Aída Kemelmajer de Carlucci

Las últimas confesiones y lecciones de Aída como jueza de la Corte

La jueza de la Suprema Corte de Justicia que dejó su cargo.

"Siento pasión por el derecho y la justicia", sentencia y sonríe. Conjuga con frecuencia el verbo "juzgar" con naturalidad. Dice que quiere tribunales como en los países nórdicos "con pocos empleados y muchos jueces". Señala que lo que más la exaspera es la burocracia judicial. Se entiende por qué los empleados judiciales, que hoy vuelven a trabajar después de cinco semanas por el reclamo salarial, no la quieren.

A propósito del conflicto gremial ratifica su calificación de que se trató de una huelga "salvaje". ¿Por qué?, le preguntamos. "Porque en una discusión no se puede usar 'armas nucleares' para protestar como puede ser la paralización total de los tribunales. Se supone que en un proceso se deben utilizar medidas que permitan negociar porque sino se trata de una medida 'salvaje' como tal lo he dicho", contesta con la mirada fija.

Aída Kemelmajer hoy deja la Corte después de 26 años. Admite que todavía le duele el referéndum de 2005 cuando se modificó la Constitución y se prohibió cualquier sistema indexatorio de sueldos para los jueces. "No lo podía creer, la población votando contra los jueces", recuerda.

La jueza que dejará de serlo a partir del lunes señala que empieza una nueva etapa y que como le dice una amiga: "Vas a hacer lo que siempre hacés, sólo que no vas a ir a la Corte".

Kemelmajer asumió el 1º de enero de 1984. Desde ese tiempo se ha convertido en una eminencia del Derecho Civil. Es un referente de las Ciencias Jurídicas a nivel internacional. En esta entrevista deja ver parte de esa sapiencia y toca temas urticantes y actuales como es el caso de los desaparecidos y el derecho a la identidad, el caso Noble, el matrimonio gay y la transexualidad, el aborto.

Pero la propuesta de MDZ también fue bucear por su pensamiento político donde revela datos llamativos. Aquí la entrevista que la jueza mantuvo ayer en nuestra redacción como parte de una mini gira en los medios a modo de despedida.   

-¿Recuerda el momento en que Llaver la llamó para ofrecerle un lugar en la Corte?
-Fue después de las elecciones después del 10 de diciembre de 1983 y me llamó el doctor Felipe Llaver y me ofreció el cargo en la Corte. No le pregunté por qué me llamó sino que le pregunté quiénes eran las otras personas que compondrían la Corte. Porque siempre fui conciente de que un cuerpo colegiado había que llevarse bien por lo menos con dos o tres integrantes para poder trabajar bien. Y no le pregunté porque supuse que si él me llamó era porque tenía sus razones.
 
-¿Le costó aceptar?
-Para mi fue un gran desafío y estaba dispuesta a aceptarla por el momento histórico para el país y yo pensé: “Todos tenemos que colaborar en lo que cada uno puede”. Porque si esto fracasaba entonces no le íbamos a echar la culpa a nadie. Entonces pensé que si el doctor Llaver que había mi profesor de Instrucción Cívica en el colegio secundario y además fue el rector fundador del Colegio Nacional de San Martín y cuando él fue diputado nacional consiguió los fondos para la construcción del edificio. Él estaba muy vinculado con el colegio y que en mi formación fue muy importante ese colegio.
 
-¿Por qué?
-Porque allí tuve profesores extraordinarios, con una vocación docente fantástica que viajaban todos los días a San Martín en micro desde Mendoza y el viaje era de una hora y media. La profesora Dora Marino de Historia, Laura Lópe de Vega de Literatura, el ingeniero Lemos de Matemáticas. Ellos me marcaron mucho. Me hicieron dar cuenta que el mensaje cotidiano de mis padres, esto de que la vida no termina en uno y no encerrarse en uno mismo, y esta gente con su ejemplo me enseñaba eso. Por eso suponía que él creía que yo había recogido todo eso que el intentó siempre transmitir desde el Colegio Nacional.

En ese momento ya había tenido una mujer en la Corte Nacional pero fue durante un gobierno militar que fue la profesora de Derecho Privado, Margarita Arguas quien había sido una gran camaristas y ya habían habido algunas mujeres en otras provincias. Sentí mucho orgullo y mucha responsabilidad porque yo era muy joven tenía 38 años. Recuerdo esa obra de teatro de mi amiga Susana Tampieri que se llama “Cantar las cuarenta”, yo no podía hacerlo todavía cuando llegué a la Corte. Era un gran desafío, pero era una época en que toda la gente teníamos muchas ilusiones, estábamos muy esperanzados. Fue un desafío y una gran responsabilidad para no defraudar todas esas expectativas que la comunidad en el nacimiento de un gobierno democrático.

