Mario Das Neves

"Este país puede darles alimento a cuatrocientos millones de personas"

Gobernador de Chubut. Peronista "no K", y precandidato a la presidencia en 2011.

Si hubiese que definir a Mario Das Neves (59), gobernador justicialista de Chubut desde 2003, podría decirse que es un empedernido de la vida y de la política. Sabe casi tanto de derrotas dolorosas, como de victorias. No pierde una elección desde que fue electo gobernador, y goza de índices de popularidad altísimos en su provincia: más del 80%. Fue reelecto en 2007 con el 74% de los votos. Mucho antes, en 1991, no pudo ser el intendente de su ciudad, Trelew. Aquella vez perdió en segunda vuelta. Peleó y le ganó a una de esas enfermedades que matan, y logró que Chubut haya sido una de las cuatro provincias que cerró 2009 sin déficit, a pesar de las numerosas dificultades y enfrentamientos con su ex “vecino” Néstor Kirchner. En su provincia, el desempleo es del 3,3% en la ciudad más industrial y poblada, Comodoro Rivadavia, e hizo más caminos, viviendas y escuelas que nadie desde 1983. También generó inversión, crecimiento, exportaciones, turismo, trabajo, subió el presupuesto educativo más del 400 % y puso en marcha un Estado que –como el país después de 2001- estaba en crisis, con la cadena de pagos rota y con el banco propio a punto de ser cerrado.

Recibe fuertes críticas de la oposición radical en su provincia (el PJ “armó” un partido provincial adicto que le quitó la primera minoría a los radicales), cabalga una interna feroz con el kirchnerismo, y su relación con los jueces y magistrados pasa de momentos habitualmente malos, a peores, por dos razones básicas: presupuesto, y fallos que tienen que ver con la inseguridad, o con la política.

Polémico siempre, no tiene problemas en decirle “miserable” a alguien si está convencido de que su actitud lo fue, como tampoco en sentarse a tomar un café después y resolver algún problema. Se hizo conocido en el país como legislador nacional primero, como director de la Aduana del gobierno de emergencia de Eduardo Duhalde más tarde, y como gobernador patagónico y peronista que enfrentó a los Kirchner -ex aliados- después. De la larga lista de adversarios del ex presidente, Das Neves tal vez sea el más peronista de todos. Y por eso consigue tantos minutos de televisión y exposición en los medios nacionales. Es un hombre al que hoy todos le ponen la lupa por una razón sencilla. Como Kirchner, Duhalde, Rodríguez Saá, Macri, De Narváez, Solá, e incluso Menem, (no se olviden de Reutemann, por las dudas) quiere ser Presidente. Cree que puede replicar en el país el éxito chubutense. En medio de ese grupo variopinto de candidatos, y aunque está claro que no salió de un repollo, Das Neves es lo nuevo.

-¿Soporta el país otro presidente patagónico?

-Bueno… ese es un prejuicio que algunos pícaros han instalado de manera intencional. Quieren hacerles creer a los argentinos que ser patagónico es una mala palabra. Cada provincia ha tenido dirigentes buenos, y también horribles -de esos también hay en Chubut y nos hacemos cargo- como los tienen los riojanos, los porteños, los mendocinos…  Me parece que se trata de hacer algún tipo de adjetivación descalificadora. Con ese criterio, nunca más la gente votaría a santacruceños, riojanos, cordobeses o porteños. La pregunta es… ¿cuál es el perfil de persona que el ciudadano argentino, que controla todo, está pidiendo? Yo creo que va a valorizar la gestión. Lo demás, como diría aquel afamado “filósofo” Vicente Saadi, es cháchara. Cualquiera puede tener un discurso, “militar” en la televisión, hablar… Acá, el que quiera llegar a la presidencia tiene que decir con mucha precisión qué piensa hacer con el país, con la seguridad, con las economías regionales, con la salud, con la educación. Eso es lo que va a preferir la gente. Muchos de los que hoy dicen estar en carrera, entonces, van a desertar. Creen que la ecuación pasa por sumar minutos de TV o centímetros de prensa. Eso ayuda, pero hay que darle contenido a lo que uno dice. Si hoy camino el país es porque estoy absolutamente convencido de que muchas de las cosas que hemos hecho se pueden replicar. No soy iluminado, ni mago… ni Chubut es una isla. Acá lo que hubo fue austeridad en el manejo de los recursos, responsabilidad en el presupuesto, y tener bien a la vista cuáles son las tareas indelegables del Estado. Si uno lo tiene claro, los resultados aparecen en corto plazo.

-En este momento el peronismo muestra a tres ex presidentes en el escenario, los tres con imagen negativa, pugnando por la candidatura presidencial del PJ para el año próximo. Usted, que les pidió grandeza y renunciamientos… ¿qué tiene para ofrecerle a la Argentina?

-Uno preferiría tener ex presidentes como Ricardo Lagos, Felipe González, Bill Clinton, hombres que prestan un servicio a su patria una vez que dejan el poder. No dejan de ser lo que han sido, pero recorren el mundo haciendo lobby para su país, buscando inversiones, generando consensos. Asesoran a nuevas generaciones de dirigentes. Y nosotros, en el Justicialismo, terminamos el 2009 con tres ex presidentes peleándose por los futuros cargos, lo que me parece un retroceso grande en la política. En esto debo reconocer a hombres de otros partidos, como el ex presidente Alfonsín, que se fue mal, golpeado por los medios y el establishment económico. Pero que fue capaz de mantener su discurso y generar esperanza en la política. Desde los hechos, desde su ejemplo, nunca la bastardeó. Aspiro a que en este país dejemos de eyectar presidentes, a tener ex presidentes que participen de escenarios de consulta, y no de los que bajan al barro a discutir candidaturas que para ellos ya fueron.

-A la luz del debate en la sociedad civil, hay una pregunta insoslayable para cualquier candidato que quiera ser presidente. ¿Qué opina del matrimonio gay?

-Las uniones civiles fueron un adelanto importante para una minoría a la que hay que respetar. Esta visión es coincidente en la mayoría de los países en el mundo. Pero de allí al matrimonio de personas del mismo sexo, creo que deben darse antes otros debates. Me da toda la sensación de que hay mucha hipocresía en esto. Muchos dicen que sí al matrimonio gay, pero después, por debajo, están en contra. No escapo a discutir este tipo de temas. Pero no parece ser central en la Argentina de hoy. Siento que se buscó instalarlo tal vez para no discutir otros, como la salud, la educación, o cómo hacemos para sacar el país adelante dándole al mundo alimentos. En última instancia, nadie castiga que dos personas del mismo sexo vivan bajo el mismo techo. Y son muy pocos los países del mundo que han avanzado en la formalización de este formato de matrimonios. Por eso, no me parece que sea éste hoy un tema que deba discutir la clase política. No es central.

-Hay 20 provincias con déficit… la crisis ha golpeado muy duro en la Argentina. El salario real ha caído y las consultoras pronostican 18/20 % de inflación para este año. La CGT habla de paritarias en el orden del 22 %. ¿Cómo ve este problema desde su lugar de gobernador, que busca ser presidente?

-Primero, no nos tenemos que mentir. Esto está claro. Segundo, el Estado debe ser firme pero no intervencionista. Debe poner la mirada en la cadena de comercialización. De lo contrario se termina castigando al que produce, y al que va a la góndola a comprar. Pero en el medio hay toda una cadena de intermediación, de protagonistas que encarecen el producto. Hay que poner allí una mirada profunda. No la hemos tenido hasta la fecha. Nos la agarramos con el productor y lo perseguimos de todas las maneras posibles, o con el consumidor que llega a la góndola y se encuentra con subas que nada tienen que ver con las que proyecta el INDEC. Y si caemos en la carrera salarios versus inflación, siempre gana la inflación, que sube más rápido. Para mí, le hemos errado en dónde y en qué grado debe intervenir el Estado en este problema. Creo que debemos actuar en esa cadena de comercialización, en donde a veces hay actores de más, o tributan demasiado… En la fruta la diferencia entre una punta y la otra puede ser de 1.000 %. También hay que reformar el INDEC, regionalizarlo y comprometer a las provincias. El INDEC podría tener un panorama más acertado de dónde se genera la inflación y dónde están los problemas si se descentralizara la información, si ponemos la mirada en el interior. A ver… nosotros, en Chubut, tenemos el mismo producto, en sucursales del mismo supermercado, a distinto precio entre Trelew y Comodoro Rivadavia. Y la diferencia no se justifica en los casi 400 kilómetros que puede tener de flete. En eso es en donde el Estado debe controlar. Sin ser intervencionista, tomar parte de todo lo que tiene que ver con el bolsillo del trabajador.

-¿Cómo ve la matriz productiva del país?

-Los modelos industrial y agropecuario no se contraponen. Se complementan. Hace un año y medio, por una actitud diría descerebrada del Estado, nos perdimos la oportunidad de discutir en serio el problema agropecuario. El Gobierno mezcló todo… el sojero con el pequeño productor. No es un insulto ser sojero. Lo que digo es que la soja tiene una rentabilidad mucho mayor a la que tiene el pequeño productor, o al de carne, trigo, leche o maíz. Y que siempre es bueno, antes de tomar medidas, discutirlas a fondo, debatirlas, y luego comunicarlas. La política sobre el agro y la industria tienen muchas cosas que deben corregirse. Pero no hay que enfrentarlos entre sí, ni tener a ninguno en la vereda de enfrente. En un país de 40 millones de habitantes, necesitamos del sector agropecuario y del industrial. Tenemos la Pampa Húmeda, Mendoza, San Juan, el Alto Valle, hay zonas que con una mirada del Estado que aporte a la producción primaria, esa que genera trabajo, que al final es lo que dignifica, pueden impulsar sus economías regionales mucho más. Se pueden subsidiar actividades de este tipo. En Chubut lo hacemos con la producción pequeña. En una palabra: en un presupuesto con Cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos, que son el Presupuesto Nacional y los provinciales sumados, destinados a 40 millones de habitantes, la cuenta debería cerrar por todas partes para impulsar actividades productivas, combatir la pobreza y dar trabajo.

-¿Cómo puede haber gente con hambre en un país productor de alimentos como la Argentina…?

-Este es un país que tiene capacidad para producir alimentos para cuatrocientos millones de personas. Y somos cuarenta. Hay que animarse a hacer las cosas. En un país en el que la mano de Dios nos dio una naturaleza tan generosamente expuesta, me parece que deberíamos vivir mejor.

-Usted es un gobernador que ha ganado todas las elecciones desde 2003 a la fecha en su provincia, Chubut, que tiene poco más de 300.000 votos… ¿Le conviene la reforma política que se sancionó?

-No se trata de conveniencias. Me gusta que haya internas abiertas, simultáneas y obligatorias… le da a la gente la posibilidad de elegir bien, de manera transparente. Por ejemplo en Chubut, donde creemos que el justicialismo seguirá siendo gobierno -y hay dos o tres candidatos- cualquier persona, radical, peronista, socialista… podrá ir a esa interna y optar por el que cree que hará las cosas mejor. Sí hay convencimientos que quisiera expresar: Creo que ocho años es un período más que suficiente para poner en marcha una provincia, un país. Sin ser soberbios, nosotros en seis años hemos logrado muchísimas cosas, desarrollado una provincia que incluye a todos los chubutenses, una economía sólida… Mucho más, en ocho, cuando terminemos esta gestión.

-Como hombre que quiere llegar a la presidencia… ¿Es consciente del poder de las corporaciones, y de los condicionamientos que existen?

