Alberto Arizu

Además de Malbec o Torrontés Argentina debe desarrollar otros vinos

Empresario y vicepresidente de la Wine Awards que realizará su cuarto concurso de vinos en Mendoza.

Argentina goza una situación de privilegio con sus vinos de las variedades Malbec o Torrontés entre los consumidores internacionales. Si bien el consejo es que siga por ese camino para promocionar la calidad de su vitivinicultura, en el futuro inmediato el consejo de Alberto Arizu, vicepresidente de la Wine Awards, recala en la necesidad de que desarrolle el potencial que posee respecto a la diversidad de sus otros vinos. Esto, considerando su clima continental, con cuatro estaciones, diversos terruños aptos para el desarrollo de uvas para vinificar a partir de múltiples variedades y  la altura sobre el nivel del mar en que se localizan los viñedos.

- Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas Argentinas, semanas atrás reconoció que la vitivinicultura argentina es “un niño que está creciendo”. Si bien los grandes avances de la industria del vino argentino han sido notables en los últimos años aún no somos los más famosos por nuestros vinos en el mundo. ¿El consumidor internacional que conoce a los vinos argentinos qué valora de ellos?

- Creo que Argentina viene dando pasos importantes. El proceso de captar la atención internacional o de lograr las preferencias del consumidor internacional en un mundo tan competitivo y con tantos actores, incluyendo muchos grandes vinos, es un logro producto de la constancia y la consistencia de Argentina en el tiempo. Creo que lo que ha demostrado Argentina en los últimos años es por tener una vitivinicultura organizada y por tener elementos que son diferenciadores de los vinos argentinos. Por otro lado es por un trabajo organizado por parte de todos los productores para salir al mundo en forma efectiva y que el mensaje que transmiten tenga el mayor impacto posible. Argentina en los últimos dos años es una categoría, te diría, atractiva, en el sentido de que ha sido la categoría que más ha crecido por lo cual las personas involucradas en el negocio del vino miran con mucha atención esta evolución y lógicamente el mensaje a los consumidores viene decantando como una especie de cascada.

- ¿Cuáles son esos signos diferenciadores del vino argentino respecto a otros vinos del mundo?

- Por un lado es por la bendición de tener una variedad como el Malbec, prácticamente única en el mundo. Esto no significa que haya otros países también con Malbec…

- Quedó demostrado con el reciente concurso en Cahors, Francia…

- Si, si, la verdad que si. Lo cierto es que nosotros no fuimos los ideólogos de ese concurso…

- Digo, el pretendido padrinazgo argentino sobre el Malbec se debe también defender en el exterior frente a otros países productores…

- Exactamente, sin lugar a dudas. Argentina tiene hoy por hoy no solamente en superficie sino también en diversidad climática la posibilidad de producir grandes vinos Malbec que se han diferenciado del resto. Esto no significa que haya otros países que están haciendo un gran esfuerzo sobre el Malbec pero todavía a años luz de Argentina y esto, primero, significa que no solamente tenemos una variedad representativa sino que además poseemos una variedad que, yo siempre digo, es una variedad agradable. Porque muchos otros países también tienen variedades representativas, como es el caso del Pinotage, en Sudáfrica o como el mismo caso del Carmenére en Chile, pero que no tiene el grado de atracción que tiene el Malbec argentino. Y en este sentido es una gran bendición que tenemos los argentinos y que debemos seguir apoyando y sacándole provecho. Y también por qué no mencionar a la variedad Torrontés, que es otra variedad muy importante para Argentina que empieza ya a mostrar y vislumbrar una característica muy particular. Que si bien no tiene comparación, si tiene algo que hoy los consumidores de vinos blancos en el mundo están buscando y que esa aromaticidad, simpleza, un vino ligeramente rústico pero que dejó de lado a los vinos golosos maderizados. En ese sentido es un vino sumamente bueno.

- ¿Y respecto a la diversidad que tiene Argentina tanto en materia de varietales o de clases de vino?

- La cuestión de la diversidad es una materia pendiente que Argentina aún tiene que desarrollar. Porque pocos países en el mundo tienen la diversidad climatológica y de suelo que tiene el país. En este sentido es que son como etapas de comunicación. Ahora estamos muy enfocados a transmitir las virtudes de estas dos variedades muy representativas y el paso siguiente será mostrar toda la diversidad que tiene Argentina y que por ende nos permite producir muchas otras variedades con altos estándares de calidad.

- También está la conveniencia de los vinos argentinos a partir de su relación calidad – precio.

- Si, eso es otro valor fundamental que tiene Argentina como uno de los principales países productores de vinos para el mundo. Y lógicamente habrá que trabajar en el tiempo para que ese mensaje vaya llegando.

- ¿Esta conveniencia está basada con la baja inversión que se necesita en Argentina para producir vinos de calidad respecto a otras latitudes del mundo vitivinícola?

- Si, eso respecto a la conveniencia del precio de la tierra por la inversión de los insumos y la tecnología es importada y por lo tanto son precios internacionales. Sí en función del precio de la tierra y considerando la calidad de sus vinos Argentina sigue sumamente atractiva.