-¿Cuál era su pensamiento político de ese momento?
-Ahora que me voy de la Corte lo puedo decir. Mi líder político en la Argentina ha sido siempre Lisandro de la Torre. Para mí el máximo de los líderes que ha tenido el país. Claro que muchos me dicen “porque nunca fue presidente y siempre fue opositor”. Pero yo admiro de Lisandro muchas cosas primero la profundidad en el estudio. Lisando de la Torre nunca intervino de una discusión parlamentaria sin haber estudiado al máximo. Si usted lee sus discursos como senador siempre están fundados, siempre cita a algún caso del Derecho norteamericano u otro. Esa profundidad y esa creencia en la educación que tenía y la aplicaba así mismo y ese concepto de la honestidad a punto tal que lo hemos conocido con el apodo de “el fiscal de la Patria”. Sí, definitivamente mi gran líder político es Lisandro de la Torre, aunque nunca he militado en la Democracia Progresista, pero me gustaría que existan muchos políticos como él.

-¿Para usted quién ha sido el mejor gobernador?
-Miré yo me he peleado con todos, con todos. Pero si por mejor tengo que entender –no la relación con el Poder Judicial, porque con Llaver fue muy mala- sino por la obra realizada ha sido él. Es cierto que sufrió un terremoto y tuvo que hacer muchas casas. Pero la verdad es que nadie hizo más casas que Llaver. Ahora si lo tengo juzgar por las relaciones institucionales y por el respeto a las instituciones entonces diría que el licenciado (José Octavio) Bordón fue el mejor gobernador por el respeto que le tuvo al Poder Judicial. Mire, él se tuvo que “aguantar” que la Corte le dijera que no se habían logrado las mayorías y no pudo reformar la Constitución de la Provincia siendo que él quería la reelección consecutiva como la querían todos en ese tiempo. Otro gobernador que nos llevamos muy bien y que colaboró muchísimo por el desarrollo de la justicia fue el gobernador (Arturo) Lafalla.

-¿Y usted tuvo mucho que ver con esa sentencia del ’89?
-Yo redacté el voto preopinante de esa sentencia (NdR: El fallo estableció que para que una reforma constitucional fuera válida se debían conseguir la mitad más uno del padrón electoral en el referéndum de la reforma).

-¿No se animaría a hacer política?
-No. Decididamente no. Soy una persona política y me gusta la política. Pero no me considero con aptitudes para trabajar en los partidos políticos, en las estructuras partidarias. Por eso es que nunca fui presidenta de la Corte porque para serlo hay que tener un manejo en las vinculaciones de naturaleza política que nunca he tenido. Por decirlo en lenguaje vulgar: no tengo cintura política, entonces no puedo estar en partidos políticos.

-¿Será por eso que su imagen trasunta inflexibilidad?
-Sí me lo han dicho. Me han dicho "la Tatcher" pero también me decían "la Tía", es decir que tengo las dos facetas. Pero es cierto que soy una persona que trabajo mucho mejor individualmente que cuando tengo que trabajar en grupo, aunque lo hago, en la Universidad dirijo grupos. Pero soy una persona que no he sabido delegar.

-Por eso será que hay quienes valoran mucho que usted redacta sus propias sentencias cosa que no es muy común para un juez de Corte.
-Yo tuve un profesor en Derecho Civil que tuvo mucha influencia Rubén Abel Boulin Zapata, a él le he dedicado uno de mis libros, fue ministro de la Corte y él redactaba cada una de sus sentencias y yo he seguido eso al pié de la letra. Soy de los jueces que creen que el mundo está afuera pero el “primer” mundo del juez es el expediente. Y por más confianza que tenga con mis colaboradores el relato que me hace no me es suficiente. Necesito hojear y revisar el expediente y desde ahí uno va tomando sus notas y después estudia el caso y luego lo redacta.

-Es parte de su proceso intelectual.
-Exacto. Es la manera de que un juez conoce el caso a fondo, de otra manera es muy difícil.

