Daniel Ciocca

"Estamos contribuyendo a la medicina del futuro"

Director del laboratorio de Oncología de Cuyo.

Nueve profesionales del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu) del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Cricyt) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina (Conicet), se hicieron acreedores del premio “Dr. Manuel Cymberknoh” 2007 al mejor trabajo inédito. La investigación tuvo su objetivo en la individualización de la tipología de tumores en pacientes con cáncer de Mama. Se espera que la publicación del trabajo, ya sea a través del comité que otorgó el premio o de una revista científica internacional, permita que estos estudios puedan ser utilizados por médicos especialistas en todo el mundo.

Los investigadores/as galardonados son: Mariel A. Fanelli (a cargo del trabajo), Magdalena Montt-Guevara, Ángela M. Diblasi (estadísticas), Francisco E. Gago (médico asistencial), Olga Tello (anatomopatóloga), F. Darío Cuello-Carrión (bioquímico), Eduardo Callegary (quien realizó -  en Estados Unidos- la secuencia de ciertas proteínas con un equipamiento especial), María A. Bausero (aportó células con genes específicos que el investigó)  y Daniel R. Ciocca (director del laboratorio).

Frente a dicha distinción, el doctor Daniel Ciocca, jefe del laboratorio de Oncología del Imbecu desde hace 10 años, aseguró que es imperante mejorar la situación de presupuesto y equipamiento para investigadores provinciales. Profesionales que, ante la apatía del Estado, luchan contra viento y marea para no sólo llevar a cabo sus proyectos sino, aún más importante, poder publicarlos.

-¿En qué consistió la investigación por la que recibieron el premio?

-Durante más de dos años, estudiamos unas moléculas que normalmente se adhieren a células en la glándula mamaria de pacientes con cáncer. Anteriormente, se habían publicado trabajos de forma contradictoria, donde se analizaba si estas moléculas podían ayudar a la hora de hacer un pronóstico del comportamiento del cáncer. No todos los pacientes tienen la misma enfermedad, ese viejo axioma de que no hay enfermedades sino enfermos, se cumple mucho en cáncer. Hay pacientes que tiene un cáncer de mama y que están en el mismo estado, por ejemplo, con tumores pequeños que no han invadido los ganglios linfáticos y sin embargo, con el correr de los años la enfermedad vuelve. En cambio, hay otros que con la cirugía ya están curados. Es por eso que, es importante poder hacer un pronóstico del comportamiento biológico del tumor.

-¿Cómo la llevaron acabo?

-Nos basamos en pacientes de Mendoza - aproximadamente 250- que habían sido operadas hace10 años o más y que habían continuado con los tratamientos de rutina, para ver cuál era el intérvalo libre de enfermedad. En algunas pacientes, la enfermedad no volvió más, hay un porcentaje en que sí volvió y otras que fallecieron. Entonces, nosotros investigamos dentro del tumor, cómo era la presencia de estas moléculas a la hora de hacer la cirugía. Fue así, que encontramos que algunas de ellas, como la P caderina, cuando está presente en el tumor primario, indica que esa paciente tendrá mal pronóstico. Es decir, que la enfermedad va a volver o que la paciente puede morir. Para llegar a esta conclusión, se hizo un pool de pacientes de entre 38 y 78 años y se utilizó un banco de tumores de pacientes de los últimos 10 años.

-A nivel práctico, ¿en qué beneficiará a los pacientes?

-Identificar de antemano cuáles son las pacientes que van a tener mal pronóstico es muy útil para los médicos tratantes, porque saben que esas pacientes tienen que ir a tratamientos más rigurosos y que tiene que seguirlas más cuidadosamente porque la enfermedad puede reaparecer. El estudio debe hacerse en el momento de la cirugía y forma parte del diagnóstico. Se podrá individualizar qué tipo de tumor tiene un paciente que ya presentó un tumor de mama. Individualizándolo, se puede hacer una terapia que está dirigida exclusivamente a esa pacienta. Es decir, ya no se hace de forma masiva como antes, sino que se puede saber qué tan grave es la enfermedad que tiene, porque hay que tener en cuenta que no todos los tumores son iguales.

