“Soy un tipo jodido”: Aldo Giordano, en una entrevista

Aquí, el último encuentro extendido –aunque no distendido– del político que acaba de morir con nuestro diario. Se trató de una charla con el editor Ulises Naranjo en la que se discutió sobre algunas de sus pasiones. Conocé y valorá a un personaje relevante de la política local que ha partido. Una conversación que ayuda a conocer un poco más quién fue Aldo Giordano.



“Yo soy un tipo jodido, un tipo difícil, poco negociador. Hay cosas que me enojan mucho… yo no diría que soy intolerante, diría que soy ríspido. En fin, no tengo paciencia para determinadas cosas y está bien decir que las cosas no son grises, son blancas o negras. Si son grises es porque son sucias”, así era Aldo Giordano.

Por momentos, aquella última cita, no fue una entrevista amistosa, pero a él le gustaba que lo desafiaran, sobre todo intelectualmente. Sabedor de las lides del periodismo –Giordano fue periodista y un hombre de vasta cultura–, los choques entre pregunta y pregunta lo ponían en su salsa. Era un hombre directo, difícil y con mirada propia, un hombre importante para elevar la puntería del discurso político. Y más temprano que tarde, se ha ido y su pérdida es lamentable.

Aldo Giordano murió esta mañana, pasadas las 8.30, en nuestra provincia, víctima de un cáncer de colon. No habrá veltorio en un ámbito público, sino en una sala de velatorios común. "Queremos un funeral recoleto", ha dicho su familia al respecto.

 

En algún momento, años atrás, en los ’90, hubo una relación amistosa entre nosotros, sobre todo, cuando era Fiscal de Estado. Tuvo, incluso, la deferencia de invitarme a su hogar y ofrecerme parte de su biblioteca para que regalara a los presos a quienes les daba yo teatro y literatura.

Cierto fue que su desembarco en el Partido Demócrata hizo ruido en mi consideración sobre él, pues inicialmente lo tenía como una persona más bien progresista, que –por ejemplo– jamás habría de aceptar ser parte de un grupo político que aloja y promueve a represores de la última dictadura. No obstante, está claro, Giordano pensaba de otro modo y ese partido terminó por resultarle un ámbito propicio para seguir con la cosa pública: “a mí ellos (dirigente del PD) no me exigieron nada, ellos no me ofrecieron ser demócrata o estar de acuerdo con lo que ha hecho el liberalismo argentino”, dijo entonces, el año pasado, durante la cita.

Era, decía, directo, difícil y seguro de sí mismo. De aquí que a él no le haya extrañado que nuestra charla comenzara y siguiera de este modo:

- Antes que nada quiero aclararle que voy a hablar desde mis prejuicios históricos.

- No hay problema.

- Después de seguir con atención su carrera, hace mucho que quería preguntarle lo siguiente: ¿cómo es posible que haya desembarcado en el Partido Demócrata?

- Porque fue el único partido que, con una enorme generosidad, me ofreció aquello que yo quisiera, desde ser candidato a gobernador, a diputado o senador nacional. Yo estaba retirado de mi profesión, que es el ejercicio del derecho, porque yo soy un abogado de alma, y vinieron a verme De Marchi y Aguinaga. En principio, les dije que no, que no tenía ningún interés, pero ¿sabés qué pasa..?

- ¿Qué pasa?

- Es muy difícil decir que no a los que tenemos el bichito de la cosa pública, que no necesariamente implica ser funcionario, sino calentarse por lo público, como puede hacerlo un buen periodista y yo lo sé muy bien, porque fui periodista desde los quince años. Y me interesa lo que pasa y no hablo desde una postura egoísta, porque a mí me fue muy bien como abogado…

- A un abogado siempre le va a ir mejor que a un periodista.

- Seguramente es así, sobre todo porque sos más libre, no estás dependiendo de una estructura. Igualmente, yo ganaba bien como periodista, pero me di cuenta de que mi carácter me hacía un tipo jodido.

- ¿Jodido? ¿Así se define?

- Yo soy un tipo jodido, un tipo difícil, poco negociador. Hay cosas que me enojan mucho…

- Bueno, la intolerancia puede ser una virtud en los ámbitos en que nos movemos.

- Sí, pero yo no diría que soy intolerante, diría que soy ríspido. En fin, no tengo paciencia para determinadas cosas y está bien decir que las cosas no son grises, son blancas o negras. Si son grises es porque son sucias.

