Carlos Espósito

"El problema será si Wikileaks revela información de las corporaciones"

Mendocino, profesor y catedrático de derecho público internacional en Madrid.

Carlos Espósito (45) es un mendocino que emigró hace unos 25 años. Catedrático, profesor de Derecho Público Internacional en la Universidad Autónoma de Madrid, doctorado, es uno de los mendocinos destacados en el mundo que puede poner en foco lo que ya es un problema global: qué hacer con Wikileaks, Julian Assange, y el dilema entre la información confidencial y la que no debería serlo, porque necesariamente debe estar a mano de los ciudadanos. “Los gobiernos deben trabajar para la gente y no al revés” dice Espósito en la entrevista con este diario, en la que desgranará conceptos muy claros sobre –precisamente- el derecho a conocer. De eso se trata todo este problema.

-¿Qué tan dañina fue la difusión de los cables para la diplomacia de EEUU y el equilibrio de las relaciones diplomáticas?

-Creo que la publicación de telegramas secretos de embajadas, en este caso a través de Wikileaks y los cinco grandes diarios que lo difundieron, lo que ha hecho es poner al descubierto el modo de actuar de la diplomacia tradicional. Para los que conocen estos modos, no se trata de algo nuevo. Hay todo tipo de telegramas entre las embajadas y sus capitales. Los hay largos… cortos… de temas específicos o generales… ha sido la forma tradicional de comunicación. Hay telegramas muy famosos, como el “telegrama largo” que escribió desde Moscú un funcionario norteamericano llamado George Kennan en 1946, y que dio pie al inicio de la carrera armamentista. Allí se explicaba que la Unión Soviética no era permeable a una lógica de la razón, pero sí a la de la fuerza… Esto no es nada nuevo… lo que ocurre es que este tipo de documentos suelen ser confidenciales durante largos períodos de tiempo, de 20 a 50 años según cada país. Los documentos conocidos hasta ahora no son sorprendentes desde el punto de vista de la diplomacia. Las relaciones están regladas desde la convención de Viena de 1961, que permite a los países conseguir información por medios lícitos. El problema es qué tipo de información se consigue, y cómo. La mayor parte de los telegramas que yo he leído reflejan la opinión de funcionarios de EEUU que están haciendo su trabajo. Podrán estar mal o bien hechos, pero reflejan sucesos u opiniones sobre el país receptor hacia el país acreditante…

 

-¿Y el control de daños?

-Sinceramente creo que la información que se ha revelado no se ve tan dañina para Estados Unidos. Sí hay algunas que pueden serlo para los gobiernos de otros países. Pero no son generalizadas sino específicas, como el espionaje a funcionarios de la ONU. En cuanto a lo demás, hasta ahora podría afectar a las relaciones puntuales y momentáneas de los países. Quizá también haya efectos que tengan que ver con conocer políticas o agendas ocultas de algunos estados, como los países árabes con respecto de Irán, o de China respecto de las dos Coreas. En todo caso esto sirve para descubrir la hipocresía de la diplomacia y de ciertos países…

Lo que no puede hacer un país es inmiscuirse en los asuntos internos, ni utilizar medios ilícitos para conseguir información. Por ejemplo, si uno de los telegramas informa sobre una boda en una ex república soviética…eso no tiene nada de ilícito, e incluso puede ser interesante según sea el relato del embajador, para determinadas naciones. Pero, cuando se dice, se sugiere o se ordena espiar a funcionarios de las Naciones Unidas, ya no es lo mismo…

-Como por ejemplo conseguir sus números de tarjetas de crédito…

-Exacto… ese es el caso… es información que se está obteniendo de manera ilícita. Y en el límite hay situaciones como la de España, donde funcionarios de la embajada de EEUU han hablado con jueces para tratar de obstaculizar justamente a la justicia. No es algo nuevo que los estados se interesen por las causas de sus ciudadanos. El problema es cómo lo hacen. Hay que analizar bien cómo se hizo y desmenuzar la receptividad de los funcionarios españoles ante los pedidos. En todo caso, lo que marcan todos estos documentos es un punto de partida…

-¿Qué piensa de que toda esta información se haya hecho pública?

-En la medida en que sea de internes público de los ciudadanos y que no afecte la seguridad de las personas, yo creo que la publicación de estos documentos tiene efectos benéficos. La ciudadanía es ahora más conciente de cómo se hacen las cosas por parte de los gobiernos, de cómo se maneja la información y de cómo se obtiene. Esto puede mejorar los modos de la diplomacia internacional. Es obvio que guardar todo esto en una computadora ha sido un error grave. Hoy en día la información que se archiva de esa manera es muy vulnerable.

-Bueno… hay toda una corriente de pensamiento, especialmente en foros y redes sociales, que sostiene que en realidad no hubo “descuido”, sino la intención de EEUU de revelar ciertos temas, que de otra manera no podría ventilar…

-Es una teoría muy difícil de creer. No creo que sea posible. Pero en cuanto a la publicación en sí, pondría de relieve dos cuestiones: los efectos benéficos para la democracia en tanto se conocen informaciones relevantes para todos los ciudadanos, no sólo de un país sino del mundo, y también porque pueden mejorar los modos diplomáticos. Esto también puede servir para distinguir entre lo que realmente tiene que ser secreto y lo que no. Por ejemplo: si una persona va a un psicólogo sus sesiones son claramente privadas, igual que entre un abogado y un cliente. Pero aquí estamos hablando de las relaciones entre un gobierno y sus ciudadanos, e indirectamente con una potencia, en cuestiones que afectan al mundo entero. Habrá que ver en qué medida –y esto está sujeto a jurisprudencia internacional incluso por la Corte Interamericana de Derechos Humanos- los ciudadanos pueden tener acceso a información que debería ser de un acceso más transparente. Hablo aquí de información que no debe ser necesariamente confidencial, privada o secreta. Los gobiernos trabajan para los ciudadanos y no al revés. Aquí hay que afinar ese punto de vista y ver en qué medida esto puede ser enfocado hacia los derechos de conocer que tiene la ciudadanía.

-Se ve cierto prejuicio… Complejos del gobierno de los EEUU con respecto de países y dirigentes… en los cables se puede advertir algo de esto ¿Cómo lo analiza usted, como conocedor del mundo diplomático?

-(…) No tengo una respuesta… Los telegramas que se conocieron son muy pocos… esa pregunta necesita de un estudio muy pausado de todos los telegramas, distinguiendo por países y regiones. Es claro que siempre hay prejuicios… pero cada embajador y cada gobierno hacen preguntas diferentes y cada misión diplomática tiene preocupaciones concretas, algunas circunstanciales y otras de plazos más amplios. Los conocimientos que tenemos de otros países son muy escasos, y es inevitable que haya algo de prejuicio como punto de partida de cualquier análisis. Nosotros conocemos algunos países con más fundamentos… o nos interesan más… pero aquí hablamos de documentos de todos los países del mundo. Hay países muy desconocidos y quizá en esos casos aparezca primero el prejuicio. De todos modos, hay que pensar sobre la base que todos los telegramas se redactan desde la óptica de funcionarios y diplomáticos de EEUU, con la visión, los temas y la información que a ellos les interesa.

-¿Cómo medimos el equilibrio entre la forma ilegal en la que se obtuvieron los cables, el derecho de las poblaciones a saber, y los beneficios que puede reportar el conocimiento para mejorar la diplomacia, sincerar las relaciones y democratizar la información?

-Realmente me parece que es una pregunta muy difícil de contestar desde un punto de vista objetivo en este momento. Creo que aun nadie conoce la dimensión de lo que se ha revelado. Llevará mucho tiempo saberlo. Creo que no hay una respuesta blanca o negra. Es una cuestión de grados o perspectivas. Si uno es un ciudadano de a pie puede tener mucho mayor interés en contar con la información… quiere saber cómo se siente afectado y cómo lo representa su gobierno... Es difícil encontrar gente que diga que no quiere conocer los documentos si no viven en los EEUU. Pero allí se produjo una división interna. Están los que defienden al gobierno y dicen que no puede actuar si no hay cierta confidencialidad y lealtad… Pero hay otros que dicen ‘queremos saber cómo actúa nuestro gobierno, que es autoritario porque pone todo como confidencial y secreto, y se nos escapan las cuestiones que nos afectan públicamente’. En EEUU se está discutiendo no sólo de beneficios y desventajas de la publicación, si no qué se hace con Julian Assange, Wikileaks y aun con los cinco directores de los periódicos que publicaron la información. Hay quienes les quieren aplicar la ley de espionaje a Wikileaks, Assange y los diarios. Es claro que Assange no puede ser acusado de traición, es australiano y no americano. Sin embargo todo esto va a tener consecuencias en la forma de informar, y también para aquellos que han puesto a disposición del público la información… hay que ver qué ocurre con todo esto.

-¿Estas revelaciones pueden tener la potencialidad de desatar conflictos, aun bélicos, o de descalabrar la economía del mundo?

-Yo creo que la diplomacia va a digerir estos telegramas, estos documentos, y que habrá algunas consecuencias específicas. Pero me parece un poco exagerado decir que puede haber alguna conflictividad bélica por los telegramas que hemos podido leer hasta ahora. No parecen ser razón para un conflicto armado... No lo creo. En cuanto a la economía, es muy rara (risas). Lo que he podido ver de estos cables es de pocas consecuencias para la economía. Lo que sí puede generar consecuencias es que Wikileaks revele información de bancos y corporaciones privadas, como han advertido. Y eso sí puede tener efectos económicos muy importantes. Eso va a plantear con mayor crudeza el problema de los datos de interés público versus los intereses privados. Ese sí puede ser un conflicto importante.
Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 04:50
2
ERROR
22 de agosto de 2017 | 04:50
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. "...que Wikileaks revele información de bancos y corporaciones privadas..." Eso sería lo más interesante. Saber de quién y cuánto es el dinero que se esconde en los "paraísos fiscales".
    1
En Imágenes