- Si bien a través de la Wine Awards no les dicen lo que tienen que hacer los bodegueros –que presentan muestras- para ganar más espacio internacional, ¿cuál sería el consejo para incrementar la comercialización de sus productos? ¿Con vinos con más o menos alcohol, maderizados o sin madera, más complejos, monovarietales o de corte, cuál es la tendencia?

- Digamos, que cuando hablamos de diversidad hablamos de identidad y ahí nos encontramos con un escenario distinto donde cada región tiene su propia identidad. Sería ridículo que todos hicieran el mismo vino porque no podríamos mostrar la diferenciación que tenemos. Yo creo que acá un poco Argentina tiene que tener en cuenta su característica climática, su característica de diversidad de suelos, de sus alturas, que de hecho la gente la toma como un parámetro importante de calidad en el mundo entero. Me parece que lo tenemos que buscar es obtener la mejor expresión mientras al mismo tiempo se deben analizar las tendencias, porque el mundo del vino es muy complejo. Porque yo tengo que mezclar por un lado la identidad propia de mi terruño, la identidad propia mía desde el punto de vista de mi filosofía de bodeguero, como viticultor y además sumar qué es lo que se consume en el mundo. Yo siempre de alguna manera castigo o critico a quien sale a hacer vinos iguales a…

- Modelos exitosos…

- Si. Yo creo que acá hay que interpretar a los modelos exitosos porque nos ofrecen referencias válidas pero no por eso tenemos que hacer vinos con sus mismas identidades porque estaríamos cometiendo un gravísimo error. Por eso, en ese sentido, creo que no hay que desconocer las grandes tendencias. Todo lo contrario, hay que conocerlas y tenerlas muy presentes. El tema de los alcoholes es un tema. Si bien por un lado hay una demanda de alcoholes más moderados también es lógico que con este efecto del calentamiento global hoy encontremos vinos de regiones donde nunca superaban los 12,5 de alcohol con graduaciones que en muchos casos alcanzan los 14 grados. Pero eso también a futuro empiece a cambiar un poco. Pero sobre todo en determinados segmentos de precios hay una mayor atención por ver que los alcoholes sean más moderados. El tema de la madera o no madera pasa un poco por el protagonismo de la fruta. Cuando el consumidor dice que prefiere un vino con más o menos madera no está hablando tanto de la madera en si sino que habla de estructura o habla del predominio de la fruta. Yo creo que la tendencia hay que seguirlas. Esto lo he visto en mis viajes de negocios. Por eso siempre digo que he gastado tanto tiempo vendiendo como lo gasté aprendiendo. Y por eso creo que hay lograr la interpretación de esas necesidades y tendencias. Pensá que hace unos cinco años había, no digo una demanda, pero si una tensión exagerada sobre vinos hiperconcentrados. Hoy es esa es una tendencia que creo está desapareciendo. La gente, sobre todo los especialistas, asignan una mayor importancia a la elegancia a la moderación de los vinos. Dejamos de buscar esos vinos voluptuosos…

- Sobre actuados…

- Sobre actuados, que en definitiva al momento de consumirlos no conforman tanto. En una degustación a ciegas es una cosa. Pero para el día a día tenemos que seguir haciendo vinos que sean fáciles de beber. Para que la gente tome una, dos o tres botellas de un mismo vino y no necesariamente que el vino sea extraordinariamente voluptuoso o contundente pero que después no podamos tomar más de una copa de ese vino. Por eso creo que hay que saber interpretar también las tendencias.

-Recogiendo esta experiencia tuya por el mundo. ¿Qué tipo de imagen tiene el país vinario en el que vivimos? Sobre todo considerando la experiencia de las bodegas que utilizan livianamente y sin responsabilidad el término “Champagne”, “Champaña” o simplemente “Champán”. ¿Estas cosas nos hacen bien?

- No. Yo creo que Argentina para competir a nivel internacional y jugar en las primeras ligas tiene que adaptarse a toda la reglamentación internacional. En ese sentido se avanzó mucho en los vinos. Quizás se ha avanzado menos en el caso de los espumantes. Pero creo que Argentina tiene que adaptarse y tener respeto por aquellas identidades internacionales o por aquellas regiones que en el mundo han ganado su reconocido prestigio. Porque a nosotros tampoco nos agradaría que alguien en el mundo utilice nombres de regiones famosas como Luján de Cuyo, Las Compuertas, o cualquier región de Mendoza o del país. Eso sería penoso para nosotros. Que utilicen un nombre nuestro como una marca fuera del país. Entonces, con ese mismo criterio nosotros debemos trabajar. La Argentina es un histórico consumidor de vinos. Yo siempre he dicho que Argentina es el país más viejo del Nuevo Mundo del vino. Porque tenemos una industria y una tradición en el consumo y una cultura en vinos que no la tiene ningún otro país en el concierto del Nuevo Mundo. Eso nos hace más parecidos al Viejo Mundo que al Nuevo Mundo del vino. Entonces me parece que para Argentina esa es una mezcla interesante para la gente, porque nosotros acá bebemos vinos y disfrutamos vinos. No es solamente que hemos encontrado en el vino una posibilidad de hacer negocios de exportación. Sino que el vino también se bebe y se disfruta más allá de las preferencias que demuestra el consumidor argentino.

Opiniones (0)
16 de agosto de 2017 | 21:41
1
ERROR
16 de agosto de 2017 | 21:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
    15 de Agosto de 2017
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial