Andrés Llugany

"Cada filmación es una epopeya solitaria"

Historietista y cineasta mendocino.

Muchos podrían llegar a considerarlo un "personaje" surgido de sus propias historias, ni bien uno tiene la posibilidad de cruzárselo por la calle. Alto, flaco, pelos revueltos y esa inclinación por la ropa negra.

Hablamos de Andrés Llugany. Cineasta. No, historietista. No, músico. O, mejor dicho, una multiplicidad de facetas que hacen de Llugany un artista llamativo. De dibujante del suplemento "Tintero" a emprendedor independiente con "Hiroshima" -tal vez, la primera revista de historietas mendocinas, hasta que alguien diga lo contrario-. De tecladista de "Claustro", banda mendocina que asoló los escenarios a mediados de los '90, a componer la banda de sonido de sus propios rollos en el séptimo arte.

Aquel que se anime a leer las historietas para chicos en los suplementos dominicales de los diarios, puede haberse encontrado con una cuota de Llugany. Aquel que haya acudido, alguna vez en su vida, a una muestra de "cine mendocino", entonces quizás haya tenido la aventura de cruzarse con alguno de sus cortometrajes con "La leyenda de Baltimor" o "Alicia se muere otra vez" y salga de la sala oscura con otros otra visión sobre las posibilidades narrativas que ofrece Mendoza. 

- ¿Qué elementos tomás de la realidad para construir cada universo de los cortos?

- Bueno, a veces los argumentos de mis películas nacen de una o varias imágenes particulares que descubro en el entorno inmediato… Casi siempre lo que tomo de la realidad son fragmentos visuales (un zanjón, autopistas, rincones boscosos, montañas nevadas) a los cuales, trasladándolos a historias ficcionales, confiero otros significados. O sea, la realidad me provee, más que nada, de los escenarios donde narrar mis historias, incluso a veces son tan bonitos que armo historias sólo para retratar esos escenarios.

- ¿Por qué elegís contar desde lo fantástico? ¿Te limita el hecho de estar en Mendoza a la hora de narrar este tipo de historias?

- No sabría decirte qué me hace inclinar hacia lo fantástico, francamente. Puedo suponer, quizás, que si voy a crear un nuevo mundo (pues cada película o historieta lo es) prefiero que sea un mundo que no puedo encontrar en la realidad. Una historia, pienso, más que un reflejo debería ser una propuesta de realidad.

En cuanto a Mendoza, francamente no me ha limitado en gran medida. Tengo y he tenido inquietudes narrativas y búsquedas expresivas; muchas de ellas probablemente encuentren más espacio para desarrollarse en un lugar donde el cine o la historieta tengan un lugar más relevante, pero hasta el momento me he entretenido bastante trabajando con lo que me ofreció la vida.

- Muchos te ven como el Tim Burton mendocino ¿Sentís cierta influencia de él o te molesta esta comparación?

- Es que no sé si mis cosas se parecen a las de Tim Burton. No logro ver las semejanzas, realmente…

A decir verdad, considerando que Tim Burton no ha hecho nada bueno en los últimos diez años, me molesta un poco la comparación. ¡Aunque quizás quien me compara opina que yo tampoco he hecho nada bueno desde hace diez años! (risas)

- ¿Que peso ha tenido la Escuela Regional de Cine y Video en tu filmografía? ¿Ha sido un obstáculo o te ha permitido desarrollar esta visión personal?

- La ERCCyV fue un buen paso, un buen momento… Me permitió reunirme con gente que hacía lo mismo que yo, aprender de unos cuantos profesores valiosos y explorar lenguajes y técnicas cinematográficas. De todas formas, como en casi todo en la vida, lo valioso y productivo es esforzarse por seguir inquietudes personales, luchar para encontrar los medios para desarrollarlas y armarse un camino propio que compense las limitaciones del entorno y aproveche sus gracias. En ese sentido, la ERCCyV no hizo más que apoyarme en mis búsquedas y tenderme manos cuando las necesité.

- ¿Cuáles son las posibilidades que tienen los realizadores locales para hacer cine en Mendoza? ¿La producción local tiene que estar siempre atada a los subsidios del Estado?

- Muchas posibilidades, en realidad. Si “hacer cine” significa que te presten el equipo, que los actores y técnicos trabajen casi gratis, que dependas de los tiempos libres que te deja el otro empleo (el “remunerado”), que te acostumbres a rogar por favores, etc., etc… Manejándonos en estos parámetros, hacer uno o dos largometrajes en Mendoza es posible.

Es menos posible si uno quisiera mantenerse en un sistema de trabajo digno, donde cada persona cobre por su trabajo y uno pudiera disponer de tiempo para trabajar.

Y es imposible si uno pretendiera realmente vivir del trabajo cinematográfico. En Mendoza no existe una industria ni una política que apoye la cinematografía, aunque ha habido varios intentos de instaurar una… Por lo pronto, sin embargo, cada filmación es una epopeya solitaria…

- Ya no estás en el Círculo del Cuadrito ¿Qué cosas decidieron tu alejamiento?

- La idea cuando fundamos el Círculo del Cuadrito fue que funcionaría como un foro del Espacio Contemporáneo de Arte, lo cual nos traía muchas ventajas: disponíamos de una sala propia donde reunirnos, teníamos permitido organizar exposiciones mensuales rotativas, nos imprimían un catálogo para cada muestra…

En fin, fue un buen año, donde los historietistas de Mendoza nos veíamos las caras semanalmente, donde aparecía continuamente gente nueva interesada en el tema, donde convivíamos historietistas profesionales con amateurs, donde podíamos expresarnos felices sin dar demasiado a cambio.

Después algunos consideraron que debíamos independizarnos del ECA, y las opiniones se dividieron; ganaron igualmente los separatistas. Al perder el lugar de reunión semanal que teníamos, el grupo empezó a resquebrajarse, se armaron subgrupos de acuerdo a afinidades, crecieron diferencias, el ambiente se enturbió y lentamente fuimos alejándonos unos de otros.

- La historieta en nuestra provincia ha resistido como un contenido interno de
otros productos gráficos ¿Creés que hay mercado para el surgimiento de una
publicación como Hiroshima?

- Creo que es muy probable que exista un mercado de lectores de historietas que reciban con los brazos abiertos una publicación local. A decir verdad, cuando planificamos HIROSHIMA lo hicimos más con la intención de generar un espacio de libre expresión para los historietistas, algo que aquí no existió nunca en publicaciones impresas. Si hay suficientes mendocinos interesados en lo que los historietistas tenemos para decir, eso lo sabremos pronto; por el momento estoy contento con haber inaugurado este nuevo espacio de expresión.

- También has sido guionista de historietas en los suplementos infantiles de los diarios ¿Con qué limitaciones y posibilidades creativas te encontrás a la hora de narrar para un público infantil? ¿Son exigentes los niños como lectores? ¿Cómo definirías a este público?

- La verdad es que no conozco muchos niños como para definirlos como grupo, diría más bien que trato de mantenerme lejos de los niños porque tienen una manía con romper y rayar los papeles y eso me pone nervioso…

Todas las veces que escribí para niños (y lo he hecho no sólo en historietas sino también en cuentos) estaba en realidad escribiendo para mí mismo, no dejándome influir además por las necias leyes morales que determinan qué cosas se supone no debemos hablar con los niños. No creo que los niños sean tontos, ni que sean copos de nieve que debemos proteger bajo cúpulas de cristal para que no se dañen. Los niños conviven, como todo el mundo, con la muerte, con la perfidia, con la maldad, con el desengaño… Conviven con la fealdad, con la mutilación, con la sangre…

Y ahora que lo decís, aquellos tres años que pasamos haciendo el Tintero, desde el 2003 hasta el 2006 (antes del mamarracho que es actualmente), el suplemento infantil era efectivamente un espacio creativo donde podíamos expresarnos libremente cada semana, aplicando nuestro arte en una continua experimentación y exploración del lenguaje hacia los niños.

- ¿Te sorprendió que la Alianza Francesa haya bajado tus dibujos sobre las Torres Gemelas? ¿Pensás que todavía hay una mentalidad cerrada en Mendoza en torno a las expresiones artísticas cuando éstas tratan de representar la realidad?

- Claro que me sorprendió, pero no creo que haya sido una consecuencia de un tipo de mentalidad de la población. De hecho, nadie llegó a ver alguno de los dibujos expuestos. No, todo fue la decisión de un político (el vicecónsul francés, creo que era) que no se atrevió a dar un pasito si nadie lo había dado antes…

Era un momento (un año después del 11 de setiembre de 2001) donde todos estaban medio susceptibles, pues la propaganda de EEUU aún mantenía vigente esa susceptibilidad. Y no sé… el vicecónsul y las autoridades de la Alianza Francesa habrán decidido que Mendoza no estaba lista todavía para comenzar a examinar el asunto, aún cuando en otras partes del mundo ya hacía rato que se discutía libremente.

- ¿Qué fue primero? ¿la historieta o el cine? ¿vinieron de la mano o la pasión
por una lleva al encanto por la otra, considerando que tienen elementos en
común?

- Primero llegó la historieta, cuando yo era muy chico. Incluso creo que siempre fue eso: historieta (me refiero a que no recuerdo haber realizado ilustraciones sueltos, sin adecuarlas a una secuencia de viñetas).

Y aunque siempre me gustó el cine, no lo consideré una alternativa de expresión sino hasta mucho tiempo después, como a los 15 años, creo…

Pero es verdad que el cine y la historieta son dos artes que van de la mano, hasta en sus orígenes, y tienen más elementos semejantes que distintos.

Lo importante, igual, siempre fue contar alguna historia, de una u otra forma. Y evidentemente a los dos años es más fácil agarrar un lápiz que una cámara…

- ¿Ayuda Mendoza, en sus características espaciales -por su entorno urbano, rural o montañés-, para poder ambientar una historia como "Lacerina y la noche interminable"?

- La verdad es que cuando pensé y desarrollé el proyecto de "Lacerina" lo hice más teniendo en cuenta el entramado de la historia y los personajes que el entorno en el que se desarrollaban las acciones. De hecho, creo que en ningún momento el escenario llega a afectar significativamente el argumento.

Igualmente, como te comenté hace un rato, los distintos rincones naturales y urbanos que ofrece Mendoza me han inspirado no pocas veces. Los bosques del Parque San Martín, los varios zanjones del Gran Mendoza, las autopistas que cruzan de uno a otro lado, los desiertos periféricos… Todos son escenarios que caracterizan a la provincia, y a la vez que permiten ubicar las historias en tiempos y espacios indefinidos y fantasiosos…

- ¿Es posible pensar en superhéroes mendocinos o siempre queda todo muy bizarro?

- Bueno, ya alguien lo escribió: “cada ciudad tiene el héroe que merece”. Y cada ciudad está llena de flaquezas y puntos vulnerables. Mendoza, claro, no es perfecta para nada, pero en esa imperfección es donde surgiría lo necesario para un superhéroe local.

Nunca fui bueno caracterizando personas o poblaciones, de modo que no sería yo el indicado para diseñar el superhéroe que nos correspondería, pero probablemente observadores como Alberto Bistué o Iñaki Rojas harían un buen trabajo.

En cuanto a lo de bizarro, no creo que esa condición nazca de un elemento particular, sino de un tratamiento de ese elemento. Recuerda, por ejemplo, el Batman multicolor de la serie televisiva…

- Siguiendo con los superhéroes y su traslación al cine, ahora que el desarrollo de los efectos visuales ha permitido las adaptaciones, se suelen llamar a directores ya consagrados en otros géneros ¿Crees que forman parte de la nueva mitología de este milenio -así como los cowboys lo fueron en el siglo xx en el western-? ¿Cómo evaluás todo este avance de films, en un contexto post 11 de setiembre de 2001?

- A la pucha… y bueno, creo que lo más evidente sería decir que se acude a los superhéroes para encontrar o compensar algo que se ha perdido. El cine (y todo el aparato de mercadotecnia que lo acompaña) siempre ha sido una de las mejores formas de llegar a la población, además de propagar ideas y controlar el pensamiento de las masas.

El atentado a las Torres Gemelas dejó a un pueblo desorientado y temeroso, y el cine trajo al ruedo a los superhéroes para que la gente se sintiera más protegida y segura.

- Muchos directores de cine cuentan que es una dificultad trabajar con actores mendocinos dado que no están preparados para trabajar delante de cámara ¿cómo es tu trabajo en este sentido, considerando desde el vamos que tus historias no son precisamente convencionales?

- Yo no puedo quejarme mucho porque la dirección de actores no es precisamente algo en lo que me destaque. Es verdad que los actores mendocinos tienen una formación teatral, pero también creo que si alguien (el director) sabe lo que tiene (el actor y sus recursos), debería saber también qué hacer con ello para lograr lo que quiere.

Particularmente, es justamente el hecho de que mis historias no sean naturalistas lo que me da un margen más amplio de tolerancia para las actuaciones. Cuanto más distinto sea el mundo que retratamos, menos puntos de referencia con la realidad tendrá.

 De todas formas, lo que sí hago es estudiar cuáles son las posibilidades que me da el actor y (sabiendo que no me siento cómodo trabajando sobre el actor) compensar sus debilidades por medio de elementos más técnicos, como encuadres, montaje, incluso el guión…

- ¿Se puede vivir de la historieta en Mendoza o apenas se sobrevive?

- Creo que no se sobrevive, viejo. Mendoza no es una provincia donde la historieta haya logrado hacerse ya un espacio de respeto y consideración, y pasa lo mismo que con el cine (aunque con el cine tiene que ver también la ausencia de una industria que apuntale): si alguien quiere realmente vivir de ese arte debe buscar el espacio fuera de la provincia.

Esto no necesariamente tiene que ser malo. El mundo es un lugar muy amplio, y no hay que tener miedo de buscar las respuestas en otros horizontes. Aunque también se puede hacer el intento de instaurar ese espacio aquí mismo, y trabajar constantemente para no perderlo y verlo crecer…

En definitiva, alguien fue el primero alguna vez en agarrar un azadón y empezar a trabajar el desierto agreste que era Mendoza…

Opiniones (3)
15 de diciembre de 2017 | 01:18
4
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15 de diciembre de 2017 | 01:18
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  1. Bien Andrés! Siga haciendo cosas. Slds.
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  2. fue profe mio de animacion
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  3. ¡Por fin Andrés Llugany en la entrevista del MDZ! Saludos.
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