Carmen Mesa

"Como en la vida, el flamenco tiene momentos bonitos e ingratos"

De visita en Mendoza, la bailaora española habló con MDZ sobre su sentir flamenco.

Apenas pisa el tablao, su sentir flamenco fluye libremente como el cauce de un río. Y en cada palo, suena, contagia, transporta, emociona. Algo de esto (la palabra tiene sus limitaciones) desata Carmen Mesa en el público, cuando talla el piso con sus zapatos.

De regreso a la Argentina, la reconocida bailaora y coreógrafa española desembarcó en suelo mendocino con Cuando el río suena, un espectáculo que lleva sus trazos coreográficos y que nació de su imaginario en la lejana Sevilla, en 2008.

Los primeros ¡olé! que avivó la propuesta llegaron en noviembre de ese año, durante la gira que la cordobesa realizó en Gran Bretaña y Holanda -los países que eligió para el estreno-.

Meses después, un espectáculo readaptado (al que se sumaron Héctor Romero en guitarra y dirección musical, Martín Morales en percusión, Juampi De Leone en flauta y el cantaor sevillano "Gamba de Jerez") hizo cimbrar las tablas del Centro Cultural Borges, de Buenos Aires, y las del Teatro Selectro y el tablao de Cacano, en Mendoza -en donde taconeó el pasado fin de semana-.

“Quisimos comparar el flamenco con el cauce del río”, explica con tonada gitana la bailaora, sobre el sentido del espectáculo que trasmuta en palos, el cauce que sigue el Guadalquivir desde que nace hasta su desembocadura.

“He querido hacer el recorrido de los palos que lleva el río Guadalquivir, que nace en las sierras de Cazola y pasa por Jaén, Córdoba, Sevilla, por Huelva y desemboca en Cádiz”, detalla su creadora y adelanta que los próximos destinos de su río serán ciudades del sur y más tarde, Montevideo.

La charla con MDZ llega luego de su aplaudida presentación y mientras hace un parate en el seminario para alumnos avanzados e intermedios que dará hasta el jueves en el Estudio La Fragua (vale decir que fue su director, Pablo Garay, quien tendió el puente para su venida).

- ¿Dónde nace y por dónde fluye tu río flamenco?

- Nací en Córdoba y llevo diez años viviendo en Sevilla.

- Que es uno de los semilleros más importantes de artistas flamencos…

- Sevilla y Madrid es en donde más se mueve, hay más posibilidades y demandas de profesores. Allí están las bases, pero hay también en todos los sitios de España. En todo el sur, en Barcelona y en Andalucía, que está llena de peñas, teatros y tablaos. Hay ciudades que tienen más movimiento que otras, de acuerdo a las fechas y a los eventos que se realizan.

- En Mendoza, por ejemplo, existe el Mendoza Flamenca, un festival que se celebra durante todo mayo…

- Me habían comentado de la existencia del festival. Sé que hay mucho movimiento y que se promueve el flamenco, eso lo he notado al trabajar con los alumnos, pero no he podido ver espectáculos. Lo cierto es que hay gente que apoya y mantiene viva la cultura flamenca.

El espectáculo se nutre de elementos teatrales.                                                Foto: Daniel Goldberg.

- A partir de tus constantes visitas al país, ¿cómo ves esta movida a nivel nacional?

- Hay movida, muchos sitios y personas preparadas que saben lo que están haciendo. Me da alegría que haya tanta gente que se interese por el flamenco. Este interés cada vez va creciendo más y eso es muy bonito.

- ¿Cómo te recibe el público argentino?

- La gente de Argentina es muy parecida a la de España. Brinda mucho afecto y esa energía te llega.

- Estás viajando periódicamente, tengo entendido…

- Voy y vengo. Tengo un novio argentino (risas). Él hace la producción de los espectáculos junto a Gabriela Martínez. Por ahora estamos aquí y allá, pero en algún momento habrá que decidirse (risas).

Una escena de "Cuando el río suena".                                                                    Foto: Daniel Goldberg.

- ¿No te cansan los viajes?

- No me importa ir y volver, porque mi vida es viajar mucho, pero no me puedo desconectar de España.

- Como buena gitana…

- Uno se adapta al sitio donde está, intenta sacar lo mejor y ofrecer lo mejor también. Estoy agradecida de Argentina, de que me está acogiendo bien y de que está abriendo nuevas puertas y posibilidades.

- Concretamente, aquí se te abrieron las de un teatro y un tablao. ¿Qué cambia al bailar en un espacio y otro?

-  Profesionalmente es distinta la energía que se suelta en un teatro de la que se suelta en un tablao. Son momentos distintos. No quiere decir que un artista no se suelte o no se desinhiba en un teatro, pero el espacio impone una formalidad bien definida. El entorno es diferente, la gente está lejana pero cercana. En un tablao, en cambio, se puede ver desde cada arruguita de la frente a cómo respira. Es el fin de fiesta, se improvisa bastante.

 Carmen demostrando su talento con el mantón.                                                Foto: Daniel Goldberg.

- Siempre me intriga saber qué cosas le pasan al artista durante la improvisación…

- Te transportas, te vas metiendo como en un camino: el de tu conocimiento y el de la improvisación. El flamenco te va envolviendo, te vas emocionando y llega un momento en el que ni tú misma sabes en dónde estás. Tenemos que estar muy pendientes de no perder la conexión, porque a cualquiera le pude agarrar la inspiración y hay que dejarlo pero también acogerlo. Es como: “Flipa un ratito pero vuelve” (risas).

- Tu forma de entender y de bailar flamenco tiene una marcada teatralidad, ¿de dónde viene ese lazo?

- El teatro me gusta mucho desde ‘chiquitita’, hice muchas obras. Y porque creo que bailar es interpretar con el cuerpo. Es como me gusta sentirlo: detrás de una coreografía siempre tengo que contar algo.

- ¿En ese “contar con el cuerpo” también hay lugar para el cante?

- Yo soy aficionada, me gusta cantar pero siempre con mucho respeto. Una bailaora no tiene que ser cantaora, no tiene que afinar pero sí poder tararear el cante. Cuando conoces una canción, sabes por dónde viene y estás más despabilada. Si no, termina siendo algo robotizado y matemático, y el flamenco no lo es.

Carmen Mesa junto a David Morán (El Gamba de Jerez).                           Foto: Daniel Goldberg.

- ¿Qué otros apuntes podemos aportar a quienes estudian flamenco?

-  Como todo en la vida, el flamenco tiene cosas muy bonitas, que rozan lo máximo, y otros momentos ingratos. A veces, arriba de un escenario -por un fallo, nervios o situaciones personales- no puede verse lo que uno hace día tras día y uno no es sólo ese momento, sino todos. Por estos contrastes hay que ser fuerte, creer en lo que se tiene para contar y trabajar mucho sin perder la ilusión. Cuando uno elige al flamenco, hay que saber dónde se mete. Cuando más se sabe, más se da cuenta de todo lo que queda por delante...

Entrevista a Carmen Mesa.

Opiniones (1)
17 de diciembre de 2017 | 21:33
2
ERROR
17 de diciembre de 2017 | 21:33
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. GRACIAS CARMEN Y A QUIENES TE ACOMPAÑARON PORQUE NOS ENTREGASTE UNA NOCHE FLAMENCA, NOS METISTE A TODOS EN UNA ALFOMBRA MAGICA Y NOS TRASLADASTE HASTA NUESTRA ESPAÑA QUERIDA, LAMENTO MUCHO NO HABER LLEVADO A MI PAPA QUE NACIO EN GRANADA SE HUBIERA EMOCIONADO TANTO COMO YO GRACIAS Y VUELVE PRONTO !!!!!!
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho