Mario Groissman

"Yo soy buen piloto de tormentas"

Dueño del Grupo Presidente S.A.

Mario Groissman tiene 60 años y desde hace más de 30 se dedica al rubro de la construcción a través de su empresa Grupo Presidente S.A. Con ella ha construido una innumerable cantidad de edificios que asume no saber cuántos son, y ha llevado adelante algunos emprendimientos emblemáticos como es el caso de Palmares Open Mall. Todo ello sin contar su posicionamiento en el ámbito hotelero de la mano del Diplomatic, a los que deben sumarse obras en Chile y otras que prevé inaugurar en el 2008.

Sus inicios, según recuerda, “fueron en mayo del 71, yo estudiaba Ingeniería de noche, y durante el día hacía obras pequeñas. En un año hice cuatro obras…”, acota con un dejo de melancolía. Estima que el balance de este tiempo es satisfactorio, pero considera que “en todas las actividades uno no anda pensando en lo que hizo, si no en cuántas cosas más quedan por hacer…” Y esta concepción parece ser la filosofía práctica de Groissman, que queda plasmada a lo largo de toda la charla.

- ¿Lleva la cuenta en la mente cuántas obras ha hecho?

- No, la verdad que no. Le dedico más tiempo a lo que voy a hacer hacia el futuro.

- Entonces tendrá la cuenta de las que tiene en proyecto…

- Eso sí porque es lo que pienso todo el día… Para el 2008, vamos a terminar Villa Palmares, la ampliación del centro comercial, inauguraremos el hotel en la calle Belgrano, comenzará Palmares Valley, y construiremos una torre de oficinas en Capital.

- ¿Cómo se define a sí mismo, como emprendedor o como empresario? O en todo caso, como una mezcla de ambos…

- No podría definirme… creo que es una mezcla de ambos. En mi vida he sido empresario, pero también emprendedor. Creo que si hay algo fundamental en la vida de una persona es que le guste lo que hace, y a mí me apasiona.

- ¿Y esa pasión cuándo la siente más plena, cuando una obra se está proyectando, o cuando ya se terminó y se la inaugura?

- La parte del proyecto es la de la imaginación, y es la más apasionante. Es allí cuando uno tiene que pensar y crear cómo será eso que está planeando. El desarrollo de la obra también es apasionante, pero tiene sus dificultades y llega un punto en que lo único que uno quiere es terminar… Cuando se terminó, me siento muy contento, pero a las 48 horas se me bajó la adrenalina… Yo siempre digo que cuando echamos la última palada de hormigón a mí se empieza a acabar la adrenalina y a otra cosa.

- Durante todos estos años, y con tantas obras, habrán sido muchos los momentos difíciles. Algunos por las contingencias propias de la tarea y otras por los momentos del país. ¿Cuáles han sido los principales obstáculos con los que se ha encontrado en su carrera?

-  Creo que mi generación o aquellos de otras actividades que están en la misma etapa de la vida que yo, hemos vivido muchos vaivenes de nuestra economía. Hemos pasado muchos subidas y bajadas en este tiempo. En mi caso, en la construcción, ha sido un poco la historia del país en los últimos años. A mí me gustaría que pudiéramos lograr una continuidad en el tiempo, para tornarnos un país más previsible, como por ejemplo es Chile. Esto creo que sería un objetivo, sobre todo para las generaciones que vienen. Porque muchas veces hemos que tenido que trabajar en algunas condiciones que han sido muy difíciles y que han dejado de lado a mucha gente que era también muy emprendedora y que aún estando en su apogeo, se quedaron sin trabajo y desaparecieron.

- Justamente, me parece que esa capacidad de superar obstáculos es lo que diferencia a un emprendedor de un empresario, ¿no?

- Sí, por supuesto. Yo creo que muchas veces el país nos ha puesto en situaciones muy extremas, y está bien que el emprendedor o el empresario tome riesgos. Eso es parte de la actividad: los riesgos significan poder crecer, ganar dinero… pero a veces, en esos momentos, uno se siente como que no tiene ninguna malla de contención.

- ¿Y en esos momentos, a usted qué se le pasaba por la cabeza?

- Una de las ventajas que tenemos es la racionalidad. Yo soy buen piloto de tormentas. En esos momentos es cuando más esfuerzo y más atención le pongo. Cuando la cosa está tranquila es como que me aflojo un poco… Ante los problemas, mi función como cabeza de la empresa es poder tomar las decisiones difíciles. Eso es lo que corresponde, que yo esté al frente de los problemas.

- ¿Cuánta responsabilidad en estas crisis usted le atribuye a la misma cultura de los argentinos, a nuestra manera de hacer las cosas, y cuánta a la política por no haber sabido conducir procesos racionales?

- Es difícil. A mí me preocupa que la política, que es necesaria, no se junte con los empresarios y el sector sindical. Hay que buscar que ninguno avance sobre el otro y que se establezcan mejores horizontes comunes en este caso, para Mendoza. Yo creo en eso, pero no se ha logrado… Hay desconfianza, o no mejor dicho, no hay sintonía entre estos sectores. Creo que esto es algo pendiente y deberíamos juntarnos en una mesa con objetivos comunes.

