Iván Noble

“Ojalá dentro de diez años tenga 30 canciones que me gusten mucho..."

Iván Noble, tras su paso por San Rafael, habla del lugar que ocupa el rock, de su pasado en Caballeros, de sus canciones y de cómo es pasar a la fama.

Después del íntimo concierto que Iván Noble ofreció el último viernes en el Cine Teatro Roma, lo esperamos, -al igual que un puñado de admiradoras-, a la salida del teatro, con expectativas de tener una nota con el ex cantante de Caballeros de la Quema. Pero la cosa no se dio así, por lo que acordamos luego una entrevista para la mañana del día siguiente. Y así fue.
 
Primer piso del Hotel Tower, 9:45 de la mañana. Iván Noble aparece en el desayunador del hotel camuflado con sus gafas negras –no por querer taparse sino porque el día acababa de empezar para él-. Nos sentamos en una punta del salón, al lado de la mesa donde desayunaba su manager, que lo primero que nos dijo fue: “nada de preguntas sobre Caballeros”. Y aunque la cosa venía en broma, aprovechamos la advertencia, y por allí empezamos…       

¿Se reniega del pasado de Caballeros de la Quema?

“No, para nada. El tema es que siempre pasa por eso de si van a volver, o no van a volver, pero reniegue no, cero. Al contrario, además de desagradecido sería un necio, porque casi todo lo que aprendí de este oficio lo aprendí ahí. Y además, hay muchas canciones que todavía me gustan a mí y le siguen gustando a la gente. A si que no, no tengo ningún rollo. Es un poco cansador sentir que la gente, la que le gusta Caballeros, sigue pendiente de eso, pero no.

¿Qué lugar crees que ocupa Caballeros en el rock argentino, para que aún se hable tanto?

“Mira, no se. Creo que el lugar que ocupa es el de una banda muy importante de los `90, con todo ese movimiento de bandas como Los Piojos, La Renga. Pero la verdad es que no tengo idea con el correr de los años qué quedará de esa importancia o cuánta será en el recuento de la década, no se. Pero sin duda fue una banda importante. No sólo con los Caballeros, sino que tampoco se qué dirá el tiempo con respecto al rock de los `90. Yo soy bastante crítico de esa época”.

¿Y qué recordas de aquellas épocas de Caballeros, sobre todo la de los primeros años y de los primeros discos, que particularmente a mí me parecen los más interesante?

“Recuerdo que era una época muy apasionada y muy a pulmón, sobre todo en la etapa que decís de los primeros discos, que todavía no se había transformado en un laburo, con lo bueno y lo malo que eso tiene. Pero yo no creo que los primeros discos sean los mejores, lo que sí creo es que eran los más pasionales, eso s텔

...y los más viscerales además…

“…si, y eso suele pasar con todas las bandas. Lo que no creo es que sean ni los mejores grabados, ni los mejores tocados, ni los mejores cantados. Pero entiendo que hay gente que se adhiere como emocionalmente a esos discos, porque se nota que son pibes que empiezan a… [congela la frase, y piensa] … nada, son pibes que, -siempre digo lo mismo-, es como jugar en un  potrero y que un día te digan vení, y empieces a jugar en un equipo y que juegues con una pelota de verdad y con arcos de verdad. Ese entusiasmo se nota, ¿no?... decir: ¡estamos grabando discos!”

¿Cómo era en aquella época el under en Buenos Aires? Caballeros rondaría en ese ambiente…

Si, había muchos lugarcitos, estaba salpicado de lugares pequeños –lugares de 200 personas-, donde tenías que acceder de a poco. De todas maneras nosotros éramos del Conurbano, no de la Capital, entonces primero tuvimos que hacer nuestra recorrido under en el conurbano y después recién ir a Capital. En la primera época nos dio una mano muy grande la gente de Las Pelotas, que nos llevaba a tocar como teloneros de sus shows. Ellos también eran una banda en formación, más allá que sí tenían su historia de antes por Sumo. Pero era una época lleno de lugares, contrariamente a lo que pasa ahora, que después de Cromagnon se complicó…”

…¿cambió mucho la situación?…

“…y si, en realidad yo conozco lo que me dicen los pibes cuando me comentan y además me doy cuenta cuando leo los lugares que hay para tocar, pero si.”

