Hugo Moyano

"Lo contrario de la discusión es el hambre"

Titular de la Confederarión General de los Trabajadores.

El 28 de diciembre, cerca del fin de año y ya con nuevo gobierno, el secretario general de la Confederación General del Trabajo Hugo Moyano recibió a Télam para hacer un balance y ofrecer algunas definiciones. Dijo que midió al gobierno de Néstor Kirchner cuando comenzó derogando la ley Banelco, de flexibilización laboral. Insistió en que no es “un recontraalcahuete” del oficialismo. Afirmó que el poder de los camioneros no es su capacidad de daño sino su “responsabilidad” dentro de un área estructural de la economía. Reivindicó las paritarias como un modo de negociación. Y aseguró que cuando hay trabajo el alza de precios tiene arreglo, pero que cuando había deflación “era la paz de los cementerios”.

Rodeado de retratos de Juan Perón y de Eva Perón y de una foto que lo muestra como mediocampista en Mar del Plata, donde jugaba de 8 o de 5, Moyano recibió a Télam en la sede de su sindicato.

“Todavía no estamos en el momento de las elección para el secretario general de la CGT”, dijo sobre la renovación de la cúpula cegetista que debe producirse en junio del 2008. “Cuando llegue la ocasión veré qué hacer. Aún no lo tengo decidido.”

-¿Con quién tiene mejor relación? ¿Con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner o con Néstor Kirchner?

-La relación con el Gobierno es la misma de siempre. Normal. De mucho intercambio de ideas. Con Néstor Kirchner siempre nos entendimos. Y Cristina tiene la misma forma de proceder. ¿Por qué no nos vamos a entender con ella si en la CGT la conocemos de cuando era senadora? Incluso venía a dar charlas al gremio de camioneros y almorzaba con nosotros. Cristina, como senadora, estuvo en contra de la Ley Banelco, la de flexibilización laboral que hizo votar el gobierno de Fernando de la Rúa. A mí siempre me quedó presente una frase de ella: “Nunca voté una ley en contra de los trabajadores, ni con soborno ni sin soborno”. Pero yo nunca fui ni seré un recontraalcahuete como se autodefinieron otros. Cuando Kirchner asumió como Presidente nos explicó su proyecto y nos interesó que después de tantos años alguien pensara en un proyecto nacional, popular, pensando en recuperar la soberanía.

-¿Por qué le creyeron?

-No es cuestión de creer o no creer. En política uno siempre tiene que analizar los hechos concretos. Uno de los primeros resultados fue que a los pocos meses de asumir el gobierno, Kirchner derogó la ley Banelco, es decir que tomó una decisión y mostró que buscaba llegar a definiciones firmes. También eliminó normas que aquel gobierno del “Primer Mundo”, el del menemismo neoliberal, había consolidado. Por ejemplo derogó el decreto de la bandera de conveniencia para los compañeros marítimos, porque no podía ser que los argentinos fueran tratados como extranjeros. Los hechos definen una conducta. Otro hecho fue el Consejo del Salario. Había estado doce años paralizado. ¡Doce años! Lo había convocado Menem, una sola vez. Ahora funciona con dificultades, pero funciona. Y un hecho clave fue la convocatoria a paritarias. Garantizan poder discutir la movilidad del salario y las condiciones de trabajo. Ambos elementos habían quedado atrasados por culpa del gobierno y por inoperancia de los dirigentes.

-¿A qué le llama inoperancia?

-La inoperancia empieza cuando uno desconoce los cambios y se queda en el tiempo. Yo manejaba un camión que andaba solamente a nafta. Me acuerdo todavía de los Bedford viejos. Hoy no existe nada de eso. Me acuerdo de cómo se repartía en camión la leche en el campo. La leche vale según el grado de gordura. Determinarla era un trabajo artesanal. Hoy es pura tecnología. El trabajador necesita más conocimientos. Nosotros compramos en España dos simuladores de conducción con seis presimuladores, para que los compañeros aprendan a manejar a la perfección.

-¿Cómo los pilotos de vuelo?

-Sí. En la calle uno dobla, y al principio parece que la trompa sigue derecho. Hay que acostumbrarse. En el simulador aparece el mismo efecto. Si los pilotos aprenden con tecnología para disminuir el riesgo, ¿por qué los camioneros no pueden hacer lo mismo? Antes uno aprendía como acompañante. Ahora no. Los camiones son máquinas complejas que hay que dominar antes de sentarse al volante. Y en la paritaria también se discute eso. Me gusta cuando un gobierno tiene como eje central de su política la distribución de la riqueza y la modernización del país. En lo salarial muchas categorías crecieron más que otras, pero ésas son las reglas de juego. Con diferencias, en todos los casos hubo recuperación del salario.

-¿De qué manera la calcula?

-Perón siempre hablaba con ejemplos. Hace cinco años nuestros hoteles, los hoteles sindicales, estaban vacíos. Estaban abiertos a los trabajadores, pero nadie tenía plata para ir. Y nosotros no teníamos dinero para remodelarlos, como fuimos haciendo en los últimos años con los de Mar del Plata y Carlos Paz. Hoy no podemos cubrir la demanda. Hoy hay crédito para comprar unidades nuevas. Y funciona el examen psicofísico. Nosotros estamos a favor. No solo previene los accidentes sino que sirve para atajar a tiempo problemas de salud de los compañeros. A veces se detecta azúcar elevada, o colesterol alto, y se corrigen a tiempo. No nos engañemos: cuando hay trabajo todo es más fácil. Incluso lo difícil.

-¿Qué cosa es más fácil?

-Hasta la complejidad de las paritarias. Tenemos sobre qué cosas discutir. Las alzas de precios en algunos sectores nos deben preocupar a todos. Pero cuando hay trabajo se puede recuperar el salario. Sin trabajo no. Yo pregunto: ¿solo causa perjuicio el alza de algunos precios? ¿Y cuando teníamos deflación, pérdida de puestos de trabajo, endeudamiento, pérdida de salarios? Había paz, ¿no? Sí, la paz de los cementerios. Esa paz no la queremos los trabajadores. Si alguien tardaba dos horas y media para llegar a Mar del Plata no es solo que pasaba el límite de velocidad: es que nos moríamos de hambre porque no había nadie en las rutas. Hay ciertos conflictos que son típicos del crecimiento y de la discusión paritaria. No tengamos miedo de negociar o discutir. Lo contrario de la discusión no es la paz. Es el hambre.

-¿Sabe por qué murió el tesorero de su gremio?

-La Justicia está investigando. Me molesta cuando se hacen generalizaciones. Si un camionero muere asesinado, es mafia. Es la vieja historia de la Argentina: la víctima pasa a ser culpable. ¿Cómo tendríamos que entender el caso García Belsunce? ¿Condenando a todos los que viven en countries? ¿O a todos los periodistas, como el hermano? Sería ridículo.

-¿Su gremio es poderoso por la capacidad de daño que significa desarticular el país?

-Es cierto que el transporte es una actividad estratégica, pero tomar una medida de protesta no sale del capricho de un dirigente sino del ánimo de los trabajadores y del conjunto de sus dirigentes. No son temas fáciles. Exigen solidez. El transporte es un sector importante. Es una actividad que contribuye al desarrollo. Eso nos da bienestar, orgullo y mayor responsabilidad. ¿O acaso a este país lo fue destruyendo la irresponsabilidad de los trabajadores? Es al revés: los trabajadores garantizan el crecimiento.

 

Martín Granovsky

Opiniones (2)
20 de agosto de 2017 | 05:29
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20 de agosto de 2017 | 05:29
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  1. El actual secretario General de la CGT., es coherente; siemplre lo fue, recuerdo en una oportunidad en una cto politico en Mar del Plata, fui testigo de ello, eso fue en 1994, dijo que el "presidente que teniamos era tan solo un "cachivache" y en aquel entonces el turco taridor a la patria, era amo patron y sota.
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  2. ¿Qué sabra este buen hombre de manejar camiones (él lo dijo... se acuerda de los Bedford) y del hambre? ¿Habrá cambiado ya su Jeep Grand Cherokee 2007? Miren que la compró en enero... ya es hora de reemplazarla.
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