- Nos fuimos de la pregunta inicial, ¿fue al PD pero podría haber ido a cualquier otro partido?

- Es que a mí ellos no me exigieron nada, ellos no me ofrecieron ser demócrata o estar de acuerdo con lo que ha hecho el liberalismo argentino.

 

- O lo que hizo el propio PD durante la dictadura también…

- Al igual que otros partidos que lo disimularon mejor.

- ¿Qué partidos?

- Los radicales llenaron de intendentes y de funcionarios provincias como Córdoba y la provincia de Buenos Aires. El peronismo tiene metido adentro desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Acá diferenciar por partido me parece que es lo único que no se puede hacer en materia de diferencias. Fijate que una de las carencias que tenemos es que acá no hay derecha ni izquierda. Acá somos todos de centro: el peronismo es un poco de centro izquierda o de centro derecha y el radicalismo es de centro, liberal, pero no mucho… Y los demócratas también y tienen miedo de decir que son liberales. Aparte, ¿de qué tipo de liberalismo hablamos? ¿El liberalismo europeo de Harold J. Laski o el liberalismo norteamericano? Yo te pregunto: en la Argentina, ¿en qué se diferencia un radical de un peronista o un demócrata?

- Bueno, hay cargas simbólicas, banderas que terminan inclinando los gustos políticos de las personas hacia uno u otro lado. Yo le voy a poner un ejemplo claro, claro para mí, al menos, porque me molesta muchísimo: yo no pertenecería a un partido que tenga al ex comisario Carlos Rico como integrante. Su presencia, para mí, define al PD como un partido que tiende a la derecha. 

- Mirá, con Carlos Rico, alguien con quien no tengo ningún tipo de relación… (silencio) Espero que no haya sido uno de los que estuvieron cuando a mí me detuvieron…

- Debe ser difícil recordar caras en semejantes momentos …

- Sí… Bueno, a Carlos Rico no se le ha probado nada. Yo creo que aplicar el mismo criterio que aplicaban los militares o nuestra sociedad civil tan “bien intencionada” que decía “algo habrá hecho” o “algo tuvo que ver porque estuvo ahí”, me parece cuando menos injusto e incoherente ideológicamente hablando. Demostremos que Rico hizo tal cosa y juzguémoslo, pero no lo hagamos a priori, porque caen muchos inocentes en el medio, como pasó en la época negra, en la dictadura…

- Pero, de todos mo…

- A ver, ¿por qué no me preguntás a quién admiro ideológicamente hablando en la historia de nuestro país? Yo admiro a la gente de FORJA: Scalabrini Ortiz, Jauretche; ésta es la gente con la que me siento identificado. Esta gente no fue ni radical ni peronista y tampoco estuvo en un partido de izquierda. Y pensaba libremente…

- Jauretche fue peronista.

- Jauretche estuvo en el peronismo y se fue después de pelearse con Perón, nada menos. Y Scalabrini Ortiz nunca entró y tampoco estaba en el radicalismo, porque ¿qué era el radicalismo en la Década Infame, si "colaboraba" con todos e incluso puso presidentes..? Entonces, en nuestra historia, donde está todo mezclado y es todo una porquería, ser demasiado estricto con las líneas políticas no va. 

- ¿No va..?

- Si te llaman a colaborar en un partido político, hacelo. Sobre todo, a una edad como la mía. Yo ya no tenía muchas oportunidades de brindarme. Y te digo más: otros con los que hubiera estado vinculado más estrechamente desde el punto de vista ideológico, no hubiera podido estarlo desde el punto de vista ético. ¿Sí..? Ojo con eso también.

- No va a dar nombres.

- No voy a dar nombres, pero  nosotros nos entendemos.

- Está bien, pero finalmente coincidimos en que podría haberse acercado al radicalismo o al justicialismo…

- Sí, pero según qué radicalismo y según qué justicialismo. Es sabido que yo estuve afiliado al radicalismo en la época de Llaver, justamente, antes de que Alfonsín traicionara con el Pacto de Olivos. Algunos lo querrán justificar, pero yo lo voy a seguir diciendo: fue una traición. Ojo con eso. Y bueno, en el Partido Demócrata, estos demócratas, (repite) estos demócratas, no le han hecho daño a la provincia. 

