata o a la Fundación Contemporánea, menemistas reciclados. En los espacios claves del poder, hubo poca presencia de funcionarios afines a lo que el kirchnerismo genera en la Argentina. Para mí, el gobierno de Jaque es una decepción, más allá de que hay gente valiosa y laburadora en él. Hasta ahora, el PJ mendocino no ha sabido nuclear a tanta gente que aprueba la gestión de Cristina en el país. Y los militantes del resto de los partidos con perfiles progresistas, como el radicalismo, están en el dilema de jugarse a torcer las estructuras actuales de la conducción o a emigrar al kirchnerismo, como muchos han hecho, por ejemplo Martín Sabbatella o Carlos “El Negro” Raimundi, quien era radical alfonsinista.

-  ¿Y qué opinás de la mirada-diagnóstico que dice que Mendoza nunca ha estado peor que ahora? ¿Había más inclusión antes que ahora?

- No estoy de acuerdo. Mendoza se ha transformado en una provincia grande, importante y hay que analizar las variables desde este lugar. Mendoza sufre una crisis por la transformación hacia delante que está sufriendo. La provincia crece, hay más barrios, se llena de extranjeros, hay una vendimia gay, crecen las exportaciones, hay muchos hoteles cinco estrellas, el parque automotor es de primera línea y hay hasta un multimedios fuertísimo que rige destinos empresariales en todo el país. Hay también más habitantes y con mayor nivel de educación. Antes era todo más simple, ahora, las respuestas son más complejas. Mendoza está mejor parada que antes y el problema que tiene es que todavía no encuentra un proyecto de desarrollo y, sobre todo, un Norte que guíe los cambios. Nos falta una clase dirigente que brinde un sentido a este proceso de crecimiento. Eso no les pasa ahora, por ejemplo, a los sanjuaninos.

- ¿Hay ninguneo de la gestión nacional para con la provincia?

- Los datos son claros y están disponibles: Mendoza es una de las provincias económicamente más fuertes de la Argentina y la más fuerte de la región. El ingreso per cápita proporcional de la gente de la Ciudad de Mendoza es de los más altos de Argentina. Por eso, algunos interpretan que apoyar más a las provincias más desprotegidas es ninguneo; yo no. Y, desde la gestión, si uno es parte de un proyecto nacional, debe mirar todas las realidades y entender cómo se tienen que repartir los recursos de la mejor manera. Por eso, yo prefiero que le den más a Jujuy que a Mendoza. Prefiero ver el todo, para entender las partes: si yo tengo seis hijos, no voy a darle educación de excepción a tres y a los otros tres, los dejo tirados. La idea del ninguneo en los medios ya harta, porque la intención de fondo, siempre, es ver de qué manera se habla mal del gobierno nacional o el provincial. Es más de lo mismo y los que dicen eso, se dan la razón entre ellos y fabrican su propia realidad.

Así es él, como ha sido siempre: directo como un puñal o el índice de un dios. Ahora, con su libro publicado, brinda nutrientes a una verdad: los buenos escritores no son los que escriben bien, sino aquellos que están buscando su propio lenguaje. Como pocos, casi nadie en los medios de comunicación, Marcelo Padilla lo está haciendo y la gimnasia es por demás saludable y se verá si así es el resultado.

Con “Pensamiento salvaje”, nos da cuenta de su desvelo desesperado y su mirada sobre nosotros como pueblo. No es poco. Y se le agradece.

Opiniones (24)
22 de agosto de 2017 | 10:39
25
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22 de agosto de 2017 | 10:39
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  1. Con razón tus notas no aparecían. en google. Llegué a pensar: qué bueno sería si las juntara en un libro. Cuando digo *tus notas* me refiero a las que tienen tu estilo inconfundible, las transgresoras, las que no dicen nada y dicen mucho (LAS DE POLÍTICA NOOOOOOOOOOOOOOO!). Supongo que no es verdad que te sentís incómodo. No me siento incómoda yo que no tengo ni la centésima parte de tu talento y me atrevo a opinar. Si me asegurás que sólo son notas disparatadas e irreverentes me regalo el libro para Navidad.
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  2. tenes tres tipos de foristas los que te comparan con Carver, los que incomodas por que son la "sociedad mendocina" y los que saben que detras de una mascara siempre se esconde un bandido
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  3. Tarzàn: te felicito...
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  4. a todos
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  5. Saludos y suerte, Marmat. hay que darle pa´lante en esta vida, y seguir escribiendo y publicando es un método maravilloso.
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  6. Esto no es más que otra demostración de talento de Marmat Padilla! Los comentarios de los menducos incómodos dejarlos de lado. La envidia los carcome. Abrazo grande! Marmatic!
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  7. "busco neurotizar por que yo mismo soy un neurotico"
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  8. Ya sabemos que no es candidato inmediato a nobel de literatura , a quién carajo le importa? pero varios comentarios son para el Nobel del resentemiento de vieja chusma de barrio. Escriban por lo menos un graffitti manga de nabos y después critiquen
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  9. he compartido alguna de tus opiniones, otras no y algunas, decididamente no las he entendido. Y sobre lo de incomodar porque yo estoy incómodo, me suena a como yo tengo fiebre, quiero que todos la tengan o como estoy con diarrea, quiero que los demás también anden a las corridas yendo y viniendo del baño. Supongo que debés tenér mejores razones para escribir lo que escribís.
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  10. Ojala que cuando yo tambien llegue a los cincuenta y pico, siga teniendo ganas de generar cosas como el Sr. Padilla.- Qué ejemplo de vida!.- Para permanecer joven de espiritu hay que mantenerse intelectualmente activo.-
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