-¿Cuál es su visión del aborto?
-Para mi el aborto es un tema de políticas públicas en materia salud y educación. Por eso yo no ubico a esta problemática dentro del Derecho Penal. Esto empieza por la educación porque si la tuviéramos, no siquiera tendríamos que ir al sistema de salud. Por eso reitero que los ámbitos para tratar el problema del embarazo no deseado son educación y salud.

-¿Debe legalizarce el matrimonio gay?
-Mucha gente dice que ahora que el matrimonio es una institución que está fuera de tiempo, porque la gente joven no se casa, entonces se preguntan: “¿Qué es esto de que ahora vienen los homosexuales a querer casarse? ¿No es contradictorio?” Y no lo es porque es un tema de libertades en la igualdad. Es decir: “Hago lo que tengo que hacer. Lo que es mejor para mi y para el otro”. Esto se viene debatiendo hace rato quizá en Latinoamérica la discusión es más tardía. Lo que sí sabemos que no podemos seguir como estamos, de eso si estamos seguros. “Algo hay que hacer” diría el presidente Franklin Roosevelt. Con los riesgos que suponen las simplificaciones, tenemos dos grandes sistemas. Hacemos como los franceses que han hecho los “pactos de solidaridad” que significa que declaramos la voluntad de estar unidos ante un oficial de justicia y los efecto son muy parecidos a un matrimonio, pero no decimos que eso sea un matrimonio para no generar un gran shock en la población estas son políticas de “paso pequeño” para que la sociedad se vaya acostumbrando a estos cambios. O podemos hacer lo que hicieron los españoles que vinieron muchos años después de los franceses pero directamente es un matrimonio y donde dice “hombre-mujer” dice “contrayentes”. Así la sociedad comienza a aceptar el matrimonio de homosexuales.

-Claro, lo que se resiste son las consecuencias del matrimonio gay.
-Lo que la gente sigue resistiendo la adopción de los hijos por parte de los homosexuales. Y para eso también tenemos dos perspectivas. Una que es estrictamente psicológica por ejemplo una personalidad como Eva Giberti dice que los casos de adopción que ha tratado por parte de personas homosexuales no tienen diferencia con respecto a personas heterosexuales, o sea la adopción tiene sus inconvenientes pero son los mismos que se encuentran con parejas heterosexuales u homosexuales. Eso dice Eva Giberti y yo le creo porque es una de las que más conoce de estos temas.

-¿Y la otra perspectiva cuál es?
-Son los complejos y los prejuicios que tiene la sociedad. El chico que es criado con la misma naturalidad en un hogar de homosexuales, en la escuela puede sufrir mucho. Sobre todo la burla de sus compañeros porque a ese chico –que entiende su realidad- le he difícil explicarla a sus compañeros.

-¿Entonces?
-Entonces el interrogante es: ¿Cómo se soluciona esto? ¿Se niega la adopción a los homosexuales? ¿O se intenta educar a la sociedad? Yo me inclino por esta última. 

-¿Qué es la homosexualidad?
-Todos los libros que he leído sobre este tema dicen que la homosexualidad y la heterosexualidad están inscriptas dentro de la orientación sexual. No tiene nada que ver con los genes ni con la educación. Pero así como nadie pregunta si alguien es heterosexual, también existe la orientación homosexual y no deberíamos preguntar por qué una persona es homosexual.

-¿Dónde ubica usted los casos de cambio de sexo cuando alguien prueba científicamente su sexualidad?
-Son cosas distintas. Esto conviene explicárselo a la sociedad. Una cosa es la homosexualidad y otra cosa es la transexualidad. Una, es de orden de orientación, es decir por quién me siento atraído: por una persona de sexo distinto al mío o del mismo. En cambio, la transexualidad no es un problema de orientación sino de identidad sexual. 

-¿Entonces qué es la transexualidad?
-El transexual no se “siente” en su cuerpo. Él nació con un pene, con un órgano de sexo masculino pero no se siente un hombre. Él siente su cuerpo como si fuera de mujer y tanto es así que –no en la mayoría de los casos- intenta extraerse los órganos que él no quiere y no se siente identificado. Lo mismo pasa cuando se siente hombre y ha nacido mujer. En realidad un transexual no quiere a su cuerpo porque no está identificado con ese cuerpo. Esto no le pasa al homosexual. Por ejemplo una lesbiana, no es que no se sienta mujer; al contrario se siente mujer pero le atraen las mujeres, lo mismo que un gay que no deja de sentirse hombre pero siente atracción por los hombres.  

