Eduardo Aliverti

"Pasar el debate de la ley para diciembre es un enanismo mental"

El periodista habló sobre el proyecto de ley de Medios Audiovisuales.

Cada vez que pasa por Mendoza hace “ruido”. Es que Eduardo Aliverti es un hombre al que siempre es interesante preguntarle algo.

Hay cosas fuertes que lo unen con nuestra provincia, como un buen Syrah Roble oriundo de Lavalle o como el Instituto Fabián Calle, donde dirige la carrera de Locución, implementada este año y que tiene una importante cantidad de alumnos cursando.

Debido a que anoche ofreció una clase especial a esos alumnos que están cursando el primer año, Aliverti estuvo ayer en nuestra ciudad y aprovechó para responder las preguntas sobre un tema actual, candente y necesario como lo es  el proyecto de ley de Medios Audiovisuales que el Poder Ejecutivo remitió la semana pasada al Congreso de la Nación para su tratamiento.

El locutor –reciente ganador de un premio Martín Fierro- es un ferviente defensor de la propuesta oficialista y por ese motivo recibió a MDZ, para dar a conocer su postura sobre el tema.

-¿Cuál es su postura ante el proyecto de la nueva ley de Medios Audiovisuales?
-Estoy a favor. Me parece que aún quienes estamos en contra de este Gobierno en términos de observarles una sensible cantidad de críticas –fijate vos que es precisamente por la relación que tuvo y tiene el kirchnerismo con la prensa- tranquilamente no podría estar a favor de un proyecto de ley. Creo que desde el punto de vista técnico ha sido un proyecto elaborado con tiempo, con participación popular –dentro de los marcos que supone una figura de esa naturaleza-, con mucha incorporación de cosa nueva a partir de los que han sido los foros de debate que se dieron en todo el país y por el sólo hecho que hace 26 años que no se puede derogar la ley de los milicos que regula la radio y la televisión en la Argentina. Esto es un bochorno, es una afrenta, esto habla pésimamente de la calidad de la democracia en nuestro país. Y una cosa que llama la atención –porque debería ser así- es que quienes se oponen, además de no oponer ninguna observación técnica que uno conozca a lo que se ha presentado, no presentan un proyecto alternativo. De manera que por carácter transitivo, uno debe estimar que están cómodos con el status quo legal del decreto ley de Videla, Martínez de Hoz, Arguindeguy y otros herejes asesinos de la historia de este país.

-La oposición dice que este proyecto de ley beneficia a los amigos del poder, en este caso del poder K.
-No entiendo cómo… Se divide el espectro en tres tercios, que en realidad no es algo que ya implementado  vaya a ser así porque el Estado se reserva algunas frecuencias para municipios, gobernaciones, etc, que en ningún caso van a llegar a cubrir un tercio del espectro. Por lo tanto, la realidad va a ser un cuarenta o cincuenta por ciento de medios que van a quedar para el sector privado comercial, y otro cuarenta en manos de lo que se conoce como el sector público no gubernamental como las ONGs, sindicatos, universidades, etc. Ahora digo que vos no podés oponerte por sospechar. Este es un debate que, en todo caso, vendrá después. Si esto redunda en que más luego la cosa habrá consistido en que beneficiaste a Cristóbal López, a Rudy Ulloa o a los amigos presidenciales será un debate que venga después. Mientras tanto esto abre la posibilidad “de”. Si no caes es un inmovilismo con el cual seguís con la ley de los militares por los siglos de los siglos.

