Rogelio Frigerio

"El país crecerá modestamente en el 2010"

Titular de la consultora Economía y Regiones, participó en el lanzamiento en Mendoza de Cuyana de Servicios Financieros.

Rogelio Frigerio estuvo en Mendoza con motivo del lanzamiento de la compañía Cuyana de Servicios Financieros SA, desde el jueves 14 de agosto, socia local y representante en la provincia de la consultora financiera porteña Puente Hermanos. En hotel Diplomatic, en la Ciudad de Mendoza, ofreció una conferencia en la que compartió frente a unos 100 empresarios locales su visión de la economía nacional luego de las elecciones legislativas pasadas. Según el economista, especialista en economías regionales, “la duración de la actual recesión de la economía doméstica dependerá de algunos deberes que tendrá que hacer el Gobierno”, analizó. En ese sentido arriesgó que “cambiando dos o tres cosas, el país podrá crecer modestamente en 2010”. Habló de las oportunidades que Argentina tiene frente a si para mejorar su realidad frente a la crisis y sobre el déficit de las provincias, acusó que “el problema viene de mucho antes de la crisis financiera mundial”.

- En el contexto de la recesión y de la crisis, actualmente hay números de la economía nacional alentadores y también desalentadores. ¿Cómo cree que se va a manifestar en los próximos meses el déficit de las provincias?

- La situación de las provincias viene deteriorándose hace tiempo, por lo menos desde 2005 a esta parte. Y no está vinculada estrictamente con el proceso de recesión tan rotundo como el que vimos en los últimos meses. Es una cuestión que tiene que ver con al coyuntura pero que además tiene que ver con cuestiones estructurales que hacen a cómo se reparten entre los distintos niveles de gobierno y las tortas de recursos federales entre Nación, provincia y municipios. En la medida en la que esto último no se corrija, las provincias y los municipios están condenados estructuralmente al déficit fiscal, más allá de las situaciones coyunturales complicadas como esta o favorables como las que tuvimos algunos años atrás.

- Considerando la consideración de estructural, es cierto que en tiempos de bonanza las provincias han peregrinado a la Nación por recursos. ¿Hay posibilidades de solución política de este problema? ¿Cuál es el momento para hacerlo?

- Yo creo que se perdió la oportunidad importante cuando había un claro ganador, desde el punto de vista fiscal que era el Gobierno Nacional. Me estoy refiriendo al período comprendido entre 2003 y 2007. Había alguien que estaba en condiciones de ceder en ese momento y no se aprovechó esa circunstancia como para avanzar en una reforma del federalismo fiscal. Difícilmente aquello que no se pudo hacer en esa circunstancia tan favorable se pueda hacer en estas circunstancias que, por supuesto, son mucho más complicadas.

- Usted habla de lo que debería hacer la Argentina para recobrar la confianza desde el exterior. ¿Cuáles son los deberes que tiene que hacer esta gestión, más allá del sensible caso INDEC?

- El país está frente a una oportunidad nueva. El contexto internacional nuevamente puede ser favorable y el viento empieza a soplar de cola otra vez. Argentina está muy cerca de perder una nueva oportunidad sino hace dos o tres cosas que puedan provocar que nuestro país nuevamente vuelva a crecer el año que viene. Básicamente acá hay que para la fuga de capitales o al menos aminorarla. Ese es hoy el principal problema de la economía y mucho tiene que ver con el clima de incertidumbre y desconfianza que reina en la economía nacional. Parte de esa fuga de capitales quizá haya sido potenciada principalmente por el deterioro fiscal y la incapacidad de la Argentina de acceder al mercado voluntario de deudas. En la medida en que la gente considere que existen grandes posibilidades, de que el Gobierno se vea tentado a solucionar el problema fiscal y el problema de la deuda de la peor manera, es decir, licuando el gasto público a través de la inflación y devaluando para generar más ingresos vías retenciones, la salida de capitales no va a parar. La gente va a seguir postergando consumo y va a seguir ahorrando en dólares y sacando estas divisas del circuito económico.

- ¿De qué manera se lo podría transmitir confianza a la gente y a los agentes económicos?

- En la medida que el Gobierno le pueda dar certezas a la gente y a los agentes económicos de la Argentina va a cambiar el sesgo de la política fiscal y va a hacer los esfuerzos necesarios para reingresar la mercado voluntario de deuda seguramente se logre aminorar la fuga de capitales y para eso, entre otras cosas, hay que contar con estadísticas creíbles. Nadie le presta a un país que miente.

- ¿Qué otra medida, cree que debería aplicar la Argentina, además de los caros asuntos de las estadísticas o del propio INDEC? 

- La Argentina tiene tanta suerte en términos de oportunidades que corrigiendo dos o tres cosas desde el punto de vista económico seguramente podamos volver a crecer, por supuesto, modestamente el año que viene. Y esto pasa por cambiar el rumbo de la política fiscal, volver al mercado voluntario de deuda y solucionar el INDEC. Con eso podríamos llegar a crecer en 2010. A tasas bajas, pero crecer al fin. Para generar un crecimiento sostenido en el tiempo por supuesto que hay que hacer cosas mucho más complejas y mucho más estructurales y pasan mucho más por la política. En general la economía está subordinada a la política. Por eso es necesario cambiar el discurso, generar un clima de negocios distinto, reinsertar a la Argentina en el mundo. Plantear una estrategia de país en términos de relaciones exteriores. Conseguir que la Justicia sea algo más que testimonial en la Argentina es que las reglas de juego se respeten y que la seguridad jurídica sea una realidad, es lo que nos permitiría avanzar hacia un objetivo un poco más ambicioso.

- ¿Para que Argentina sea competitiva se debe sólo observar el permanente reclamo de los empresarios por el tipo de cambio?

- La competitividad no es una cualidad de las monedas. La competitividad es una cualidad de otras muchas cuestiones muchas de las cuales tienen que ver con la inversión. Cuando Argentina crecía al ocho o nueve por ciento, a tasa chinas, la inversión distaba mucho de ser la que se generaba en el país poblado del mundo. Ellos tenían una inversión en términos del producto de un 40 por ciento y nosotros apenas del 20. Esto es claramente lo que provocó en un principio el problema inflacionario en nuestro país. La competitividad precio de la economía, o sea la que tiene que ver con el tipo de cambio, se ha venido solucionando de la mano de hechos fortuitos como la devaluación del dólar frente a otras monedas y la apreciación de del Real, la monedad de nuestro principal socio comercial. Hoy por más que el tipo de cambio todavía sea un problema para muchos industriales no es el principal problema de la economía argentina.
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