Mauricio Vezzoni

"Mucha gente nos ha dicho: No queremos adictos acá"

Titular del Plan Provincial de Adicciones de Mendoza.

Mauricio Vezzoni es el actual titular del Plan Provincial de Adicciones, un área oficial que viene marcada por una fuerte impronta de sus dos predecesores, Gustavo Bioriza y Miguel Conocente.

Años de labor llevaron a la provincia a contar con una ley, la 7088, que es ejemplo en Argentina de cómo se debe tratar el tema en cuestión. Sin embargo, la herencia que al respecto recibió el joven Vezzoni es magra, pues perdió el 75% del presupuesto que históricamente se barajó.

Así las cosas, no está fácil el asunto para él, si sumamos el hecho de que en estos confusos días hay mucha gente que confunde prohibición con prevención. Por lo mismo, es de agradecer que el funcionario no le escape al bulto de las preguntas y se preste a esta entrevista. Vamos a él.


- Para empezar, no puedo dejar de decirte que me llama la atención el hecho de que últimamente todo el mundo sale a hablar del tema de las drogas con absoluta soltura…

- Sí, en verdad hay mucho posicionamiento sin conocimiento de la temática…

- Y en esto incluyo a funcionarios de tu gobierno. Hablan de drogas como si se tratara de un tema delictual… Ni siquiera se lo considera desde el ámbito de la salud y lo que es peor tampoco se habla de hacer cumplir la ley 7088, que es muy buena.

- Lo primero que hay que decir es que el tema es realmente muy complejo. Involucra a la salud, las problemática social, el desarrollo humano, la educación, el deporte, la seguridad… Además, no se está escuchando a los protagonistas: los consumidores; ellos y sus familias. Nadie les está preguntando qué piensan de todo esto. Noto que está faltando una mirada integral. Nosotros, los técnicos, muchas veces decimos lo que hay que hacer y esto no basta.

- Y florecen las lecturas más conservadoras al respecto. E incluso el ministro de Seguridad se siente en la “innecesaria necesidad” de salir a decir que el va a detener al que tenga un marihuana encima, cuando el tema exige necesariamente un abordaje más complejo…

- Creo, si no lo malinterpreto, que lo que el ministro salió a decir es “en los casos de tenencia de sustancias, nosotros vamos a seguir haciendo lo que hacemos siempre. Y que sea la Justicia la que decida después”. La ley todavía no cambió. Hay que evaluar, debatir, ver todas las aristas del caso, para cambiar en la Legislatura la ley. Y, a su vez, ese cambio de ley debe estar acompañado por distintas políticas públicas.

- Este es uno de los grandes temas que no se tocan: se habla de cárcel y de prohibiciones y pocas veces se habla de trabajar en la generación de hábitos de vida saludables… No se dan alternativas de vida para que los pibes dejen de estar en la esquina con una cerveza y un porro o para que las señoras acomodadas dejen de consumir psicofármacos… Y lo mismo para los ludópatas o los adictos al tetra…

- Esto que decís vos está muy vinculado con los proyectos de vida de cada uno. Por eso el tema de la adicción siempre termina relacionándose con el de la exclusión social. Hay mucha gente excluida, en condición de calle, que termina vinculada a las drogas…

- Y a las drogas de mala calidad, porque los que tienen más plata las compran mejores. Y si tienen problemas con las sustancias, los que tienen más plata tienen un sistema de salud de calidad y los pobres, no… Siempre es lo mismo.

- Nosotros tratamos de cambiar algunas cosas.

- Pero lamentablemente, si un adicto tiene una urgencia y cae a nuestro servicio sanitario, lo único que pueden hacer es estabilizarlo y mandarlo a su casa y al infierno otra vez…No hay posibilidad de tratamientos, de procesos en el tiempo.

- Está bien el planteo y es verdad, pero te hago una aclaración: hasta hace poco, cuando comenzó nuestra gestión, en Mendoza, había un solo lugar de atención y recién empezada el centro del Hospital Schestakow. Teníamos un centro y medio para toda la provincia y era muy difícil contener la demanda, con turnos muy disparados y pocas posibilidades de seguir un tratamiento. Por eso, empezamos a armar centros en distintos lugares de la provincia. Ahora, un año y medio después, ya tenemos seis lugares en Mendoza para la atención y dentro de poco inauguramos el séptimo. Esto es muy importante, porque un tratamiento no puede ser solamente abordado desde el ámbito de la salud. Hay que armar una red para lograr la inclusión de la persona en su familia, en su comunidad, su trabajo, su escuela. Y si todo seguía centralizado esto lamentablemente no se podía hacer. Pero apuntamos a un tipo determinado de pacientes… 

- Es normal que, en muchos casos, el hospital público y el centro de salud les tiran el fardo del paciente grave y pobre a los hospitales El Sauce y Pereyra… Cuando no a una ong, algunas de las cuales sólo se constituían con el objetivo de conseguir plata del Estado…

- Por eso te digo que es complejo. En el caso de las ong, antes había muchas y ahora sólo quedan dos trabajando efectivamente. Fueron desapareciendo casi todas y por distintos motivos. Ahora, sólo están Cable a Tierra (que se ocupa de internaciones) y Conexión… Bueno, y Remar que también brinda sus respuestas. A esto sumale un sistema de becas que viene de la gestión anterior, para personas que no tienen dinero y necesitan una modalidad de internación en el sector privado.

- ¿Y todo esta oferta está preparada para contener a los casos más graves?

- Si no lo solucionamos acá también tenemos posibilidad de buscar otros apoyos. También están las becas que nos da SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de la Nación), pero hay ciertos perfiles que son difíciles de abordar, porque ya han pasado por todas las instancias.

- ¿Y hay números de cuántas personas son las que no tienen respuesta en el sistema público de salud?

- Los casos que conocemos están siendo tratados de una u otra manera.

- Y algunos están “depositados” en El Sauce o el Pereyra… Ahí quedaron.

- Ahí quedaron, muchas veces hay miedo o desconocimiento para abordar estas problemáticas. Ahora se está armando una red entre los centros y se van articulando tareas. Ahora, por ejemplo, se han quintuplicado las consultas respecto de las que se hacían en la gestión anterior. Y esto no significa que se esté consumiendo más, sino que se consulta más, porque hay más lugares. Aún así, hay que abrir otros lugares. La gente del Valle de Uco, por ejemplo, tiene que hacerse atender en Godoy Cruz o en San Rafael. Otro tema es lograr una buena articulación con los municipios.

- Te cambio de tema. Para algunos, ustedes están más a favor de las prohibiciones y la abstención que de los tratamientos a partir de la Reducción del Daño que plantea la ley. ¿Es así?

- En realidad, el tema de los modelos abstencionistas y reducción del daño no es tan así, para mí son dos grandes paradigmas que se plantean desde lo general. A mí modo de ver, más que posicionarse en lugares absolutistas, hay que ver cada caso. Lo importante es ver con qué pacientes, el modelo es más idóneo. Hay pacientes a los que les conviene el abstencionismo y a otros les conviene la reducción del daño.

- Pero la Reducción del Daño mira más allá de los que son sólo pacientes… Es una forma de mirar toda esta problemática y de evitar que haya más pacientes de los que hay. Y ustedes no están haciendo muchas acciones…

- Desde un Plan Provincial de Adicciones hay que ir buscando la integralidad en la intervención con otros sectores y otros ministerios. Entiendo lo que decís: reducción del daño es que puedan jugar al fútbol con sus amigos del barrio. Está bien… Yo, cuando trabajé con chicos en situación de calle, veía cuántas horas podía trabajar con ellos alejándolos del consumo durante un día. Así ellos se van replanteando su proyecto de vida.

- Igualmente, no lo están haciendo y lamentablemente todo termina siendo medido por la guita o los recursos que se le destina a la protección de los derechos…

- Sí…

- Aparte son cuestiones que están planteadas en la ley 7088. Y no se está cumpliendo con lo que dice la ley… Fueron muchos años para conseguirla, mucho trabajo para que se deje de lado una ley que es modelo.

- Sí, en otras provincias se asombran con la estructura que hay planteada en Mendoza. En otros lugares, no tienen ni áreas planteadas…

- Bueno, ustedes están en falta…

- De todas maneras te aclaro que nosotros tenemos grupos a los que abordamos a través de la Reducción del Daño. Nosotros, en definitiva, no estamos ni a favor ni en contra de un modelo o de otro. Vamos viendo las características de cada uno y qué es lo que más conviene. Esta es la postura.

- Hay otro tema importante: antes el plan tenía más de $2.000.000 de presupuesto y ahora no llega a $500.000. ¿Son concientes de que perdieron un 75% de fondos con la actual gestión?

- Sí, tenés razón. Esto tenemos que verlo en el contexto de la situación general que se vive. Estaría bueno ver ahora, en el nivel nacional, qué proyecciones se tienen al respecto de las políticas públicas y los financiamientos para llevarlas a cabo. 

- Pero entonces nivelemos para abajo… ¿Cómo hacés vos para arreglártelas con un 75% menos de presupuesto?

- Bueno, sí… La verdad es que bastante estamos haciendo. El armado de cada centro ha tenido costos altos. Por suerte, hemos involucrado a otras estructuras provinciales y municipales en la tarea. Ahora, tenemos mayor calidad de servicio.

- ¿Y el recurso humano como está?

- Hay profesionales y están capacitados. Cierto es que en las zonas más alejadas nos cuesta más conseguir profesionales y capacitarlos en jornadas interinstitucionales.

- Y también que los programas de capacitación que baja Nación duran un par de días, en lugar de durar un par de años, como hace el SEDRONAR con el programa “Quiero ser”…

- Depende de lo que uno quiera trabajar. Ese programa apunta a trabajar habilidades de para la vida. No se trabaja “la droga con los chicos”, sino la salud mental con los niños. Son habilidades para la vida: cómo expreso mis sentimientos, cómo resuelvo programas, con capacidades cognitivas. Son capacidades que hacen a la salud mental de los niños. Esto también contribuye a la prevención en el consumo.

- Está bien, te entiendo, pero me da la impresión de que están más dedicados a atajar penales que a generar políticas preventivas integrales, más amplias. Abordan ciertos problemas, pero no pueden ocuparse de que esos problemas no lleguen a generarse…

- En este sentido, es muy bueno tu planteo. En todos los países del mundo aconsejan invertir más en la parte preventiva que en la asistencia.

- Yo igualmente te pido disculpas por mis comentarios, porque está claro que el problema va mucho más allá de tu incumbencia. Hace falta una decisión política mayor, una política inclusiva…

- No, está bien. Yo comparto lo que decís, porque en general terminamos pagando todo mucho más caro. Es más importante la prevención. Todo esto tiene que ver con políticas inclusivas en educación, en deportes, en desarrollo social, laboral, con participación de la familia. Hay que involucrar a todos…

- No es fácil, porque a la hora de los bifes es común que el mendocino prefiera “la basura” escondida bajo la alfombra…

- Es verdad. Nosotros hemos tenido posibilidad de abrir centro en algunos lugares y mucha gente que nos ha dicho “no queremos adictos acá”. A veces, es muy difícil. También nos han dicho: “Queremos un centro provincial de adicciones, pero… no queremos que sea visible”.

- Bueno, para ir terminando, ¿qué pasa si una familia tiene, por ejemplo, un hijo con problemas con alguna droga?

- Lo primero es pedir un turno en un centro de atención y ahí se le hace la admisión, después de que lo vea un psicólogo, un siquiatra y un trabajador social. Y ahí se define el tratamiento, de acuerdo a su contexto social y familiar. Todo depende de la gravedad y de la intensidad de cada caso. Hay que tener cuidado con las internaciones, porque alejamos al chico de su entorno habitual. Si después de seis meses o un año de tratamiento e internación, no se atiende su inclusión social, el chico cae otra vez. La abstinencia, sin cambio social, no sirve. Por eso, a veces, no internarlo demora más, pero es mejor.

- Y si un paciente está muy mal: desnutrido, con la autoestima destruida, con un feroz síndrome de abstinencia, ¿qué se hace?

- Y, bueno, ahí tal vez la solución sea la internación.

- ¿Dónde?

- En un hospital público.

- ¿Y cuáles son los mejores al respecto?

- Los especializados en Mendoza son el Pereyra y el Sauce.

- Una última: ¿Has conocido a alguna persona que se haya vuelto adicta a la marihuana?

- No. Lo que he visto es que a chicos que consumen mucha marihuana y tiene lo que se llama el “síndrome amotivacional”, una actitud general de desgano, de no tener proyectos y que pasan mucho tiempo sin hacer nada…

- ¡Como algunos empleados públicos!

- (risas) No, no… Depende de cuáles… No siempre es así.

 

Opiniones (3)
17 de noviembre de 2017 | 19:20
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17 de noviembre de 2017 | 19:20
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  1. Es sin lugar a dudas el entrevistador, es evidente el favoritismo hacia la gestion anterior. Me pregunto porque ese fanatismo desmedido y absolutista con la reduccion de daños. Realmente me resulta muy extraño................
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  2. está super reconocido,que las políticas públicas de turno no dan las respuertas que podrían brindar verdaderos proyectos pensados a largo plazo, sostenidos por el bien común y no por el gobierno que toque;es serio che!!! hasta cuando el guitarreo???
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  3. El tema de las distintas sustancias psicoactivas, está en la nariz, en el cerebro y en los pulmones del todod el mundo; así que desde cuando ponemos limitaciones para hablar de un tema público. Por otro lado, CUAL FUE LA POLITICA APLICADA POR EL PROGRAMA ACTUAL? cric,cric...hacen los grillos en la oscura noche que cubre a Mendoza!!
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