Roberto Chediack

"Estoy peleado con el mundo, no con la vida"

Médico pediatra y escritor

Roberto Chediack (69) es médico pediatra pero se ha dedicado desde siempre a la política y fue concejal en Godoy Cruz por el Socialismo.

Estudió medicina en un clima política lleno de fervor y debate cuando “se debatían temas estructurales, como la universidad laica o religiosa” y no le gusta cuando "hay grupos que se apropian de conceptos como vida o familia, cuando todos somos defensores (cada uno a su manera) de la vida y de la familia". La semana pasada presentó “Recuerdos y caminos” su segundo libro, a través de Editorial Diógenes, que confiesa es de tono semi-testimonial.

Afirma que “dedicarse a las ciencias médicas también implica una postura política porque, como afirma el pensador Jean Paul Sartre, no hay posibilidad de no elegir: siempre se elige, incluso al no hacerlo”.

-¿Cuál fue su primer pasión: la medicina o la política?

-De joven la medicina, de todas maneras en la época que yo estudié se hablaba de medicina social que con la política sólo está separada por un paso. Maurín Navarro, por ejemplo, nos dio clases en un barrio y en la calle y eso fue una marca para los de mi generación. Los códigos sociales eran otros y había más respeto por las ideas, eran tiempos en que se debatía si la universidad tenía que ser laica o religiosa.

-Es difícil pensar referentes políticos a nivel mundial de los años 90

-Quizás se vean más adelante. Creo que la gran diferencia de esos años con la actualidad es la profundidad de los debates. Habían figuras políticas como Alfredo Palacios o Lisandro De la Torre. Yo me pregunto: ¿cuántas calles, plazas o espacios verdes tienen hoy esos nombres?

-Pero los jóvenes se ponen remeras con la foto del Che Guevara

-No sé si de una manera asumida, organizada en alguna dirección. Por ejemplo veo al Che o a Camilo Torres como figuras que se han comercializado, porque tienen un gran impacto. Pero no así la vida de Salvador Allende…eran tiempos de grandes debates.

-Los debates eran públicos?

-Muchas veces eran mitines políticos en donde había contacto directo entre la gente y otras veces por la radio, y todo el mundo los escuchaba. Como no había televisión, el político necesariamente tenía que estar ahí y la gente también.

-¿Siente que hay más desencuentro entre las personas en el mundo actual?

- El mundo de mi nieto es totalmente distinto al mío: ¿cómo le explicó a él que tengo el mismo auto de hace 15 años? (risas). Todo ha cambiado mucho, por ejemplo, la transmisión generacional. Grandes y chicos habían vivido un mundo más parecido y nosotros buscábamos a los adultos, estos referentes, como es el caso de mi profesor Maurín Navarro. Hoy Internet es muy bueno, pero no reemplaza a la lectura tradicional, de novelas clásicas como “Juan Cristóbal” de Romeo Rolland, que me regaló un tío mío. De ese libro aprendí mucho más de psicología de las personas que en la universidad.

-Usted ve la realidad actual como un panorama desalentador

-Pero tengo esperanza, moderada, y en mi último libro muestro que estoy peleado con el mundo, no con la vida. ¿Por qué? Porque hay temas que se relacionan con mi carrera: la política, la pobreza y sobre todo el uso que se hace de la pobreza. Cuando uno lee artículos sobre el tema se evidencia que el problema es, también, la utilización que se hace de la pobreza. Un caso paradigmático es el padre Grassi, que recibía dinero del mismo sistema que genera la miseria y ese dinero es usado por los referentes políticos y empresariales, pero también  por quienes dicen querer luchar contra ella. La solución es abrir el debate desde adentro, cada uno
desde su propia corporación: docentes, médicos, no profesionales, más allá de los reclamos estrictamente salariales. Aparte hay grupos que se apropian de conceptos como vida o familia, todos somos defensores (cada uno a su manera) de la vida y de la familia.

-¿Qué opina de la coyuntura política actual en Argentina?

-Celebro que hemos seguido en un proceso democrático. Viví 9 años en el exilio, en diferentes países de América Central. El problema es cuando la política es subsidiaria de la economía y eso tiene que ver con una forma de hacer política y no con personas en particular.

-¿Algún ejemplo concreto?

-Recuerdo tener charlas con la gente mayor, con los viejos del barrio Flores, donde empezé a militar. Todos pensaban diferente y provenían de diferentes facciones políticas pero había valores éticos, solidarios y morales que los unían, universales que no son patrimonio de ninguna maquinaria política. Las religiones también se adueñan de las cosas: la familia, la vida, incluso de la Patria. El estar en el exilio, y conocer diferentes culturas, te quita el resto de patrioterismo que uno pueda tener.

-¿Qué opina de la situación política de Venezuela y de América Latina en general?

-No la conozco en detalle, pero creo que el error de Chávez fue plantear la reelección indefinida, que tapa las posibilidades de reforma social planteadas. También veo demasiada confrontación del presidente con Bush, aunque es correcto que lo haga. El proceso en América Latina es largo y tenemos buenos avances. Si no, mirá Ecuador, Bolivia y Brasil, aunque no es lo mismo en cada uno de estos países. Chile tiene otra situación porque ahí la derecha es muy fuerte.

Opiniones (1)
24 de noviembre de 2017 | 00:13
2
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24 de noviembre de 2017 | 00:13
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  1. Leí casi todo el libro de Chediack y me atrajo mucho la libertad con que afronta muchos e interesantes temas, entre ellos la crítica a la religión y la cuestión del aborto. Qué pena que no le hayan preguntado acerca de estas dos cuestiones...
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