Pablo Herrero Pondal

"No es que vos te recibís y decís: listo, ya soy director"

Director de la Orquesta Filarmónica de Mendoza

Sólo unos pocos minutos faltaban para que la corrida del telón anunciara el comienzo del espectáculo programado en el teatro Independencia la tarde del miércoles.

Los cuchicheos que se desprendían de los pasillos, normalmente habitados por el silencio y la solemnidad de un día de semana, y un constante ir y venir de gente, entretejían un particular paisaje entre las bambalinas del escenario mayor.

En medio de ese trajín, el maestro Pablo Herrero Pondal, director titular de la Orquesta Filarmónica de Mendoza (OFM) esperaba con la pasividad de un cigarrillo ser entrevistado.

Nacido en Buenos Aires hace 32 años pero radicado en Mendoza desde su infancia, este joven director ha tenido la fortuna de ser alumno del maestro David del Pino Kingle, así como de dirigir orquestas sinfónicas de distantes puntos geográficos.

Ha elevado la batuta y sostenido el aliento (esa milésima de segundo previo al primer acorde) en Georgia (ex U.R.S.S), Chile, y distintas provincias del interior, como San Juan, Tucumán, Neuquén además de Mendoza. Desde abril, es el titular de la Filarmónica y ya fue confirmado hasta 2009 por reelección.

Hoy a las 21.30 en el cierre de la temporada anual, se presentará la orquesta, bajo sus batuta en el teatro Independencia  con un programa compuesto por obras de Mozart y Rossini.

El repertorio será interpretado por un elenco de reconocidos solistas: la aplaudida sopranoVerónica Cangemi, y los tenores Roberto Saccá y Roberto Barrozo. La entrada, libre y gratuita, deberá ser retirada en horario de atención de la boletería del teatro.

- Naciste en Buenos Aires, ¿cómo llegaste hasta Mendoza?

- El pre jardín lo hice en Buenos Aires y después vine para acá. Mis padres vivían allá. Mi vieja es porteña y mi viejo es de Córdoba. Tengo familia además en San Juan. Mi vieja era profesora de inglés de la Fuerza Aérea, mi viejo estaba cansado del trajín de la capital, y entonces vinieron para acá. De hecho yo no decidía en ese entonces, era muy chico.

- ¿Vivían en Capital Federal?

- Sí, en Caballito.

- ¿En tu familia hay músicos?

- Tengo pocos antecedentes. Mi bisabuelo era medio artista, tocaba el violín, escribía, era autodidacta, y mi tío también de Buenos Aires, de parte de mi vieja, se dedica a la música pero no a nivel académico, toca jazz.

- ¿Tus estudios los realizaste acá?

- Sí, el problema es que acá no existe la carrera de director de orquesta, sino la de dirección coral. Es una carrera muy compleja, un director de orquesta tiene 50 o más instrumentos bajo su mando. Cuando recién se empieza es muy difícil poder pararse ante una orquesta, el camino se va haciendo de a poco. No es que vos te recibís y decís: “listo, ya soy director”. Cada experiencia, cada concierto, cada momento de tu vida es una cosa nueva y te forma.

- Te formaste con el maestro David del Pino Kingle, titular varios años de la orquesta sinfónica de la UNCuyo...

- También fue director en Georgia y en Chile durante muchos años. Entonces yo tomaba clases acá y allá, hice una suerte de pasantía. Yo estaba con él gran parte del año y además de los ensayos, aprendí todo lo que es extra a una presentación: programación, producción y demás.

- ¿Tuviste experiencias de dirección en esos dos países?

- Primero comencé como estudiante y luego fui algunas veces director invitado y armé un concierto entero. A mediados del año pasado en dos semanas dirigí la Orquesta Sinfónica de Chile, que es una de las principales de Latinoamérica y luego viajé a Georgia, fue muy importante para mí.

- ¿Cómo fue estar en lugares tan disímiles en términos culturales?

- Georgia es una ciudad muy pequeña, nada que ver con el resto del continente europeo. Pero Chile, yo creo que es una sociedad muy moderna, muy desarrollada. Hay mucha plata que se destina a la cultura, entonces las orquestas (al menos las más grandes) tienen una planta de más de 100 músicos.

- ¿Cómo recepciona el público chileno una orquesta de esta categoría?

- A full. Un mismo concierto se repite tres veces en la semana y tocan obras de gran envergadura que acá no se podrían hacer, no tanto por las dificultades económicas, sino por el número de músicos que se necesitan. Acá tenemos 50 y pueden llegar a entrar extras pero nunca más de 15.

- ¿Está subvencionada por el Estado también?

- Depende de la Universidad de Chile, trabaja en conjunto con el Centro de Extensión Artística de Chile (CEAC).

- ¿Que otros factores inciden a la hora de montar una obra de gran envergadura?

- Para armar una temporada necesitás primero, una orquesta de 100 personas y segundo, presupuesto. Para las obras tienen que alquilarse partituras, pagar derechos, traer solistas (y eso incluye pasajes, hoteles, cachet, etc). Es difícil si no tenés un presupuesto importante para el año…

- ¿Cuál es la cantidad de funciones que debe hacer la Filarmónica para cumplir con su calendario anual?

- Podemos dividir el año en tres tipos de presentaciones. Los conciertos didácticos, a través de los cuales se logra el contacto con los chicos; la temporada oficial, con obras específicas pensadas para el teatro Independencia; y los conciertos departamentales, que a veces se ven limitados por dificultades técnicas pero llegamos a San Martín, San Rafael y General Alvear y Malargüe.

- Contáme más de los Conciertos Didácticos: objetivos, tiempo que llevan haciéndose…

- Se hacen dos funciones por día, lo que suma un total de 10 por semana. Al principio sólo era la banda sinfónica pero después se sumaron todas las cuerdas. Está destinado a alumnos de EGB1 y EGB2. Lo que veo es que no hay apoyo a la cultura de parte del gobierno, no hay un estímulo, entonces ¿cómo puede llegar un chico de un barrio cualquiera a acercarse a la orquesta?, con este tipo de actividades. Los conciertos son académicos pero relajados y tienen una duración de una hora.  Generalmente proponemos un nexo entre la orquesta y el público, que puede ser un director, un actor o una bailarina. Armamos una pequeña puesta en escena que esté relacionada con el repertorio elegido: fragmentos cortos agradables, tipo “high light” de las grandes obras (15 por concierto); otras veces, algunos músicos, tocan ejemplos musicales y se presentan los instrumentos.

- ¿Los alumnos pueden participar, hacer preguntas?

- Sí, incluso hemos hecho pasar a algunos al podio para explicarle el tema de las manos, la respiración, la postura y para que vean lo que es estar ahí parados. Los didácticos siempre van cambiando.

- ¿Haciendo un cálculo estimativo, cuántos espectadores tuvo este año el ciclo?

- Nunca tuvimos el teatro lleno porque es muy peligroso, pero sí platea y un par de pisos. Por función podemos meter de 400 a 500 chicos. Son unos 8 mil por semana aproximadamente. Hay días en que si es una escuelita de muy lejos no llega o viene una de 20 chicos. Yo un poco empecé así, cuando era chico iba a la Escuela de Música y un día vinieron chicos de una orquesta a hacer una muestra con instrumentos raros, tocaban un poco cada uno, ese día dije Guau! y me acerqué a la orquesta.

- Los conciertos didácticos constituyen un tipo de experiencia a nivel público, espacio, objetivos. ¿Qué podes decir de “Los caminos del vino”?

- Nosotros cerramos el ciclo, siempre es en un lugar abierto y generalmente se hace acá y en San Rafael. Aún no sabemos bien el repertorio del año próximo, eso depende de que termine el proceso de recambio de autoridades. Sin embargo ya tenemos los proyectos y el presupuesto armado.

- ¿De qué depende la elección de un repertorio?

- Cuando hay un solista, de acuerdo a lo que toca (si es por ejemplo un violinista romántico) tenemos que seguir una línea, Cuando se hace un concierto con arias, generalmente se incluye una obertura de la época. También depende de cómo viene la temporada: española, romántica (románticos europeos, románticos rusos), etc. En realidad no hay forma, un reglamento que lo estipule. El director, en conjunto con la comisión técnica y los encargados deciden de acuerdo a las características, el presupuesto. Otro problema es la falta del piano, aunque en el 2008 tendremos uno.
A mí me gusta la música latinoamericana, argentina y del siglo XX, los tiempos cambian. hay que diferenciar bien. A las obars clásicas hay que verlas como son: joyas, reliquias pero tenemos que entender que con todo lo que pasa en el mundo, la música sigue creciendo.

- ¿Cómo fue tu paso por otras Orquestas Sinfónicas?

- San Juan, Tucumán, Neuquén… más o menos todas tienen el mismo orgánico: ninguna es tan pequeña ni tan gigante y los músicos generalmente son argentinos.

- Además de las necesidades técnicas ya mencionadas y el presupuesto, ¿con qué otras limitaciones debe enfrentarse la orquesta?

- Lo que necesitamos son cargos que se concursen, que entren más músicos. No es lo mismo escuchar una determinada sinfonía con 20 violines que con 10. El sonido de la masa no se puede reemplazar., no le podés pedir a tres violines que toquen “más fuerte”. Aunque es entendible que con todos los problemas que hay, se sumen 50 músicos más. Sin embargo, según tenemos entendido, Jaque estaría interesado en recuperar muchos cargos perdidos, concursar este año y de a poco ir agrandando la orquesta y manejar otros repertorios. Se pueden tocar obras pero suenan incompletas.

- ¿Y los proyectos para el año que viene?

- Estamos terminando de diagramar las fechas y el repertorio, lo que falta es conocer qué presupuesto es el que manejará cultura y qué parte le toca a la orquesta.

- ¿Qué diferencias hay para la orquesta cuando toca en un espacio abierto?

- El problema de salir es logístico y técnico porque a la Orquesta no la podés llevar a tocar al medio del campo. Los instrumentos son muy caros, hay una cuestión con la acústica, condiciones que deben ser cumplidas (una cierta temperatura, luces), ese es el problema. Se puede hacer un concierto en el medio del parque pero con un escenario, con sonido, con luces, con todo lo necesario pero es muy caro. En cambio en el teatro están dadas todas las condiciones.

- ¿Para qué toca una orquesta?

- Para difundir la cultura. La música responde a la época que se vive, es como una consecuencia. Sin embargo hay obras de hace 300 años que están magistralmente construídas y por eso siguen en vigencia. Yo prefiero las de final dramático como las de Bethoveen, Brhams, Tchaikovsky (cada uno con su particular sentido del dramatismo, cad compositor tiene lo suyo).

Opiniones (1)
16 de diciembre de 2017 | 08:06
2
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16 de diciembre de 2017 | 08:06
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  1. Muy buena la nota, la verdad que la periodista es muy buena
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Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho