Tito Dávila

"Todos tenemos nuestro ego, pero yo lo tengo cubierto"

Músico mendocino radicado en España.

Hablar de Tito Dávila es hablar de uno de los excelentes músicos que ha dado nuestra provincia. Dueño de una trayectoria sin igual, actualmente forma parte de la banda de Andrés Calamaro, donde se hace cargo de los teclados y las voces.

Dávila es recordado por haber integrado nuestra máxima banda, Los Enanitos Verdes.  Pero también se podrá descubrir que Dávila está en los créditos bandas y artistas destacadísimos como Estopa, Miguel Ríos, Jorge Drexler, Ariel Rot, Joaquín Sabina, Claudia Puyó y un sinnúmero de músicos que requieren sus servicios.

Por estos días está disfrutando de su hija y del sol mendocino, al que ya extraña después de vivir desde hace 18 años en Madrid, lugar al que quiere tanto como su provincia natal. “Nunca dije que me iba de Argentina, ahora tampoco digo que siempre me quedaré en España” dice en un alto de la charla y parece ser que cada día está pensando más en el regreso. “No se… por ahí sería bueno volver para armar un estudio y componer, grabar y editar mis canciones. Pueder ser…” dice mientras el grabador ya está dando vueltas.

-¿Este ha sido un año importante para vos?
-Si, porque es un año de un reencuentros afectuosos y musicales. Estar con Andrés (Calamaro) es algo reconfortante porque nos conocemos desde hace muchos años. El destino quiso que termináramos juntos en el mismo barrio, en la época de Los Rodríguez, y que ahora volvamos a compartir amigos y afectos, después de tantos años.

-El año pasado ya viniste como parte de la banda de Calamaro y este año es como que se reafirmó tu situación. ¿En algún momento dudaste de aceptar ese ofrecimiento?
-No. Andrés tiene algo muy particular que siendo una estrella como lo es tiene un marcado y formado concepto de grupo, de banda. Cuando Olga –su manager- me llamó por teléfono, yo no sabía a que se debía. Y cuando nos juntamos, me dijo que Andrés estaba armando su banda, que ya tenía la base rítmica –Candy Caramelo y el Niño Bruno- y que quería que yo me hiciera cargo de los teclados. “Una mirada a Tito me alcanza para saber que quiero musicalmente” dijo Andrés. Y ese entendimiento es lo que más me impulsó a sumarme a esa banda. Si bien en lo laboral es buenísimo y una gran oportunidad, estoy con alguien con quien tenemos gustaos musicales parecidos y me gusta bastante la música que él hace.

-Convengamos que estás en el momento justo, porque hoy por hoy, Calamaro es la gran estrella del rock en la Argentina con una tremenda proyección a toda América y ni hablar de España…
-Totalmente. Este es el gran momento de Andrés. El que estaba esperando desde hace mucho tiempo y estar disfrutando eso junto a él es magnífico.

-¿Dejaste muchas cosas de lado por sumarte a este desafío?
-Postergué algunas cosas, que se podían postergar. Lo que pasa es que la situación discográfica para proyectos nuevos es tan mala que yo prefiero no hacerlos. Si tuviera veinte años y nunca hubiese grabado un disco, tal vez me metería de cabeza, pero hoy no. He grabado y producido muchos discos y no cualquier cosa me entusiasma. Por eso, estar con Andrés me tiene mucho más en contacto con la Argentina, donde están mis afectos, especialmente mi hija.

-Tocaste con Drexler, Estopa, Ariel Rot, Miguel Ríos, Chuck Berry, produjiste discos de muchas bandas españolas, ahora sos la mano derecha de Andrés Calamaro, ¿sentís que sos un desconocido para los mendocinos?
-No y te juro que es una respuesta sincera. Todos tenemos nuestro ego pero yo lo tengo bastante cubierto. No necesito ese rollo de que me reconozcan como famoso. Soy bastante feliz por dedicarme a la música desde niño, que es mi pasión. Nunca soñé con hacer lo que hice y creo que mi ego ya está tranquilo con eso.

-¿Quién fue el artista que más te marcó de todos con los que tocaste?
-La verdad es que todos me han dejado algo. He tenido la suerte que en estos 18 años que llevo en España nunca tuve que ser profesional frío de la música, de tocar por la guita e irte. Además, nunca me alejé del rock o del pop y eso es mucha suerte. Entonces, con cada artista que toqué me sirvió para sacar algo bueno.

-Si te hubieras quedado en Mendoza, ¿te imaginás cómo hubiese sido tu vida?
-No, no… no me la quiero imaginar. Es muy difícil ser músico profesional en Mendoza y lo veo cada vez que vengo. Mis amigos de acá están algunos contentos y otros no tanto. Creo que me tendría que haber diversificado en otras cosas y por eso no me imagino que hubiese pasado. Tampoco me fui a España de manera premeditada y eso es curioso. Me fui de luna de miel y me llevé el teclado. Caí a la oficina de Sabina y me ofrecieron la producción de un grupo que se llamaba Pabellón Siquiátrica y una cosa trajo a la otra y acá me tenés. Coincidió todo: me fui de Los Enanitos, hiperinflación y un destino justo.

-¿Tenés ganas de tener tu banda?
-Mmmm… No lo pienso a ese nivel de “Tito Dávila y su banda”. Ya pasó ese momento. Lo que si haré es componer, grabar y editar cosas mías que pueden salir con mi nombre pero eso no sería un proyecto tan grande como el de tener una banda.

-¿Sos un músico que usa Internet?
-Para nada. Es más, estoy tan alejado de la tecnología que una amiga mía me hizo un sitio al cual yo ni puedo cargarle cosas porque no tengo ni idea. Internet lo usa para leer los correos.


Acá va un video, de Tito tocando junto a Ariel Rot, en España:

 

 

Y otro video, "Carnaval de Brasil", con Andrés Calamaro, grabado en vivo en Chile este año.

 

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