José Galante

"Para obtener buenos vinos hay que ser obsesivo"

José Galante. Chief Winemaker de Bodega Salentein

Mientras las tardecitas de verano, invitaban a una buena siesta, José Galante; a sus 8 años, jugaba imparable junto a sus amigos, entre las barricas de la pequeña bodega familiar, que en Ingeniero Giagnoni (Junín); tenía su padre. “Desde que era un niñito, el mundo del vino, ha estado presente en mi vida, la verdad, aún no entiendo que me pasó cuando decidí estudiar Ciencias Económicas. Bueno, la vocación solo duró el ingreso al pre universitario, ni siquiera entré a primer año, de inmediato me pasé a la  Facultad Tecnológica de Enología “Don Bosco”, allí me encontré con un gran mentor, el Padre Francisco Oreglia (Fundador de la Facultad). Esta es mi pasión”, le dice “Pepe”; como le gusta lo llamen, a CLUB HOUSE, en una radiante tarde, que muestra aún más bellos los paisajes de Bodega Salentein, en el corazón del Valle de Uco.

“Este lugar no deja de impresionarme, 22 km de finca donde el clima y el suelo en altura excepcionales (entre 1050 y 1700 mts), generan una tipicidad varietal única”, dice el enólogo.  Es lógico su comentario, para él mismo es sorpresivo, luego de 34 años de trabajo en CATENA ZAPATA, a sus 59 años, estrena el cargo de Chief Winemaker, en SALENTEIN. “Me gustan los desafíos, un largo y valioso ciclo había concluído, se supone que alguien que roza los 60 años, podría haberse quedado tranquilo, observando sus logros... El equipo que encontré en esta empresa es excepcional, lo único que resta ¡es hacer buenos vinos!; dice de muy buen humor el enólogo.

Es la medida exacta de cada una de sus palabras, las que van delineando la personalidad de uno de los gestores más importantes que tuvo la industria vitivinícola argentina. La misma que a principios de los 90, comprendió –no sin discrepancias-, que con la excelente materia prima que daban sus viñedos, podían elaborarse, la calidad de vinos, que se consumían en Europa.  Claro, para eso, debía invertirse en mejor tecnología, y capacitar el recurso humano. Fue José Galante; uno de los grandes impulsores y maestros que viajó al exterior y trajo la información,  para producir ese cambio. Él mismo lo cuenta, “tantas veces me pregunté cómo decir en palabras lo que había visto, cómo convencer  y entusiasmar, humildemente... pudimos hacerlo”, dice utilizando los plurales.  “Es que ¿sabés como se inició la reconversión?, trabajando en equipo, las bodegas, los productores de las zonas rurales, gente que tenía la humildad para escuchar y la valentía de asumir esa responsabilidad. Aún conservo amistad con gente de aquella época, fieles, laderos, de una profunda nobleza. Ellos arrancaron el cambio en la enología argentina”, concluye José.

Herencia

La mayoría de las historias de inmigrantes tiene un gran componente nostálgico, producto del desarraigo. Algo parecido sucedió en la familia Galante. “Mi abuelo llegó de Venetto (Italia), se inició en la actividad vitivinícola con mucho sacrificio, mi abuela, quizás por la nostalgia de su tierra, falleció cuando mi padre tenía solo 9 años. Esa situación, hizo que papá –el mayor de cuatro hermanos-, se convirtiera en un hombre fuerte, todo lo que logró, fue a base de un tremendo sacrificio.”

¿Cómo recuerda a su padre y cuanto aprendió de él para la profesión?

Una de las características, que reconozco de él en mí, es la perseverancia. No venía de la cátedra, aprendió del legado de mi abuelo, pero también de su propio desafío por cuidar lo que tanto costó familiarmente. ¡Sacando cuentas no le ganaba nadie!. Cuando muchos ingresan al negocio, entusiasmados por la supuesta fama o prestigio de la profesión, veo como se diluyen grandes promesas, simplemente porque no alcanza con la teoría. Lleva años interpretar y adaptarse a la mística de la elaboración. De mi papá, aprendí a ser riguroso y obsesivo, ¡solo así salen buenos vinos! –dice sonriendo-.

Hablemos del vino y de SUS vinos. ¿Qué componentes tienen de su propia personalidad?

Es difícil responder eso, siempre prefiero sean ellos quienes respondan por mí. Algo que nunca había reflexionado, y en este momento lo veo, es que mis íconos son los Chardonay fermentados en barrica, y esos eran los preferidos de papá. Desde chiquito, ,le hablo de 5 años, almorzábamos con vino y soda, mi padre prefería los blancos y mamá los tintos. Una vez que emprendí mi tarea de enólogo y fuimos avanzando en esos vinos de mejor calidad, siempre me decían “traénos uno de esos vinos tuyos”.