¿Y sos de mandarte a  algún lugar a escuchar a alguna banda nueva, que esté emergiendo?

“No, muy poco. Me quedo mucho en casa. Tengo un hijo y cuando no estoy de gira estoy con él. Salgo poco. Tengo algunos amigos que tienen bandas nuevas, pero no soy de ir de cacería musical.”

¿Qué bandas actuales de la Argentina escuchas?

“No escucho mucho. Escucho los mismos discos que oía cuando tenía 20. Volví a comprar los discos que tenía en vinilo, y cada vez me voy más para atrás. Escucho desde Seru Giran y Spinetta hasta Manal, Almendra o Moris. Estoy medio “Vintage” para escuchar música. De los `90 por ejemplo no escucho nada. No tengo ni los discos míos.

¿Te gusta la literatura? ¿Que autores lees u obras que hayas leído que creas que te han influenciado?

“Si me gusta leer mucho. Lo que pasa es que si yo te dijera a vos [cambia la voz, y lo dice con tono formal]: y si, yo estoy influenciado por la literatura norteamericana –que me gusta mucho-, como obras de Hemingway, Henry Miller, Bukowski, Cheever. Sería como un acto muy imprudente de mi parte, porque cualquiera con mucha razón podría decir: ¿dónde señor, dónde? Entonces, más que decir que estoy influenciado, lo que sí te digo es que es ese tipo de literatura la que me gusta leer, y que de alguna manera es parte de mi información y formación. Después, no se si se notan en mis canciones, no tengo idea… [hace silencio, y piensa] …tal vez se notara más en la primera época de Caballeros. Así como la novela realista, sucia, americana…pero ahora no creo que se note tanto.”

¿Autores argentinos?

Si. Ahora hace bastante que no leo, pero me gusta Bioy Casares, Juan José Saer, me gusta Andrés Rivera. Hace muy poquitito casi como esa misma sensación de volver a escuchar discos muy viejo que escuchaba a los 20, volví a comprar libros de Cortázar que me hacía leer mi vieja: “Historias de Cronopios y de Famas” o “Un tal Lucas”.

Vamos de la literatura al cine… ¿Qué ves?

“También mucho lo americano: Coppola, Scorsese. El cine americano un poco más independiente, como Jarmusch, De Palma. Y me gusta mucho el cine viejo, el cine de los `50, como John Huston, por ejemplo. En general, si bien me gusta el cine europeo también, creo que me gusta más el americano y sobre todo las películas clásicas. También lo que me pasa es que empiezo a seguir a los actores. Tengo épocas de ver a Clint Eastwood, Al Pacino, épocas de ver a Humphrey Bogart, voy así como por clubes.

Y hablando de actores, vos tuviste una corta trayectoria en la TV y en una película, ¿tenés pensado seguir con algo de eso, o sólo fue como para sacarte las ganas?

“No, no. Tampoco se si eran tantas las ganas. Lo que pasó es que si yo no hubiese estado un año entero haciendo una cosa en la tele nadie se acordaría, y lo bien que haría. Pero fue justo el año en que Caballeros se había separado y yo estaba preparando el disco solista, pero iba a tardar un año en grabarlo. Me pareció que la mejor manera de pasar el duelo de la separación de la banda era ir haciendo algo porque si no, y me conozco, soy un tipo muy ansioso e iba  a estar demasiado eléctrico adentro de mi casa. Entonces me ofrecieron actuar y fue divertido un rato, pero después ya no tanto. Me encanta ver cine, y me gusta ver los actores. Podría sí hacer cosas muy chiquitas. Hace poco me invitaron a hacer un capítulo en Todos contra Juan e hice eso,  tenía que hacer como de mí mismo exagerado. Esas cosas sí me divierten, pero un ratito, no haría de vuelta algo entero.”

Unos años antes primero con la explosión de “Avanti Morocha”, y más tarde con tu aparición en la TV, todo eso generó un salto importante de un escalón a otro. ¿Cómo es esa transición e ingreso al mainstream, y la llegada de la fama? 

“Si ahí empezó [apunta por el tema Avanti Morocha] Es un ingreso atropellado, no planeado, y por eso mismo algo torpe, porque cuando pasas de vender 15.000 discos a vender 150.000 discos en un mes y medio, cuando pasas de que te conozcan sólo los pibes que van a los recitales de rock al taxista y que te griten por la calle “avanti morocho”… eso hace que ingreses en un espacio nuevo, y como podes. Es como que te tiran ahí adentro y después de rebotar te vas acomodando, y te lleva un tiempo. Al principio te podes marear tranquilamente un rato, hay cierto vértigo, mordes algún que otro anzuelo, pero después el tiempo termina poniendo las cosas en su lugar. De todas maneras, a mi me pasa eso en el `99, cuando todavía la cultura rock era muy cerrada, muy conservadora y muy vigilanta de algunas cosas, que hoy día, a cualquiera que le pase lo mismo o a cualquier banda que suene mucho, o cualquier cantante que se ponga a salir con una actriz, ya no pasa nada, a nadie lo sorprende ni lo escandaliza. Pero en esa época era un poco más raro, había como supuestos códigos que no había que romper que para mí, a la larga, el tiempo termina diciendo que es una tontería, que a cualquiera después le pasa… [se detiene y reinicia la charla con tono anecdótico] El otro día, cuando terminamos de tocar en San Juan nos quedamos hablando con Sufian, el pianista, y con nuestro manager, y hablábamos del sitio de Facebook. Vos entrás ahora, y estamos hablando del tipo de gente que había ido a vernos a San Juan que eran todos muy pendejos, -un público de 20 años para abajo-, y la charla llegó a qué tipo de gente nos escucha, -que a veces me preguntan para quién escribo canciones, y yo digo que no se- Y hay un modo muy sencillo de saberlo: en mi página en Facebook, que hay 16.000 personas, vos clickeas al azar cualquiera de las personas que escriben en el muro, y sobre todo chicas, te vas a la lista de gustos musicales y no lo podés entender de ninguna manera como conviven los gustos musicales. De verdad lo leíamos y empezábamos a hacer ese juego: no se, “Anita Zarasa”: Calamaro, Montaner, Las Pastillas del Abuelo, Arjona, Iván Noble, Pink Floyd y AC DC. O sea que la gente hoy día consume de esa manera, y yo creo que tiene que ver con la cultura del iPod, de la cosa de consumir canciones más que conceptos. Entonces, quiero decir,  cuando la gente consume así, ¿quien se va a escandalizar si el próximo disco lo hiciste más tranquilo o no, o si en vez de tener una novia que tenías hace 6 años estás saliendo con una chica de tapa? Nadie. Hace 10 años eso no existía.”

En una entrevista al Indio Solari que leí hace muy poquito decía aquello mismo de la convivencia en los gustos musicales de la gente y el modo de consumo hoy de la música...

“…si, que no se si eso es una buena o mala noticia, no tengo idea, yo no me atrevo a juzgar.”

¿El rock perdió su costado contra-cultura?

“Si, eso sí, pero eso viene ocurriendo hace mucho. Se convirtió en un fabuloso negocio cultural, es una de las patas fundamentales de la industria cultural y sobre todo porque el rock dentro de la juventud es uno de los consumos que más llevan adelante ahora los pibes y eso tiene consecuencias, por supuesto. Ya a esta altura no creo que pueda ser de otra manera. Si queres una mirada romántica decís: bueno, todavía debe haber lugar, bandas nuevas, eso sí, por supuesto pero en general y casi por definición a esta altura el rock es como inofensivo culturalmente. ¡No!, mejor dicho, no es que sea inofensivo, pero toda esa insolencia que el rock cree tener, o que creyó tener en algún momento o que tuvo, acá y en cualquier lado del planeta, no es insolente. Hace 30 o 40 años, o menos, si queres decir 20, cuando salió Madona por ejemplo, había una cosa que le hacía ruido a la gente. Hasta simbólicamente todavía había cierta cosa de decir: “voy a provocar molestia”. Pero, ¿Shakira es molesta? Ni quiere serlo ni tiene porque.”

¿Y que crees que ha sido lo que reemplazó este espacio que dejó el rock, o quedó vacío?

“No lo se, no tengo idea. No me atrevo a decir nada. Algunos te dirán que la cumbia villera tiene su valor contracultural, yo no lo creo ni por las tapas, además de que me parece un magnicidio estético. Otros te dirán que por ahí los pibes que hacen rap. Pero no lo creo tampoco. Creo que casi cualquier cosa que está apunto de asomar la cabeza como movimiento importante es deglutido absolutamente. Pero, después es importante para los que hacemos canciones que hay que hacer canciones que sean hermosas, canciones lindas, que puede sonar eso pueril, pero no lo es, porque como están las cosas en el planeta, o vamos más chiquito, en este país, ir en busca del buen gusto o de la belleza -entre comillas- no es poco. Es como una pequeña contribución… la búsqueda, puede llegar o no. Pero por lo mismo que hablábamos de Internet, de la tele y los medios, es tan potente la información, tan cotidiana, que las aguas cada vez se separan más para mí.”

Entrando en el tramo final, ¿como ves lo que haces hoy? ¿te gusta lo que compone Iván Noble?

“Si. Digamos, me gusta y cada vez que saco un disco, en el disco está todo lo que me gusta. Siempre puedo sacar la cara por el disco. Por cuanto tiempo no lo se porque después el disco son como fotos. Porque viste que una cosa es mirar una foto de ayer y otra cosas es mirar una foto de hace diez años. No se de acá a cinco años cuántas canciones me gustarán de las que estoy haciendo ahora, me imagino que bastantes o eso espero. Creo que se trata de una cuestión de honestidad básica que es que en el momento en que estás haciendo lo que haces, hacerlo a pleno y sacar la cara por eso. Pero nosotros hacemos canciones y algunas envejecen mejor que otras, eso es verdad, entonces no sé si voy a poder decirte dentro de cinco o diez años: me encantan todas mis canciones. Probablemente no. La distancia probablemente hará que mire un disco y diga: bue´, no está tan bueno. Pero como yo aspiro a ser un tipo que escriba canciones varios años, al fin y al cabo, si por disco hay tres o cuatro canciones que sobrevivan me parece que va a estar bien…”

…hacés un compilado después…

“…claro, es que es verdad, si empezás a mirar pasa eso. Cualquiera que tenga muchos discos tiene un repertorio enorme. Y después de ese repertorio eligen lo mejor que han podido hacer en cada momento y se transforman en la columna vertebral de su obra. Ojala pase eso, que dentro de diez años yo tenga 30 canciones que me gusten mucho y diga: bueno ya esta, así no saco una puta canción más ahora y con esto presento credenciales en el infierno.”

La última Iván: ¿qué pasó con el shortcito de jeans que usabas en Caballeros, lo guardaste?

“Me lo pidieron en el Hard Rock. Quiero creer que no han tenido tan mal gusto de colgarlo, quisiera creer que no. Pero ahí estará.”

Opiniones (1)
17 de agosto de 2017 | 22:20
2
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17 de agosto de 2017 | 22:20
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  1. Gran nota!! Iván Noble tiene el mismo problema que la mayoría de los rockeros argentinos: no escuchan música nueva, no tienen curiosidad. Entonces terminan repitiendo las mismas fórmulas gastadas con canciones aburridas y previsibles
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