Ramón Ábalo y Hugo de Marinis

Al final, ¿Mendoza es o no conservadora?

Protagonista y autor del libro "Entre viñas, guitarreadas y revoluciones", presentado en la Feria del Libro.

La cuestión es que finalmente me soltaron el asunto de lo que se trataba. La expropiación de la Bandera del Ejército de los Andes, que se exponía desde siempre en la Casa de Gobierno. Yo, ahí nomás les planteé: ustedes, compañeros, a mí me parece un error porque eso está ahí, es patrimonio de toda la gente que entra y sale sin ningún problema y no es explotada políticamente por ningún sector, no la tiene ningún grupo político de forma exclusiva, etc., etc. Pero, ya que estamos, metámosle, qué vamos a hacer.

 

Así, con esa anécdota que marca la existencia de un grupo de acción política en Mendoza en 1968 que buscaba convertirse en revolucionario, Ramón Ábalo responde a una de los cientos de preguntas que Hugo de Marinis, el autor de “Entre viñas, guitarreadas y revoluciones”, le formula en un libro que revela una versión no contada hasta ahora de la historia de esta provincia.

 

Se trata de la que aflora de la memoria vívida de un militante, Ábalo, que –no sin protestas- se prestó a un diálogo que condicionó a no ser objeto de homenaje o triubuto alguno por parte del entrevistador.

 

De Marinis (foto) ya ha caminado otros caminos con Ábalo: juntos, escribieron “Mendoza montonera”, editado por Corregidor y juntos también, aunque con muchos más, emprendieron la edición de la revista digital y también impresa denominada La Quinta Pata.

 

Solo, De Marinis escribió “La historia empuja”, sobre la obra ficcional de Haroldo Conti y, aunque mendocino, reside en Canadá, en donde es docente de la Universidad Wilfrid Laurier aunque también lo conocen los claustros de la Universidad de Manitoba y la Laurentian. Es licenciado en York, con un doctorado en la Universidad de Toronto y pasó hace unos días por Mendoza para presentar sus conversaciones con su entrañable amigo y testigo de la historia, Ramón Ábalo.

 

“Queríamos trabajar sobre la idea de desmitificar que Mendoza sea conservadora”, comienza la charla Ábalo, seguro de si mismo y de que quien lo acompaña es su compinche en esa patriada. Pero de inmediato lo frena su entrevistador: “Lo que pasa –agrega, cortante De Marinis- es que yo no pienso igual que él”.

 

Será suficiente.

 

A partir de allí, el diálogo entre ambos da letra para otro libro. Que sí, que no. No hay ejercicio más digno y útil, vivificante en todo caso, que asistir a un debate fundado de ideas entre dos personas que se conocen, pero que discrepan; que buscan la verdad, pero que disienten. Y que, en definitiva, se someten –ya con dos libros puestos a disposición de todo el mundo- a ser interpelados en todo lo que creen, sueñan, viven y vivieron en su pequeña/larga historia sobre este lugar de la tierra.

 

No hay mucha literatura disponible sobre el tema propuesto por Ábalo, ¿no? Me refiero a debates o documentos que desentrañen la ideología dominante de Mendoza…

 

(Hugo de Marinis) -En general, hay poco y lo que hay, es más fácil de conseguir en Buenos Aires que en Mendoza. Yo cada vez que vengo, busco ansionsamente, para llevarme libros que hablen de Mendoza…Pero es muy difícil de que esrtén en las librerías.

 

Tal vez hay trabajos universitarios o ediciones que no llegan a las vidrieras…

 

(HdM) -Es lo más probable…Pero en definitiva, si nno está disponible es lo mismo que no hubiera.

 

¿Y por qué no avanzaron con la idea original de discutir si esta provincia es conservadora o no?

 

(HdM) -Y ya lo ves: el Ramón está convencido de que no lo es y yo tengo mis dudas…Más que dudas, casi pienso lo contrario.

 

(Ramón Abalo, foto) -Yo les voy a explicar mi teoría. Me baso en la historia de luchas populares que tiene Mendoza; aquí hay un pueblo que cuando tuvo que levantarse para reclamar por sus derechos, lo hizo…

 

¿Y vos? ¿No creés que sea así?

 

(HdM) -No es que no esté de acuerdo con ese planteo. Lo que pasa es que no me convence que con eso ya se pueda decir que Mendoza no es conservadora. ¡Es conservadora, Ramón!

 

(RA) -Jajajá. No nos vamos a poner de acuerdo, pero yo voy a insistir y algún día lo voy a escribir…Con tu ayuda, Hugo, jajajá.

 

Es increíble imaginarlos tranquilos, charlando sobre todos los temas de los que hablan en este libro que es, precisamente, de conversaciones…

 

(RA) -No te creas…Lo que pasa es que él va tirando temas y la historia fluye. ¡Fluye sola!

 

(HdM) -Ramón ha sido protagonista de gran parte de la historia de Mendoza y aunque él no quiera ser reconocido por ello, a mi me parece fundamental su testimonio. No porque diga “la verdad”, tampoco porque su versión sea la definitiva de las cosas tal cual sucedieron. Sino porque él es capaz de dar los detalles, los “chismes” que rodean a cada hecho de una Mendoza en la que Ramón Ábalo ha recorrido junto a personalidades como Armando Tejada Gómez, Américo Calí y tantos otros.

 

¿En qué punto los dos se encontraron y en cuál, chocaron, como Copn este tema del conservadorismo local?

 

(RA) -No. Yo no creo que hayamos chocado sino que él ha logrado activar determinados recuerdos que uno ha podido despertar y explicar abundantemente.

 

(HdM) -Rescato que de estas charlas salen algunas refutaciones o complementos de momentos de la historia reciente que aparecen como desconocidos. Siempre interesantes en las que Ramón y yo siempre hicimos una especie de “preproducción”, juntando documentación e información a nuestro alcance sobre cada tema. Así y todo, la versión de Ramón muchas veces es diferente a la que se conoce, es más coloquial, más de las vivencias de barrio.

 

¿Por ejemplo?

 

(RA) -Todo el mundo tiene derecho a contar su propia historia como si fuera un mito…Y yo cuento la que no es tan mito.

 

¿Han hecho una especie de “Indiscreciones” de la historia?

 

(HdM) -Sin llegar a eso, yo sí creo –a diferencia de muchos historiadores- que es importante conocer el contexto en el que ocurrieron los hechos. Eso le aporta muchísimo al hecho mismo y Ramón cuenta detalles que nunca antes se habían contado.

 

Uno tiene la sensación de que determinados asuntos históricos, como los que trata el libro, se abordan desde un círculo militante como cosas que son Vox Populi. Pero tengo dudas en torno a si más de mil personas en una provincia de casi 2 millones saben algo acerca de eso. ¿Comparten mi sensación?

 

(RA) -Es así: uno cree que todo el mundo los sabe, pero la histopria la escriben los que ganan, por eso los conservadores escribieron que Mendoza es conservadora. ¡Y De Marinis les creyó!

 

(Risas)

 

¿Y entonces? ¿Cuál es la otra historia? ¿Qué temas abordan en el libro?

 

(HdM) -Allí están desde la relación entre escritores como Tejada Gómez, Di Benedetto y Cúneo, hasta el EGP, el proyecto guerrillero del Che Guevara para la Argentina que tuvo a Ábalo y a Ciro Bustos como protagonistas. Y Ramón opina hasta de Cobos…Es decir que es un diálogo muy amplio que abarca casi toda la historia contemporánea, desde los protagonistas con los que Ramón tuvo, realmente, trato y contacto y puede contar, como de hecho lo hace en el libro, las intimidades y circunstancias que rodearon  a esos hechos.

 

…….

 

Le cuenta Ábalo a de Marinis, en “Entre viñas, guitarreadas y revoluciones”, sobre el proyecto del Che y sus miembros mendocinos:

 

“La repartición oficial de Cultura de la provincia se llenó con este sector progresista insertado en el frondizismo”.

 

(HdM) -¿Ahí también se insertó Ciro (Bustos) también?

 

(RA)-Allí se insertó él, asimismo Sobish, el flaco Vicente Preta, Venditti, Owen, Lorenzo, etc. A la dirección de la biblioteca San Martín fue Edgardo Suárez (…).

 

……

 

¿Le quedan cosas por contar, Ábalo, que no haya contado en este libro?

 

(RA)-Aunque no me creas, mi fuerte no es esto, sino la ficción (risas). Hace rato que tengo unos cuentos para contar, que las he venido escribiendo y guardando con el paso de los años y que anuncio en la solapa de este libro que las voy a publicar el año que viene.

 

¿De qué se trata, empiece a contarnos?

 

(RA)-Son los “Cuentos de la media Luna y la Cuarta de Fierro”, lugares en los que pasé mi infancia y de donde salen todos los recuerdos y las historias de ficción también, por supuesto. Pero eso será el año que viene, en un nuevo libro.

 

¿Y qué va a pasar con su teoría de que Mendoza no es conservadora?

 

(RA) -La vamos a escribir, ¿no es cierto Hugo?

 

(HdM)-¿Por qué no? Antes vamos a tener que charlar otro ratito. 

 

El autor: Gabriel Conte es editor de MDZ. Facebook.com/gabrielconte. En Twitter: @gabriel-conte. Más entrevistas del mismo autor, aquí.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 15:17
2
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19 de noviembre de 2017 | 15:17
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  1. el pueblo mendocino ( el pueblo ) no es conserva , si existe un "bloque historico" altamente regresivo, desmontarlo es el reto.
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