Reconversión

“Mi primer viaje a EEUU fue en 1990, en esa época la exportación para la vitivinicultura argentina, era una meta soñada, al regreso fue una meta ardua, pensemos que en los 60 y 70, el consumo per cápita llegó a los 90 litros. La industria se quedó cómoda, elaborando vinos sin fineza ni elegancia, ni siquiera igualaban a un básico, de los vinos que los principales mercados externos, demandaban. Pensemos la mayoría de los vinos venía de uvas criollas, se hacían blancos escurridos, y hoy lo que sería un verdadero pecado, usar  los Malbec de esta zona, para colorar los tintos criollos”, dice memorioso, José Galante.

¿Cuándo se produce el quiebre?

Recuerdo me decían, “hermano, ¡ustedes se van a meter en un lío!”, la verdad es que se veía utópico, con Pedro Marchevsky; responsable en aquellos momentos del manejo de viñedos; no nos dejarnos doblegar por las críticas, integramos lo agrícola con lo enológico. Es cierto ayudó mucho, en Esmeralda (la bodega de Catena donde inicia su trabajo), se producían vinos de alta gama, para un segmento más exclusivo. El quiebre, fue el éxito de los vinos, ahí muchos se dieron cuenta, que no se trataba de un capricho o algo inalcanzable, detrás asomaba un futuro renaciente de la industria. Así comenzó todo…

Y hoy, ¿estamos bien posicionados, respecto al tipo de demanda de los mercados externos?
Sí, el nivel de exportación es importante, y las empresas están continuamente verificando los cambios de consumo. Mi incorporación a SALENTEIN, tiene mucho que ver con esta política de empresas, que aunque podrían quedarse cómodas, con su marca ya posicionada y sus vinos con flujo de exportación asegurado, escuchan al consumidor y van adaptando sus vinos. Si usted prueba hoy los varietales de EL PORTILLO, verá que tiene los tips de un vino joven, frutado, amable al paladar, con el plus le diría inimitable, de una uva concebida en una altura excepcional, que explota sus cualidades

Mística

Todos los días, a las 9 en punto, José Galante; inicia su paseo por los viñedos. “Mi esposa no puede creer lo temprano que me levanto, vivo en Chacras de Coria,  el viaje es largo, pero siento tanta pasión por mi trabajo, que con sinceridad, esta mística del vino, me hace un hombre perseverante. Sinceramente, sin una compañera como Betty todo hubiera sido muy difícil. He faltado a varios momentos familiares, especialmente al cumpleaños de mi hija mayor, en octubre, mes donde generalmente viajo para observar las elaboraciones en el hemisferio norte. Jamás recibí un reclamo, son personas que aman sus profesiones y entendieron no hay manera de obtener buenos resultados, sin sacrificio ”, dice el enólogo, mientras invita a degustar su primer vino para SALENTEIN en el mercado, un Sauvignon Blanc; cosecha 2010.

Para muchos, el enólogo es un artista, un constructor de ese “elixir” que desatará emociones. Como mentor de discípulos y como hombre destacado en la industria ¿Cuánto puso de esa mística en la elaboración de vinos?

Bueno…cuando estoy entre las vides y pruebo un grano, inmediatamente empieza una especie de película en mi cabeza, lo difícil es luego llegar a la bodega e iniciar el guión que responda a esa historia. Me da mucha satisfacción, el reconocimiento de mis colegas, soy un hombre poco verborrágico, pero no tolero excusas, ni mentiras. En mis equipos de trabajo soy exigente y pido compromiso. En cuanto a la mística, aparece inevitablemente. Para ponerlo en términos literarios, las musas del vino, siempre aparecen.

¿Podría dar una definición sobre José Galante y el vino?

Si querés saber quien es José Galante, ¡probá sus vinos! Ahí están ellos, hace 36 años que hablan por mí.

Pepe Galante

Formación: Facultad Tecnológica de Enología “Don Bosco” (Rodeo del Medio), Licenciatura en Enología, Universidad Maza.
Estado Civil: Casado hace 34 años con Betty Ferro
Hijos: Cecilia (Arquitecta), Eliana  (Lic en Marketing) y Fernando (Lic en Economía,)
Diarios que lee habitualmente: Mdz on line y  “Los Andes”, “La Nación”, “Clarín” y “Perfil”
Programa de televisión: “Miro mucho los canales deportivos, me gusta el fútbol, tenis, golf”
Libro preferido: Varios, especialmente los que cuentan la historia argentina
Paseo ideal: El sur argentino
Su vino ideal: Chardonnay fermentado en barricas y un Malbec del Valle de Uco
Opiniones (1)
19 de agosto de 2017 | 03:09
2
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19 de agosto de 2017 | 03:09
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  1. Galante, un señor
    Tuve la oportunidad de trabajar con Pepe en Catena. Es un señor de bajo perfil y altisima capacidad y talento. Pepe se merece lo que le esta ocurriendo en este momento, es justo que se lo reconozca en su verdadera dimension. Me alegra muchisimo que finalmente este en un lugar donde se lo valora.
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