Los Auténticos Decadentes

"Somos los tíos simpáticos que ponen la fiesta en todos lados"

La banda editó "Irrompibles", su décimo disco y habló con MDZ

Hace muchos años que están juntos. Cuando arrancaron, allá por 1986, lo hicieron casi como una travesura de colegio. Un grupo de compañeros de secundaria decidió formar una banda casi punk para mostrar su rebeldía. Pero en 1990 la varita mágica los tocó y editaron “El milagro argentino”, el primer disco con hits como “Entregá el marrón”, “Loco” y “Vení Raquel”.

Más de uno se empezó a preguntar quienes eran esos –una verdadera multitud más que una banda de ¿rock?- que hacían bailar a todo un país. No les pesó para nada el ser “grupo revelación” y decidieron seguir adelante con la propuesta: hacer música divertida, para divertirse y pasarla bien.

Mezclaron rock, pop, tango, candombe, cumbia, cuarteto y todo lo que uno se puede imaginar y dejaron de ser ese grupo de amigos divertidos para ganarse un lugar preponderante dentro del panorama musical argentino y, de a poco, en América Latina.

Hoy, Los Auténticos Decadentes es uno de los grupos emblemáticos de la música argentina, sin encasillamientos. Sus canciones se cantan en la cancha, alegran los casamientos, despiertan a los dormidos y sacan una sonrisa.

Pero, desde aquel lejano 1986, hay algo que nunca abandonaron y fue el trabajo, el empeño por seguir adelante más allá de todo.

Hoy, LAD tienen un disco nuevo, el décimo en su historia y con él se dan muchos gustos, como contar con invitados como Carlos “La Mona” Jiménez, Babasónicos, Fidel Nadal y otros ilustres.


Por eso, Gastón “El francés” Bernardou habló largo y tendido con MDZ.

-Este es el décimo disco de Los Auténticos Decadentes. ¿Cuándo empezó a gestarse?
-Hace mucho, te diría que unos dos años cuando empezamos con la composición. Hablamos entre todos que había que sacar un disco y cada uno por su lado empezó a trabajar. Nos juntamos después de un tiempo, hicimos una votación de las canciones que nos gustaban y así empezamos a depurar la lista. Después del verano del año pasado, hicimos otra depuración y durante todo el año empezamos a trabajar en las que quedaron. Como tenemos la suerte de poseer un estudio propio, de manera muy tranquila nos pusimos a grabar. Nos tenemos que haber tomado unos tres meses en grabar todo. Volvimos a trabajar con Gustavo Borner (argentino, socio de Gustavo Santaolalla, que vive en Los Angeles) volvió a ser productor de nuestras canciones y se instaló sin problemas. También trajimos a un mezclador de Estados Unidos que ya había trabajado con nosotros y se fue haciendo todo con ganas y cuidando los detalles.

-¿Y los invitados cómo aparecen?
-En general, nos damos cuenta qué le hace falta a un tema. Teníamos uno onda disco, bien Bee Gees y decidimos invitar a Emmanuel Horvilleur, porque tenía esa vocecita ideal para hacer coros. Para otro, con onda reggae, lo llamamos a Dread Mar I y el tecladista de Los Cafres (cuando empieza el tema parece uno de esa banda, no nuestra).

-Son muy abiertos con los invitados…
-Imaginate que grabamos con Alberto Castillo o el Chaqueño Palavecino… Nos damos un gusto con los invitados y después de tantos años de trabajar en festivales, hemos pegado muy buena onda con muchos artistas de todos los géneros. Te cuento más: en febrero estuvimos en la Fiesta de la Manzana en Río Negro, y tocamos después de Midachi. En el medio de nuestro show, los tres se aparecieron para cantar “Los piratas”, y salió genial. Ahora les dijimos que tenemos que hacer una película juntos…

-¿“Irrompibles” nace por esto, porque el grupo va más allá de toda etiqueta, de todo molde…?
-Puede ser algo así pero creo que el seguir creyendo y alimentando los códigos de la amistad, de las familias, ser una cooperativa es lo que nos hace irrompibles. Hay sentimientos muy fuertes entre nosotros y eso lo queremos demostrar con el disco. Pero también nos gustó que el nombre se iba a relacionar con aquella película de los setenta (filmada en San Luis, en 1975, dirigida por Emilio Vieyra, con Jorge Martínez, Ricardo Espalter y Graciela Alfano) que era un western muy bizarro, hecho en Argentina. Nos gustó la estética y es la que usamos para el disco y el primer video, del tema “Los machos”, que no es un salón del Oeste sino un bar gay…

-¿Son una cooperativa de verdad?
-Si. Todos ganamos lo mismo. Cuanto más igual es todo, más claro es. Siempre nos manejamos de esta manera y por eso –creo- hemos durado tanto. Los hombres siempre se pelean por plata y por mujeres y como tenemos bien claro esos temas, nos llevamos bien. Igualmente, es un trabajo como cualquier otro, pero que nos encanta hacer. Nosotros vivimos de esto y tenemos que hacer lo que nos toca de la mejor manera: hacer discos buenos para que nos sigan contratando, sigamos sonando en las radios y sigamos trabajando.

-¿Y cómo es el funcionamiento interno del grupo?
-Siempre votamos. Te explico lo que hacemos con un disco: se traen entre 60 y 80 canciones y se someten a votación. Nosotros somos doce y la canción que tiene al menos siete votos, sigue compitiendo porque ya tiene la mayoría. Después se hace una elección más fina y para que entren en el disco deben tener diez u once votos. Hay muchas canciones muy buenas que quedan afuera porque no son del perfil nuestro.

-¿Y hacen lobby a la hora de las elecciones?
-Poco… Somos razonables en todo aspecto. Las canciones buenas –de verdad- son las que llegan y aparecen en el disco.

-¿Sentís que son parte de la historia del rock argentino?
-Creo que si pero estamos dentro de la historia de la música argentina. Con el tiempo se nos terminó aceptando en el rock o aceptando que éramos una banda que venía de ese palo. Fijate que nos premiaron con el Konex como Mejor Grupo de Música Popular y el mismo año nos dieron el Gardel como Mejor Banda de Rock por “Club Auténtico Decadente”. Estamos en cualquier lado… (risas). Somos una banda que se entendió con el tiempo. Nos gusta la música bailable y somos inclasificables. A veces, a este estilo de música se la menosprecia o se le da menos bola, pensando que no es algo serio.

-¿Se han sentido menospreciados?
-Es algo a lo que no les damos bola. Cuando lo hemos sentido, hicimos nuestros mejores shows. Nosotros creemos en lo nuestro. Pero pasan los años y el respeto va creciendo. Seguimos siendo Los Decadentes. Somos los tíos simpáticos que ponen la fiesta en todos lados. No nos gustan los fanáticos sino los primitivos, los tribales, los que saltan y se liberan y no le buscan la explicación a la banda.

-¿Cómo se llevan con la tecnología? Pregunto esto porque tal vez el próximo disco de ustedes lo tengamos que bajar de la web.
-Es algo que conversamos siempre. Estamos mirando el panorama y vemos que cada vez se reducen más las producciones. Las compañías discográficas son cada vez más chicas en estructura y ahora, lo último que hacen, es ser también tus dueños en los shows. Se van buscando sus curros. Antes te sacaban de los discos y ahora quieren sacarte de los shows.

-¿Cómo es lo de México?
-Rarísimo. Somos una banda muy pero muy under que lleva multitudes. Los piratas nos ayudaron mucho porque están todos los discos viejos nuestros gracias a los que lo bajaron de Internet. Todo lo que pasa allá nos sorprende y nos tira como veinte años atrás, cuando estábamos empezando. Eso es bueno que nos pase.

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