-Esa individualización del paciente y su tratamiento, ¿conforman la medicina del futuro?

-Es interesante, porque nosotros e investigadores en general, creemos que en el futuro se va hacer el tratamiento que se llama “como sastre a medida”. Es decir, cada paciente será estudiada en forma exhaustiva, a través  de estas moléculas, apenas aparece el tumor, para saber cuál es el tratamiento que se le tiene que hacer individualmente a ese paciente. Actualmente, hay marcadores moleculares que predicen cómo va a responder el paciente a un tratamiento. El cáncer de mama es una patología muy estudiada y fue una de las primeras donde se descubrió que ciertas moléculas servían para decir si un tratamiento iba a ser efectivo en un paciente. Con nuestra investigación de marcadores pronósticos en pacientes con cáncer de mama estamos contribuyendo a conocer estas moléculas, a la medicina del futuro.

-¿A cuántos años o meses estamos de este tipo de medicina?

-Ya se están desarrollando en países como Estados Unidos y de Europa lo que se llaman microchips. Éstos, son chips moleculares en los que, por robótica, se coloca en un cuadrado muy pequeño las proteínas para después sacar del tumor cientos de factores pronósticos, esa es la medicina del futuro.

-En Mendoza, ¿reciben suficientes subsidios del estado para continuar investigando?

-Muy poco, el Gobierno Nacional es el único que da apoyo, es muy difícil conseguir subsidios internacionales porque cada país quiere invertir en su propio Estado. Si lo conseguimos, no viene en forma de dinero, sino por ejemplo en forma de reactivos. Entonces, lo que nos queda es el Gobierno. A nivel provincial hace unos años atrás -en mandatos anteriores- se apoyó la investigación, pero duró sólo dos o tres años, después se cortó. Sería bueno que nuevamente se estableciera apoyo regional o provincial para la investigación científica y tecnológica, que tanto falta.

-Entonces ¿cómo es que llevan adelante estas investigaciones?

-Es complicado porque, por ejemplo, más recientemente, el Imbecu ha recibido un subsidio de aproximadamente 120 mil pesos para la compra de equipamientos. Lo que ocurre, es que somos muchos investigadores y cada uno tiene sus necesidades, entonces se nos ha distribuido aproximadamente siete mil pesos por investigador y con eso no compramos nada. Por eso, tenemos que juntarnos y ponernos de acuerdo en qué es lo más hace falta a nivel de equipamiento y que pueda ser utilizado en forma urgente.

-¿Suele ocurrir que sean los propios investigadores quienes financian una investigación?

-A veces ocurre así, para esta investigación no, pero en momentos de grandes crisis económicas como en el 2001 o anteriormente durante la época de la hiperinflación. Por ejemplo, para publicar un trabajo en una revista internacional hay que pagar, no es gratis. Uno debe presentar el trabajo, lo evalúan tres referís de forma anónima y a ellos no les interesa que venga de Argentina o China, sólo importa si tiene calidad o no para ser publicada. Actualmente, publicar una sóla foto a color cuesta US$ 700. Muchas veces hemos tenido que pagar para publicar trabajos o para ser parte de una investigación, porque no nos podemos quedar de brazos cruzados mientras en otros lugares se sigue avanzando.

-Frente a un descubrimiento como el que ustedes consiguieron, ¿quién se hace cargo de la difusión y publicación de la investigación?

-Cuando pedimos un subsidio estipulamos gastos de publicación o en concepto de viajes para presentar los trabajos en un congreso. Ahora, si no tenemos subsidio, no hay dinero para publicar, es decir, no podemos publicar los avances. Fuera de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el Conicet , hay muy pocas entidades que están dispuestas a financiar esto. Los laboratorios son multinacionales y les interesa que las investigaciones se hagan en sus países de origen y si bien hay laboratorios en Argentina, están en Buenos Aires.

-¿Cómo analiza el panorama de los investigadores a nivel nacional?

-Creo que tenemos mucho más potencial del que se está utilizando, hay una masa de investigadores que ya está en el país y que tiene una capacidad que está funcionando, pero no al 100%. Se necesita mayor aporte para hacer investigaciones, para comprar equipamiento, hoy por hoy, un microscopio como el que usamos aquí cuesta alrededor de US$ 25 mil, la investigación acá es muy cara y necesitamos subsidios.

-¿Esperan que con el cambio de Gobierno la situación mejore?

-Cada vez que cambia el gobierno estamos esperanzados en que se apoyará más a la investigación científica y tecnológica. Muchas veces nos hemos sentido defraudados, esperemos que ahora no. Sin embargo, hay una buena señal, porque el Conicet fue creado como una secretaría de estado que dependía directamente del presidente y luego fue perdiendo posiciones y pasó a formar parte del Ministerio de Educación. Ahora, se ha vuelto a sacar y se lo ha colocado a nivel de Ministerio, esperamos que esto contribuya a mejorar las investigaciones.

-La falta de incentivo económico, ¿contribuye a que en Mendoza se de la “fuga de cerebros?

-Sí, muchísimo. Yo tengo 30 años en investigación y el sueldo es de aproximadamente US$ 1400 – 4.367 pesos argentinos-, en Estados Unidos un investigador no gana menos de seis mil o siete mil dólares, la tentación de irse afuera es muy grande. Se otorgan muchos y más importantes subsidios, tiene mejores equipamientos. Además, mucha gente joven lamentablemente no tiene cabida en el sistema de ciencia y técnica porque no hay puestos suficientes. Además, la investigación al nivel que tenemos no se puede comparar con la del primer mundo.

-Dado que trabajan muy de cerca con becarios universitarios, ¿hay interés en las nuevas generaciones por la investigación?

-En realidad, recibimos todos los años pedidos de gente que está terminando sus estudios, por ejemplo, en biología molecular, pero muy pocos médicos. Hoy, es muy poco llamativo, quienes más quieren venir son bioquímicos o licenciados en ciencias biológicas. Por año, recibimos tres o cuatro pedidos e incorporamos sólo una persona, ya que hay que darle el ambiente físico y el soporte económico para que puedan hacer su  investigación y eso significa dinero.

-Dada esta falta de incentivo en los profesionales, ¿cómo visiona el futuro del Cricyt- Conicet?

-Lo veo tambaleante, nunca podemos proyectarnos demasiado en un futuro porque las problemas políticos van muy de la mano de la economía y ésta es la que siempre condiciona qué va a pasar en el futuro. Yo mismo he visto colegas que volvieron al país a trabajar y que se vuelva a ir porque está decepcionado de la situación. La Argentina llama periódicamente a gente que se ha capacitado afuera a que vuelva y le otorga el espacio físico para trabajar, pero no le ofrece sueldos competitivos a nivel internacional ni subsidios para hacerlo. Tenemos esperanzas de que las cosas siempre mejoren, sino no estaríamos acá.

-Al ingresar al establecimiento del Conicet, hay un gigantesco cartel que pide "paritarias ya" para los trabajadores de dicha entidad. ¿Ésto es una temática irresuelta?

-Totalmente, el Conicet se compone de personal de planta y profesionales que están dentro de la carrera del investigador y otros, quienes están enmarcados como personal de apoyo de la investigación. Los sueldos son muy bajos, sobre todo para estos últimos, siempre se ha pedido que se discuta en paritarias, pero nunca son escuchados cómo se debería, entonces siempre está presente este inconformismo por parte de la gente del Conicet.

Opiniones (3)
18 de agosto de 2017 | 01:07
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18 de agosto de 2017 | 01:07
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  1. No tenía idea de que en Mendoza hubiera profesionales de semejante envergadura haciendo investigaciones de este tipo, la verdad me sorprendió bastante.... ¡Bien x Mendoza! Y bien por quienes puedan beneficiarse de este avance.
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  2. considero que la nota es excelente, un grupo silencioso, trabajando en salud, me impresiona
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  3. Me encanta esta periodista, en todo sentido, jeje.
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