Angélica Escayola

"Fayad sólo gobierna para la Mendoza en flor"

Charla a fondo con una militante con historia y candidata a concejal.

Angélica Escayola (72) es, posiblemente, una de las últimas románticas del peronismo de izquierda de Mendoza. Empezó su militancia hace más de medio siglo en la UBA, siguiendo a quien sería su pareja de toda la vida, el fallecido Alfredo Guevara.

Angélica es, además, la candidata a concejal que con más fidelidad representará los argumentos del kirchnerismo en las elecciones municipales que se realizarán este domingo en la Capital, en unos comicios bastante particulares: Son elecciones locales, pero tendrán lectura provincial y nacional. A punto de cumplir cincuenta años como abogada, y estudiosa de la economía, sigue firme sus luchas sociales.

Identificada desde siempre con la defensa irrestricta de los Derechos Humanos, no muchos saben que en su juventud hacía masters en Economía, y que en el último gobierno del peronismo -antes del golpe- quiso ser investigadora del Conicet en temas agroindustriales, pero perdió las becas. Se había interesado en la interacción entre campo e industria en México, Nicaragua, y en Paraguay. Finalmente, amenazados en medio de una Argentina que se hundía irremediablemente en la violencia, ella y Guevara se exiliaron en México en 1975, y por eso sobrevivieron. Ya en aquella época, su marido defendía a los presos por razones políticas.

Podría decirse que Angélica es un personaje de la política local. Ex senadora; siempre cercana a la izquierda peronista; cree bastante en Néstor y Cristina Kirchner. Advierte que Mendoza atrasa en los “derechos difusos”, -como el ambiente, el aborto o las uniones civiles-, aquellos que las sociedades maduras logran poner en valor; y define al intendente de la Capital, Víctor Fayad, como una persona autoritaria.

Al explicar su sueño de integración latinoamericana, cae en contradicciones cuidadosas al hablar de la Cuba de Castro o de la Venezuela de Chávez. Es la eterna contradicción de la izquierda argentina puesta a analizar aquellas revoluciones en las que la libertad es un bien perdido. Como sea, sentarse a hablar con Angélica sólo de la renovación de concejales de la Capital -y aunque ella es candidata- es un desperdicio. Y al final, fue como asomarse a un alma militante, y entender cincuenta años de lucha que hoy, con otros formatos, con otras metas, siguen con el fuego tal vez tibio, pero encendido. Más allá de cualquier valoración que cada uno pueda hacer sobre las ideas de esta mujer, muchos mendocinos entienden que representa la defensa de valores como la vida, la libertad, el respeto, el disenso, y la democracia; vistos desde un lugar que nació con los ideales de “La gloriosa JP” allá por los sesenta.

Entre los conceptos más fuertes, y en tono de advertencia, dice que la sociedad argentina no ha saldado la discusión de “qué es el peronismo”. Y que eso llevó a la primera explosión que terminó en el golpe de 1976. Hoy, para Angélica, el país está a las puertas de otro estallido del justicialismo, y defiende al gobierno nacional muy por encima de lo “defendible”. Cree que hay maniobras destituyentes en esto de “empujar a Cristina hacia el ajuste”, muy a pesar del gasto público descontrolado de esta administración.

Postulante a concejal por el espacio “Encuentro por la Ciudad” en la Capital –agrupa sectores de izquierda, kirchneristas, militantes sociales y de los DHH- ninguna encuesta la coloca por encima del 4 % de los votos para las elecciones del domingo. Aun así, vale la pena escucharla. Sobre todo hoy, 24 de marzo, un día para ejercitar la Memoria.

-¿Cuál fue la primera razón por la que militaste en algo? ¿Qué defendías?

-Yo era una joven estudiante de derecho que no se dedicaba a la política. Teníamos 20 años, con el Gordo, que sí militaba. Y en plena efervescencia de los sesenta estábamos en el peronismo…

-¿El peronismo de Perón?

-…Alfredo militaba en el peronismo de izquierda, en el de John William Cooke. El peronismo abarcaba claramente derechas e izquierdas, con sus extremos desde el nacionalismo más acérrimo. Y en el peronismo de izquierda, ya estoy hablando de la Resistencia, estaban todos… Yo me entusiasmé con la efervescencia de la Juventud Peronista, básicamente formada entonces por muchos estudiantes, profesionales, sectores medios. La Resistencia estaba integrada en su gran mayoría por obreros, sin apoyo ni estructura. Perón estaba prohibido…

-Ya transcurrían los gobiernos de los generales Onganía, Levingston, Lanusse…

-Sí… Alfredo ya era un dirigente social, un peronista combativo y abogado de presos políticos. Finalmente, con el Estado de Sitio ya declarado; Isabel Perón lo hizo detener en febrero de 1975. Creo que eso le salvó la vida, porque decidimos salir del país. La nena, María Eva, tenía cuatro años. Y en julio de ese año nos fuimos a Lima. Vivimos el golpe en el exilio.

-¿En qué cosas creías en aquella época?

-La consiga era “Perón, Evita, la patria socialista”, que se oponía a la de la “…patria peronista”. Creo que estaba en discusión qué era el peronismo. Y saltó por los aires sin saldarse absolutamente nada, terminando en el Proceso militar. Esa discusión es una gran deuda de la historia inmediata. No está saldada en la sociedad. Fijate que hoy, con un gobierno peronista, la mayor parte de la oposición es justamente peronista. De Menem a Rodríguez Saá, de Duhalde a De Narváez… Felipe Solá, Macri… incluso… Creo que estamos viviendo una segunda explosión del peronismo. Y por supuesto, también del radicalismo.

-¿Creés en el bipartidismo?

-Está saltando por los aires. En el mundo se van imponiendo las coaliciones… miremos Europa, Chile… incluso hasta en EEUU empieza a producirse. Son partidos chicos que pueden ir desde el centro a la izquierda, o a la derecha, que pueden unirse y gobernar.

-Sí, en países con mayor madurez democrática que la Argentina.

-Bueno… pero cuidado con la madurez democrática. Estuve en una charla de Marco Enríquez Ominami. Le preguntaron por la escuela pública, y la verdad es que en Chile están muy lejos… Quién discute hoy en nuestro país el rol de la educación pública o el ingreso masivo a las universidades. El radicalismo y el peronismo, aun con las crisis sucesivas, han hecho de éste un país con cierto avance social. Y eso se ve en el resto de América Latina. Comparemos los derechos de los trabajadores… Podemos hablar de costos más, o menos… ¿Pero quién discute la Ley de Contratos de Trabajo? Ahora, resulta que el gran problema es la pobreza, porque el gobierno de los Kirchner no ha distribuido bien la riqueza. Antes, decíamos que el que no trabajaba era un vago.

-Tanto tu familia vos como están muy identificados con la lucha por los Derechos Humanos… ¿Cómo vivieron el golpe y los años posteriores, desde el exilio?

-Militando, con otros compañeros. Abrimos en México el centro de estudios John William Cooke y después la Unidad Básica 11 de marzo. Era la militancia de la izquierda peronista. Hoy el escenario es otro… hoy la izquierda peronista son los Kirchner.

-¿Y hoy, por qué militás?

-Esta elección, la del domingo, es absolutamente atípica. Está nacionalizada, y eso no es malo, porque siguen en puja los modelos de país. Yo creo que desde un Concejo Deliberante hay mucho que se puede hacer, por ejemplo, por los derechos difusos, como los ambientales, consagrados en la Constitución de 1994. O las uniones civiles, o el aborto. Hay muchos temas sin resolver, tanto como el viejo tema de la igualdad. A ver… los Derechos Humanos no remiten sólo a luchar contra la impunidad del genocidio y mantener los juicios por la represión. Los derechos sociales están incluidos en todos los tratados de Derechos Humanos del mundo. Avanzar en ello es avanzar en política. El derecho a la niñez, a la no violencia familiar… al ambiente sano… a la educación. Siempre he ayudado a la gente organizada en la defensa de sus derechos… No desde la profesión, eso lo hacían los dos “Alfredos”, padre e hijo. Sí lo hice y lo hago desde la militancia. Ahora defiendo a los artesanos mendocinos de su tercer desalojo.

-¿Por qué pensás que el mendocino medio tiene tanta carga negativa con las organizaciones, y con los abogados que trabajan en los Derechos Humanos? ¿Por qué prendió el discurso “derechos humanos es igual a impunidad de los delincuentes”?

-No creo que sea un problema exclusivo de Mendoza, aunque aquí se nota bastante. La política cumple una función, que es la de instalar el discurso público… las ideas. La identificación que se hace de la defensa de los derechos humanos, que es la de “defender a los delincuentes que nos vienen a matar” tiene que ver con que en Mendoza la clase política, de la que me siento parte, ha renunciado a mirar en términos progresistas la evolución del mundo.