- En ese sentido, ¿cómo fue su experiencia al frente del Consejo Empresario Mendocino (CEM)?

- Justamente, en el CEM tuvimos este tipo de dificultades. Si bien logramos algunas cosas, no logramos lo que yo hubiera querido. Creo que la Agenda de los mendocinos, que fue una iniciativa de la gestión anterior y que yo continué, es un buen marco de trabajo, donde el empresariado más el sector político, las pymes y las ong`s  puedan buscar alternativas y solucionar problemas comunes. Creo que no se ha hecho mucho sobre esto, sobre todo para romper ese esquema de falta de diálogo y acercamiento.

- Desde su experiencia, ¿cómo ve a Mendoza en relación a otras provincias y a otros lugares del mundo?

- Mendoza está bien. Pero hay que preguntarse si está como nosotros quisiéramos. Yo creo que no. No hemos logrado un consenso sobre un montón de dificultades o cosas que hay que reformular.

- ¿Estas falencias que usted marca son justamente aquellas que estaban en la Agenda de los mendocinos? ¿Es decir, reforma política, ley de responsabilidad fiscal, entre otras?

- Todo, aunque eso es parte del problema. Después hay otras cosas más que hay que trabajar, desde las más chicas a las más importantes como puede ser la ley de responsabilidad fiscal. Aquí deberíamos todos los sectores de la economía, más la política y los trabajadores, coincidir. Si esto fuera así, los resultados que tendríamos al mediano plazo serían excelentes. Para mí, no se ha trabajado con la decisión que se necesita para adecuarnos a la economía mundial o a los estándares de los países más adelantados.

- ¿Cómo está hoy sector de la construcción?

- El volumen de obra que hoy existe tanto en el sector público como en el privado es importante, es bueno. Lo que sí veo es que hay un sector muy grande que no está atendido que es el de la clase media. Para los de bajos recursos está la asistencia social, vía IPV o el Plan Inquilinos que fracasó. Los de altos recursos buscan la compra a través de capital propio o por acceso al crédito, pero está el caso, por ejemplo de los jóvenes que tienen un buen sueldo, como para pagar un buen alquiler, pero no tienen capital como para comprar. Y esto es una deuda pendiente.

- ¿Coincide cuando se dice que en Mendoza hay un “boom” inmobiliario?

- No, creo que eso sí se está produciendo en otras plazas como Rosario y Córdoba. El origen está muy claro y es la producción de soja. Allí los productores se han encontrado con una rentabilidad extraordinaria, que no es el caso de Mendoza, y que se vuelca a la construcción. Acá es como que el mercado está más equilibrado, y yo prefiero que sea así.

- Más allá de los créditos o del rol del Estado, ¿por qué en Argentina no ha tenido repercusión herramientas que en otros lugares del mundo han funcionado muy bien como el leasing?

-  Como decía, hay una deuda pendiente. Los bancos, en los últimos años, ponen la plata en otro tipo de inversiones. Una política de crédito hacia la vivienda, sostenible y pagable, es muy difícil. Los bancos tienen una volatilidad muy grande respecto a la tasa y a la toma de dinero. En Chile, las AFJP tienen fondos a muy largo plazo, lo cual le permite volcar a crédito para la vivienda. Eso sumado a un subsidio de la tasa es el mecanismo que deberíamos usar acá porque cambiaría totalmente la actividad. Así, accederíamos a mucha gente que no tiene casa y regularíamos el precio de los alquileres que hoy han aumentado considerablemente. Lamentablemente, y a partir de Cavallo, se obligó a las AFJP a comprar títulos del Estado en vez de invertir en este tipo de emprendimientos.

- En estos más de 30 años ha sabido desarrollar una marca y también varios íconos de Mendoza, ¿cómo cree que los mendocinos ven a su empresa?

-  Nosotros hemos hecho algunas obras que se han diferenciado de lo que había en ese momento, y de eso somos conscientes, pero como dije, eso ya pasó. Cuando me preguntan cuál es la mejor obra, siempre digo: la que vendrá. Así lo pienso, y es la base de nuestro camino. Por ejemplo, el edificio Da Vinci ganó la Bienal de Arquitectura Nacional con un jurado donde había gente como César Pelli o Clorindo Testa…

- Grandes maestros.

- Claro, referentes a nivel mundial, y esto es muy importante y es una satisfacción que esa obra sea de Mendoza. Ahora, no creo que con esto ya está, la próxima debe ser mejor que el Da Vinci.

- ¿En general, cómo ve la actividad empresaria en Mendoza?

- Creo que hay un buen nivel empresarial en la provincia. Hay algunos cuya actividad se nota más, pero en general es bueno y valioso. Si vemos las condiciones naturales de esta provincia, la transformación ha sido importante, y creo que en gran parte se la debemos a la inmigración que hemos tenido.

- Muchas veces desde el Estado o la política se ve a la actividad empresaria como competencia, o como si los empresarios quisieran reemplazar a los políticos ¿usted qué opina de esto?

- En eso coincido totalmente. Yo no soy político ni tengo ambiciones políticas, pero creo que es fundamental que el sector empresarial se junte con el sector político. Hay que romper ese paradigma de ir cada uno por su lado.

- Y también ese otro de que la única voz autorizada para los asuntos públicos es la de la política.

- Claro. El fantasma de que los empresarios quieren manejar el gobierno… Creo que los empresarios no deben y no quieren (o no deberían) manejar el gobierno. Como tampoco creo que la política deba manejar exclusivamente la cuestión económica. Creo que hay un punto en común. Ojalá podamos romper ese paradigma porque los resultados serían fantásticos para la provincia.

- ¿Cuál es su opinión cuando desde algún sector se le reclama a los empresarios mayor trabajo social, mayor responsabilidad social empresaria, o incluso una mejor distribución de la riqueza?

- Creo que como todas las cosas, hay una razonabilidad en eso. Pero también creo que debe tener un límite. Entendemos que si nosotros crecemos, la gente que trabaja con nosotros debe crecer en la misma medida. Una empresa es la gente que la conforma y si hay crecimiento, considero que la gente debe participar de él. Lo mismo debe suceder en una comunidad. La participación en el crecimiento económico debe ser para el que trabaja en la empresa y también para la sociedad si ésta crece. Es lo más justo. Así no avanzamos en el liberalismo total, o en el socialismo o comunismo, en los que no creo.  Lo mismo con la responsabilidad social empresaria, que siempre debemos tener presente.

- Casualmente, en la historia reciente del país se han dado no sólo grandes vaivenes económicos, si no también se han consolidado grandes asimetrías sociales, y desequilibrios profundos…

- Ocurre en todo el mundo, y por supuesto en Argentina. Nosotros vemos que las empresas más grandes son las que más crecen en relación con las más chicas. Sobre todo esto es complicado para el que recién empieza, porque se hace muy duro, especialmente el acceso al crédito. Aquí tiene que intervenir el Estado, porque para un banco es más fácil prestarle a una grande que tiene más garantías, que prestarle a 10 pymes… Esta es otra deuda pendiente.

- Hablando de deudas pendientes, qué cosas le pediría al gobernador Celso Jaque que atienda prioritariamente en los próximos cuatro años de gestión.

- Lo conozco desde hace 10 años y tengo una buena opinión de él sobre su forma de trabajar y la dinámica que le puede imprimir al Estado para superar su burocracia. Creo que esta es una gran oportunidad para trabajar en forma consensuada con el sector empresario. Si trabajamos a la par creo que podemos lograr grandes cosas, incluyendo las pymes. Lo que sí creo que hay que establecer son resultados concretos, no estoy de acuerdo con los anuncios que después no se cumplen y generan más frustración. Eso le pediría, menos anuncios y más concreciones.

- ¿Le teme a las desgracias, al cambio radical de las condiciones que haga que todo lo que construyó desaparezca? 

- No. Tenemos una empresa sólida, somos medidos. Podríamos hacer más de lo que hacemos pero somos conservadores. Hay un equipo de trabajo que asegura la continuidad de esta empresa. Y eso me deja muy tranquilo. Si yo no estoy, esto sigue el mismo camino, no tengo ningún temor.

- Le preguntaba porque Mendoza ha tenido algunas experiencias históricas negativas en ese sentido.

-Claro, creo que cuando se hacen las cosas mal hay que aprender de eso. Nosotros somos precavidos.

Opiniones (2)
18 de octubre de 2017 | 05:13
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18 de octubre de 2017 | 05:13
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  1. No lo conozco personalmente, pero he estado observando sus trabajos y emprendimientos, y realmente es impresionante. Un empresario con mucha iniciativa y visión de futuro. Desconozco si ha incursionado en el rubro vitivinícola, ya sea con la adquisición de viñedos o construcción de bodegas, ya sea propia o para terceros.
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  2. Grosso Groisman... cómo me vendría un departamentito en el DaVinci jajaja... Ojalá Groisman, ya que ve el déficit de acceso que hay para la viviendo para jóvenes y clase media, haga algún que otro emprendimiento para permitirnos tener nuestra vivienda. Los que estudiamos y ahora podemos gozar de un buen trabajo (aunque con salario a mi criterio que no premia el esfuerzo de los años de estudios ni el conocimiento obtenido), nos quedamos afuera de los planes de vivienda del gobierno y, bromas aparte, estamos muy lejos de un departamento en alguno de sus lujosos edificios... Ya que lo ve, sería bueno que desde su lugar de empresario pudiese, usted que puede, aportar soluciones para quienes realmente las tienen que brindar. Lo admiro Groisman... Grosso. PD: No hay un departamentito para mi? Pago todas toditas las expensas jejeje...
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