Miguel García Urbani

"Hay muy pocos periodistas apasionados"

Periodista y escritor.

Quien dice la frase del título es, precisamente, un periodista apasionado y, en cuanto a preferencias estéticas, un exquisito. Si algo distingue a los programas radiales de Miguel García Urbani es el hecho de que, si todos los escucháramos, haríamos del mundo un sitio más decente y más hermoso.

Miguel ha vivido toda su vida en Los Corralitos y este dato no es menor. Los García Urbani, llegados de Andalucía, son una de las familias fundadoras del poblado, junto al resto de la impronta de lugar, formada por mallorquines y sirios.

Ahora, vive con Adriana, su mujer, y su hijo Joaquín, encargado por estos años de fatigar correspondientemente olivos, zanjones, cañaverales y un bosque de álamos, eucaliptos y sauces, con un gran surgente en su centro, donde Miguel –el refinado periodista– supo cazar pájaros con la honda: “Sufría cazando pájaros; los mataba por obligación, para demostrar ciertas habilidades indispensables que me hicieran encajar en el grupo, pero era para mí muy desagradable y casi siempre tiraba a escapar”, recuerda ahora.

Una mención en especial para las maestras de Miguel, quienes determinaron hermosamente la vida de este muchacho y otra para las siestas y las noches de Los Corralitos, que llenaron de soledad, de radio y de lecturas a este espíritu fino que nos disponemos a entrevistar.

Vamos a él.

- ¿Cómo es Corralitos?

- Es un lugar encantador, aunque Corralitos ha perdido rasgos muy interesantes de su personalidad. Hoy, es un un grupo de casas con algunas fincas, pero ha perdido el encanto de antaño. Conserva ciertas cosas de pueblo chico que son lindas, como que todos nos conocemos. Es también un lugar hermoso para vivir y aquí están mis amigos y mis recuerdos desde mi primera infancia.

- ¿Y lo que se ha perdido?

- Cosas importantes: este era un lugar con cine y con mucho radioteatro, porque venían las compañías a los pueblos. Yo viví la última partecita y recuerdo haber visto a Oscar Ubriaco Falcón, en el cine Edison… Fue algo que me marcó fuerte para el resto de mi vida. Recuerdo que volvía de la escuela en la bicicleta y, por cada escuela que pasaba, se escuchaba el radioteatro. Era un fenómeno maravilloso.

- Hablame de tu escuela primaria…

- La hice durante la dictadura militar. Hubo algunas maestras que fueron fundamentales para mi vida. Una de ellas fue la actriz Nora Fernández. Había llegado con su esposo hasta aquí cerca, a Colonia Molina, con un grupo de gente, medio escondiéndose de la dictadura y para mí ella fue una influencia definitiva. Otras maestras muy importantes fueron Susana De Paolo y Rosalía Buttini. Ellas hacían un laburo muy de avanzada y creo que les pesqué la onda, entendí por donde venían y me sirvió mucho. Ya a los trece años, sabía para dónde quería encaminar mi vida.

- ¿Venís de cuna de gente de la cultura?

- No, todo lo contrario. Mi padre es analfabeto y mi madre llegó hasta tercer grado.

- Sin embargo, vos te convertiste en un espíritu exquisito en las lides de la música y la literatura, ¿a qué atribuís tu “conversión”?

- Mucho tuvieron que ver mis maestras. Por eso, creo que son fundamentales las oportunidades en la vida y tener a alguien que las fomente. La educación me convirtió en lo que soy. Aparte de esto, recuerdo siempre haber tenido un espacio muy mío para la soledad: dibujaba, leía un diccionario que tenía… También ayudó el hecho de que las siestas en Los Corralitos son intrascendentes. Aquí, a la hora de la siesta, no pasa realmente nada.

- O te suicidás o descubrís la literatura; no hay alternativas…

- Sí, de hecho, todos los cuentitos míos que leo en la radio están ambientados en estos lugares. Aparte, la soledad fue importante…

- Pero no toda soledad conduce al arte y la literatura… ¿Y el rock no fue importante en tu proceso?

- Sí, fue muy importante descubrir a Luis Alberto Spinetta. Y después el tango, y finalmente el jazz. Ese fue el camino.

- ¿Y de dónde sacabas información?

- Me pasaba horas en los kioscos de revistas y horas escuchando radio. Ya más grande, lo conocía a Oscar Reina, que tiene casi diez años más que yo y el ya venía con experiencia. El fue muy importante para mí, me dio mucha información. Además estudié Comunicación y abandoné un poquito antes de recibirme…

- ¿Por?

- Por una cuestión ética. Yo iba a la facultad Maza y era tan paupérrimo el nivel que decidí abandonar. No me podía prestar a eso. Te doy dos ejemplos: teníamos un profesor de radio que nunca había entrado a una radio y un profesor de historia que nos dictaba de un manual de tercer año de la secundaria; un fanático católico que hablaba bien de la Inquisición. Era realmente calamitoso, inexplicable, vergonzoso. Opté por rendir las materias libres y ocupar ese tiempo en la Biblioteca San Martín. En tanto, crecía mi fascinación por la radio, la de Mendoza y Radio Nacional de Buenos Aires. Ahí terminé por adoptar el hábito de no dormir de noche…

- ¿Y tus comienzos en la radio cuáles fueron?

- Lo primero fue hacer una radio acá, en Corralitos, con dos amigos. Teníamos un televisor viejo en blanco y negro y un técnico en Godoy Cruz nos lo convirtió en transmisor de radio de 6 voltios. Y pusimos una radio, “Fuga en el 95.5” y nos instalamos en un rincón de un corralón donde había una piecita. Nos fue muy bien y el dial estaba tan limpio que llegábamos hasta todo el Gran Mendoza. Eso fue en 1988. Yo tenía el horario de 7 de la tarde hasta las cinco de la mañana. Todo ese tiempo sólo para mí, para hacer lo que yo quisiera, porque era operador y locutor.

- Empezaste como periodista y empresario de medios al mismo tiempo… Podrías haber tenido los Multimedios García Urbani…

- Sí, pero no era lo mío. El asunto es que empezaron a aparecer comerciantes con plata para que hiciéramos propagandas. Después, uno de los tres, fue más visionario y nos compró la parte a los otros dos. Yo recibí por mis “acciones” un discman… Estaba claro que no quería responsabilidades y menos dar espacios para programas que no me gustaran.

- ¿Qué periodistas eran tus referentes por entonces?

- Yo escuchaba casi con fanatismo a Fito Suden. Y también a Oscar Reina, los dos en Radio Nacional. Y a esa radio fuimos a parar con un amigo, Marcelo Ortiz Fernández, hasta que conseguimos un espacio fijo para hacer un programa con un nombre que a mí me perseguía desde siempre: “Un reo meditabundo”…

- Lo sacaste de un tango…

- Sí, del tango “Silbando”. Al poco tiempo, apareció como colaborador Oscar Reina, con quien sigo haciéndolo hasta hoy. A Radio Nacional, llegó un director que nos estafó con un auspicio y nos fuimos a Radio Universidad, donde Oscar tenía otros programas con Teny Alós. Era todavía época de la máquina de escribir, año 1990, 1991, en la que escribía cuentos y poemas. Después, pasamos a Nihuil, donde yo ya había hecho un trasnoche. Y en Nihuil sigo con mis programas, desde hace más de diez años. 

- ¿Y el jazz?

- Ya en el “Reo…” venía metiendo mucho jazz y tenía una discoteca muy linda. Con los años crecía en mí la necesidad de tener un programa de jazz, que terminó siendo “Calle 52”, gracias al apoyo que me dio Ariel Robert de Nihuil. Empezamos con media hora y después nos fuimos a una hora, los martes. Y vos tenías la hora anterior en “Nihuil”, con “La Odisea”…

- Te dejaba las orejas calientes y treinta puntos de rating…

- Estaban buenas esas dos horas, porque eran prácticamente el mismo público el que nos oía. Era un buen tándem. Y al final, te fuiste y me quedé con las dos horas…

- ¿Has pensado en publicar tus textos?

- Por ahí lo pienso, pero la radio te da la posibilidad de publicar inmediatamente. Para que te des una idea, sólo con Oscar Reina, tenemos escritas nueve novelas completas. Y además unos trescientos cuentos, por lo menos…

- Es una producción en conjunto notable, impresionante. Es una relación casi homosexual…

- (risas) No, para nada… Y lo curioso es que con Oscar no tenemos una relación de amistad. Cada uno tiene sus amigos y ni siquiera nos visitamos y nuestras mujeres tampoco se juntan entre ellas. Con él, nos vemos en la radio y hablamos por teléfono o por mail. Durante muchos años, incluso nos tratamos de usted…

- Pero como un guiño a lo Dolina…

- No, de verdad. Era más por una cuestión de poca confianza entre nosotros, más allá del afecto que nos tenemos. Así es la relación que tenemos. Oscar es un tipo muy formal y bastante distante…

- Ahora, digo esto y me hago cargo: los dos, como dupla, son de lo mejor que ha dado la radio en Mendoza…

- Bueno, muchas gracias. Siempre tratamos de hacer algo diferente…

- Y lo logran. Ustedes son una parte importante de la buena radio que se hace en Mendoza. A propósito, creo que, por lo menos, deberían hacer un libro de entrevistas. Hay algunas invalorables, por ejemplo, a Nelly Omar, Alejandro Dolina o Pedro Leónidas Escudero, que deberían estar en un libro…

- Lo hemos pensado muchas veces con Oscar y nunca lo hemos hecho. Debemos tener, con seguridad, más de 500 entrevistas realizadas. Nosotros, por ejemplo, tenemos la última entrevista que dio Cadícamo. Hay otras muy lindas; ahora me acuerdo de las que hicimos a Héctor Tizón, a Carlos Sampayo y a tantos otros…

- ¿Cómo ves el periodismo de Mendoza?

- Creo que hay muy buenas cabezas, pero muy pocas. Noto también que hay muy pocos periodistas apasionados con este laburo. Veo que los más chicos se inician en el periodismo de las generalidad y nunca salen de ahí, de una generalidad…

- Y lo que tal vez agrava la situación: con un discurso, una manera de decir y de ver que es semejante en todos los casos.

- Es que no hay un estilo. Y creo que antes en Mendoza lo había. Yo llegué a conocer a algunos periodistas que escribían muy bien, como el Pepe Más Alós. Veo también poca pasión por las cosas básicas, como la literatura. El periodista debe, necesariamente, leer mucho; debe involucrarse con la cultura. Noto que los periodistas más jóvenes no han soñado nunca con ser escritores, como nos pasaba a nosotros, que nos pasábamos los días prestándonos discos y libros. Ahora, faltan ambiciones en los nuevos periodistas.

- ¿Y la televisión?

- Es muy poco lo que se hace: presentar noticias u opinar muy brevemente...

- ¿Y la radio?

- Los que a mí más me gustan están en la radio, tal el caso de Fito Suden, que para mí es el mejor. Después, no sé, hay movileros que llevan 20 años haciendo lo mismo y no hablo de tener ambiciones económicas, sino de crecer en la profesión, tener un programa en alguna radio. En general, en el periodismo de Mendoza hay muy poco riesgo y todo el mundo parece estar tratando de salvarse a tiempo, consiguiendo un sueldo que más o menos te permita vivir…

- ¿Qué te gustaría hacer ahora?

- Hacer mis programas completamente en vivo y dejar que sigan mutando con los años, sin creer nunca que sé lo que la gente espera. No hay alimento balanceado, receta para el éxito. Por eso, yo planeo hasta cierto punto, para seguir sorprendiéndome con lo que hago. Por respeto a los oyentes, pero también a mí mismo.

- ¿Te has sentido raro siendo vos el entrevistado, en lugar del entrevistador?

- Es raro, porque es difícil responder. Entiendo ahora a la poeta Idea Vilariño, que dio sólo tres entrevistas en su vida, porque las respuestas se le ocurrían horas después de que el periodista se había ido. Una vez, me pasó con Dino Saluzzi: me llamó el día siguiente y me dijo: “¿Podemos hacer la entrevista de nuevo, porque no me gustaron las respuestas que te di?”. Y la hicimos.

- Espero que no hagás lo mismo conmigo porque no te voy a dar bola.
 
- Espero que no.

 

Links de los blogs de García Urbani:

 www.calle52.blogspot.com ;

www.unreomeditabundo.blogspot.com ;

www.temasafondo.blogspot.com .

 

Apéndice: discos y libros recomendados por el entrevistado

Recomendados de Miguel García Urbani

 

 

Discos

 

 

1) María de Buenos Aires, versión original de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer con los autores y las voces de Héctor de Rosas y Amelita Baltar 1968. La obra más ambiciosa de la música popular argentina.

 

2) Kind of blue, Miles Davis con John Coltrane, Bill Evans,  el contrabajista Paul Chambers,  Julian "Cannonball" Adderley, en el saxofón alto, y Jimmy Cobb a la batería. 1959. El mejor disco para empezar a escuchar jazz

 

3) Don Lucero, Luis Alberto Spinetta. A mi entender nocturno, el mejor disco de Luís Alberto, con lagunas alturas poéticas como Fina ropa blanca.

 

4) Carlos Gardel, cualquier compilado que incluya las grabaciones hechas en Barcelona y algunas canciones criollas.

 

5) Música De Dos Mundos, 1998, una obra perfecta con el aerofonista Paquito D’Rivera, la soprano Brenda Feliciano y el pianista rosarinoAldo Antognazzi, grabado en diciembre de 1998 en Argentina para Acqua Records, con obras de Carlso Guastavino, Alberto Ginastera y una sección de repertorio europeo.

 

 

 

Libros

 

 

1) Francisco de Quevedo y Villegas, cualquier gran selección poética de este gran señor contagia y enseña a leer y a escribir

 

2) La conjura de los necios, John Kennedy Toole, una gran impresión literaria llena de humor cínico y de ideas brillantes.

 

3) Nadie encendía las lámparas, Felisberto Hernández. Cualquier encuentro con el maestro uruguayo es una impresión estética que nadie olvida.

 

4) El otro el mismo, Jorge Luis Borges, una poética llena de referencias al mundo helénico y al tango.

 

5) Diálogos con Leucó, Cesare Pavese. El suicidado en el Albergo Roma resume el mundo mitológico griego en diálogos entre los personajes del Olimpo, y otros de más abajo, naturalmente.

 

 

 

Opiniones (8)
19 de noviembre de 2017 | 13:15
9
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19 de noviembre de 2017 | 13:15
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  1. Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento...
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  2. Te imaginé mayor, en un dpto capitalino, solitario entre libros y música, no joven y con todo ese sol de campo y pueblo. No pensé que admiraras a Fito , el querido divagador. La magia de la voz, la expectativa del oyente, la identificación, el baile de máscaras,esa es la radio. Gracias por ese juego de seducción.
    7
  3. Evidentemente la pasión y la creatividad sólo pueden surgir de los buenos corazones y eso...brota, se expresa tanto en el micrófono, como en la vida cotidiana. Gracias Miguel y Ulises por esta dosis necesaria de humanismo inteligente
    6
  4. Esta vez felicito a Ulises El Naranjo por esta nota a un tipazo y gran periodista. Vamos a leer sus aconsejados. Gracias
    5
  5. Miguelito tus programas son brillantes, cuando la nostalgia de la noche del domingo despunta, aparece ese "Reo Meditabundo" para transformarla y apasionase con esos cuentos de la mitologia, los martes llegamos a "Calle 52" donde en un sotano entre puchos y algun on the rock escuchamos esos ritmos que nos transportan al mas alla o mejor dicho al primer mundo y a partir del miercoles nos juntamos en "La esquina", y entre birras hablamos de las cosas idas y las que vendran... calidad solo calidad ... BIEN MIGUEL un abrazo Ruben Lloveras
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  6. Es una pena, pero en los medios de comunicación de Mendoza y de la Argentina, son contados con los dedos de una mano los periodistas que son de vocación, pensadores independientes, lamentablemente priorizan su condición de empleados y esto limita sus acciones y pensamientos. Estoy de acuerdo con vos Miguel.
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  7. Gracias Ulises. Y gracias Miguel Un abrazo Pablo Lacoste
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  8. Muy buena entrevista, realmente Miguel Garcia Urbani ya es un icono de la radiofonia mendocina con sus programas Calle 52, Un reo meditabindo y ahora me junto con el en la ESQUINA los miercoles jueves y viernes a las 22. Realmente hace los programas con ganas, se nota que le gusta mucho y eso los oyentes lo percibimos, con toda la tv basura que hay vos sintonizas la radio y por un rato ves las cosas de otra manera, al menos para mi.
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