María Inés Abrille de Vollmer

"Cuando un alumno está atendido debidamente, aprende"

Ex funcionaria y legisladora mendocina, desde hace poco viceministra de Eduación de la Nación.

María Inés Abrille de Vollmer, es una especialista en temas educativos y sociales. La mendocina acaba de ser nombrada viceministra de Educación de la Nación, tras la renuncia de Juan Carlos Tedesco y la asunción de Alberto Sileoni.

En nuestra provincia fue directora general de Escuelas con Rodolfo Gabrielli y luego, en el gobierno de Arturo Lafalla, fue subsecretaria de Desarrollo Social. Con larga vinculación a los equipos técnicos del justicialismo, fue políticamente correcta a la hora de dar su opinión sobre el cambio de titular de la DGE, a quien dijo no conocer. Cree que quien se haga cargo, hasta el momento, Carlos López Puelles, “puede aprender” aunque destacó que en política educativa “no se puede improvisar”.

Asimismo, la funcionaria nacional detalló algunas de las urgencias y problemas que hoy enfrenta la educación a nivel nacional y las estrategias que lleva adelante el gobierno de Cristina Kirchner para solucionarlas.


- Después de trabajar tanto tiempo vinculada a los temas sociales y educativos, imagino la responsabilidad que debe significar llegar a este lugar.
- Sí, la verdad es que estar en distintos puestos me ha permitido entender la complejidad de la Nación, el federalismo, el trabajo con todas las provincias, las distintas situaciones existentes, para tener una idea que supera la querida provincia de Mendoza.

- ¿Cuáles son los objetivos que ha planteado su gestión?
- Las problemáticas son grandes y hay que trabajarlas con la mayor pertinencia posible, asignando bien la inversión nacional que es bastante importante. En eso estamos.

- Si tuviera que hacer un rápido diagnóstico, ¿cuáles serían los principales problemas del sistema educativo nacional?
- Tenemos algunos problemas, como la cantidad de alumnos que no terminan el ciclo primario, la cantidad de alumnos que no están incorporados en el secundario y por lo tanto hay que hacer un esfuerzo de expansión importante. Pero básicamente hay desafíos.

- ¿Por dónde pasan esos desafíos?
- La Ley Nacional de Educación exige la obligatoriedad a un año más en el nivel inicial, declarando universal y señalándole al Estado la necesidad de abrir los servicios y a la vez extendiendo el segundo ciclo de la secundaria. Y esto es un tema de gran importancia donde la verdad es que los sectores que aún no se han incorporado son los sectores de las clases más populares, aquellos que son nuestra principal preocupación. Entonces yo le diría que tenemos tres grandes desafíos.

- Bueno, vamos por partes, el primero.
- El primero, lograr que todos accedan, en especial, los de los sectores populares. Eso trae un desafío importante, porque trabajar en una escuela donde iba básicamente la clase media era una tarea más conocida por los docentes y los directivos. Cuando se incorpora masivamente los sectores populares, crecen las aulas, las escuelas y aparece una mayor planificación y diversidad en el trabajo con los alumnos. Hoy, poder lograr esta escuela para todos y de calidad, requiere tareas muy importantes en materia de formación docente. No es lo mismo trabajar en grupos homogéneos que en grupos diversos, y eso al docente significa poder darle las herramientas para que entienda el porqué de esta complejidad y se sitúe correctamente y pueda dominar todas las herramientas metodológicas, técnicas de trabajo, instrumentos y dispositivos didácticos y pedagógicos como para que verdaderamente, pueda tener una oferta diversa como diversos son sus alumnos.

- ¿El segundo desafío?
- Hay que capacitar a los que están: docentes en ejercicio, que están titularizados, ya que necesitamos también ayudarles para que aprendan a entender esta complejidad y manejarla cabalmente. Pero también hay que trabajar todo lo que el desafío de la sociedad moderna planteó en materia de planes de estudios. Muchas cosas investigadas por la ciencia, la tecnología, la cultura que debe estar  también incorporadas a los diseños curriculares para que los chicos pasen este trayecto de la escuela que ahora es obligatorio, no solamente con éxito, sino también, que aprendan aquellos conocimientos que la sociedad moderna,  los trabajos o los estudios posteriores le puedan aportar.

- ¿Y el tercero?
- Está vinculado al equipamiento de las escuelas. Progresivamente se ha ido produciendo un importante crecimiento de la distribución de computadoras en las escuelas, pero todavía falta llegar con la conectividad a las zonas más alejadas. Los chicos tienen hoy una comunicación muy dinámica con estas herramientas de trabajo, a veces no tanto los docentes. Hay todo un tramo de formación docente, de contenidos, de uso pedagógico de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, que también hay que prever.

- Parecería que todo pasa por algún tipo de adaptación a la realidad.
- Hay que pensar en una educación que contenga a los jóvenes, que los eduque verdaderamente, no que se preocupe que pasen y transiten, si no que ese tránsito les sirva en su vida personal, en su proyecto de vida, que los actualice y les de una mirada de este mundo en el que van a trabajar. Pero también, incorporar distintos elementos que hoy se sabe más sobre capacidades del mundo del trabajo, donde la formación general de la secundaria es muy importante, pero hay que prever que los alumnos tengan algún entrenamiento sobre las capacidades laborales que va a requerir en el futuro. Es decir, la tarea es muy grande.

- ¿Cómo se transforma todo esto en una política educativa?
- El ministerio nacional tiene además la importante tarea de ayudar a aquellos gobiernos provinciales que se sienten con menores capacidades para asumir todo esto. Entonces, en el plano del Consejo Federal, se programan los acuerdos y luego el ministerio nacional opera a demanda de las provincias, aportando capacitación, asistencia técnica, financiera.

- Da la impresión, de estos desafíos planteados, que el común denominador es un problema de adecuación del sistema educativo argentino. Porque, por ejemplo, la obligatoriedad y la gratuidad de la escuela argentina, no ha garantizado su universalidad: hay muchos chicos en edad escolar que no van a la escuela. Por otra parte, la escuela hoy se ha corrido de lo educacional a cumplir un rol más social y tenemos serias dudas de que esté brindando las capacidades que exige el mundo moderno. ¿Cómo lo solucionamos? ¿Es posible?
- Por supuesto, en eso estamos y gran parte del esfuerzo que hace la Nación en conjunto con las provincias, tiene que ver con eso. Usted lo dijo muy bien: no todas las situaciones de las provincias son iguales, hay algunas que tienen una cobertura casi ya completa con el jardín de 5 años, Mendoza es una de ellas. Hay otras que tienen una buena cobertura de escuela primaria pero no significa que los chicos estén aprendiendo y desarrollando capacidades de lengua, de resolución de problemas como corresponde, entonces, se logra la expansión y es lo primero que los ministerios logran.

- Conseguir más recursos físicos y humanos, antes que apuntar a mejorar la calidad del servicio.
- Exacto. Más escuelas, más cargos, dotar de mayores servicios educativos. La segunda tarea, la de mejorar la calidad, es la más difícil. Esto significa que hay que enfocar en simultáneo la formación de los docentes, los contenidos curriculares, los niveles educativos, la tecnología, la formación de los directivos, generar liderazgos más democráticos, darle mayor participación a los jóvenes, revisar la forma de trabajo del docente en el aula. Hay que hacer muchas cosas en simultáneo y darle el tiempo que requiere en una institución el trabajo de mayor calidad, y por supuesto contar con recursos del Estado para que se asegure que estas iniciativas que estamos haciendo.

- ¿Cuáles son?
- El ministro me ha encomendado que hagamos un relevamiento, publicación y discusión de muy buenas experiencias en el nivel inicial, primario y secundario que hoy se están haciendo en el país, aún en condiciones no del todo favorables. Hay mucha convicción, vocación de directivos, gente estudiosa, que revisa lo que hace, padres activos, escuelas que se comunican con su comunidad, programas de jóvenes atractivos en lo que uno va recorriendo. Eso hay que ponerlo en visibilidad: todos los docentes pueden sentir que en una escuelita rural de una comunidad aborigen en el noreste argentino han logrado que sus padres integren su cultura tradicional con todo el bagaje que le da la escuela. Hay otra experiencia de una escuela urbana donde tenía muchas horas libre y un director muy capaz encontró la forma de traer una oferta cultural a los chicos. Todo esto se está haciendo hoy con el compromiso básico de muchos directores visionarios, con las herramientas que tienen, sin grandes recursos, sólo porque apuestan a que es posible mejorar. Por eso que apuntamos a ponerlo en valor.

