Sergio Roig

"Los que entran al CONICET son los mejores"

Biólogo y entomólogo, director del CRICYT-CONICET Mendoza

Nieto del reconocido pintor Fidel Roig Matons, hijo del biólogo Fidel Roig y sobrino del filósofo Arturo Roig y del biólogo Virgilio Roig, Sergio Roig no puede negar que sus genes son admirables.

Biólogo por la Universidad de la Plata, es entomólogo, trabaja en biodiversidad sistemática y es especialista en coleópteros carábidos (escarabajos), de los cuales hay alrededor de 9.000 especies en América del Sur.

Elegido por los directores de cada uno de los institutos de investigación que nuclea el CRICYT – CONICET Mendoza, es desde hace dos años el responsable de llevar a cabo las decisiones que toma ese Consejo Directivo.

En el momento de su designación Sergio Roig se desempeñaba como director del IADIZA, cargo que retomará cuando cese su tarea como director del Centro Científico Tecnológico de Mendoza, cargo que se elige cada dos años.

Roig suma ya cinco años en cargos de directivos y dice que no aceptaría ser reelecto una vez más, ansioso por volver a su lugar de investigación, a su laboratorio. “Si bien uno tiene la carga administrativa, uno no puede dejar de lado la investigación. Quiero volver a investigar a tiempo completo”, afirma.

- ¿Cómo es la carrera de un investigador?

- Yo te puedo hablar de la carrera de investigador en el CONICET, porque investigación se hace en muchos lugares, como en el INTA, en la UNCuyo, entre otros. En nuestro caso, desde el punto de vista formal, somos personal de la Nación y podés ingresar a ella mediante un concurso. Anualmente se llama a concurso, el investigador se presenta, es evaluado por sus pares y, de acuerdo a sus méritos, se acepta o no. En la investigación se diseña un plan a desarrollar a corto plazo y a largo plazo. Y hay distintas categorías; se comienza como investigador asistente, se pasa a adjunto, independiente, principal o superior. Si no cumplís con la tarea, sos removido de la carrera de investigador ya que son muy exigentes las evaluaciones anuales.

- ¿Y en el caso de los becarios?

- Generalmente se entra dentro de un grupo de trabajo que investiga un determinado tema. Las becas son anteriores al ingreso a la carrera de investigador. Ese becario debe hacer una tesis doctoral. El CONICET financia a becarios para hacer sus tesis doctorales que deben estar terminadas en cinco años. Una vez cumplido esto, entre otras exigencias que incluyen varias publicaciones, puede entrar a la carrera, y generalmente sigue esa línea temática. Pero también se puede entrar a la carrera de investigador sin haber sido becario. Se trata de competir con los demás, es una cuestión de calidad. Los que entran son los mejores.

- ¿Cómo describirías a un investigador?

- Para ser investigador tenés que ser un apasionado, tenés que tener mucho más que ganas y curiosidad. Ser investigador es la pasión de poder trabajar en algo que te apasiona y generar un conocimiento original, descubriendo cosas. A veces es un trabajo rutinario porque hay que estar días, semanas, meses, procesando datos, analizándolos, discutiendo con colegas. Pero hay una cosas que el investigador ama: el resolver un problema. A veces lleva muchos años resolverlos porque se va resolviendo por partes. El trabajo de un investigador, de una determinada línea de investigación, lleva toda una vida o más, porque nunca se acaba, porque tiene tantas facetas que no se agotan y hay que ir analizando, complementando constantemente.

- ¿Cómo es tu caso?

- Yo soy entomólogo sistemático, es decir, hago investigación más de campo y trabajo la biodiversidad. Ir al campo, colectar materiales, encontrar nuevas especies, nuevos patrones evolutivos es fantástico para mí. Es algo que me maravilla intelectualmente. Eso es lo que los investigadores tienen con su trabajo, les gusta, tienen horarios insólitos, se van un mes al campo, en medio de la nada porque se hace con placer. Tenés el placer de contactarte con científicos de otros países, de discutir proyectos, de poner a prueba tus teorías. Más allá de eso un investigador es alguien que tiene fuertes requerimientos de control académico, que está bajo una lupa estricta y hay que trabajar más allá del placer que te proporciona el trabajo en sí. 

 - ¿Qué es lo que te pasa a vos como entomólogo?

- Por ejemplo, tomo un grupo mío de insectos que ha sido revisado hace 60 años, que está en desorden y que se usan en estudios agroecológicos y clarifico la parte sistemática, clarifico las especies. Por ejemplo, hacemos disecciones y cuando hablo te esto me refiero a hacer disecciones de insectos que tienen dos milímetros. Eso es rutinario, pero es muy agradable ver las estructuras, tomarles fotos, establecer las homologías. Una vez que establezco las especies, que clarifico el panorama, empiezo a analizar cómo ha evolucionado ese grupo, a indagar en cómo es su historia en el Sur del Continente Americano, cuál es su relación con otros grupos del mundo. Empiezo a ver los caracteres, las formas y a establecer las homologías, por ejemplo, y establecemos un patrón evolutivo. Sobre la base de eso vemos cómo ha evolucionado geográficamente y en el tiempo. Luego se trabaja con la información de colegas que han estudiado otro grupo de insectos de la misma zona y vas sumando y empezás a hacer lo que se llama biología comparada. O sea, a ver los patrones evolutivos de distintos grupos de la misma región para entender qué es lo que ha sucedido. Yo trabajo procesos macroevolutivos que son procesos a nivel de especie; hay gente que trabaja en procesos microevolutivos que son dentro de una especie.

- ¿En qué zona estás trabajando ahora?

- Vamos a empezar a trabajar en la Payunia, que es una suerte de isla pero en un continente. Allí hay más de 800 volcanes, muchísimos de ellos tienen 4.000 metros y constituyen verdaderas islas bióticas. La flora y la fauna que están a esa altura están aislados de la superficie y hay procesos no muy lejanos como las glaciaciones que han producido movimiento en esos organismos. Con estudios moleculares se puede medir las distancias entre los organismos de la misma especie que están en uno y otro lado, de esa forma se registran los flujos génicos que ha habido. Eso es muy importante a niveles de conservación porque con la distribución potencial, es decir con los datos geográficos que se tienen de una especie, mediante el análisis matemático y estadístico, obtenemos la distribución que tendrían esos organismos de acuerdo a sus requerimientos alimentarios. Eso se vuelca en un sistema de información geográfica con una veintena de variables ambientales y se descubre que una especie tiene cierta capacidad potencial. Pero como tenemos proyecciones ambientales para dentro de 50 años y sabemos qué especies van a cambiar de lugar. Si se crea una reserva en un lugar y dentro de 50 años el bicho va a estar en otra parte, no tiene sentido. Estos estudios sirven para esto, para no generar corredores ambientales o reservas de acuerdo sólo a la distribución actual sino a la distribución potencial. Todo depende los objetivos que se tengan.

- ¿Trabajás en biodiversidad sistemática sólo en Mendoza?

- No. He trabajado mucho fauna austral, es decir fauna patagónica. He viajado mucho por la Patagonia y Mendoza está incluida dentro de la Patagonia, biológicamente hablando. La biota de la Payunia, por ejemplo, es totalmente patagónica. América del Sur es, desde la biología, una estructura en la que se reconocen dos grandes reinos biológicos. Uno es el tropical cuyas relaciones históricas se asocian con Africa tropical, India y Madagascar, y una biota austral, más fría que está relacionada con Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y Antártida. Y los bichos que yo he trabajado con bichos cuyos grupos más relacionados están en Australia y esos países. Mi gran placer sería viajar alguna vez a esas zonas. En este momento tenemos un grupo de 23 personas trabajando distintas líneas de investigación dentro de la entomología, desde los insectos que tienen interés médico, veterinario a los que tienen interés para la medicina forense.

- ¿Cómo llega el producto de esas investigaciones a la gente?

- Esto es central para mí. Lo más importante es que pueda ser transferido al mundo, mediante el contacto de organismos nacionales e internacionales. Por ejemplo, hay un proyecto del Ministerio de Ciencia y Tecnología para poner los datos de todas las especies de Argentina en red, informatizando las colecciones, ubicando a cada especie con coordenadas geográficas. Se trata de generar una megabase de datos. Esto posibilita evaluar cómo se distribuye una especie históricamente y cómo amplía su distribución, se pueden hacer distribuciones potenciales para ver hasta dónde va a llegar el Aedes aegpyti, por ejemplo. Es decir, la transferencia que tienen esos datos al medio a través de las instituciones es fortísima. Sacar los datos de las colecciones biológicas de las cuales tenemos información desde hace cien años es fundamental. Por ejemplo en el caso del Aedes aegpyti y el dengue. Esos trabajos tediosos después se transforman en información valiosa que se transfiere a la comunidad. Otro ejemplo, es la pelea que damos y que nos gusta respecto de las zonas protegidas porque buscamos herramientas y aportamos al Gobierno para la toma de decisiones adecuadas al respecto. Y si eso sale, es otro placer distinto.

- ¿Hay otras maneras de llegar a la comunidad?

- Esta es una herramienta basada en métodos científicos, que son repetibles, están basados en información fidedigna, están corroborados, pero no es la única información que debe ser contemplada al momento de decidir qué área va a ser protegida. Es una herramienta más que se suma a la de la gente que vive en la región, a los aspectos fiscales, a los costos que involucra la creación de una reserva, a la disponibilidad de recursos humanos para protegerla. Nosotros somos un parte del engranaje y tenemos la posibilidad de dar este tipo de información.

- Esto en cuanto a tu especialidad, pero el espectro del CCT Mendoza es mucho más amplio.

- Obviamente. Acá tenemos muchísimas líneas de investigación que pueden aportar a la Provincia y la Nación, y en realidad al mundo entero porque la ciencia es universal y cualquier persona del mundo debería poder hacer uso de ella. Podemos dar muchísimas cosas a la comunidad, por ejemplo, se está trabajando en temas referidos uso del suelo, en una vacuna universal contra la gripe A, en el desarrollo de hornos solares y en decenas de investigaciones aplicadas. Además, están los trabajos teóricos que pueden tener aplicación más adelante. La ciencia está llena de ejemplos de este tipo.

- ¿Cuándo decidiste dedicarte a la entomología?

- Fue en el colegio, en el Liceo Agrícola, donde tuvimos dos materias, Zoología y Entomología. En mi caso y en el de mis hermanos influyó mucho la formación familiar. Mi padre era botánico y con él salimos al campo muchas veces. Creo que empecé a juntar insectos a los once, doce años. Tengo un primo que también es entomólogo y trabaja en el CONICET, Arturo Roig, el hijo de mi tío Arturo. Salíamos con ellos al campo, con mi viejo, y con Arturito y Fidelito y mi hermano que trabaja en dendrocronología. Ahí creo que se definió una vocación. Cuando salí del Liceo Agrícola iba a entrar a Agronomía porque la situación económica de mi familia no era muy buena y había otros problemas porque era la época de la dictadura, pero siempre tenía en mente ser biólogo. Y mi padre, a partir de contactos que tenía en la Universidad de la Plata, me impulsó a estudiar allá donde mucha gente me ayudó, con gestos como alojarme y darme de comer. Y estudié allá, me recibí y empecé a trabajar en el mismo Museo de la Plata y por circunstancias ajenas a la ciencia, como por ejemplo que en ese momento mi sueldo no me alcanzaba para pagar el alquiler, mi padre me dijo que me viniera a vivir a Mendoza. Al principio fue bastante complicado para mí porque estaba terminando el doctorado y tenía grupos de trabajo en La Plata. Y aquí nadie hacía entomología sistemática, pero se fue formando un grupo, entré en la investigación y acá estamos.

- ¿Cómo un artista como tu abuelo tuvo tantos hijos y nietos científicos?

- La ciencia no es ajena al arte. En primer lugar, mi abuelo llevaba de chicos al campo a mi viejo y a mis tíos Arturo, Virgilio, Mario y Enrique, en las salidas que hacía para pintar. Mi abuelo era una persona muy culta, no sólo era pintor, también era músico. Era un muy buen violinista, tocaba el piano. Era un artista completo. Y mi abuela materna era maestra y era muy culta. Ellos se criaron en una familia con un alto grado de cultura. De ahí viene su pasión el conocimiento, por el estudio. Tres de ellos son científicos del CONICET. Fidel y Arturo son que son gemelos, Virgilio, Enrique que es juez y Mario que trabaja en Buenos Aires y son personas con un nivel cultural muy alto y eso lo han transmitido a sus hijos.

