Anne Caroline Biancheri

Siempre sigo lo que llevo adentro

Gerencia y dirige la Editorial Caviar Bleu y Bodega Antucurá. Una empresaria que supo unir el vino a la cultura.

Anne Caroline Biancheri

Francesa de sangre inquieta, desde su nacimiento y hasta los 20 años Anne Caroline Biancheri se mudó 14 veces viviendo en Marsella, París, Costa de Marfil y Bélgica entre otros. Confiesa que desde pequeña adquirió este estilo de vida que con el tiempo la han convertido, según sus palabras, en una ciudadana del mundo. Si bien su espíritu nómade sigue intacto, admite que Mendoza la atrapó y que ha sido el lugar donde más ha vivido. Apasionada por el trabajo, hoy reparte su vida al frente de dos proyectos que concentran toda su energía: Editorial Caviar Bleu y Bodega Antucurá.

¿Viajabas siempre con tu familia?

Durante una época, si. Después hice mis estudios universitarios en París y durante ese periodo mi padre compró un campo en Argentina, específicamente en Salta. Por esos años ya había surgido en mí un sentimiento que me decía que era francesa, que me gustaba Francia pero que trabajar y vivir allí no era lo mío.

 

Ahí apareció la idea de Argentina…
Es que coincidió que no conocía América Latina. Por cuestiones de trabajo mi padre viajaba a la Argentina tres o cuatro veces al año. En uno de los viajes conseguí una pasantía en una editorial y agencia de publicidad de Bs As.

¿Qué edad tenías?
Veintitrés años. Al poco tiempo de dejar la editorial cree Caviar Bleu y al año siguiente ya había abierto una oficina en Santiago de Chile donde concreté mi primer proyecto editorial que fue Santiago 5 estrellas. Un libro bilingüe que hablaba de la ciudad y todos los servicios que ofrecía que se distribuyó en todos los hoteles 5 estrellas de la ciudad. Los primeros libros que edité estaban más orientados a productos comerciales o a productos muy publicitarios pero de apoco me fui iniciando en el camino de la edición con libros de contenido más elaborados.

¿Y Mendoza?
Bueno, en esos años vivía entre Bs As y Santiago. Una editorial requiere  contar con grandes empresas y una ciudad con un volumen de población importante. Lo que sucedió después de publicar el libro de Santiago fue que la Subsecretaría de Turismo de Mendoza me pidió publicar un libro similar sobre la provincia. Entonces durante seis meses estuve trabajando en el libro que se llamó “Mendoza la cumbre del sol”. En ese periodo conocí a quien es hoy el padre de mis hijos y decidí instalarme en esta tierra. De ahí en adelante comencé a producir libros relacionados con cuestiones del lugar.

La nómade tornó sedentaria por afecto
Exactamente, y ha sido Mendoza el lugar donde más he vivido.

Considerándote una ciudadana del mundo ¿qué tenés para decir de la idiosincrasia del mendocino?
Sigo con la misma idea inicial que tuve cuando llegué, el mendocino, más allá de ser una persona agradable y amable, sigue siendo un montañés. Hay un lado muy rígido en su forma de ser y esto no le permite abrirse. Hay cierta apertura de otras culturas a las cuales el mendocino le cuesta mucho unirse. Es como si tuvieran la sensación de que al abrirse demasiado pudiesen perder estás raíces tan ancladas con la montaña.
He tenido la posibilidad de viajar bastante por la Argentina y siento que lo que distingue al mendocino es que tuvo que luchar duro por esta tierra. Esto no es la pampa donde la agricultura se desarrolla fácilmente. Mendoza es otra cosa, es un desierto, aquí se tuvo que crear todo y eso esta muy incorporado en la a gente. Hay un sentimiento mucho más arraigado a la tierra que no existe en otras partes de la Argentina donde quizás tuvieron que luchar menos para lograr lo que lograron.

Hoy estás al frente de la editorial y además sos gerente general de bodega Antucurá ¿cuál es tu prioridad?
En cuanto a volumen económico y tiempo mi mayor esfuerzo está centrado en la bodega. Pero el principal proyecto en mi corazón y donde siento que puedo aportar algo a la sociedad; es definitivamente la editorial. Aunque soy consciente que llevar adelante un proyecto editorial en la Argentina no es nada fácil. Por ello estamos ampliando la propuesta de productos e incursionando en otros soportes como los e-books o en nuevos conceptos de comunicación que luego van derivando en distintos productos que pueden concretarse en libros, revistas o distintos soportes que se adapten a los gustos de los lectores.

¿Cómo eligen las temáticas de las publicaciones?
Generalmente el canal más usado es por medio de reuniones donde evaluamos juntos proyectos que sentimos como importantes que por lo general están ligados al lugar donde estamos o temáticas importantes para la Argentina. Una vez que nos decidimos entre distintos temas los vamos evaluando comercialmente tanto desde el punto de vista del interés que puede generar en la gente como también sobre cuál será el soporte más viable para producir ese producto.

¿Llegan propuestas externas a la editorial?
Si por supuesto. Lo que mencioné anteriormente es el canal tradicional. Hoy, con una trayectoria de más de 15 años en el mercado local, la editorial ha logrado un cierto reconocimiento por lo que ha menudo surgen trabajos externos como es el caso de un libro que estamos produciendo en conjunto con el INTA y que trata sobre el prestigioso curso de degustación que realiza la institución. También estamos trabajando en una guía sobre el Aconcagua que es un producto muy interesante.

¿Cuál considerás que fue el tu mejor trabajo editorial?
El más logrado comercialmente fue definitivamente “Mendoza de pura cepa”. Tuvo un éxito realmente notable. Y el más logrado en cuanto a contenidos y relevancia para los lectores es un material que está a punto de salir que se llama “El hombre interior” de Massimo Scalice donde se abordan temáticas más espirituales.

Trabajaste con Arturo Roig ¿cómo fue esa experiencia?
Realmente fantástica. Él, además de ser un gran profesional, es también una gran persona. De este libro, “La historia de Mendoza” tengo hermosas recuerdos y fue muy enriquecedor para mí trabajar con el equipo humano que participó del proyecto. Además me entusiasma pensar que vamos a dejar a Mendoza libros que recopilan su historia, su vida y la actividad social. Los libros representan la memoria de la gente y si esta no se escribe, desaparece. Mis hijos son mendocinos y para mi va a ser muy importante que cuenten con libros que les expliquen cómo fue el pasado del lugar donde están viviendo hoy.

¿Cómo articulás esta pasión por los libros con tu trabajo en la bodega?
El vino ha estado presente en mi vida  desde la niñez. Recuerdo que mi padre había comprado viñedos en la zona de Borgoña los cuales trabajó más por hobby  que otra cosa. La creación de la bodega surgió como un proyecto familiar que fue creciendo muy lentamente. Cuando nos embarcamos en esto la idea era sólo tener una finca, un lugar donde mis hijos se conectaran con la tierra. Así fue que año tras año fuimos agregando viñedos, hicimos algunos vinos pateros y después vino la bodega. Fue algo más inducido que planificado.
En cuanto a cómo articulo estos dos trabajos, la respuesta es que me gusta mucho trabajar. Disfruto muchísimo trabajar con gente, desde las funciones que cumplo de coordinar el equipo hasta la relación con clientes y proveedores.
Me entusiasmo rápidamente con el trabajo, y si bien tengo días en los que  quiero dejar todo, siempre sigo lo que llevo adentro.

¿Cuál es tu percepción con respecto al auge del vino argentino?
Creo que el crecimiento se va a sostener y va a seguir creciendo. La Argentina tiene dos ventajas muy grandes frente a otros países. La primera es que produce grandes vinos a precios muy interesantes. Por otro lado puede producir vinos muy buenos para ser consumidos rápido. Lo que quiero decir es que, por ejemplo, en algunas regiones de Francia, se elaboran vinos que necesitan al menos 4 ó 5 años para ser consumidos. Hoy la gente quiere cosas más rápidas.
Argentina, si bien no tuvo una política agresiva como Chile en cuanto a imagen y difusión, de a poco sus vinos se conocen cada vez más en el mundo.

¿Qué papel ha jugado el turismo en este crecimiento?
Cualquier persona que tenga la posibilidad de conocer Argentina, seguro se enamorará de sus vinos y luego querrá comprarlos en su lugar de origen. Definitivamente el vino está ligado a su tierra, cuando un  turista toma una copa vino también está consumiendo cultura, costumbres, paisajes,  etc., va mucho más allá.

Has creado, quizás sin darte cuenta, un combo muy interesante que es el de poder disfrutar de un buen libro junto a una copa de vino…
Me leíste el pensamiento. Es un súper combo y me parece que sería fantástico poder armar un wine bar librería. El único inconveniente va ser el de equilibrar entre la cantidad de copas y las páginas leídas. Risas… Y sí, tendremos que ofrecer también algo de comer.

Opiniones (1)
18 de diciembre de 2017 | 20:21
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18 de diciembre de 2017 | 20:21
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  1. Me parece fantástica la idea que han puesto en marcha con esta página. Felicitaciones y en especial a mi querido amigo Adrián
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