-Jurídicamente son temas distintos.
-Claro porque son distintos. La transexualidad es una cuestión de identidad sexual. Por eso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos hace muchos años que acepta que a las personas transexuales se cambien la partida de nacimiento. En cambio la homosexualidad es un problema de intimidad, se trata del derecho de estas personas a que en su intimidad se exprese de la manera que coincida con su orientación sexual. El mismo Tribunal Europeo de Derechos Humanos que admite el cambio de partida de nacimiento aún no se ha expresado si negar el matrimonio gay es violar un derecho humano aunque a lo mejor lo dice dentro de un par de años.

-Por eso la obra social del gremio comercial (OSECAC) que le niega el financiamiento de cambio de sexo al transexual "Carolina C" en Mendoza es un caso de violación de derechos humanos. 
-Claro que se le está violando el derecho a la identidad sexual. Eso ya lo ha dicho el Tribunal Europeo. También otro Tribunal de Europa  que es el que regula las relaciones entre los países que componen la Unión Europea, falló en contra de una empresa porque despidió a un transexual que faltó a su trabajo para hacerse la operación cuando había pedido permiso para el cambio del sexo. El tribunal consideró que se violó también el derecho comunitario de esa persona. El derecho a la identidad es fuertísimo. Y si alguien lo entiende más que nadie son los argentinos. 

-¿Cómo es esto?
-Claro. Todos los casos de los nietos recuperados por las abuelas decimos que son casos de identidad de origen. El derecho a la identidad puede ser visto de distintos modos donde está la identidad sexual.

-¿A propósito de la identidad de origen, está bien el reclamo de las Abuelas de Plaza de Mayo por conocer la identidad de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble?
-No quiero hablar de la señora de Noble. Porque hay muchos otros casos similares y lo bueno es analizar el problema en su raíz. En general –sin entrar en el caso de los desaparecidos durante la dictadura- el derecho a la identidad es un derecho personalísimo que no me lo pueden imponer, que si quiero lo ejerzo y sino no. Un ejemplo: soy hijo de una señora que fue violada por su padre, es decir que mi papá es también mi abuelo (NdR: sin decirlo se remite al caso del Chacal de la Cuarta Sección). Por qué necesito tener la certeza de que esto es así, si yo no quiero. ¿Quién me va a obligar? ¿O por qué tengo que hacerme un estudio? Ése es el derecho a saber o el derecho a no saber.

-¿Y en el caso de los desaparecidos forzadamente como en la Argentina? 
-En el terrible caso de nuestro país, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dice que en materia de desaparición forzada de personas no sólo es víctima el desaparecido sino que también es la familia de esa persona. O sea, son víctimas los nietos por el apoderamiento y son víctimas las abuelas que los buscan. La Corte dice que son víctimas de un delito de lesa humanidad y ambas tienen que ser protegidas por el Estado. En nuestro país hubo un fenómeno monstruoso, no hay otra palabra para calificarlo, que es la desaparición de personas. Pero no le podemos dar a todo el sistema jurídico una solución que es buena para un caso, pero no se puede “contaminar” todo el sistema. Esto es lo que ha pasado con la ley que el Congreso ha sancionado por un proyecto de la diputada Victoria Donda (hija recuperada y nacida en cautiverio en la Esma) por la cual me siento contenta que hijos y nietos recuperados lleguen al Congreso, pero el problema es que esa ley ha llevado al Código Procesal Penal de la Nación una solución que rige para todos los casos y no especifica que es sólo para los desaparecidos durante un determinado periodo de tiempo. Eso es lo que yo critico porque no se puede llevar una ley sobre un tema en particular a todos los casos y le genera una obligación a la víctima encima que ya es víctima. Eso es lo que yo sostengo.

-El punto es que la monstruosidad ha sido tan grande que ha desvastado a dos generaciones.
-Exacto, pero hagamos una ley para esa monstruosidad.

-Hablando de identidad, me imagino que se quedó con las ganas de que se sancionara la ley para que las personas puedan optar para usar por el apellido de la madre o del padre.
-Claro que me quedé con las ganas. Porque también creo en la libertad de elegir el “nombre de familia” o sea el apellido. Creo que a la pareja sea matrimonial o no, debe tener la libertad de elegir cuál de los apellido quiere que vaya adelante y esa es una opción que debe tener la pareja. Ahora la mayoría de las legislaciones dan esa opción.

-¿Y qué opina del uso de las preposiciones en las identificación de las mujeres casadas?
-Bueno (sonríe), usted sabe que yo he usado Kemelmajer de Carlucci (por su esposo el abogado Nedo Carlucci). A mí no me ha pesado pero entiendo que a muchas personas sí. Lo que ocurre es que la ley decía que debía usarlo así, era una imposición legal, en cambio ahora la ley le permite a las mujeres usar sólo su apellido de soltera, si así lo prefiere. Pero en mi caso jamás me ha pesado lo digo sinceramente. Mi madre me decía: “Hay puertas que se te cierran por ser Kemelmajer y se te abren por ser Carlucci”. Pero también entiendo como dice Eva Giberti que el lenguaje no es neutral y trae discriminaciones ocultas.      

Opiniones (18)
16 de agosto de 2017 | 15:24
19
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16 de agosto de 2017 | 15:24
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  1. Ella dice que es salvaje porque cobra 10veces lo que un judicial que le sirvieron durante muchos años. Ha sido iun poco njusta en este caso. También fue injusto prohibir el sistema indexatorio pero también es injusto que solo los jueces lo tengan ahora.
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  2. Qué diferencia entre ser sabio y ser erudito¡ está claro que ser sabio no es facil
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  3. Y que cuando te lo de se acuerde del fallo que diste a la causa de la purga policial, donde declaraste CONSTITUSIONAL que 200 milicos fueran hechados como perros sin derecho a defensa, todo lo que padesemos en esta sociedad se lo debemos a una corte suprema dependiente, y obsecuente con el gobierno de turno, y enfocada en sus propios intereses.
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  4. Grave acusación...
    Me parece extremadamente grave, el reconocimiento por parte de la Dra. Kemelmajer de que es común que los Jueces de la Suprema Corte, no redactan sus sentencias... El ejercicio de la Magistratura, especialmente miembro de la Suprema Corte, es una función INDELEGABLE... por eso ganan lo que ganan, y tienen las garantías que tienen... sino para que tanto proceso legal para elegir a quien no va a redactar sentencias... se los elije por sus cualidades personales, y no las de sus colaboradores...
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  5. Eso es lo que reflejan sus declaraciones, las que no pueden ser otras, ya que se ha pasado más tiempo en el extranjero que aquí. Es lógico que nos crea salvajes, porque comparados con los empleados judiciales de los países nórdicos, eso parecemos, salvajes que sólo pueden comprar verduras y asar en el fuego la comida, ya que con los sueldos sudacas que nos pagan es imposible ser civilizados e inteligentes como los nórdicos. Si quiere justicia nórdica con muchos jueces y pocos empleados, está bien, entonces que la sociedad sea una sociedad nórdica, donde NADIE tiene ninguna necesidad insatisfecha. Deberemos esperar Dra. K de C a que eso ocurra y que lo hagan otras personas porque tanto Ud. como sus congéneres no PUDIERON ni SUPIERON hacerlo, lo que, acorde a su pretensión inicial al ingresar a la Corte, determina concluyentemente que FACASÓ.
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  6. La Dra. deja un gran vacío, pues si bien no comparto muchas de sus decisiones, tuvo la valentía de pronunciar numerosos fallos, que protegían a los más débiles, oprimidos y gente verdaderamente necesitada. Trató desde su cargo, implementar una justicia social, que no existe en nuestro país.
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  7. Y EN UN JUZGADO TAN IDÍLICO... QUIEN TRABAJARÍA????????????
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  8. QUE DISFRUTE SU JUBILACION
    Que no se olvide de todos los salvajes que le fuimos utiles mientras trabajo , aunque creo que nos consideraba menos que esclavos. Tambien pienso que sus opiniones hacia nosotros se deben a que se retiro en medio de un paro , el cual la patronal (ella incluida)nunca tuvo intención de arreglar.
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  9. Por Fin se va!!!
    Una persona que trata de salvajes a quienes se ven forzados a hacer paro para conseguir apenas una recomposicion salarial para poder comprar lo que compraban el año anterior mientras ellos gozan de toda clase de privilegios NO CREO QUE SEA MENOS QUE SALVAJE. Siempre perjudicó a los trabajadores con sus apreciaciones
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  10. e3s mas, si don Felipe hubiese sabido cual era la moral de esta Sra. no le hubiera ofrecido el cargo. Le gusta copiar las instituciones de otros paises, como tantos otros argentinos. YY si fuese buena copiona, le hubiera copiado eso de la honestidad al liberal Leandro de la Torre. Se acuerdan?
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