Enrique Quesada

¿Y Mendoza? Salud mental, manicomios y la ley que los prohíbe

Subsecretario de Gestión para la Salud.

En el Senado de la Nación se ha planteado un proyecto de ley que pretende un cambio rotundo del paradigma de la internación de pacientes psiquiátricos. Concretamente, la iniciativa de la senadora Sonia Escudero, del Peronismo Federal, busca eliminar los manicomios y la reclusión de pacientes en los centros de tratamiento de adicciones.

Hasta ahora, los pronósticos legislativos indican que es posible que la idea se transforme en ley, ya que no hay mayores cuestionamientos. Relevamos qué haría Mendoza si esta ley de pone en marcha y cómo se transformaría su sistema de salud mental.

Las respuestas vinieron por cuenta de Enrique Quesada, subsecretario de Gestión para la Salud.

- ¿Cuál es su opinión sobre la iniciativa planteada en el senado de la Nación por el Peronismo Federal que busca eliminar por ley el funcionamiento de manicomios y centros de adictos?

- Esa corriente tuvo su inicio hace muchos años en Italia, y su impulsor fue el psiquiatra Franco Basaglia. Él inició la corriente que impulsó el cierre de los manicomios. Por ello, los cerraron. Tuvieron muchos problemas al principio hasta que pudieron sustituir la atención mediante la reclusión de los pacientes. Eso los llevó indefectiblemente a inventar la atención de día, incorporando al tratamiento una mucho mayor contención familiar y apoyo a la familia del paciente, dando origen a lo que ahora conocemos como la “terapia familiar”. Esto logró influir sobre el estado psíquico de los pacientes, ya que el abandono de las familias los empeoraba. Y la presencia familiar facilitó la atención.

- ¿Qué fue lo que cambió la corriente de Basaglia?

- En aquella época, en muchos lugares los hospitales psiquiátricos eran verdaderos depósitos de enfermos. Esa situación en Mendoza no es así. Por ejemplo, en los dos hospitales psiquiátricos que hay, el promedio de estadía es de 20 o 25 días, lo que representa un dato importante. Ese promedio resultó más o menos estable a lo largo del tiempo. Y hay algo que tenemos que destacar: nuestros hospitales no tienen como misión separar a los pacientes de la familia. Por otra parte, El Sauce, además, es un hospital totalmente abierto, con un entorno agradable, dentro de lo que puede serlo un hospital. El Carlos Pereyra está todavía más dedicado a pacientes agudos.

- ¿Los hospitales generales están atendiendo a pacientes con patologías mentales?

- En Mendoza la dirección de Salud Mental tiene una cantidad importante de actividades que tienden a que los hospitales generales asuman los servicios de salud mental, aunque en ese tema tenemos hospitales que sí los brindan como el Central, Lagomaggiore, Notti y Schestakow. Pero nuestro objetivo es desarrollarlo aun más para que atiendan a una gran parte de las patologías psíquicas. Nos está faltando en el hospital Tagarelli de Eugenio Bustos, que pronto tendrá dos camas para salud mental. Nuestra política va en ese sentido, aumentando la oferta de servicios en los hospitales generales. Tenemos centros infantojuveniles ambulatorios, que son 8 en toda la provincia. La tendencia es a internar lo menos posible. Estamos de acuerdo con lo planteado en el proyecto, aunque lo estamos tratando de llevar a la práctica. La situación en Mendoza no está tan mal siempre y cuando teniendo en cuenta que no está todo perfecto.

- ¿Qué pasa con centros como el hospital de crónicos Jorba de Funes, conocido como “el Cottolengo”?

- En esos casos, es muy difícil de asumirlos. Por eso está bajo la órbita de Desarrollo Humano: los casos son realmente muy complejos y prácticamente no se pueden tener en una institución de otras características. Pero siempre hay que tener en cuenta que estando en contacto con sus familias, con personas sanas, esos pacientes van a estar mejor. Lo mismo pasa con la educación de personas discapacitadas: hay toda una tendencia a que compartan el mismo espacio educativo con el resto de los chicos, siempre que se pueda.

- Sí hay que transformar los actuales manicomios, como dice el proyecto de ley, ¿podría El Sauce adaptarse para ser un hospital general?

No es apto para transformarse en un hospital general, porque carece de la complejidad estructural que necesita un hospital de enfermos agudos. El Sauce tiene pabellones separados, porque eso es mejor para los pacientes psiquiátricos, pero no es bueno para pacientes agudos. En el Pereyra sí podríamos potenciar al máximo las actividades sin internación, que es lo que están haciendo, favorecidos por su existencia dentro del área urbana.

- El proyecto también pretende desactivar los centros de atención de adictos. ¿Cómo trabaja Mendoza en ese aspecto y en qué afectaría la ley?

Como dije, tenemos 8 centros específicos para adictos en los centros infantojuveniles hasta los 14 años, en donde se aborda el caso de riesgo de adicciones. Lo que nos está faltando es una unidad de pacientes en crisis, sean adictos o no y un centro de desintoxicación más dilatada, como hay en otras provincias. Hay tratativas del Gobierno para que la organización que trabaja en estos temas Casa del Sur se instale en Mendoza. Hay otro centro más vinculado con la iglesia que también quieren instalarse en Mendoza. Son casas con tratamientos multidisciplinarios para la deshabituación que no tenemos ahora.

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 07:38
2
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18 de noviembre de 2017 | 07:38
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  1. COMO ESTARÁ DE DESACTUALIZADO EL DOCTOR QUESADA QUE HACE MÁS DE 50 AÑOS QUE A LOS HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS NO SE LOS DENOMINA MANICOMIOS. POR FAVOR ACTUALICESE O NO LE ALCANZA EL SUELDO PARA UN CONGRESITO DE SALUD MENTAL????
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