Jorge Katz

"Nuestra institucionalidad no nos habilita a transitar el siglo XXI"

Economista.

Jorge Katz es economista, uno de los más reconocidos y prestigiosos de la Argentina. En su paso por Mendoza, donde participó del encuentro de Clusters, habló con MDZ de la realidad que vive el país.

En esta entrevista Katz reflexiona acerca de la posición de Argentina en el mundo, del asistencialismo del kirchnerismo, del poder de los sindicatos, de la fuga de cerebros y de las diferencias con Brasil.

¿Cómo ve la competitividad de la Argentina?

Si uno mira esto a 5 décadas, está claro que los países de América Latina fueron transitando desde un modelo  que yo llamo de comando, dirigido por el Estado, hacia uno de mercado, dirigido por las relaciones de precios y por la competencia. Esa transición generó un proceso destructivo en muchas de las economías y generó un principio de reestructuración del aparato productivo.
Argentina cerró 15.000 fábricas en el proceso de transición desde un modelo endodirigido a un modelo exodirigido, mientras que Chile cerró 10.000 establecimientos. En este proceso ambos países se movieron hacia el procesamiento de recursos naturales, es lo que en Argentina se llama reprimarización, donde la soja es el ejemplo típico.
En la reestructuración Argentina fue abandonando ciertos desarrollos propios que había logrado en todas las industrias de ingeniería, típicamente en las máquinas de herramientas, de bienes de capital, etc. En un sentido, se fue alejando de la estrategia brasilera, mientras que Brasil en el curso de la apertura, si bien desarrolló las industrias procesadoras de recursos naturales, tuvo especial cuidado de no destruir a su base de industrias de ingeniería, a los bienes de capital, a las máquinas de herramienta.

¿Cuáles son las diferencias entre Argentina y Brasil, más allá de la estrategia qué cada uno eligió?

Un hecho importante es que después de la transición de un modelo manejado por el Estado a uno manejado por el mercado, Argentina fue perdiendo competitividad en todos los bienes de ingeniería intensiva, mientras que Brasil lo hizo mucho menos. Entonces hoy Brasil tiene la chance de seguir creciendo con  un buen desarrollo de ingeniería doméstica. En cambio, Argentina se alejó mucho de esa situación, lo cual no quiere decir que no haya creado industrias nuevas con un algún contenido tecnológico, de hecho tiene algunos sectores de excelencia, pero en los hechos no hubo una política de Estado tratando de que el país sostenga su desarrollo de la metalmecánica y de industrias de bienes de capital.

¿Cómo fue ese proceso en América Latina?

En el curso de esa reestructuración la región cambió mucho, a veces se pregunta cómo está nuestra productividad respecto a la productividad internacional. La verdad es que la productividad de América Latina no es mucho más que el 30% o el 40% de la productividad norteamericana, o sea que la brecha relativa para el conjunto de la sociedad no se redujo en los últimos 30 años respecto a Estados Unidos.
Sin embargo, a raíz de la reestructuración del aparato productivo, un 30% del Producto de la Argentina, Brasil, Colombia o de Chile redujo la brecha de productividad. Entonces, la soja hoy en la Argentina se logra con la productividad internacional, el salmón en Chile, el vino o la fruta también.

Pero ¿eso qué quiere decir?

Que la apertura de la economía tuvo una consecuencia fundamental y es que aumentó la segmentación al interior de la sociedad. Un tercio de la sociedad se acercó a la frontera internacional de la productividad y el resto perdió terreno relativo. Entonces, la apertura no solo generó menos industrias de ingeniería intensiva, sino que generó más segmentación social, más ruptura social entre un sector que se acercó al mundo y un sector que se rezagó.
No es correcto decir que la Argentina no está cerrando la brecha de productividad: un tercio de la Argentina vive igual o mejor que el promedio de los europeos, pero dos tercios vive mucho peor.

¿Qué hay de real en esto de qué los inversionistas argentinos prefieren otros países?

Tu me estás planteando, y correctamente, un fenómeno coyuntural de corto plazo. Argentina está muy incierta, la gente no sabe cuál es el futuro, el Gobierno no hizo claro cuál es el proyecto de futuro al cual quiere ir. Esto genera incertidumbre y en esa incertidumbre hay gente que ve que sus posibilidades afuera son mucho mejores.
Pero esto no quiere decir que de largo plazo Argentina siga siendo un país que siga exportando recurso humano calificado.

¿Y cuáles son las perspectivas?

En un contexto de un programa claro de qué país queremos ser a 10 ó 20 años de hoy, hay mucha gente que estaría muy dispuesta a poner el hombro y hacerse parte de ese programa.
Es lo que vos podes percibir en Brasil, por ejemplo,  donde se percibe que -a pesar de que es un país relativamente pobre, donde mayor inequidad social hay- se mueve con una estrategia de largo plazo donde la sociedad sabe que se está buscando un modelo particular.

¿Se puede tener un proyecto futuro siendo inequitativo?

Si, es el escenario brasilero.

En cambio, nuestra presidenta tiene como bandera política mejorar la equidad social…

En este escenario se prefirió, correctamente creo, mejorar la equidad porque Menem nos dejó con un país sumamente segmentado en materia de equidad social. La estrategia original fue mejorar la equidad con la perspectiva de luego ir hacia el crecimiento.

¿Y está dando resultado?

Efectivamente mejoró la equidad, generó 3 millones de puestos de trabajo, mejoró el nivel de desempleo y pobreza en muchas regiones del país.

¿Y qué falta?

Una estrategia de largo plazo, hacia dónde se quiere ir.

¿A eso apuntará el Gobierno con la asignación universal por hijo, de $180?

Eso no es a largo plazo, es un mecanismo en un cierto sentido correcto, que se usa para cubrir la potencialidad de una falta de financiamiento internacional. Uno podría criticar la manera en la que se hizo, pero no deja de ser inteligente.

¿En qué favorecen estas maniobras asistencialistas? Porque vivimos en un país en el que se favorece a los grandes empresarios y a los pobres, pero la clase media está golpeada por todos lados…

Es correcta tu observación y en ese sentido yo te diría que Argentina necesita una reforma fiscal, cobrar impuestos y dar señales de incentivos a los núcleos inversores de qué tipo de sectores está priorizando en su programa. Pero también necesita recuperar la pobreza porque con generar una sociedad crecientemente segmentada no tengo un país a futuro.
Mirá el caso de México, ahí tenés una sociedad crecientemente segmentada, cuando la sociedad genera ese tipo de segmentación, los vacíos institucionales los cubre el narcotráfico porque la gente tiene que vivir de algo.

¿Y qué tiene que ver la droga en eso?

Porque si no le asegurás alguna manera de vivir, la gente siempre entra en los ilícitos.

Otra cosa: ¿en dónde nos deja parados para atraer inversiones la conflictividad gremial que reina en el país?

Sin ninguna duda quita competitividad. Este es un problema complicado, Argentina tuvo un sector sindical muy fuerte históricamente y un sector sindical con mucha corrupción, entonces ¿cómo transitás hacia un modelo dónde se respeten los derechos de los trabajadores, pero el sector sindical tenga menor nivel de corrupción?

Es una pregunta interesante…

Sí, en ese sentido Argentina es un país viejo. Nuestra institucionalidad no nos habilita a transitar el siglo XXI.

Cambiando de tema ¿Qué opina del canje de deuda?

Es importante porque el país tiene que reposicionarse en los mercados internacionales. Perdió presencia y Argentina es prácticamente un punto en el espacio al que nadie le presta atención. Es una sociedad poco atractiva para el inversionista extranjero, poco atractiva para la persona que quiera desarrollar negocios para el futuro. Ojo que esto no quiere decir que sea poco atractiva desde el punto de vista cultural.
Argentina es una capital cultural de primera línea en el mundo, en términos de cine, de música, de radio. La dualidad es que es una sociedad creativa, pero sin proyecto económico.

¿Cuáles serían las acciones puntuales qué debería desarrollar este Gobierno para proyectar un crecimiento a largo plazo?

Es difícil decir cuáles serían las acciones puntuales. Creo que lo que hace falta es primero que nada plantear una estrategia a futuro. Correctamente el país se reestructuró hacia los bienes intensivos en recursos naturales, que es donde está nuestra riqueza. En el tema del impuesto a la soja, bien se podría haber pensado para generar una base tecnológica para ir a una industria de biocombustibles y asociar a los dueños de la renta primaria a una industria con futuro. Esto hubiera sido en una Argentina más moderna, que se repiensa hacia delante usando inteligentemente la renta de sus recursos naturales. Eso no ocurrió porque falta una estrategia a largo plazo.

Casi me olvido ¿a dónde nos lleva el impuestazo tecnológico?

Es algo erróneo.
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