- ¿Por qué entre todos los bichos elegiste a los escarabajos?

- (risas) No sé, esa pregunta uno no se la hace nunca. Hay gente a la que le gustan las cochinillas y vos lo mirás y decís ¿cómo te puede gustar este bicho? Son amores a primera vista y todos tienen su encanto y su magia. No sé, son obsesiones que uno tiene. 

- ¿Hay algún trabajo del que sientas, hasta ahora especialmente orgulloso?

- Hay varios trabajos publicados que me enorgullecen, pero creo que todavía no he producido lo mejor. Todavía no. Hay libros que quiero escribir y que tengo pendientes. Pero no sé cuál va a ser mi mejor trabajo. Es como con los hijos, ¿cómo evaluás cuál es el más lindo o el más inteligente? Son tus hijos y los querés igual. No está hecho el mejor trabajo porque si estuviera hecho ya no podés hacer nada mejor. Lo que sí me enorgullece es ser partícipe de un grupo de trabajo, que crece y se perfecciona. Se han generado recursos humanos excelentes en Mendoza trabajando en insectos. Este grupo está considerado uno de los mejores de Argentina. Mendoza está puesta en el mapa de la ciencia de esta especialidad y es reconocida a nivel nacional e internacional. Tenemos la cuarta colección del país y es una colección de referencia internacional. Eso sí es algo que me enorgullece. Y lo mejor es lo que está por venir.

Patricia Rodón

Opiniones (7)
17 de octubre de 2017 | 20:22
8
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17 de octubre de 2017 | 20:22
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  1. Con mucho esfuezo, dedicacion y honestidad sabemos de la gestión que realiza el Dr Roig al frente de su querido CRICYT Mza, quizas unos no valorizan la responsabilidad y el desgaste diario de afrontar y resolver todo tipo de problemas, tanto internos como externos y es por ello que lo felicito y espero que siga dando lo máximo en su cargo actual, como el de su gran pasión que es el de investigador.
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  2. Desde su cargo y respetuosamente, ¿podría usted decirme por qué no se ha resuelto aún la situación planteada entre miembros del CRICYT con respecto a facturas truchas presentadas por un miembro del CRICYT, Y no le doy el nombre del que presentó las facturas truchas porque me gustaría que sea sancionado por sus pares y la justicia si correpondiese,
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  3. es cierto lo que decis alcohol en gel, es una verdad a voces
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  4. Hay acomodo como en cualquier ente estatal. en el ianigla la UAGG es una oficina particular, que compite deslealmente con otros agrimensores.
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  5. Patricia quiso simplificar el titular para que "venda más", práctica corriente en MDZ y en todos los medios, pero aquí mucho más acentuada. El título no refleja el espíritu de la nota, eso sí, gracias a él muchos deben haber hecho click desde la portada.
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  6. Roig es un gran investigador y una excelente persona, me parecía que no podía haber hecho esa declaración "los que entran al conicet son los mejores" porque fue mal sacada de contexto, el quiso decir que de un grupo de investigadores que aspira a cargos como investigador en esa institución se selecciona a los mejores. Se entiende perfecto leyendo bien la nota, pero no se si Rodon quiso hacer polemica o si no entendió como otras veces el espiritu de la nota, pero Roig jamás se pondría a decir algo asi que polemizaría con los investigadores de las universidades nacionales y de otros prestigiosos centros (CONAE,CONEA, INTA, INTI, ETC). Rodon, si queres hacer notas serias, no pongas titulos amarillistas
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  7. Lo Felicito por su tarea, loable por cierto.Ojala que este tipo de notas se divulguen y amplien.Aprovecho e invito ademas a los lectores que vean tambien www.bibliotecadealtoverde.blogspot.com, una ONG Cultural en zona rural.Para apoyar aun con libros usados...
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