-Imagino la matriz política con cada uno ocupando el lugar que le corresponde. En primer término, para gobernar el país hay que llegar sin ningún condicionamiento. Es preferible no llegar, antes que hacerlo condicionado. Prefiero trabajar como lo hacemos aquí, con absoluta libertad. No nos ha ido tan mal. Creo que cuando al sector del trabajo o a los empresarios, por ejemplo, se les explica cuáles son las condiciones y el marco posible, lo entienden. A veces hay demasiadas concesiones de los políticos, demasiado apuro en cerrar alianzas con determinados sectores que después se pasan de la raya, y nos va mal a todos. El Estado debe ser administrado por aquellos que fueron elegidos por la gente. Sí debe haber un diálogo permanente con los sindicatos, las empresas, las iglesias, las organizaciones sociales, todos aquellos que pertenecen a la realidad cotidiana de la Argentina. Hay que gobernar para el conjunto de la sociedad, sin discriminar “a estos sí, a estos no…” Ése es el mayor esfuerzo.

-Usted fue crítico –pero no tanto- con la Ley de Medios. ¿Cómo ve el panorama ahora?

-Fue una ley de más de cien artículos que fue discutida por muy pocas personas, en donde las audiencias fueron armadas a conveniencia de uno y otro sector. Fue una ley que tiene –como dicen los abogados- vicios de origen porque nació en una disputa entre Néstor Kirchner y Clarín, donde no tenemos mucho que ver la mayoría de los argentinos, pero a la que nos fueron arrastrando a una posición y otra, ni siquiera a partir de nuestras convicciones. Como en todo, hubo cosas que estaban bien y otras que no. Ni siquiera hubo tiempo, rápidamente nos etiquetaron “usted está en esta vereda, o en esta otra”. Es necesaria una Ley de Medios, pero la sancionada dejó muchos heridos. Creo que sería una buena decisión política volver a debatirla. No para imponer el criterio de los que perdieron esta batalla legislativa, sino para darnos el tiempo de discutirla seriamente y buscar el equilibrio que necesitamos en el campo de la comunicación, porque que -no hay ninguna duda- había monopolios.

-¿Piensa en un gobierno peronista, en una coalición…?

-A mí no me interesa la suma de sellos. Esto de conformar esquemas medio transversales, acuerdos apenas electorales, no me conforma. Sí creo que una vez que la gente deposita su confianza en alguien, éste debe convocar y hacer un gobierno para todos. Se puede hacer un gobierno para todos. Hay distintas áreas estratégicas del Estado en donde deben estar siempre los más idóneos, y no simplemente limitar el acceso a los que tienen una afiliación o una pertenencia partidaria. En Chubut hemos llamado a la oposición radical a participar de la política minera y petrolera, del Banco. Se puede hacer. Tiene que haber un gobierno –por allí, como dice Duhalde- de unidad nacional. Pero si después dice que los ministros serán Lavagna, o Atanasoff, falta que me convoque a mí en Aduana y estamos completos. Creo que eso no es mirar para adelante, donde los desafíos son cada vez mayores. El país tiene un recurso humano maravilloso y los mejores deben participar del próximo gobierno, sin importar de qué partido sean.

-¿Chávez, Lula, u Obama?

-Lula, a morir… Se hizo desde abajo. Chávez y Obama tienen mucho de marketing, de sobreexposición. Lula trabaja de otra manera, y creo que los resultados están a la vista.
Opiniones (3)
13 de diciembre de 2017 | 05:35
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13 de diciembre de 2017 | 05:35
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  1. No han sido capaces de darle de comer bien mas de la mitad de este pais bendito SE TIENEN QUE IR TODOS ESTOS HDP EMPEZANDO POR JAQUE Y SUS INEPTOS Si Peron saliera de la tumba los fusila a todos. Para vos Jaque : Donde se ha visto un peronista que desconozca la conquista mas importante de Peron : EL DERECHO A HUELGA. Encima les descontastes medio sueldo . TE FUSILA PERON , TE FUSILA A VOS , A LA MANGA DE INUTILES QUE TENES Y A LA PORQUERIA DE LA FADEL QUE TE MANDA
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  2. una cosa es querer ser candidato otra es querer entrar como presidente con esa idea no se da cuenta donde estan dejando el pais los kk se quieren llevar hasta el aire, en yahoo lei q la kretina tendra problems 2011 no se de q no le entrara la pollera dela guita q se afanan
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  3. ¿¿¿¿¿¿??????? ! ! ! ! !
    NO mientras tengamos peronistas HDP.
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