José Luis Lanzarini

"El crecimiento de la vitivinicultura no fue producto de la devaluación"

Presidente del Fondo Vitivinícola Mendoza

José Luis Lanzarini lleva cinco años al frente del Fondo Vitivinícola, un cargo ad honorem que ejerce “como una forma de devolverle a la industria lo que me ha dado”. No obstante, también comparte con sus hermanos la gerencia de una bodega que fundó su bisabuelo en Rivadavia en los años ‘30.

Su actividad empresaria tiene que ver con el mundo de la inserción de productos en las góndolas de supermercados y vinotecas del país y del exterior.

Sin embargo, en éste, el día de la entrevista, sus preocupaciones parecen tomar otra dirección. Es que, la noche anterior, después de una seguidilla de hurtos en la zona este, un grupo de ladrones intentó entrar también en la bodega familiar.

“Siempre que haya alguien que compre robado va a haber otro que robe”, desliza, después de haber interrumpido la conversación por un llamado telefónico.

Esta frase, bien puede pintar la naturaleza del entrevistado: en vez de pedir justicia o venganza, como suele ocurrir en estos casos, José Luis sostuvo que “estos son cambios que debe asumir toda la sociedad, porque si bien el que gobierna hoy tiene a su cargo la seguridad y tiene que invertir en tecnología, móviles, personal y demás, también es necesaria la concientización de la comunidad de que no debe comprar robado”.

Días antes al presidente del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, Javier Palau, le habían robado tres tractores, “esto es de una logística muy ordenada. Comprar un tractor no es comprar un celular”, evaluó Lanzarini.

Una vez liberada su impotencia, el bodeguero se concentra en la entrevista, en la que le proponemos analizar el por qué del crecimiento de la vitivinicultura en el país, aún a pesar de un contexto de crisis.

“Argentina empezó la revolución exportadora de vinos, a partir de los años ’90. Allí fue donde los productores empezaron a tratar de implementar tecnología en viñedos, con reconversión de varietales, con aplicación de tecnología de distinto tipo en las bodegas: frío, molienda, vino traída de Europa y de Estados Unidos ".

- ¿Esto les sirvió para que cuando se terminó la convertibilidad se dispararan las ventas al exterior?

- En realidad la aplicación de esa tecnología hizo que la Argentina fuera creciendo en calidad, fundamentalmente. Estas cosas no se hacen en un año ni en cinco. Es un proceso a largo plazo, además, es el mercado el que requiere los avances. Este proceso del país hacia la búsqueda de calidad nos ha permitido ir insertándonos en el mercado externo. Pasamos de representar el medio por ciento de las exportaciones mundiales a estar hoy acercándonos al 3 por ciento, y el objetivo del Plan Estratégico Vitivinícola 2020 es llegar al 10 por ciento del mercado mundial de vinos.


"Vino para todo el mundo", primera campaña genérica a cargo del Fondo.

 

- Usted intenta romper un mito: dice que el boom de exportaciones tiene que ver con los años ’90, cuando tenemos entendido que eso ocurrió a partir del 2002, con la devaluación del peso.

- Fijate que no es así: la vitivinicultura argentina sufrió en la década del ’80 una crisis muy grande, donde se perdieron casi 100 mil hectáreas de viñedos. Tenía casi 300 mil hectáreas de viñedos en el año 80 y pasaron a los que hoy somos, entre 200 y 220 mil y ahí se mantiene, ha quedado estabilizado.

- ¿Por qué se perdieron tantas hectáreas?

- Hubo una pérdida de producción, de actores que se retiraron producto de una falta de sustentabilidad del negocio. Me estoy remontando a muchos años atrás, cuando existía el grupo Greco, cuando un sostenimiento de precios por manejo de stock llevó el valor del litro de vino genérico a un dólar por litro. Todo eso tuvo su consecuencia cuando cayó (Greco): la pérdida de 100 mil hectáreas de viñedos, de todo tipo. Se perdieron viñedos muy interesantes hoy, malbec de 60 ó 70 años, y con los de esa clase hoy estamos haciendo los mejores malbec. También se perdió gente que producía para el mercado interno y que se fue de la actividad por escasa rentabilidad. Fue una pérdida social que tuvo desde el ’80 en adelante. En el ’90 la actividad empieza a vislumbrar las calidades que se podían lograr y, fundamentalmente, la aplicación de tecnología permitió ofrecer otro tipo de producto al mundo luego de ver qué era lo que se consumía.

- De modo que el impulsor fue la convertibilidad.

- Sí, el crecimiento de la vitivinicultura no fue producto de la devaluación; en realidad lo que aprovechó el sector fue aquella relación 1 a 1 de la convertibilidad que le permitió traer tecnología de afuera en la década del ’90, a valores convenientes.

- ¿Quién ganó con la devaluación?

- A partir de la devaluación, quienes estaban exportando lógicamente, como vos decís, pudieron aprovechar la posibilidad de ganar con un dólar que se recompuso frente a los valores del mercado interno. Trajo un crecimiento para cada uno de los que estaban en ese momento exportando.

 

"Verdades Cantadas" fue la última campaña.

 

- Hoy en día en el país todos dicen que una de las actividades agroindustriales que mejor funciona es la vitivinicultura. Si tantos quieren invertir en este rubro ¿no llega un momento en que se produce un exceso de oferta?

- Todo tiene un límite: ¿qué pasa si la gente que no tiene rentabilidad en la fruticultura con el durazno empieza a trasladarse a la vitivinicultura?, genera volumen de uvas y no hace un desarrollo comercial. Acá si la cuestión es integrada y el que ingresa lo hace en toda la cadena es más fácil que se inserte y que su negocio sea sustentable en el tiempo. Si ingresa solamente como proveedor de uva, o como proveedor de graneles de vino, esto es lo que puede llegar a crear una distorsión.

- ¿Qué función tiene el Fondo Vitivinícola en todo esto?

- A comienzos de los años ’90 había grandes volúmenes excedentarios que se venían produciendo año tras año. En un momento la industria desnaturalizó vino: teníamos grandes volúmenes, le echamos sal y de esa forma terminó destinándose a derrame, para que dejaran de presionar esas cantidades sobre los valores de mercado. El gobierno de (José Octavio) Bordón, con (Rodolfo) Gabrielli como ministro de economía fue el que tomó esa decisión. Se llegó al extremo de perder el trabajo de poner la planta, cultivarla, podarla, hacer las tareas sanitarias, cosechar, elaborar el vino, tener un stock y al año y medio o al año desnaturalizarlo. También ocurrió cuando el INV (Instituto Nacional Vitivinícola) cupificaba la venta para controlar los precios, o hacía bloqueos: el 35% del vino debía quedar guardado y no se podía tocar. De esa manera trataban de lograr forzosamente un equilibrio de oferta y demanda.

- Entonces nace el fondo.

- Fue en el año 94 que las provincias de Mendoza y de San Juan dispusieron destinar un determinado porcentaje, que como piso era del 20 por ciento, a mosto sulfitado, que pasaría a ser jugo concentrado de uva. En ese momento había una gran cantidad de uvas que se destinaban a esto: todas las variedades criollas, cerezas, moscatel… había grandes extensiones implantadas. Comenzó a funcionar este esquema de acuerdo de la ley con destino que llamamos diversificación y empezó a lograr un equilibrio en el stock de vino que en los últimos 16, 17 años que se ha ido manteniendo. El Fondo es por ley, una entidad pública no estatal, donde todas las entidades vitivinícolas de Mendoza tienen un lugar en el consejo de administración. El Fondo es el que lleva adelante la ejecución del cumplimiento de esta ley, en combinación con el Estado Provincial y el INV, que es el que compulsa cada una de las declaraciones juradas que se hacen de los volúmenes elaborados.

- ¿Qué ocurre con las bodegas que no tienen uvas comunes para mosto?

- El mapa varietal que había en el 94-95 fue produciendo una transformación: se pasó al shyra, malbec, cabernet, chardonay… De modo que el acuerdo de diversificación se fue adaptando: se generó una herramienta dentro del acuerdo Mendoza-San Juan que se llamó incentivo a las exportaciones. Aquel que iba exportando parte de su volumen de vinos podía ir tomándolo como cumplimiento del cupo que debía destinar mosto. Esto ha funcionado muy bien a través de los años, muchísimas bodegas empezaron a exportar embotellado o a graneles, todo eso permitió que esa transformación de varietales se fuera complementando para quienes ya no tenían más las variedades comunes.

- En los últimos años se conoció también al fondo por llevar a cabo las campañas genéricas del vino.

- La otra función del Fondo es la promoción del vino y su cultura.

- ¿Esa es una función que tiene el fondo desde su origen?

-Quien decida no destinar a mosto debe cumplir con una tasa como sanción. En algún momento era de 1 peso por quintal y desde el 2005 llega a 3 pesos por quintal. Con ese dinero que se recaudara el Estado se comprometía en la ley a poner igual cantidad de dinero; todo ese fondo se asigna a la promoción del vino y su cultura. Es lo que viene haciendo el fondo a través de diferentes momentos durante su existencia, con campañas como Rojo y Blanco, el vino y sus sentidos, de acuerdo con los recursos que se tenían, algunos estudios como los referidos al vino y la salud; también estudios de mercado... Desde el Fondo Vitivinícola surgió la idea y el financiamiento para hacer el Plan Estratégico Vitivinícola, cuya creación tardó casi dos años. El plan terminó siendo una ley nacional, porque la industria vitivinícola está en distintas provincias y necesitaba de este instrumento para convalidar una contribución obligatoria del sector privado. Ahí sí, en la Corporación están representadas todas las entidades vitivinícolas del país, los gobiernos de las provincias productoras, el INV, la Secretaría de Agricultura de la Nación. Es una entidad, también pública no estatal, mucho más grande y más abarcativa que el Fondo.

- ¿En qué está trabajando ahora el Fondo Vitivinícola Mendoza?

-Ya son casi 100 millones de pesos que el sector ha ido aportando a diferentes ejes que tenía el Plan Estratégico: uno, como te decía, es el desarrollo del mercado externo, otro es la promoción en el mercado interno. Que en nuestro caso es muy importante porque casi el 85% del volumen de vino que se comercializa es en el mercado interno. Entonces si bien la oportunidad es excelente en el exterior, nuestro mayor consumo está aquí. Argentina es quinto productor mundial, pero también somos séptimo consumidor de vino. Es más, nuestra media de consumo está alrededor de los 30 litros per cápita que en los países productores y consumidores como Francia e Italia están en ese consumo. Es un mercado que debemos respetar mucho y por eso trabajamos en las campañas de promoción.

- ¿Cuál es la importancia de sostener el mercado interno?

- Sabemos que una equis cantidad de hectáreas se pierde cada vez que baja un punto en el consumo interno. Por una parte trabajamos en el sostenimiento con la diversificación y, la otra tarea es promocionar. Toda nuestra actividad vitivinícola se justifica solamente si hay alguien que consume nuestro producto, que elige esta bebida y no otra. De allí la campaña genérica de promoción, para la cual la Corporación Vitivinícola elige al fondo, que ya tenía experienicia en esto. Ya estamos, creativamente en la tercera campaña.


 

La campaña "Brindis" nació en el 2007 y duró poco.

 

- ¿Qué diferencia al Fondo Vitivinícola de otras instituciones como Bodegas de Argentina, la Unión Vitivinícola Argentina o las cámaras de cada zona productiva?

- Esas son entidades gremiales y el Fondo Vitivinícola, en realidad, es una entidad pública, no estatal, creada por la ley 6216, que es la ley que fue convalidada con San Juan. Y el fondo tiene a su cargo, en primer lugar, la administración de la ejecución de esta ley. Ha ido generando todas estas herramientas y demás para que se cumpla el objetivo de equilibrio que produzca sustentabilidad al negocio, para que no nos pase lo que en los años ’80. El fondo es una herramienta que no tiene costo para el Estado provincial, si bien los gobiernos provinciales definen el porcentaje en función del pronóstico de cosecha y el stock de producto.

- ¿Si el acuerdo del mosto es entre las dos provincias, alguna vez San Juan tuvo un fondo, como Mendoza?

- En realidad la ley lo establecía, pero nunca se creo el Fondo Vitivinícola de San Juan.

- ¿Por qué?

-Sucede que San Juan, por el hecho de tener en su mapa varietal mucha mayor cantidad de uva tipo comunes siempre sobrepasó globalmente la pauta del cupo para mosto. El cumplimiento ha estado, pero no formó el fondo con todas las entidades, y demás.

Opiniones (1)
17 de diciembre de 2017 | 05:41
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17 de diciembre de 2017 | 05:41
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  1. El PEVI administra nada menos que la suma de $ 20 millones aportados por los productores, que lo deben pagar por ley. puedan o no, con emergencio o sin emergencia, habiendo cosechado o no,este dinero se emplea en campañas publicitarias como las que se vieron por tv. sin embargo la caida del consumo interno es constante. Pero se creó un monstruo como todo lo de este pais que hoy es dificil de desactivar(mucha gente que vive de esto) gente que nunca fue productor ni bodeguero pero se jactan de representar los intereses de los mismos. asi es aunque no sea estatal es una trampa avalada por el estado quien dice que apoya la integracion. al estilo de Venezuela o Cuba . por eso dentro de poco tomaremos solamente vino Toro y Concha y Toro Hay algo que no entiendo , en el ambito vitivinícola (los que ponen el dinero)nadie esta de acuerdo con el PEVI . sin embargo esto sigue adelante . muchachos la vitivinicultura tambien es el campo y vivimos en Argentina . dejemos de mirar por tv. como el otro campo argentino se moviliza.
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