Juan José Lima Magne

"Bolivia ha cambiado y las naciones indígenas ahora tienen poder"

Analista boliviano del estudio Lacsa. Titular del Centro de Estudios de Justicia y Participación (Cejip).

Evo Morales acaba de iniciar un nuevo mandato presidencial. Hasta ahora, había presidido Bolivia. Hoy, lo es de "otro país", el Estado Plurinacional de Bolivia. es que nueva Constitución del vecino país le ha dado jerarquía y entidad, como nunca antes, a los pueblos originarios. junto con ello, el Congreso se transformó en una Asamblea Plurinacional y en sus manos, el mandatario tiene una tremenda llave: llevar a su país hacia un destino diferente al de "patio trasero" de las potencias, tal el rol que ha cumplido a lo largo de su historia poscolonial.

La nueva carta magna boliviana incorporó una serie de reformas que son radicales y que necesitan mucho más que maquillaje. desde las polémicas autonomías de los departamentos (provincias), hasta la incorporación de derechos sociales nuevos y el reconocimiento de prácticas anteriores a la Revolución Francesa que, practicadas por los pueblos preexistentes, sirvieron para solucionar problemas, construir ciudadanía y participación.

Este es el panorama que enfrenta Morales, a quien hace unos días los empresarios le dieron, inusitadamente, un apoyo, al manifestarse confiados de que sus propiedades no serán confiscadas, como en Venezuela.

Evo, sin embargo, casi no cuenta con una oposición articulada y enfrenta, desde su gestión anterior, un "virus" interno: la corrupción.

El analista boliviano Juan José Lima Magne, del estudio Lacsa (La Paz) y titular del Centro de Estudios de Justicia y Participación (Cejip), se prestó a un diálogo franco y abierto sobre el panorama actual del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia. Temores y perspectivas. Cambios y nuevo rumbo, a lo largo de esta charla.

¿Cuáles estima que serán las prioridades del nuevo gobierno recién asumido de Evo Morales y en que cambiara el rumbo respecto de su primer gobierno? 

- La falta de oposición debería permitir un empleo más eficiente de los recursos del Estado en esta nueva etapa. En este momento la Asamblea Plurinacional (el antiguo Congreso) se encuentra absolutamente controlada por el MAS, el partido de Morales, lo que prácticamente permite que el gobierno pueda legislar a la medida de sus requerimientos políticos. Este dominio absoluto no deja de ser preocupante  para las minorías pero refleja la realidad de que más de dos tercios de los electores bolivianos eligieron esta ruta y lo hicieron conociendo el Plan de Gobierno que se expresa en la Nueva Constitución Política del Estado.

Foto: Evo Morales junto al vicepresidente Álvaro Garía Linera.

¿Cómo dimensiona usted el desafío de tener que gobernar con la nueva Constitución, que plantea, en síntesis, un estado diferente al que había?

- Nuestra Constitución puede ser más o menos criticada pero es indudable que apunta tan alto que sólo su aplicación plena es por sí sola un Plan de Gobierno que podría durar los próximos quince años, al cabo de  los cuales podremos determinar cómo es que los operadores lograron -o no- desarrollar derechos, garantías, principios e instituciones que se encuentran establecidos en este texto. 

¿Cuál será el rol que llevará adelante la oposición política?

- La oposición fuera del Congreso ha sido controlada (casi destruida) por una agresiva política de control judicial del adversario. El encarcelamiento y la persecución judicial de líderes opositores puede ser uno de los puntos más criticables de la anterior gestión del presidente Morales. Sin embargo, este es un gobierno dirigido por líderes que en el pasado fueron torturados, perseguidos sin órdenes judiciales, y encarcelados violando todos sus derechos, en este contexto, quizás debemos resaltar que sus acciones no sean tan autoritarias respecto a sus perseguidores del pasado. 

De todos modos, eso no justifica que se aplique el “ojo por ojo, diente por diente”…

- No creo que en ningún contexto pueda justificarse la violación de derechos humanos, pero la actitud del gobierno al aplicar estos niveles de violencia institucional en contra la oposición quizás -en su momento- tuvo correspondencia con la violencia de las agresiones de los opositores que llegaron a constituir milicias armadas. Lo mínimo que debemos exigir desde la sociedad civil a este gobierno es que un juez independiente e imparcial sea el que juzgue la razonabilidad de las acciones asumidas y el castigo para aquellos que -aparentemente- organizaban una guerra civil en contra del Estado constituido. 

¿Cómo imagina a Evo Morales gobernando sin tener prácticamente opositores que puedan ponerle límites?

- Sin oposición, el gobierno deberá centrarse en el desarrollo de la Constitución, son necesarias cientos de leyes y normas de menor jerarquía para el desarrollo del nuevo modelo. Es ese el mayor reto de este gobierno: aprobar leyes que se vean acompañadas de modelos eficientes de gestión que sean capaces de alcanzar los objetivos constitucionales. 

¿En qué aspectos cree que Bolivia se esforzará para hacerle honor a su nuevo nombre de “Estado Plurinacional”?

- El nuevo nombre sólo es un reconocimiento de una realidad evidente y preexistente. Es un reconocimiento de las mayorías que fueron excluidas desde la fundación de la anterior república. Hemos abandonado una denominación que pretendía ocultar nuestra riquísima diversidad. La república ha sido -en el mejor de los casos- una forma optimista de aniquilar al distinto, de educar a los niños en base a modelos foráneos, de implantar políticas públicas de asimilación que, planeadas desde las ciudades, nunca eran implantadas en la realidad de culturas distintas, valiosamente distintas.   El nuevo Estado al reconocerse plurinacional reconoce a los Pueblos y  Naciones Indígena Originario Campesinas, sus formas de organización y  producción, sus sistemas de administración de justicia, sistemas que sobrevivieron en la clandestinidad podrán ahora desarrollar el máximo de sus características  que podrán  ejecutarse con realizaciones efectivas que puedan permitir su desarrollo  autónomo independiente del apoyo del Gobierno y más allá del discurso del mero reconocimiento, hacia una construcción del ejercicio pleno del poder.

Explíquenos el concepto, por favor.

- Esta nueva concepción es de difícil comprensión desde el exterior y para muchos bolivianos. De lo que estamos hablando, por ejemplo, no sólo es de la consulta a las comunidades indígenas para la explotación de los recursos  naturales no renovables que se encuentran en sus tierras, de lo que hablamos es de Comunidades Indígenas con un territorio propio reconocido que ahora pueden organizarse en empresas comunitarias para la explotación, uso, goce y disfrute de sus recursos  naturales sean renovables o no renovables.  Estos derechos ya han sido reconocidos y son las comunidades -tanto o más que el gobierno- las que los ejercitarán, lo que debemos preguntarnos hoy es hasta donde podrán ejercer las comunidades estos derechos y si no nos encontraremos en algún momento con un Estado que tenga que limitar competencias, Bolivia ha cambiado y las naciones indígenas tienen hoy un poder en potencia que puede ser desarrollado a tal nivel que la pregunta en un futuro quizás sea ¿cuándo las naciones indígenas de los países vecinos comenzarán a organizarse para el reconocimiento de la plurinacionalidad?  

¿Podrá el nuevo impulso obtenido por los electores reencaminar un rumbo que se ha visto alterado por numerosos escándalos de corrupción, o por el contrario, el éxito impedirá que se reordene el gobierno? 

- El Gobierno en todos los actos protocolares de la posesión de las nuevas  autoridades  se ha reconocido que uno de las males que se tiene que  enfrentar es la corrupción en todos los niveles de la administración pública, se destaca que la corrupción ha disminuido en todos los ámbitos y que los observatorios internacionales reconocen esta disminución, pero al mismo tiempo tanto el Presidente como el Vicepresidente continuamente “amenazan” a los candidatos y nuevos funcionarios, estableciendo que en este nuevo sistema no serán admitidos nuevos actos de corrupción. Creo que más allá del discurso, se corre el riesgo de criminalizar a la función pública y además se dan muestras preocupantes que pretenden guiar las soluciones del problema de la corrupción hacia el derecho penal, el establecimiento de penas altas, la supresión de garantías para el juzgamiento de este tipo de delitos las veo más como problemas que como verdaderas soluciones. Es paradójico en este gobierno de izquierda que las recetas y soluciones que se buscan para algunos problemas –como es el caso de la corrupción- sean las más tradicionales y autoritarias que a la vez son las más frecuentemente ensayadas hasta el fracaso. En el caso de las autoridades originarias, existen diversas formas de control social, por ejemplo, que espero sean asumidas por el gobierno en lugar de recurrir a la falsa panacea del derecho penal, para afrontar problemas como la corrupción o la seguridad ciudadana.  La corrupción es mal vista hoy en todos los niveles de la administración pública y aunque sólo fuera por este hecho debemos considerar que existen avances en este sentido.

¿Ha quedado espacio en Bolivia para los sectores antagónicos al modelo impulsado por Evo Morales?

- Las cifras electorales, han demostrado que ese espacio es mínimo y que no puede hablarse de una oposición única, en este momento existe un evidente vacío de líderes nacionales que puedan pretender plantear una oposición organizada en contra del gobierno del MAS. La nueva Constitución garantiza la existencia de una oposición política, pero en la práctica creo que deberán pasar algunos años para que surja algún líder que pueda hacer frente a Evo Morales o a García Linera (el Vicepresidente) y tal y como se plantean hoy los escenarios lo más probable es que la oposición al MAS nazca en el mismo partido. Es decir, los liderazgos políticos podrán discutirse en un mediano plazo pero una oposición que pretenda revertir el proceso de cambio no parece posible.

¿Cuáles son sus esperanzas personales y profesionales en torno al proceso boliviano?

- Desde mi campo de trabajo, sin duda que espero que los cambios sociales, económicos, culturales se vean acompañados por decisiones de políticas de seguridad pública acordes con el sistema. En este momento existe un evidente vacío en estas áreas, la lucha contra la inseguridad es asumida con los mismos parámetros de los gobiernos de derecha tradicionales, las cárceles siguen llenas de jóvenes pobres que viven en condiciones lamentables, las políticas de seguridad aún son controladas por militares y policías sin una intervención clara de la sociedad civil. Tenemos la posibilidad de cambiar los paradigmas de la seguridad, tengo la esperanza de que en Bolivia podamos ejercer el derecho a vivir libres de la violencia.

Opiniones (1)
23 de octubre de 2017 | 03:33
2
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23 de octubre de 2017 | 03:33
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  1. Siempre el poder estubo en el pueblo. El tema es que quienes ostentan el poder que solamente puede conferir el pueblo mediante las elecciones no sean corruptos, sean capaces y aptos para ser políticos. Veremos cómo le va a Bolivia y a nosotros los argentinos?
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