Felipe Staiti

"Uno termina abrazado a las cosas que le gustan"

Guitarrista de los Enanitos Verdes.

Encontrar el punto donde comenzó una historia puede resultar, a veces, una tarea que se asemeja a la de desenredar  un gran ovillo para descubrir dónde está la punta. Mucho más aún se complica, si esa historia es parte de la vida de un artista.

Así, conocer por ejemplo cuál fue el momento en que esa figura decidió esa forma de vivir y no otra, o develar cuáles son los motores (razones, sueños, anhelos) que lo llevaron a ser quién, se vuelve un proyecto demasiado ambicioso considerando los misterios y la complejidad que carateriza la vida de todo ser humano.

De cualquier forma, ambicioso, pretencioso o imposible, no deja de resultar apasionante.

Eso es lo que tratamos de hacer en esta entrevista con Felipe Staiti. En un extenso diálogo telefónico con el guitarrista y productor musical mendocino, repasamos parte de su trayectoria artística y personal.

- Haciendo un racconto/balance, ¿cómo fue este 2007 para Los Enanitos?

- La verdad que fue muy intenso, estuvimos la mayor parte del año girando presentando “Pescado Original” en los distintos países que se ha venido editando: Perú, Ecuador, Panamá, El Salvador. Estamos ahora en el último coletazo, nos falta Puerto Rico. En términos generales, ha sido muy bueno el año.

- ¿Qué destacarías de la gira?

- En EE.UU tocamos dos veces: en marzo-abril y hace poco en octubre. Lo bueno es que cada vez hay más ciudades en las que vamos a tocar (además de las que tocamos siempre) y sumamos más público. Creo que el rock latino en ese país es un movimiento muy fuerte, al menos para nosotros. Está muy bien que eso suceda.

- ¿Cuáles fueron las repercusiones que tuvo el disco en el público en esos países?

- A pesar de no haber contado con un gran apoyo de parte de nuestra compañía discográfica en la difusión de la campaña, nos sorprendimos en muchas ocasiones. No sólo conocían los temas que las radios ponen para la difusión, sino que había un interés por conocer el disco en general. Ese es el termómetro: cuando ves que la gente canta las canciones o,  si no las canta, las escucha y las festeja.

- Aquí en la Argentina y en particular en Mendoza, ¿cómo se recepcionó?

- Ha sido editado acá, sin embargo, por la demanda que teníamos en el exterior no pudimos hacer la gira en octubre como teníamos pensado. La idea es hacerla en marzo o abril del 2008. Pero creo que estuvimos bien, recibimos emails de mucha gente de Argentina en nuestra web. No sólo de Mendoza, también Salta, Rosario, Buenos Aires... allí están esperándonos para que toquemos.

- ¿Entonces tocarán el año próximo en Mendoza?

- Si, por lo menos haremos una presentación. El disco fue hecho en el 2006, durante todo el año pasado lo presentamos y como estamos, creo que seguiremos con toques hasta mayo del 2008. Después nos pondremos a trabajar en el nuevo disco.

- ¿Tienen  algo "in mente" para ese nuevo material?

- Siempre tenemos mucho material y además algunas canciones que nos quedaron colgadas (algunas de “Pescado” y de otras producciones). Creo que el impulso compositivo nunca para, por eso siempre tenemos material para elegir.

- Además de guitarrista sos productor musical, ¿con quiénes has trabajado este último tiempo?

- Aquí en la Argentina estuve trabajando con los chicos de La Vena para el disco de ellos. En Junio estuve en Nicaragua produciendo el disco de una banda que se llama “Malos Hábitos”, y en marzo voy a Las Vegas (Estados Unidos) a producir una banda de allí.

- ¿Qué atributos debe tener una banda para que decidas producirla?

- Me tiene que gustar fundamentalmente y me tiene que parecer interesante la propuesta. Que sea buena, que mi termómetro me indique que es buena.

- ¿Solamente te circunscribís al rock al momento de producir?

- He producido sólo rock.

- A los 9 años, compusiste “La Canoa”, ¿qué te acordás de entonces?

- Lo único que me acuerdo es que era una descripción. La canción hablaba de que era de madera, larga y ancha. Fue algo anecdótico porque en esa época estudiaba guitarra y la toqué con el profesor en una fiesta de fin de año.

- Ya desde pequeño comenzaste a transitar el camino de las presentaciones en público…

- Sí, capaz que por eso no tengo pánico escénico.

- Cuando estás sobre un escenario, ¿te expresás sólo a través de la guitarra?

- Me parece que el cuerpo, los gestos, reflejan un sentimiento pero es algo inconciente. Lo que sí es claro es que me siento pisando sobre terreno seguro tocando en vivo, no tengo mayores problemas, es más, lo disfruto muchísimo.

- De todas las etapas que involucra un proceso creativo (componer, ensayar, tocar en vivo), ¿cuál preferís?

- Lo que prefiero es tocar en vivo A veces la etapa compositiva es bastante cruel. Si no termina de cerrarte una idea andás caminando por la vida con una melodía en la cabeza, se vuelve algo tortuoso, una obsesión. Vivís pensando en los acordes… Componer es como construir un edificio. Las ideas siempre las termino grabando en el estudio, cuando  escuchás la canción armada (con toda esa idea ya desarrollada) sentís que de la nada hacés algo y eso es satisfactorio. Pero la verdad es que prefiero tocar porque es como hablar, como caminar, como nadar, es algo más natural.

- Hablando de natural, “Esencia Natural” fue tu primera formación...

- Tenía 16 años, era un púber. Éramos sólo un compañero que tocaba la batería y yo. Duramos muy poco, algunos ensayos, un par de toques… Creo que vivimos el primer concierto punk. Tocamos en el colegio Agustín Álvarez en un acto de colación de grado e invitamos a Marciano (creo que ese fue el gen de lo que sería después Los Enanitos) y vino a tocar el bajo con nosotros a las doce del medio día, hicimos temas de Pappo. De repente de armó una guerra campal de huevos entre los chicos de la escuela, se cortaban las corbatas… Hasta que entró una bombita de olor en la batería y no quedó nadie. Fue muy gracioso, siempre lo recuerdo como uno de los conciertos más punk en los que he estado.

- ¿A quiénes reconocés cómo influencias musicales?

- A Deep Purple, cuando la escuché fue como ver la luz. Cuando escuché “Lazy”, ya tocaba la guitarra (española o acústica) y me dije: “quiero ser así y quiero dedicar mi vida a tocar la”. Una influencia muy grande que tuve también fue haberlo visto a Milton Caruso, un personaje de aquí de Mendoza. En esos años el tocaba, incluso me hizo mi primera guitarra eléctrica. Una vez lo vi en el Santo Tomás de Aquino. Escuché que estaba sonando en un aula una especie de Demonio de Tazmania enjaulado y era Milton tocando temas de Deep Purple, de Fiti Top con un batero cordobés y un bajista amigo de él. Toda esa referencia que yo la veía en artistas del exterior (ni siquiera Pappo me llegaba a conmover así) la veía ahí, en el colegio, ¡no lo podía creer!. Eso me dio una inyección de esperanza y de luz, porque me dije “bueno, él es de acá y lo está haciendo”. Lo escuché a la altura de los que yo admiraba, me quitó el prejuicio de pensar: “si es de afuera es bueno”. Me influyó a la hora de ponerme las pilas para tocar.

- Si hacés una mirada retrospectiva, ¿estás conforme con las elecciones que tomaste?

- Estoy contento en el sentido de que siempre la guitarra fue mi pasión y todo lo que ha sido mi vida ha sido a través de una guitarra. Tener la posiblidad ahora de poder pagar mis cuentas, comprarme una guitarra que me gusta y vivir de la música, eso es lo que le puedo agradecer a la vida. Lo que en un momento, en mi época adolescente, era un ideal (estar rodeado en mi habitación de pósters) de repente se transformó en mi vida.

- ¿Tuviste que enfrentar el prejuicio social de ser músico, tocar la guitarra y tener el pelo largo?

- La gente tuvo prejuicios hacia mí pero en lo referente a lo musical, siempre me he sentido con bastante “cintura”. Conté con el apoyo incondicional de mis padres, algo que es muy importante a la hora de romper algunas fronteras. En mi casa la música siempre estuvo muy bien aceptada, el pelo largo y el rock n’ roll, por eso no había prejuicios.

- Recibiste de tu familia influencias musicales por el lado de lo clásico…

- Exactamente. Mi mamá era profesora de piano, en mi niñez iba a los conciertos de música. De hecho fue mi mamá la que me regaló el primer disco que tuve que fue “Abbey Road” de los Beatles. Mis padres siempre fueron de tratar de estar “en onda” a pesar de que eran grandes. Si salía un disco de los Beatles, íbamos y lo comprábamos.

- Tu mamá regaló el primer disco y tu papá la primera Fender…

- Me regaló a los 18 años, cuando salí de la escuela. Esa guitarra ha tenido muchas modificaciones, no está original. Creo que si tengo que hacer una lectura de mi vida, los cambios que ha sufrido, se asemeja en algún sentido a las etapas vividas. Es como un mapa de mi vida.

- En la infancia tuviste un paso por la danza folclórica, ¿qué quedó de esa etapa?

- Con cinco o seis años, eso fue lo primero que hice en la Municipalidad. A los trece (con varios años de experiencia), no me podían pasar al ballet principal porque era muy bajito y todas las bailarinas eran más altas que yo. Bailé incluso en el Independencia pero para bailar en la Vendimia, que en esa época era muy elitista, a mi no me ponían porque no me daba la altura. Después dejé y me dediqué a la guitarra.

- Si estás en una peña, ¿te nace tomar una servilleta y salir a bailar?

- No. Podría zapatear porque me acuerdo, pero no lo hago (ese es uno de los prejuicios).

- En alguna oportunidad contaste que dormías abrazado a tu primer guitarra, ¿sentís esa misma pasión ahora?

- Hace poco dormí con la última guitarra que me compré (risas), estaba tocando y me quedé dormido. Uno termina abrazado a las cosas que le gustan.

- ¿Cuáles son los momentos clave (o click mentales) que viviste como artista?

- Una de las cosas que me marcó en la vida fue una vez que tocamos en Viña del Mar y estaba entre el público que había sido parte del jurado, George Martin, productor de los Beatles. Al otro día hubo un cóctel, cuando él llegó me señaló a mí y dijo: “Jeff Beck”. Y yo sentí como si me hubiera caído un balde de agua fría o me hubiera caído de un balcón. Entonces tocar la guitarra, hacer música tuvo un cierre. “Por esto vale la pena, hacerlo y seguir haciéndolo”, me dije. Fue una inyección de optimismo porque era como tener la aprobación de Dios, ¡de un referente como George Martin!. Eso para mí, a la hora de tocar el instrumento, fue un punto de quiebre.

- ¿Hay alguna composición a la que le tengas un cariño especial?

- Tengo un par de favoritas. “El país de no dormir”, que tiene un aire de tango, y la canción “Luz de día”. Ambos son temas de los que me siento orgulloso.

- Los Enanitos se formaron en 1979, ¿cuáles son las señas particulares que conservaron con el paso del tiempo?

- Yo creo que en la suma de nosotros tres tocando (Marciano, Daniel, yo) hay una cuestión que siempre va a suceder y es que vamos a sonar “Enanitos Verdes”, hagamos lo que hagamos. Toquemos heavy metal, música de cámara o baladas románticas. En el cóctel de influencias personales y maneras de tocar hay un “resultado” que es Enanitos. Creo que si ponés el primer disco y el último, te vas a encontrar con muchas sorpresas, porque la manera de ver la vida cambia y tocar cambia, así como la lírica, pero en mar de fondo sigue siendo el mismo: la esencia.

- ¿Hay Enanitos para rato, entonces?

- No sé, sería como demasiado omnipotente responder que sí. Pero la verdad no nos ha sucedido nada grave para tener que terminar en esto. Lo que nos ha mantenido ha sido la constante respuesta del público, el hecho de tener este feed back con la gente a la hora de tocar y de hacer discos.

- ¿Tienen pensado algo especial para festejar el 30 aniversario de la banda?

- Aún no…

- Para finalizar, ¿pensaste alguna vez qué hubieras sido si no elegías la música como modo de vida?

- No creo en los “hubiera”, la verdad, no le he pensado. Para mí las cosas “son” pero si tuviese que vivir de nuevo, haría lo mismo.

"Mariposas"

Opiniones (2)
22 de agosto de 2017 | 09:05
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22 de agosto de 2017 | 09:05
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  1. Quiero saludar a la gente de MDZOL y felicitarla a Mariela por la nota que le realizo a Felipe. Alguien se acordo estos mendocinos (dinosaurios del rock) que no han tenido la repercusion que se merecen. Espero poder estar presente en el concierto que den en la provincia. Les deseo un feliz Año Nuevo.
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  2. Los enanos verdes son lo mejor que ha salido de Mendoza!! Te lo digo yo que fui músico de rock y ya voy por los 40. Ojalá muchas otras bandas tuvieran la claridad mental, la voluntad y la ayuda familiar y el talento, necesario para despegar del desierto. Los mendocinos somos apáticos y desagradecidos con ellos. Hace rato que deberían haber sido declarados ciudadanos ilustres o ponerles su nombre a una plaza y mejor aún hace rato que todos deberíamos comprar sus discos y aplaudirlos un poco más!!! Felipe sos un referente!!! Marciano sos un genio de la composición de canciones. Los adoro!
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