- Ahora, ¿cómo se contrasta esto con la durísima realidad del presupuesto? Nuestro país ha dado un paso importantísimo a través de la sanción de la ley de financiamiento educativo, pero tenemos demandas insatisfechas como son aquellas del sector docente…
- Yo voy  a dar solamente dos ejemplos. Cuando Daniel Filmus, en el gobierno de Néstor Kirchner inicia el proceso de la ley de financiamiento, el país tenía un presupuesto que significaba el 3,5% del PBI, es decir de la riqueza que produce la Argentina. Hoy estamos casi llegando al cumplimiento de la ley que indica que debe ser de 6% sobre un PBI que es más grande en su capacidad de distribución. Esto es fruto de tener una herramienta legal que le generó al ministerio de la Nación y a todos los ministerios provinciales una oportunidad de recursos impresionantes. Otra es que hace cuatro años el Instituto Nacional de Educación Tecnológica  tenía 6 millones de presupuesto, con la Ley de educación tecnológica, se crea un fondo que es también un porcentaje del PBI, y hoy tiene 500 millones. Por eso las escuelas técnicas están tan modernizadas, con equipamiento nuevo, con capacitación y un incremento del 12% de la matrícula. La escuela técnica ha recuperado su vigor, su comunicación con el mundo empresarial, con los sectores económicos y demás.

- ¿Pero con esto alcanza?
- Le estoy dando solamente dos ejemplos. Parte de ese 6% que ha crecido el PBI ha ido a salarios docentes. Yo le diría que la cuota más importante que ha permitido al país tener ingresos salariales bastante más importantes, no lo suficiente, porque la masa salarial es muy grande. Estamos hablando de 800 mil docentes en todo el país, en sus distintas categorías, antigüedad… La importante mejora que ha tenido los salarios docentes tiene que ver hubo esa ley de financiamiento.

- Que finaliza el año que viene.
- Sí, por eso vamos a trabajar para darle continuidad. La presidenta Fernández de Kirchner le solicitó al ex ministro Juan Carlos Tedesco que comience a hacer el proceso de trabajo conjunto con legisladores, ministros y gobernadores porque hay que lograr otra vez una vía de financiamiento para el sector educativo. El gran desafío es cómo se distribuye y ahí está el movimiento que cada provincia hace en función de sus demandas. Los principales problemas son los primeros tres años de la escuela primaria que es donde el alumno aprende a leer y a escribir y las principales herramientas matemáticas. Allí hay que centrar lo que se está haciendo: los chicos pueden aprender mejor, los docentes pueden enseñar mejor, se puede producir mecanismos cooperativos de trabajo entre los docentes, como por ejemplo han logrado disminuir el 50% de la repitencia de los chicos.

- Sin embargo, los problemas no son patrimonio exclusivo de la escuela primaria.
- No. El segundo tramo conflictivo es el pasaje de la primaria a la secundaria. Son dos escuelas con características muy distintas. Una tiene un maestro de trabajo completo todo el día, muy cercano a sus alumnos, conoce sus nombres y familias. La secundaria es una escuela más fragmentada, con muchos profesores (algunos de ellos “taxis”)… La escuela secundaria hoy tiene que apuntar a solucionar ese problema, ya que todas las investigaciones pedagógicas (y esto es lo que nos llena de esperanza) es que cuando un alumno está atendido debidamente, le respetan su diversidad social, cultural, económica, aprende.

- En esto mucho tiene que ver la manera en que formamos a nuestros docentes.
- En Argentina hemos pasado muchos años en un modelo de formación docente donde uno formaba a un docente para un alumno ideal. Un alumno que ya no existe. La diversificación que ha sufrido nuestro país, la diferencia socioeconómica tan importante, cultural, con adolescentes más atraídos por todos los paradigmas de la sociedad de consumo más que por otras cosas, como el esfuerzo, los valores, el trabajo, la disciplina, de todo lo que se requiere para aprender. Son los contrasentidos que hoy impactan fuertemente a la escuela, al director, a los docentes, lo que hace que tengamos que trabajar mucho porque estas buenas experiencias que vamos a mostrar ponen de manifiesto que se puede. Esto es fundamental para recuperar la esperanza, ordenar los recursos, tener una planificación estratégica en todo el país que nos permita abordar los desafíos cada vez más complejos.

- Como especialista conocerá que la institucionalización de la escuela pública en Argentina fue un formidable motor de desarrollo social, cultural, pero no sólo la primaria y la secundaria, sino también la universidad. ¿Cómo se hace para recuperar ese modelo, profundizarlo y hacerlo más eficiente sobre la base de su vinculación y disposición al servicio de la gente?
- Hacer obligatorios más años de escolarización pone en situación de igualdad a la sociedad argentina, en situación de una meta ética muy importante que es la construcción de una sociedad más justa donde todos puedan aprender con el mejor nivel  de calidad posible. Si eso se logra desde el tramo inicial, permitiendo que los jardines maternales operen en los barrios con organizaciones comunitarias que lo hacen muy bien, con iglesias, con municipios. Si entendemos la presencia en la escuela de los niños desde los 4 años, con el factor del juego, la socialización, la alfabetización. Si la primaria logra efectivamente esta función tan democratizadora de que todos ingresen, pero también de que todos egresen, se van a ir corrigiendo los tramos de muchos de estos ejes. Hay que trabajar mucho, no es fácil. Los logros más fáciles son los que ya se han obtenido, los de una escuela más homogénea.

- De todo esto que hemos charlado surge claramente la complejidad de la problemática educativa y de las políticas que lo sostienen. Y por ello, de la especialidad que se requiere para su análisis y atención. En Mendoza se está dando una saludable polémica sobre la figura del propuesto nuevo director de Escuelas, Carlos López Puelles. Al parecer, según lo que se ha difundido públicamente, el postulante no tiene estas herramientas, ni estos conocimientos sobre la educación. ¿Cuál es su opinión al respecto?
- Hoy (por ayer) voy a tener la ocasión de conocer al futuro director general de Escuelas porque hay reunión de ministros de todo el país. He hablado por teléfono la semana pasada, pero voy a tener el gusto de conocerlo. En la realidad, y por mi experiencia en estos temas de política educativa, hay ministros que reúnen las condiciones políticas y técnicas, los que pueden tener una comprensión más cabal; ministros que tienen profesiones no docentes (abogados, contadores, médicos) pero que tienen la capacidad de munirse de un equipo de trabajo sobre la base de la experiencia. Porque sí hay algo que decir: estos temas requieren de conocimientos específicos, no se pude improvisar. No estamos hablando de una familia que educa cinco chicos, estamos hablando del sistema educativo. Espero que en ese sentido, la persona que va a estar a cargo de los destinos educativos de la provincia de Mendoza, tenga la vocación y la inteligencia de munirse de un equipo de personas que lo acompañen. Él va a aprender, como todos.

- ¿No sería aconsejable que por la sensibilidad de la problemática, usted lo dijo bien, el futuro de nuestros hijos, la persona que acceda a este lugar tenga los conocimientos y las habilidades que se requieren para el cargo? Justamente, para no tener que aprender sobre la marcha, y por ende, improvisar.
- Yo creo que todo se aprende. Bueno, tal vez le cueste un esfuerzo mayor, porque uno tiene que tomar decisiones todos los días, firmar expedientes, decidir sobre el destino de los recursos, tener reuniones con los distintos estratos del sector educativo y bueno, si uno no está solo y está rodeado de un buen equipo, puede aprender más rápido y producir mejor los efectos que el gobernador quiere que se produzcan.
Opiniones (3)
17 de diciembre de 2017 | 00:49
4
ERROR
17 de diciembre de 2017 | 00:49
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ¿En estar debidamente atendido incluimos con comida, ropa, calzado, libros, útiles, padres, transporte, salud, remedios si los necesita o solamente incluimos sangre, sudor y lágrimas de los maestros? Otra que me perdí, pese a que tengo treinta años de docencia ininterrumpida, es lo del mejoramiento sustancial de los sueldos. La CGT ha fijado como salrio mínimo para cualquier asalariado 1500 y los maestros tienen un básico de 1490. Los recursos, no existen. Lo único que saca a la educación pública del pozo en donde ellos, con nombre y apellido: Menem y todos sus secuaces, la llevaron, es con inversión. Para lo que sea hacen falta recursos. Para capacitación, para salarios, para libros, para materia didáctico, para lo que sea. Lo demás es verso.
    3
  2. - Sí, la verdad es que estar en distintos puestos me ha permitido entender la complejidad de la Nación,!!!!!!!! creo que si no!!!!!!!!!!! entendio la consiga en su Provincia Mendoza, viviendo justo frente al violador de la cuarta y sabiendo como vecina del lugar lo que sucedia en ese hogar, mucho menos creo que pueda entender alo que queda del pueblo Argentino..!!! usted es una desvergonzada...!!!!
    2
  3. María Inés Abrile nunca fue funcionaria de Gabrielli, sino que fue Ministra de Cultura y Educación de José Octavio Bordón
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho