Fidel Nadal

"Cuando viajo sufro la famosa crisis del famoso"

Músico y compositor reggae que esta noche toca en Mendoza junto a Nonpalidece.

Cuando Fidel Nadal nos recibe –telefónicamente- se encuentra en un estudio de grabación. En la puerta de ese espacio sancto, se presta al diálogo (“a una entrevista al estilo Chiche Gelblung”, como él mismo dice).

Una vez allí, la voz de ese hombre alto, muy alto, que hoy suena en radios, canales de música, rintongs y festivales de todo tipo compone respuestas sin apuros, como privadas de tiempo.

Entonces hablamos sobre su regreso a Mendoza –aquí compartirá escenario con Nonpalidece, esta noche, en el Auditorio Bustelo- y de las sensaciones que se le pegan en la piel cuando está lejos de San Telmo, el rincón de Buenos Aires en el que vive.

También de Internacional love (2009), su último disco, un inesperado fenómeno musical que “superó todo tipo de barreras y logró gran aceptación”; y del lazo emocional que establece con su público, del que asegura “depender muchísimo”.

La charla, como sus shows, se extiende, se vuelve amiga, abunda en bises; y luego queda plasmada en esta nota, que condensa las palabras -sin pose- de un artista “pasional”.

- Una vez más en Mendoza, Fidel…

- Siempre que llego allá, todo muy bien en los shows y demás pero después, cuando eso termina, me quedo más solo que un enano... No voy a salir a pasear con los músicos, con quienes toco todos los días y no los aguanto más (risas). Entonces sufro la famosa “crisis del famoso” cuando se queda solo y descubre que se volvió un inútil, como en The Wall (risas).

- Pero venís seguido, ¿aún no te hiciste amigos?

- Conozco gente pero no tengo un número de teléfono a cual llamar y avisar que llego. Los encuentros son espontáneos.

- Eso de “llegar” me hace pensar en todos los viajes que hiciste en lo que va de 2009. Ni la crisis, ni la gripe A pudieron con un año que se te presenta como exitoso por donde se lo mire…

- Nací con la crisis. Somos gente que nacimos y que durante todo este tiempo vivimos muchas crisis pero la música siempre estuvo. Esas épocas fueron combustible para muchas canciones y muchas cosas.

- Pero con Internacional love pasó algo muy raro…

- Particularmente, lo que pasó con el disco fue especial. Nunca me había sucedido que un disco o una canción tenga tanta aceptación y le guste a mucha gente que no sabe quien soy o que no le gusta el reggae; es decir, que pase un montón de barreras.



"International love".

- En ese sentido, mucho tuvo que ver que hayas salido de la esfera independiente para unirte a una discográfica como Sony BMG, que tiene otros circuitos de circulación y de difusión…

- Coincido plenamente. La difusión es algo fundamental, desde mi independencia, desde mi soledad, no podía llegar a una difusión masiva. Por ahí, había buenas canciones que quedaban desperdiciadas o que pasaban a ser reliquias a desenterrar en un futuro.

- Ciertamente, la difusión masiva convirtió a los cortes del disco en “hitazos”. ¿Cómo se traduce eso en tu vida diaria?, ¿te suceden cosas que antes no te pasaban?

- En la calle siempre me saludó mucha gente pero ahora, por ejemplo, si van en un auto dan toda la vuelta para venir a sacarse una foto o me persiguen. Ahora, a diferencia de otros años, ya está establecido lo de las fotos en los celulares, por eso hay muchos de esos casos. También lo noto porque se me acercan y me preguntan: “disculpáme, ¿vos sos el del tema?”, como ya sé a qué se refieren contesto: “sí, soy el del tema” (risas). Antes sabían quién era, que me llamaba Fidel…



"Emocionado".

- El álbum ha echado raíces en un público adolescente-joven que, me arriesgaría a decir, es nuevo para vos y también para el ámbito reggae. ¿Qué pensas de eso?

- Hablando en líneas generales, estoy muy contento con todo lo que ha pasado con el movimiento reggae en Argentina y en los países de habla hispana: cómo se ha difundido y cómo ya es algo conocido. El reggae ha explotado mucho en los últimos años y si en eso pongo mi granito de arena, mejor todavía.

- Este trabajo, en especial, es parte de ese fenómeno. Suenan y se cantan tus canciones en todos lados pero no sé si ha sabiendas de cuáles son tus orígenes musicales ni de qué bandas venís…

- No pienso que se me tenga que conocer como cuando estudiábamos a un artista en la escuela primaria. Es lindo, me gusta, no te voy a decir que no, pero no creo que tenga que pasar eso con las canciones. Si te gusta una canción, no tenés por qué conocer vida y obra de quién la canta o de quién toca el instrumento. Espero que sea algo fresco, sin prejuicios, que al escuchar un tema una vez te guste y punto -si te hacen escucharla 100 veces, te termina gustando-. Son locuras que se me ocurren para divertirme un poco a la hora de componer…



"Trabajo de hormiga".

- Ampliemos esa idea…

- No me lo quiero tomar como algo que me parezca aburrido o como un trabajo que “tengo que hacer”. El día que me pase eso, me dedico a otra cosa. No quiero que me deje de gustar lo que hago por eso me baso mucho en improvisar o me planteo hacer una canción en 15 minutos. No sé si será bueno o malo, pero hoy por hoy ya no hacés lo que querés sino lo que gusta. De todos modos se puede reconocer una responsabilidad al hacer una canción, sabiendo que podés influenciar a la gente diciendo cosas buenas o cosas malas (aunque no sea del todo así).

- ¿Siempre hay una “bajada de línea” en las canciones?

- Me parece bien “bajar línea” a través de los temas para dar tu opinión sobre algo que te parece pero ese no es mi caso. En este momento quiero transmitir algo agradable, lindo, bueno y que sea relativo a todas las personas. No importa quién seas vos o quién sea yo, sino que a ambos, alguna vez, nos pasó lo mismo. De esa forma puedo llegar a la gente. Mi objetivo es mirar a la persona y ver que le sucede algo cuando escucha mi música. Por ahí, eso se transforma en una obsesión. Creo que todos queremos gustarle a los otros y yo dependo de ello, no sólo porque me da de comer sino también porque no concibo estar en esto para mí solo. Dependo muchísimo del público: si está frío, a mí me falta algo.



"Vamos arriba".

- Es que si no surge esa retroalimentación tan necesaria, el “en vivo” pierde sentido, ¿no?

- Desde el escenario se percibe mucho. Si lo comparo con una hinchada a mayor arenga, mejor sale el show. Suelo basarme más en eso que en los tecnicismos. Si no, es como jugar al ping pon con una pelotita abollada (risas). Soy muy pasional, muy emocional, necesito de la efusividad de la gente. A veces me siento como un entrenador gritando “¡vamos, vamos!” u otras, cuando el público explota, me vuelvo loco. Si no está esa onda, me pregunto: “¿Qué hago acá?”

- ¿Tuviste en algún show esa sensación, últimamente?

- No, casi siempre en los shows lo pasamos muy bien, se vuelven una fiesta y el público es caliente, su complicidad es a full. Pero a veces, si lo siento frío me pongo en cabeza dura y canto mucho más (risas).

- Hablando de públicos, hace poco estuviste en México ¿cómo te recibieron allí?

- Siempre llegar a un país y escuchar que cantan tus canciones es muy fuerte, pero en México se da algo especial; hay una relación verdadera con la gente que no es de ahora, ni de un día o de un sólo recital. De manera underground fui muchas veces, me moví en los circuitos más bajos y luego en los medianos y los altos, hice un laburo muy grande en la pirámide. Llegué con un disco bajo el brazo e hice shows en barrios en donde no se metía nadie, así conocí mucha gente; por eso lo siento mucho.

- Y en este caso, estuviste en un mega festival…

- El Vive Latino ofrece un marco imponente. Es un estadio en donde hay varios escenarios y miles de personas que se juntan con el precepto de escuchar “música sin apellido”. Cuando salimos el público comenzó a bailar y cantar, fue impresionante.



"Luz y compañía".

- Después de aquí, ¿cuál es tu próximo destino?

- Buenos Aires, en donde tengo unos toques, y más adelante volveré a Bariloche. Hace poco estuve cantando en el Cerro Catedral.

- ¿Y qué tal esa experiencia?

- Nunca antes había cantado en una montaña a tres grados bajo cero... ¡hermoso, pero te la regalo por el frío! (risas). De todos modos, siempre que voy a lugares así flasheo con los paisajes. Como vivo en el centro y mi horizonte es de cinco metros, cuando veo esas extensiones de cielo me quedo perplejo.

Ficha técnica:
Fidel Nadal - Nonpalidece
Jueves 6 de agosto - 22.00
Auditorio Ángel Bustelo - Peltier 611, Ciudad.
Opiniones (1)
24 de noviembre de 2017 | 23:36
2
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24 de noviembre de 2017 | 23:36
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  1. ANTES ERA MAS REVOLUCIONARIO HASTA QUE LE PINTO EL COMERCIAL, ES UN GIL.
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