-¿Pero ese inmovilismo del que usted habla es también pasar el debate para después de diciembre?
-Esa es otra puntualización opositora. Cuando hablo de oposición no sólo hablo de oposición dirigencial, que también te causa entre gracia y repulsión. Entonces, ¡qué cierren el Congreso, que cierren el Congreso! Si quienes están, están inhabilitados para debatir semejante cosa -que debería quedar al margen de coyunturas políticas porque estás hablando de la herramienta estratégica clave en materia de comunicación que tiene la humanidad que son los medios- que no abran el Parlamento. La posibilidad que se debata en diciembre o en marzo francamente me parece de un enanismo mental y conceptual asombroso. Por otra parte no están hablando de diciembre. Estás hablando de marzo porque en diciembre te engancha el periodo de recesión veraniego. Y cuando estás hablando de 2010 ya estás hablando de la desembocadura electoral con rumbo al 2011. Entonces yo quiero saber que diputado o senador se va a animar a levantar una mano en contra de los intereses de Clarín en ese momento.

-¿Lo escucho hablar y parece un funcionario K?
-Nooooo… para nada. Ni siquiera los conozco y tengo muchas críticas a este Gobierno.

-¿Cómo cuáles?
-Las desigualdades que no pudieron corregir; el propender a un capitalismo de amigos y otros más que duelen mucho.

-¿Y la política comunicacional?
-No tienen. Este es el primer eje de algo por el estilo. Hasta el momento sólo se dedicaron a intentar comprar al enemigo y beneficiarlo. Cuando vieron que no podían o no servía, presentaron esto. Entonces, ¿qué hacer frente a esto?: ¿decir me abro porque todos son desconfiables? o ¿la herramienta técnica es susceptible de ser usada para un tiro hacia el lado de la justicia? Yo opto por el segundo.

A continuación, se reproduce de manera completa y textual la nota que Eduardo Aliverti escribió para Página/12 y que fue publicada en la edición de ayer:

Tres al hilo
Estos días son testigos de que la política argentina conserva una dinámica notable. Si se está de acuerdo o no con aquello que se mueve es otro tema.

Sucedieron tres cosas, reveladoras de que lo impensado puede ocurrir gracias a la participación y la lucha de los actores sociales más incansablemente inquietos. Una es la desincriminación del porro, para ponerle un título que, quizás, es lo que mejor les baja un cambio a los bíblicos salames mediáticos que hablan de la “despenalización de las drogas”. Gracias al fallo de la Corte se abrió la puerta, apenas pero nada menos, para que en vez de destinar un paquete incontable de plata y recursos humanos a perseguir fasitos y perejiles se lo haga contra los narcos sin joda, o aunque sea para programas serios de prevención. Detrás de esa sentencia, hubo el alerta constante de muy numerosos especialistas, analistas, psicólogos sociales, penalistas, intelectuales, que no se cansaron de advertir sobre la sinrazón de combatir a la droga con criterios represivos minimalistas. La caída del Fino Palacios es el segundo episodio. Macri se jugó una batalla personal en la defensa de ese sujeto que anda por la vida rodeado de sospechas y acusaciones gravísimas, que nunca pudo despejar. Sin embargo, las denuncias y la militancia de los organismos de derechos humanos, entre otros, tuvieron una potencia superior al ensimismamiento con que el alcalde de Buenos Aires respaldó a su vigilante. Y el Fino abandonó. Si lo que lo reemplaza es igual o peor será motivo de otra pelea que los incansables no vacilarán en dar.

Y la presentación del proyecto de ley de Medios Audiovisuales, por supuesto. Es el que más pasiones naturales e inducidas enciende. Visto el incendio provocado por la propuesta, con llamas de un tamaño que obligan a retroceder hasta el clima del segundo gobierno de Perón, conviene dividir razonamientos sin ninguna esperanza de éxito. Los que odian y los que aman al kirchnerismo no quieren escuchar nada de nada y se oponen o apoyan desde el prejuicio incondicional. Y quienes intuyen que deberían tener una mirada más o menos parecida a lo equidistante, porque no confían ni en los unos ni en los otros, coinciden con los demás en que no leyeron ni una mísera línea del proyecto. No son únicamente los dirigentes de la oposición y voceros periodísticos varios, sino también la “gente del común” que no siente, ni por asomo, que cambiar la ley de radio y televisión sea un asunto prioritario. El trabajo, la “inseguridad”, los precios, el alquiler, la escuela de los chicos, el paco, la vivienda, quedan a años luz por delante de considerar que lo que sale por los medios tiene relación íntima con el trabajo, la “inseguridad”, los precios, el alquiler, la escuela de los chicos, el paco, la vivienda. Como ésa es una discusión probablemente irresoluble, por lo menos pongámonos de acuerdo en que, en política, es impresionante que después de 26 años se haya podido presentar un proyecto de radio y tele que sustituya al de la dictadura. ¿Porque, o sólo porque, los K libran una guerra individual contra Clarín y viceversa? No: porque después de 26 años siguió habiendo quienes aprovecharon cada hendija, cada oportunidad mediática, cada mesa redonda y conferencia y charla y congreso sobre comunicación que parecían inútiles, cada afiche, cada entrevista, cada declaración personal o institucional, para llamar la atención sobre el bochorno de que no se pudiera derogar la ley de los milicos. Y si luego ocurre que los vectores circunstanciales que implementan esa energía son gente que no nos gusta, pues repasen el Upa de la dialéctica para recordar que hay las contradicciones principales y las secundarias. De lo contrario se cae en una lógica binaria espantosa, que preconcibe buenos y malos absolutos, descontextualizados. Y su efecto –más allá o más acá de las increíbles campañas de los medios– es entre otros el espectáculo deplorable a que asistimos por estas horas, sobre todo en las radios, con gente que putea a los gritos sin tener ni la más remota idea del objeto de estudio.

¿Qué tiene esa gente en la cabeza? ¿Imagina que una ley habilitará exiliar periodistas? ¿Piensa que arriba la Gestapo o el zurdaje que preocupa a Mirtha, y que los medios serán ocupados por monstruos orwellianos que pingüinizarán la vida cotidiana? Como sea, la batalla no se libra con los (tal vez) representativos sino con los significativos. No es Doña Rosa la que define. Y eso quiere decir un escenario de disputa entre aquellos con capacidad de incidir en la construcción de sentidos. Excluidos los que no saben de lo que hablan, hay que concentrarse en los que sí lo saben pero, precisamente por eso, intentan meter todos los goles con la mano. No hay hasta ahora una sola crítica técnica a la propuesta. Ni una. Y es que, si la hubiera, en lugar de anclar el cuestionamiento en razones de política (de negocios) y temor al apriete de los grandes grupos mediáticos, habría serias dificultades para oponerse. Repasemos algunas preguntas. ¿Cómo se hace para estar en contra de reducir en más de un 50 por ciento la cantidad de licencias de radio y tevé que puede operar un mismo licenciatario? ¿Cómo se cuestiona que un tercio del espectro pueda pelearse para el sector público no gubernamental? ¿Cómo se enfrentan a que un mismo grupo no pueda disponer de las redes tecnológicas, la producción de contenidos y su distribución? ¿Cómo se las ingenian para denostar un convite que recoge grandes porciones de legislación estadounidense y europea, y definido como ejemplaridad mundial por el Relator de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión? ¿Cómo hacen? Está claro cómo hacen: hablan a la bartola de un ataque a la prensa, no contrastan ni siquiera un proyecto alternativo, esparcen que el país está incendiado. A esta altura ya no se sabe quién fue el autor de la frase porque es atribuida a unos cuantos, pero eso no invalida su solidez: atacan como partido político, y se defienden con la libertad de prensa.

El kirchnerismo es muy sospechoso en varios aspectos, uno de ellos es su relación con la prensa y, ya que estamos, se ha llegado a esta instancia tras muchos intentos de negociar y beneficiar a los factores de poder corporativos que hoy enfrenta. Pero nada de eso concede que, puestas las cosas en el terreno –otra vez– dialéctico de que hoy se trata, el partido mediático y sus sucedáneos no se animen ni tan apenas a debatir. O, peor todavía, que propongan el cruce para las calendas griegas del año que viene, cuando arrancará la desembocadura de las elecciones presidenciales del 2011. Encontrar para ese entonces diputados o senadores que se animen a votar en contra de los intereses mediático-corporativos llevaría el tiempo de búsqueda del eslabón perdido.

Dicen que esto no se puede aprobar contrarreloj y tienen razón. Pero es que hace 26 años que no es el momento. 26 años. Toda nuestra vida en democracia hace que no es el momento, miserables.

Opiniones (14)
17 de noviembre de 2017 | 15:36
15
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17 de noviembre de 2017 | 15:36
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  1. en derogar una ley que está desde la época "de los milicos". ¿Sería tan trágico esperar a que se renueve el Congreso? ¿Eso de le daría mayor transparencia en el caso de que fuese aprobada como quiere el matrimonio real? ¿Quién padece de "enanismo mental"? ¿Los que queremos un Congreso menos obsecuente o los que quieren aprobar todo ahora porque después se les va a complicar por falta de levantamanos y chupamedias incondicionales? Tus argumentos no me parecen convincentes.
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  2. DIME DONDE PUBLICAS Y TE DIRE QUIEN ERES........(PAGINA 12)......
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  3. COMO YA NO HAY Y MENOS EN LOS MEDIOS. LASTIMA QUE W.G. NO SUPO APROVECHAR EL MOMENTO PARA HACERTE UNA GRAN NOTA PERIODISTICA COMO VOS TE MERECES. TE RESPETAMOS Y VALORAMOS TU VISION QUE SIEMPRE ES CLARA, EDUCATIVA Y COHERENTE, FIEL A TUS PRINCIPIOS.
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  4. Querido, valga aclarar que si le llegaras mínimamente a los talones a Aliverti, serías protagonista de esta nota, ganador de innumerables premios, columnista en diarios, conductor de programas, periodista altamente reconocido por su trabajo durante décadas, director de carreras, entre otras cosas, y no un mero comentarista de esta entrevista, como todos nosotros.... Evaluá quién tiene que madurar...
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  5. ENANISMO MENTAL TIENE ALIVERTI QUE NO ES CAPÁZ DE PENSAR ALGO PROPIO SINO QUE SE HA TRANSFORMADO EN EL SI-Krchner MAS GRANDE QUE HAY, ESTE ES PEOR DE AQUELLOS "Si Carlos" DE LA DECADA PASADA. ¡MADURÁ BOLÚ!
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  6. Sos un grande y jamas renunciaste a tus ideas y valores, te felicito y mucha fuerza!!!
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  7. Como seguramente ni el 1% de la población ha leído la ley o siquiera los 21 puntos principales sobre los que se elaboró (que provienen de un colectivo de varias ONG´s, y no de este Gobierno), sería aconsejable que todos lo hagan antes de abrir la boca, y repetir como títeres que son, las mentiras e idioteces totalmente faltas de objetividad que justamente estos grandes grupos mediáticos quieren que los títeres ¿piensen? La verdad me causa gracia que algunos de los comentaristas de esta nota se crean que pueden "discutir" o "debatir" con Aliberti.... ¡¡¡Por dios!!!! A bajarse del pony, gente, Aliberti les queda evidentemente MMMMMMUUUUUYYYYY GRANDE!!!!
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  8. LOS GRANDES PULPOS DE LA INFORMACION ESTAN COMO LOCOS Y CHILLAN COMO RATAS. A CADA CHANCHO LES LLEGA SU SAN MARTIN. ADIOS CLARIN, DE NARVAEZ, VILA, ETC. LLEGO LA HORA DE LA DIVERSIDAD DE OPINIONES E IDEAS. SE ACABO EL MONOPOLIO Y LA DESINFORMACION
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  9. Hubieran entrevistado a cualquier zoquete, si este es K acérrimo, como tiene siempre un mordisco tod le parece bien, esto no se trata de qué pensar si el 80% estamos en contra, el 20% trabaja para ellos o gracias a ellos.
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  10. No me quiero imaginar cómo son las clases que da este señor. Ojalá los alumnos no se sumen al enanismo mental.
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