David Handel

"Mi madre decía: paren a ese loco".

Director de la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo.

Hoy a las 21.30 en el teatro Universidad, la orquesta que dirige el maestro estadounidense, cierra su calendario de presentaciones anuales con “Concierto Navideño” con entrada libre y gratuita. El programa incluirá villancicos clásicos y otras piezas navideñas.

Cuando ingresamos al teatro ayer por la tarde sólo quedaban en el aire el eco lejano de los acordes tañidos por los instrumentos. Los ecos y David Handel, su director desde hace 3 años, que esperaba sentado en la primer fila para dialogar unos minutos con nosotros. Gentil posó para la sesión de fotos sobre el desordenado escenario del teatro, aún en preparación.

Mientras el calor de la tarde se apropiaba de los objetos ejerciendo su reinado déspota, y todas las personas buscaban sosiego en los espacios provistos de aire acondicionado, el maestro elige una mesa al aire libre en un bar vecino y se presta a la entrevista.

“Aquí es mejor”, levanta un cigarrillo al tiempo que lo prende.

Es así que empezamos un diálogo, con los caóticos sonidos que se desprenden de la ciudad como fondo, acaso musical.

Händel se desempeña como director de la Sinfónica desde hace 3 años, en esta charla, intentamos acercarnos al universo orquestal

- Usted dirige la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo y la Sinfónica Nacional de Bolivia, ¿qué diferencias o similitudes encuentra entre ambas?

- Bolivia es un país que tiene problemas muy graves ahora, sobretodo, pero es natural tomando en cuenta su historia de 500 años. Ahora paulatinamente está saliendo de un esquema socio económico hacia otro esquema democrático, no es fácil y es única, como Argentina lo es. Argentina es muy distinta de Bolivia en todo sentido, no creo que sean comparables. Lo único que comparten es una frontera pero hasta el idioma es distinto.

- ¿Cuántos años lleva dirigiéndolas?

- La UNCuyo, tres años y la Nacional de Bolivia 10. Divido mi tiempo entre Bolivia y Mendoza. Es como 40, 40 y 20 con otras orquestas.

- Ha visitado países disímiles y lejanos como EEUU, Asia, Latinomérica e Irak, ¿en qué lo modifica conocer otras cosmovisiones?

- Viajar abre la mente y uno se transforma en forma positiva. La orquesta no es una invención de las Américas nació en el centro de Europa. Cuando vas a otro país a una cultura distinta de la tuya, existen otros códigos que tienen su influencia en el contexto del trabajo de una orquesta. A veces es una lucha lograr que los códigos, los ritmos de trabajo, los contextos, sean compartidos. Caso contrario no se puede alcanzar el mejor resultado artístico. Pero definitivamente, me hace sentir "premiado" llegar y conocer a gente que piensa una forma totalmente distinta a la forma que yo pienso.

- La Orquesta de Bolivia, ¿es también estatal?

- Sí, pero hace 8 o 9 años, entregué un informe al gobierno indicando que hubo problemas esquemáticos y propuse un cambio estructural. Con respecto al aspecto económico, al personal, a la infraestructura. Logramos “la descentralización” de la orquesta del esquema estatal. Tiene autogestión económica, su propio directorio, con representantes del estado y de la Fundación que hemos creado paralelamente (formada de líderes del sector privado y la comunidad empresarial). Es una estructura muchísima más sana, permite que la orquesta no sea sometida a caprichos políticos o de ideología, y de que sea muy ágil y responda a la comunidad a la que sirve.

- Los puntos que usted menciona como negativos de una orquesta subvencionada por el estado, existen en la Sinfónica?

- A nivel estatal, contamos actualmente con autoridades que entienden la problemática y colaboran muchísimo con la orquesta. Sí hay ajustes estructurales que se pueden hacer. Lo que ví en todos los lugares del mundo, es que una vez que un ente gubernamental es fundamental, la falta de competencia (así se trate de su gobernanta, de sus manejo administrativo o su cerebro artístico) hace que se quede estancada porque no existe la competencia  o el por qué progresar en función de las exigencias de un mercado del consumidor. Guste o no, nosotros trabajamos para producir un producto: arte, música. Este se prepara durante el transcurso de una o dos semanas y se ofrece al público el viernes o el sábado de la semana siguiente. Un estado puede ser progresista y ver crecer las comunidades apoyando económicamente las actividades culturales. Como ente estatal, es una política institucional que yo comparto. En ese sentido sí estoy plenamente de acuerdo que el estado tiene un rol  muy positivo. Pero no es perfecto, hay que agilizar la estructura, para que la orquesta y la institución respondan más dinámicamente a lo que espera la comunidad.

- ¿A qué público están dirigidos los conciertos de  la orquesta?

- Tenemos una buena cantidad de abonados, gente que compra si entrada para todo el año y después hay público que elige qué programa le gusta.
 
- ¿Para qué existe la orquesta?

- El punto clave es que es información que existe en el mundo y por algunos motivos esa información, es una especie de "paradigma social". En el sentido de que es un grupo de gente dispersa, que viene de distintos pueblos, distintos niveles socio educativos y económicos, vienen para mirar una obra (escrita hace poco o hace dos siglos), plantean ideas y es el director en combinación con los jefes, los que llevan adelante un argumento. Una jerarquía bastante sencilla  pero comparable con la de una sociedad democrática. Creo que el público en general (los ciudadanos que pagan impuestos para que exista una orquesta) en todas parte del mundo, se sienten atraídos por este paradigma social. Debemos estar concientes de que es información, por lo tanto, todos tienen el derecho inalienable de acceso a la información, si no, no debería existir una orquesta estatal y ser de una corte real. Hay una serie de derechos básicos, humanos y uno de ellos es el libre acceso a la información.

- ¿Cuáles fueron los puntos fuertes de la la temporada 2007?

- El repertorio de la Orquesta se piensa para que haya un ritmo a lo largo del año. Definitivamente, el “Réquiem de Verdi” que acabamos de presentar. Esperamos lo mismo con el programa navideño, que es un regalo a la comunidad. Otros fueron el concierto espectacular con Peter Donohoe, un gran pianista y un programa de Tchaikovsky – Brahms con uno de los más importantes solistas de los últimos años. Pero sigo luchando para que se presente ópera…

-  ¿Qué ópera le gustaría poner en escena?

- Soy fanático de Puccini, “Tosca" y "Turandot” son las dos que me gustarían.

- Son intensas, fuertes…

- Sí, como Mendoza, que es muy italiana. La mitad de los integrantes de la orquesta tienen apellido italiano debido a la migración. Por eso Puccini, todo lo más que se pueda.

- ¿Cuántas orquestas han estado bajo su batuta?

- Nunca he contado, me imagino que son 50 o 70.

- ¿Cómo y dónde empieza el largo periplo que lo trajo hasta aquí?

- Nací en el norte de Estados Unidos, en la frontera con Canadá, en las cataratas del Niágara. Con 17 años fui a hacer mis estudios en la Universidad de Michigan. Allí estudié primero violín y filosofía, y luego dirección orquestal. Con distintos profesionales hice cursos de postgrado. Fui como director asistente a Alemania Oriental (Comunista), ahí está el grano. Las fronteras no me importaban, más bien me resultaban interesantes, por supuesto mi madre decía: “¡paren a ese loco!" Quería seguir viviendo allí, pero era 1991 cayó el muro y no había departamentos ni alojamiento. Como quería seguir con mi vida profesional, decidí mudarme a Chicago donde viví durante 6 años. A partir de ahí decidí trabajar en Latinoamérica y también como Asesor en Cultura para la Municipalidad de Chicago.

- ¿En que se basó para elegir Latinoamérica como espacio de trabajo?

- La decisión de trabajar, más que todo aquí, fue concreta. Tenía un interés, en parte emocional, en parte por un atractivo por conocer un estado desconocido. Y también por motivos concretos: uno, había muchas orquestas y dos, el cachet no importaba, quería dirigir los más que pudiera.

- ¿Dónde se concentra la zona neurálgica de orquestas en el mundo?

- Hay varios centros. Hoy el principal es Europa, Italia, Estados Unidos (pero aquí empezó mucho más tarde que en Europa); también hay núcleos en Tokio y en DF México, tienen 5 orquestas estatales para 20 millones de habitantes. Hoy en día hay orquestas maravillosas en todas partes del mundo.

- ¿Cómo clasificaría esta Sinfónica?

- Es una orquesta que  toca bastante bien. Aunque tenemos problemas que solucionar para que toque mejor.

- ¿Qué proyectos tiene para el año que viene?

- Ahora estábamos cerrando la programación. Son varios, por ejemplo, una presentación, sin puesta en escena, de “Turandott” junto al Coro Universitario. Una invitación para abrir el Festival musical en Bariloche. El año pasado, por pedido del gobernador de un departamento de Bolivia, planteamos un proyecto muy grande para llevar adelante un festival (en el cual participa uno de los mejores músicos de todo el conosur) con un trato especial entre la Sinfónica de aquí y la de Bolivia. Partimos el 8 de enero rumbo a Carica, esperemos que no haya una revolución.

- ¿Cuántas presentaciones completan el calendario?

- Treinta

- Desde su mirada, ¿cómo está la situación cultural en Mendoza?

- Veo un dinamismo muy positivo. Hay varios museos, actividades teatrales que son muy buenas pero…

- ¿Pero?

- A veces la coordinación a nivel institucional no está optimizada. Si las autoridades correspondientes leen el artículo, les ruego: debemos ayudar y combinar mejor entre todos. Tender redes entre provincia, municipalidad y nación. Aquí debería haber compañía de ópera (en Buenos Aires hay cuatro) por ejemplo, entre las dos orquestas que hay en Mendoza tenemos 120 músicos. Otro tema para resolver es el de la infraestructura, no hay lugares aptos en los cuales pueda tocar la orquesta. El único teatro que tiene buena acústica es el Mendoza. Es sólo cuestión de decidir…

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