 


- Tampoco han sido gobierno en esta democracia…

- Pero tuvieron diputados y senadores. Y no son dañinos ni se les están imputando cosas.

- Siguiendo con mis prejuicios, es muy difícil que sean dañinos, porque aparecen con muy poco apetito. Parece que el PD se conforma con los que tiene, con los votos que recibe. Y eso que estamos en una provincia con un voto histérico, dislocado… Recuerde usted que, aquí, en el 2003, ganó Rodríguez Saá. ¿Por qué el PD no sale a conectarse con la gente?

- Por una cuestión de respeto yo no me siento capacitado para hablar de las estrategias del partido. Así como defiendo mi libertad frente al partido, también tengo un respeto grande hacia esta gente que ha confiado en mí. Yo tengo amistad con Omar De Marchi y tengo aprecio por Carlos Aguinaga y otra gente del partido. Y además les tengo respeto intelectual, entonces yo no puedo entrar ahora a hacerme el ganso recienvenido y empezar a definir políticas o pautas.

- Pero, ¿no se conforman con poco..?

- Puede ser que sea como decís vos. Hay gente más apasionada que otra. Y también porque es menos apasionada se va alineando en determinados partidos y no en otros. Por eso, es casi imposible pretender que un peronista no sea apasionado. Y eso puede ser bueno o malo, a veces, la pasión se usa para hacer daño. Y otras veces la pasión es creativa.

- Se lo comento en función de que me llama la atención el hecho de que el PD, tras cualquier elección, siempre sale a decir que tuvo una buena perfomance…

- Bueno, dejalos a ellos que se defiendan también. No pueden salir atados de pies y manos… (risas)

- Por eso, hay conformidad.

- El problema de todos modos no pasa por ahí. El electorado va y viene. Los radicales hoy hicieron una elección porque la bronca que hay contra Kirchner… El candidato de ahora (Cobos) fue defenestrado hace dos años. El tema es que no hay partidos que representen a una clase social. El radicalismo representaba a la clase media de la Pampa Húmeda y el sector liberal representaba a la oligarquía. Después vino el peronismo como un gran movimiento de masas y la cosa cambió... Hoy te encontrás con que los peronistas no han leído ni a Perón ni a Jauretche ni a John William Cooke. No saben qué es el peronismo. Si les preguntás, ellos dicen que el peronismo es un sentimiento. No saben qué es el peronismo. Es como cuando una mujer te dice “te quiero y no sé por qué”.

- ¿Y los radicales?

- ¿Vos pensás que la mayoría de los radicales han leído y diferencia el pensamiento de Alem y el de Yrigoyen? Cuando los radicales, y con razón, festejan la Reforma Universitaria, que si bien fue un movimiento más amplio que el radicalismo, fue originado por gente como Deodoro Roca, de la Juventud Radical, al mismo tiempo, se mataban a miles de argentinos en la Patagonia, en los talleres de Vasena. De esto, se tiene muy poca idea dentro del propio radicalismo.

- Hay que ponerse a estudiar.

- Y hay que saber equilibrar, porque, vivimos en la ignorancia general. Igualmente, la ignorancia no es mala. La que es mala es la indiferencia. Entonces, yo digo: en medio de la indiferencia general, no hay representaciones ideológicas. Es decir, hay que decirle a los jóvenes, por ejemplo, que la riqueza de un país, la soja, la Pampa Húmeda corresponde al país, no a unos pocos, a los descendientes de Anchorena, esos que se repartieron las mejores tierras en la época de Rosas.  Y después tiraron a los indios a un costado y se repartieron las tierras del sur. Esto nos falta: conceptos para saber qué país queremos, qué queremos hacer con la educación… No hay claridad.

- Tampoco sabemos qué provincia queremos.

- Tampoco. Y ojo que yo lo respeto a este gobernador. Cuando era intendente, yo lo traté. Y era un hombre decente y trabajador y bienintencionado, más allá de que logre o no logre formar los equipos necesarios para gobernar.

- Sin equipo no hay gobierno.

- Y no tener equipos es lo que me hizo a mí abandonar el partido político que formé. Yo me di cuenta que el partido se me había llenado de bichos en vez de gente capaz. Y me fui. No podíamos engañar a la gente presumiendo que íbamos a saber gobernar una provincia que necesita, al menos, 500 personas capacitadas para manejarla. 

