Patricio Carvallo

La hotelería no es un trabajo, es una pasión

Gerente de Sheraton Mendoza

Ocupar el puesto más importante de un gran hotel no es tarea sencilla. Pero a Patricio Carvallo, esta presión no se le nota. Agradable, ameno y con una sonrisa siempre a flor de labio va relatando su historia de vida con el placer de alguien que disfruta lo que hace. Y eso en él se nota.

La recepción del hotel transmite tranquilidad. En el lobby una pareja de visitantes disfruta de una conversación mientras parte del personal de limpieza termina de ordenar mesas y sillas; otros simplemente van y vienen por los pasillos. La escena transcurre en orden, todo parece estar perfectamente planificado.

Son las cuatro de la tarde y esperamos ser atendidos por Patricio Carvallo, gerente general del Sheraton de Mendoza. Amablemente nos avisan que Patricio nos espera en El Mirador, el exclusivo restaurante con una de las vistas más hermosas e imponentes de la ciudad. Me dirijo al ascensor y justo en la puerta me encuentro con Patricio, nos presentamos y con un gesto de apuro me dice que atiende unos llamados y sube.

Llegamos al piso diecisiete y la calma nos encuentra nuevamente, también la impactante vista. Nos acomodamos y esperamos. Unos minutos más tarde llega Patricio.

El hombre viste una sonrisa amistosa, saluda cordialmente y ya está listo para la entrevista. Su tempo es verdaderamente distinto al resto, rápido se acomoda en la silla, pregunta si la posición está bien para la foto, rechaza un café, previene sobre la altura a unos técnicos que están colocando cortinas y me mira predispuesto. Entonces, me apuro.

Le pregunto cómo fue que se incorporó al mundo de la hotelería y cual fue el camino que recorrió hasta llegar a ocupar importantes cargos en una de las empresas hoteleras más reconocidas a nivel mundial. En ese momento mira hacía arriba como si ello le facilitara hurgar en la memoria. Se incorpora y apunta: “Volvimos a tiempos atrás”.

Su relación con el servicio se inicia cuando decide viajar desde San Pablo a Londres para estudiar inglés hace ya unos 24 años. Al poco tiempo consigue trabajo como Bass boy en el restaurante Covent Garden que está ubicado en uno delos centros gastronómicos de la ciudad. Al principio sonaba bien, aunque poco más tarde descubrió que su compleja tarea consistía en levantar vasos de las mesas y llevarlos a la cocina. “Recuerdo que el primer día de trabajo no había nadie en el restaurante y pensé: esta me la voy a ganar fácil. Lo que no sabía era que después de las once de la noche y hasta las tres de la mañana el restaurante era night club. De repente el lugar se transformó en un océano de gente donde apenas me podía mover con un tipo al lado que me gritaba: ¡Vete a buscar vasos!
Después de un tiempo terminé como gerente de alimento y bebidas. Luego conocí a mi esposa…”

-Pasó de Bass boy a gerente. Está omitiendo una parte muy importante que es el proceso de un cargo a otro. Eso no le pasa a todo el mundo.
En realidad después de Bass boy, fui garzón (mozo), asistente de barman, asistente del gerente y luego gerente.

-Todo esto en cuánto tiempo
En cuatro años. Después de casarme decidí que ya había pasado en Londres un tiempo más que suficiente. Finalmente decidimos volvernos a Chile donde comencé a distribuir mi curriculum. Gracias a un amigo de mis padres conseguí ingresar a Sheraton de Santiago como recepcionista. Allí hice una carrera de cinco años por diferentes puestos hasta que me transfirieron a Recife en Brasil como director de venta puesto que ejercí durante cuatro años más. Después fui Director de Ventas y Marketing en San Pablo y Lima y gerente general en Macaé una ciudad petrolera donde se extrae el 80 % del petróleo de Brasil. Y bueno, ahora me premiaron con Mendoza.

¿Por qué la risa? Suena a suspicacia…
No es suspicacia, justamente hace poco hablaba con un amigo de Lima y le comentaba que esta es una ciudad maravillosa para vivir. De todas las ciudades en las que he vivido esta es una de las más lindas y además la gente de aquí es muy tranquila y agradable. Pero el negocio no es simple…

¿A qué se refiere?
Lo que pasa es que a comparación de otras Mendoza es una ciudad nueva, si bien es una plaza donde ya están presentes grandes marcas de nivel mundial como Sheraton, Hyatt y otros, todavía queda mucho por hacer. La fortaleza es que tiene una propuesta muy interesante y que en los últimos años ha crecido mucho. Esto incentiva a que otras inversiones confíen en la provincia.

Mendoza tiene una riqueza natural incuestionable ¿cree que la oferta turística está la altura?
A eso me refiero, creo que la oferta de servicios turísticos todavía está muy nueva. La ciudad tiene mucho para ofrecer más allá del turismo del vino. Hay otros productos interesantes que se están empezando a desarrollar y que en el transcurso de dos o tres años se van a ver los resultados. En mi opinión uno de estos es que Mendoza posee todas las condiciones para convertirse en una ciudad de congresos y convenciones.

¿Cómo ha sido su relación con el empresariado local?
Muy buena, es un empresariado muy abierto. Lo que percibo es que gente aporta porque ellos también quieren que Sheraton sea un suceso en Mendoza. Esto les conviene a todos y por eso he recibido mucho apoyo del empresariado local.

Por su trabajo ha tenido la posibilidad de interactuar y vivir en varios lugares del mundo ¿con qué se encontró en Mendoza?
Hace unos días caminando con mi esposa por el centro le decía que verdaderamente yo me siento en casa. No me siento en Argentina, en Brasil o en Perú, me siento en mi casa. Con mi familia hemos hecho varios amigos aquí con gente que realmente demuestra su cariño. Se habla mucho del mendocino cerrado, el montañés. Pero verdaderamente yo no lo he sentido así.

Desembarcó en esta ciudad con una meta ¿cuál es?
Posicionar bien este hotel dentro de la comunidad de Mendoza y que Sheraton sea el líder del mercado. Muchas actividades están apuntadas al público local en especial en el rubro gastronómico. Una de las particularidades que distinguen a esta empresa es que intenta adaptar cada hotel al lugar donde se instala.

Decía que sentía a Mendoza como su casa ¿Piensa quedarse muchos años en esta ciudad?
No, Mendoza es un peldaño más hacia donde yo quiero llegar. Soy un tipo muy ambicioso desde lo profesional.

Sigue haciendo su trabajo con la misma pasión como cuando levantaba las copas en Londres
Más todavía... Sí, me siento levantando copas. Yo creo que la hotelería no es un trabajo, es una pasión. Ser hotelero lo tienes que sentir y esto es algo que siempre comento entre amigos. Sumo 25 años de servicios en este rubro y nunca recuerdo haberme levantado de la cama y decir: ¡huy otra vez a trabajar!

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18 de agosto de 2017 | 20:31
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