"Los Derechos Humanos no remiten sólo a la no impunidad del genocidio. Los derechos sociales están incluidos en todos los tratados de Derechos Humanos".

Nosotros no inventamos los Derechos Humanos. Nacieron con la derrota del nazismo, después del genocidio de la Segunda Guerra. ¿De qué estamos hablando, entonces? ¿De que los presos no se maten entre ellos y que los traten bien en la penitenciaría, tal como dice la Constitución Nacional? ¿De que después se los pueda recuperar? ¿De que tengamos una policía que respete la dignidad democrática, y que además esté bien paga y formada? Acá hay mucha responsabilidad de todos en la instalación de este discurso. De los dirigentes políticos, sociales, de los medios… es como si dijesen “Mendoza es conservadora y no va a cambiar sus ideas”.

-¿Cómo vivieron la génesis del peronismo setentista?

-Hay mucho para decir… El Chueco Mazzón era muy jovencito, estaba en el marxismo, chicos que analizaban qué hacer… el Gordo los hizo peronistas. Nos juntábamos en una finquita con Roberto Roitman, el Chueco, Alberto Flamarique… mirá qué nombres… Todos tenían anotado en sus manos el número del Gordo, para que los sacara de la cana… Pintábamos en las paredes “Ché Perón, liberación”. El peronismo en aquella época era la Resistencia, algún grupo suelto, los que arreglaban con Onganía y Lanusse, la burocracia sindical… y la Juventud Peronista fue una explosión muy fuerte. Y JP no es decir Montoneros. La JP era una forma de identificar un movimiento que creía en los derechos sociales, el ala combativa que peleaba por la vuelta de Perón, formada básicamente por obreros y estudiantes. Creo que Carlos Menem fue el quiebre definitivo de aquello. Fue una gran historia… Y esa cosa de Alfonsín yéndose antes, de impotencia… Alfonsín también había despertado una gran expectativa social, muy transversal.

Teníamos muchos amigos peronistas que a su regreso del exilio votaron por Alfonsín. No lo hicieron por (Italo) Luder, que era la continuidad de Isabel. Hasta Menem representó expectativa, o la Alianza, que para nosotros fue una gran desilusión. Nos habíamos ido ahí con Chacho Alvarez, con el Frente Grande. ¿Y de dónde salió Kirchner? ¡Del PJ! ¿Quién era Kirchner? Ninguno de nosotros lo conocía, ya nos habíamos ido… participamos de las nacionales del ‘95 con Bordón. Fue el primer intento de una tercera fuerza. Si uno se fija bien en todos estos alineamientos, podríamos decir que el intendente Fayad tiene dos listas “colectoras”, una del PJ, con Godoy Lemos, que aporta alguna cosa pero no critica al oficialismo, y otra con Alberto Montbrún. No sólo porque él fue asesor de Fayad hasta hace poco, sino porque el Partido Socialista tiene incluso diferentes posiciones a nivel nacional.

-¿Qué se juega en esta elección?

-Mucho. Nosotros estamos referenciados en el modelo del gobierno nacional… Macri lo apoya a Orly… el radicalismo y el peronismo hacen su juego… y el intendente está también con la mira en el año que viene. Yo creo que si en 2011 gana lo que llamamos la centroderecha, habrá graves retrocesos en materia de movilidad social, derechos humanos, avanzará el ajuste, y hasta se debilitará la integración latinoamericana. Y hablamos de alguna oposición en la que salvo Cobos, los radicales, Carrió y el Socialismo, la mayoría se reconoce o tiene raíces peronistas. Está en disputa el modelo nacional. Y hay todo un arco progresista que si bien reconoce que al gobierno de los Kirchner le faltan algunas cosas, es un piso como para arrancar.

-¿Te sentís kirchnerista?

-Eso es una simplificación. Visto desde la izquierda peronista, el peronismo entero va a una implosión que incluso traerá peligros de desintegración regional, donde la mayoría de los gobiernos, salvo el de Piñera en Chile, son de centroizquierda. A este gobierno hay que reconocerle grandes avances, sobre todo en Derechos Humanos en relación a la no impunidad del genocidio. Pero si me preguntan qué me gusta de los Kirchner, podría contestar como el socialista Jorge Rivas: “por sus enemigos”.

-Eso también es una simplificación…

-Todo lo es… si uno hoy dice “soy peronista” tiene que aclarar en qué parte del arco está parado. Te diría que hay mucho por mejorar, pero si hay algo en lo que estamos de acuerdo todos los que defendemos esto, es que no hay que dar ni un paso atrás, a pesar de ciertos actos destituyentes… porque no todos los golpes son como los que vivíamos nosotros…

-¿Creés en eso del ‘ánimo destituyente’?

-El empuje es fuerte… La discusión del uso de reservas es que si no se paga con el ahorro de todos los argentinos, se tiene que cancelar con parte del presupuesto. Y eso es ajuste. Empujar a Cristina al ajuste es, creemos, destituyente.

-Pero hay un gasto público enorme…-

-¡Es transparente! No es como cuando las AFPJ invertían y no sabíamos qué pasaba con la plata de los jubilados. Ahora se sabe dónde está y en qué se gasta el dinero de la Anses. Que la oposición controle, está bien, que tenga mejores propuestas; es su obligación. Pero no me vengan a decir que el arco que va desde Rubén Giustiniani a Carlos Menem es “la alternativa”, porque no lo son.

-¿Cómo vivís desde tu espacio, esto de las tensiones permanentes entre los Kirchner y la oposición, esta manera poco amable de detentar el poder?

-Creo que hay que medir a los Kirchner por sus enemigos. La 125, la Ley de Medios, desataron tensiones porque ahí hay enemigos poderosos e intereses concretos. Sí es cierto que faltan explicaciones, que faltan voces, que no hay racionalidad en la discusión de las ideas. ¿Pero la tuvo Alfonsín con la oposición? Cuando se hacen reformas, se pisan callos, y es difícil avanzar con el progresismo haciendo cambios de manera amable.

"El 'Chueco' Mazzón era jovencito y venía del marxismo... Estaban viendo qué hacer. El Gordo los hizo peronistas. Nos juntábamos en una finquita con Roitman, el Chueco, Alberto Flamarique... mirá qué nombres... éramos la izquierda peronista".

No sé si se puede hacer de una forma más amable… O con “consenso”, por usar un termino cobista, aunque Cobos no hace absolutamente nada. Ojalá pudiesen bajarse las tensiones. No creo que Kirchner o Cristina quieran mantenerlas para siempre. Yo vuelvo mi mirada a la caída de Perón… hubo hasta muertos en la Plaza de Mayo. Pero ahora hay que llevar aquellas confrontaciones a las ideas. Sí insisto en que hay actitudes destituyentes, que afortunadamente no son las históricas.

-¿Cómo ven ustedes las acusaciones de enriquecimiento ilícito, de corrupción, que permanentemente parecieran rodear a los miembros más importantes del gobierno, incluyendo a los Kirchner?

-Creemos que hay mucho de desprestigio impulsado por la oposición… y también que si hay algo de cierto, se debe investigar. Ojo que esto le pasó también a Lula, y al primer gobierno de Perón. La corrupción es un cáncer, casi una parte más del funcionamiento del poder en los estados nacionales, de la mano de los grandes grupos económicos.

-Te voy a preguntar algo que suele incomodar a quienes militan en espacios de la izquierda… ¿Te hubieses sentido cómoda en la Cuba de Fidel, o la Venezuela de Chávez?

-Hubiese sido difícil. Conocí la Cuba de Fidel. Es muy difícil el socialismo en una isla, cuando éste se ha caído en el mundo como paradigma real. Es muy difícil sostener las mejoras con libertad… o soportar los avances del socialismo contra el poder económico, compatibilizando con las libertades públicas que garantiza hoy la democracia. Lo reconozco. Pero eso no significa que no haya que intentarlo. Cuba hoy es un experimento socialista aislado del mundo desde la caída del Muro de Berlín. Lo de Chávez es más parecido al Perón del ’45. Cuando lo derrocaron, lo acusaron de tirano sangriento, y era un hombre elegido por su pueblo. Es obvio que los poderes económicos, sociales, la Iglesia, resisten los cambios que tienden a la inclusión y la igualdad. Lo que hay que debatir en este mundo de ideas globales, es si el progresismo es incompatible con las libertades públicas. Yo creo que no.

-¿Qué opinás del intendente Víctor Fayad?

-Tengo una opinión forjada con los años. No tiene que ver con la campaña. Creo que tiene un estilo muy autoritario, y que desde el Concejo Deliberante se le ha permitido conducirse de esa manera. Y ha tenido políticas de exclusión que reforzaron la desigualdad. Ha gobernado sólo para la Mendoza en flor, y en los márgenes ha hecho menos que lo mínimo en contención. En La Favorita hay 20 barrios sin asfaltar y en el centro rompen a cada rato. El problema de los artesanos… ¿A quién reditúan las plazas vacías, si los artesanos tienen una industria lícita que les permite mantenerse? ¡Hasta la Plaza Independencia está abandonada! Eso es un manejo autoritario del poder. Hay que ver las ferias artesanales en las ciudades latinoamericanas. Hablo del artesano real, que manufactura expone y vende su artesanía. Lo mismo con los vendedores ambulantes, que sobreviven como pueden. Ese es un problema social, que en Buenos Aires se saldó con La Salada y las grandes ferias a cielo abierto. El Estado, en este caso el municipal, no puede venir a resolver los problemas como mejor le parece o con la policía. Tiene que hacerlo conciliando intereses. Fayad podría tener una política flexible, con las tasas que cobra, buscando que esta gente pueda trabajar y que eso no perjudique a los comerciantes. Si el Estado no puede resolver esto, entonces no puede resolver nada.

-¿Cómo es la propuesta que hacen con respecto a las uniones civiles, el aborto, y otros “derechos difusos”?

-En el primero de los casos se trata de favorecerlas cualquiera sea la condición sexual de las personas. Y en el segundo, hay que establecer un protocolo. Es escandaloso cómo se judicializa este problema, en casos incluso de niñas violadas y embarazadas hasta por sus propios familiares. A esas niñas que están en peligro físico o mental, no se les permite abortar. Hay más derechos por los cuales trabajar. ¿Cómo no va a garantizar el Estado un ambiente saludable? Hay que traer nuevas ideas a Mendoza. Y para eso tenemos que tener un contacto muy directo con el vecino, para acercar estas iniciativas y enriquecerlas. No podemos volver a la montaña mendocina, y aceptar que la violencia familiar es una situación de instancia privada, cuando muchas veces termina en la muerte de la mujer; o en una vida de esclava sin dignidad ni derechos. Digo… yo no tengo problemas con el intendente Fayad, sino con sus políticas. Y con la forma y con la impunidad con las que él lleva adelante algunos temas, como esas expresiones contra la mujer… No es la primera vez que se permite esos exabruptos. La sociedad le debe poner freno. Claro… la gente no participa porque no ve posibilidades de cambio, no hay una puerta abierta, una banca del vecino que funcione, una vía para que los mendocinos presenten proyectos y uno los pueda llevar adelante, o una chance de interpelar al intendente… Estos son los debates que estamos proponiendo, y que tienen que ver con un modelo de país y de sociedad. Miren lo que dijo Mujica cuando asumió en Uruguay. “Tener libertad no es poca cosa” y a los que estuvimos presos o en el exilio, nos da escozor que no se aproveche la libertad para debatir los temas que nos importan como sociedad. Es un error no aprovechar la democracia.

-Después de tantos años de lucha… ¿Qué debates te motivan ahora?

-…Creo que por suerte hemos superado aquello de que la mano dura es una solución para la inseguridad, ente otras cosas, porque realmente es mentira. Más que la inseguridad, el problema es la violencia, la rabia con que un pibe te roba unos pesos y te puede matar. No son los robos a los grandes bancos los que nos preocupan, sino la violencia social. La vida de ese pibe no vale nada para él, y entonces no vale la nuestra. Esa violencia no es sólo contra los sectores medios, sino en los barrios pobres también. ¿Cómo no va a meter la mano el Estado ahí?

-¿Cómo se contiene a un chico acostumbrado a robar, que entra a una casa y asalta, golpea, destruye o mata, y defeca de rabia sobre la cama matrimonial?

-Es que ese es un chico que no tiene ni la contención de la familia… A ver… creo que no hay partido político que no haya suscripto los Diez Puntos para una Seguridad Democrática. Es en eso en lo que hay que trabajar. El Estado, y la sociedad. Hay que hacer una política pública para recuperar a esos pibes, a sus familias, a los que vienen detrás… Y hay que atajarlo mucho antes de que llegue al delito. Hay que invertir muchos recursos y gente capacitada en cultura, educación, salud, refugios efectivos, contención social y familiar, saber, averiguar las condiciones reales en las que viven esos chicos. Eso sí es prevenir. El chico que está en la calle, lo hace porque no tiene ese núcleo familiar que ampara, y porque ve que no tiene salida, viviendo a lo mejor con padres sufrientes o sin trabajo. Por eso hay que tomar políticas efectivas, como las asignaciones universales. Lo otro, es discurso. La gente necesita ver medidas efectivas.

-¿Cómo ves a Mendoza hoy?

-La veo permanentemente recortando su memoria, su historia… Yo les preguntaría a los más jóvenes si se acuerdan de que aquí mataron a Lencinas, si se acuerdan del “Mendozazo”, del Golpe de 1976, y no sólo de aquello sino de las complicidades que hubo… de la policía que torturaba y desaparecía gente… del pasado Huarpe. Mendoza ha perdido su historia. Sí veo que hay sectores jóvenes y medios, populares, que están viendo la crisis en la que estamos inmersos. Ojalá no se nos pase esta oportunidad… y podamos construir una salida… Yo lo veo así…

Opiniones (13)
22 de octubre de 2017 | 13:51
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22 de octubre de 2017 | 13:51
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  1. Esta dulce viejita tambien fue parte de la Alianza, aunque claro en esos momentos no tiene que haber dicho que era de izquierda.
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  2. MAS ALLA DE QUE ESTOY EN CAMINOS DIFERENTES EN CUANTO A POLITICA,TENGO UNA PROFUNDA ADMIRACION ,LA CONOCI POR OTROS TEMAS ,PERO SU INTELIGENCIA,SU CORDURA ,SU EMPUJE COMO MUJER DEVO DECIRLES A TODOS LOS QUE LEAN ESTA NOTA QUE ME EMOCIONA COMO MUJER MENDOCINA LA CALIDAD POLITICA QUE TIENE.GRACIAS POR REPRESENTAR A LAS MUJERES AUNQUE SEAMOS DE DISTINTOS PARTIDOS ,LO QUE VALORO ES LA SAPIENZA,TRAYECTORIA Y VOLUNTAD PARA SU TRABAJO.
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  3. Bueno, esa es la cantidad de votos que va a sacar y por ahí alguno menos.
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  4. Lo leido en esta nota demuestra una vez mas la estupidez congenita de la izquierda argentina; esta mujer es tan utopica, irrealista, dogmatica y palurda como todos sus camaradas. Los vecinos de capital que somos quienes vamos a votar y a quienes nos interesa las proupuestas de real interes municipal?, BIEN GRACIAS ACA ESTAMOS. Las propuestas de una candidata a concejal vinculadas a problematicas urbanas de la Capital de Mendoza? AH NO SE A MI NO ME JODAN CON ESAS COSAS. Cual es el trabajo de un concejal? NO SE NI ME INTERESA, YO HABLO DE LOS 70 Y LOS DERECHOS HUMANOS- Como postre un salpicon de nostalgia barata de los 70 mezclado con tonterias como decir que Cooke era peronista cuando era un rojo de aquellos infiltrado en el PJ. Sra no cuente con mi voto, mi consejo es que siga defendiendo delincuentes, concejal no va a ser,
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  5. Algunos periodistas se acuerdan de la libertad y la democracia solo cuando les conviene o para victimizarse. Mientras tanto, insisten en dibujar la realidad de acuerdo a su mayor conveniencia. Una pena...
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  6. Se ve que entendió el comentario, Montacuto. Entiendo la respuesta como una humilde promesa personal de su parte a pensar un poco en lo que hace. Un llamado a la reflexión, desde el llano, bajandose del caballito. Nada mas.
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  7. Si seguis a la kreti, no sos bienvenida, pero no te creo ni a vos ni al viti que cobra terribles tazas y no hace ningun servicio para el vecino
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  8. ...los foristas que corren "por izquierda" a los periodistas. Me remito a una de las frases de la sra. Angélica, a quien considero una mujer y una militante extraordinaria. "Tener libertad no es poca cosa". Qué pena que no la aprovechemos... Ricardo Montacuto - director de MDZ
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  9. Por que no dice por cuantos partidos paso ella y su difunto marido, siempre buscando un lugar para ser protagonista y no para defernder un ideal de un partido. Cuantas veces se difrazo de PERONISTA por favor . UNA MILITANTE CON HISTORIA ? O UNA OPORTUNISTA.
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  10. SI , CON K , ANTES DE VOTARLA A ESTA SRA VOTO A LA GENTE DEL VITI, JAJA NO VA A LLEGAR NI A LOS MIL VOTOS, JAJA
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