- Se esperaba que estando usted al frente y siendo un partido chico, por lo menos, fuera ordenado.

- No lo logré, pero fui coherente y me fui. Y le avisé a todo el mundo: “Ojo, que me fui”… Hubo gente bienintencionada, pero no quería un cargo ni en broma. Y después vino un partido y me dijo “mire nosotros tenemos la estructura, ¿qué quiere hacer?”. Y yo les dije que quería ser senador.  Y han sido muy respetuosos con lo que pienso.

- ¿Usted también piensa que el PD hizo  una buena elección?

- No, no… No creo que hayamos hecho una buena elección. No teníamos tampoco los cuadros suficientes para hacerla. Y acá se había planteado la cuestión Kirchner sí y Kirchner no, que superó las antipatías. Ahora, ¿decirle que no a Kirchner es abrazarse con los varones de la soja? Hay que tener cuidado con esto también.

- Me dijo que respeta a Celso Jaque, ¿cómo ve su gestión?

- No es fácil ser eficaz en la gestión pública en un país como la Argentina, donde además tenemos a los políticos como acusados del malestar general. A uno le va mal en un negocio y le hecha la culpa al gobernador o al presidente. ¿Qué opino de Jaque me preguntabas?

- Sí…

- Jaque tiene cosas buenas y cosas malas. En general, no podemos decir que haya habido grandes negociados. Hasta el momento no hemos encontrado este tipo de cosas. Podemos discutir cosas menores como el contrato de Los Cadillacs…

- ¿Y qué diría sobre este tema?

- Que yo, como gobernador, ni en broma pago 315.000 pesos para que se diviertan un puñado de mendocinos durante una noche. Y que hay cosas mucho más importantes que hacer. Ahora, está dentro de las facultades del gobernador hacerlo, pero no podemos decir que es un régimen corrupto y esto ya es mucho.

- ¿Y qué opina cuando hay quienes vinculan a esta gestión con decisiones que favorecen a ciertos grupos empresarios de Mendoza?

- Todos los empresarios hacen lobbys en pos de sus intereses particulares. No sé de qué grupos empresarios hablás, pero lo que tiene que hacer el Estado es equilibrar esos intereses de particulares fuertes para defender a la población de a pie, que es más débil. Me preocuparía si realmente hubiera una especie de pacto entre ellos. Si es así, yo estaré fervorosamente en contra de cualquier tipo de pacto.

- Muchos consideran que, al menos, la gestión no es buena.

- Puede ser, está bien, pero ¿quién hizo una buena gestión últimamente en Mendoza? Te voy a decir dos cosas que han mejorado en Mendoza y lo he charlado con taxistas y demás. Primero, ha mejorado la seguridad últimamente…

- ¿“Últimamente” es desde que se fue el PD con Aguinaga y Rico del ministerio?

- No, no, no… (risas) Si se hubiera quedado el PD andaría mucho mejor todavía, porque tenía un plan y tenía gente… Y tenía un jefe respetado por la policía.

- Usted discúlpeme, pero yo creo que, en todo caso, la seguridad mejoró un poco desde que llegó Ciurca al ministerio.

- Bueno. Está bien, te acepto la consideración. Aparte, Aguinaga estuvo pocos meses.

- ¿Qué otra cosa ha mejorado en Mendoza?

- Yo creo que Saracco ha tenido éxito con el asunto éste de la gripe A…

- ¡Pero el sistema sanitario se viene a pique! 

- Yo hablo de este momento... Y creo que hay que destacar lo que se merezca, sin tanto encono… No hemos aprendido ni siquiera de la vieja democracia griega. Los griegos después de la pelea, llamaban inmediatamente a una amnistía. Los intereses generales tienen que estar por encima de los sectores en pugna. No se puede ir hacia delante si estamos todos peleados…


De pronto, y ya de noche, ingresan dos jóvenes del Partido Demócrata a la oficina en que charlamos. Lo saludan con un respetuoso “buenas tardes, senador”. Giordano copa la parada, señalándome, acusador:


- Me está haciendo una nota y creo que quiere que me pelee con ustedes…

- ¿Sí?, le responden.

- Sí. Y creo que lo está consiguiendo. En verdad, creo que lo está consiguiendo, finaliza y ríe.

Es mi turno:

- Giordano, después de todo, no es un tipo tan jodido.

- Puede ser. A lo mejor no soy tan jodido como yo creo.
 
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