Martín Girado

"El nivel de organización social que tiene la abeja, es increíble"

Apicultor del Valle de Uco.

Martín Girado nació en Buenos Aires.

Llegó hace casi una década al Valle de Uco. Por causalidad y por perseverancia se hizo apicultor y así pudo comprender y admirar el mundo de las abejas.

A lo largo de los años fue adquiriendo experiencia con apicultores de la zona y así se volvió fanático del sistema de funcionamiento de los insectos productores de miel.

- ¿Hace cuanto tiempo te dedicás a la apicultura?

- Nueve años.

- ¿Cómo empezaste?

- Yo llegué a Mendoza a trabajar a Migraciones, me dieron el pase desde Buenos Aires, aunque en verdad llegué a esta provincia porque no me gustaba la ciudad. Vine junto con un amigo que tenía una novia que vivía en Uspallata y sus padres eran apicultores. Fue entonces que mi amigo le propuso a los padres de su novia ayudarlos y yo me prendí en el trabajo, tanto que al final quede súper enganchado. El maestro de ese entonces se llamaba Antonio Suárez. El fue quien me transfirió los primeros conocimientos. Entonces, el hermano de él estaba trabajando en la estancia D’ Ancón y me consiguió el permiso para instalar mis primeras colmenas.

- ¿Cuantas colmenas instalaste?

- Empezamos con 150 colmenas, pero los dos primeros años fueron malísimos. Se murieron el 95 por ciento de las colmenas.

- ¿Por qué..?

- Por cuestiones del manejo del invernado y la varroa, que es un parásito. Después de la mortandad, con Antonio nos separamos y yo quedé a cargo de las colmenas. Fue entonces que tuve la suerte de conocer a Mario Vicente y a su socio Daniel. Mario me dijo que se sorprendía de mi entusiasmo y me largó una frase que al día de hoy conservo. Me dijo: “Te tiene que ir bien, porque peor de lo que te fue, no te va a ir”.

- ¿Y cómo fue de ahí en adelante?

- Al principio me ofreció una pasantía en su empresa, La Abeja Dama, y luego ya quedé como empleado. Entonces en esa empresa, que se especializa en la producción de material vivo certificado, fui adquiriendo la experiencia.

- ¿Y pudiste reducir la mortandad de años anteriores?

- Sí. Mario me explicó que reduciendo el espacio que le dejábamos para pasar el invierno y rotando los principios activos íbamos a reducir la mortandad y realmente fue así.

- ¿En La Abeja Dama pudiste recuperar tus 150 colmenas?

- Si, no sólo recuperamos las 150, sino que llegamos a tener 250 colmenas. En ese momento, estaba en pareja y trabajaba con mi mujer en sociedad. Cuando no trabajaba en la empresa de Mario, con mi mujer preparábamos marcos y todo lo necesario para nuestras colmenas. Claro que simultáneamente seguía produciendo con Mario material vivo, paquetes, reinas.

- ¿Cuál es la enseñanza más notable que te han dado las abejas?

- Yo creo, que el nivel de organización social que tiene la abeja, es increíble.

- ¿Cómo definirías a esa organización social?

- Como evolucionada. La colonia funciona como un todo, cada uno tiene su rol y eso hace como si fuese una orquesta, todos trabajan para conseguir la melodía, son increíbles.

- ¿Actualmente cuantas colmenas estás trabajando?

- Ahora son cuatrocientas.

- ¿Y las tenés distribuidas por todo el Valle de Uco?

- Sí, desde Pareditas a Tupungato.

- ¿Y hay diferencia de sabores en las mieles del Valle?

- Sí, se diferencian bastante. También tuve la oportunidad de viajar a Italia a hacer un intercambio representando a la Abeja Dama. Ahí hicimos varios trabajos de diferenciación de mieles, debido a que geográficamente y cronológicamente florece de forma diferente y eso le da diversos sabores.

- ¿Y para vos cuál es la más rica?

- La miel de monte natural autóctono mendocino, todavía en el Valle queda monte…

- ¿Y tiene el mismo rinde en todo el Valle?

- Es irregular, porque depende de las precipitaciones, pero es muy interesante lo que da.

- ¿Cuál es la flor del Valle que más le rinde a la abeja?

- Por ejemplo en la zona de Chilecito, el orégano. En Tupungato, en la parte de riego la flor de los frutales y de los sauces, en el secano. También la jarilla, el algarrobo, el alpataco, el chañar.

- ¿Qué perspectivas ves en el mercado de la miel?

- Desde aquí estamos apuntando a un mercado interno que tiene una cultura de trabajo de consumo muy bajo lo cual lo hace difícil. El mercado externo está sujeto a variables que nos exceden a nosotros. Actualmente hay una gran mortandad en el mundo y eso nos favorece aunque en Argentina hay zonas que tradicionalmente eran buenas y que también por la siembra de soja y la sequía han reducido sus rendimientos. En el Valle, también hubo una merma, pero la miel es un producto que tiene una salida.

- ¿Qué proyectos tenés ahora?

- Quisiera encontrar un equilibrio, porque en un momento trabajaba siete días a la semana para las colmenas, lo cual ha sido bastante desgastante y ahora quiero encontrar un sistema de trabajo que me permita mantener la productividad y ganar tiempo para otras actividades.

- ¿Ya tenés pensado tomar alguna medida al respecto?

- Voy a dejar de trasladar, tratando de buscar principalmente la floración del monte autóctono.

-Volviendo al tema de producción de material vivo, ¿qué rol podría tomar el Valle de Uco al respecto?

- Desde las condiciones ambientales la zona es ideal y debería profundizarse en cuanto a la organización de los productores para poder explotar al máximo la producción. La floración y el clima ayuda, falta profundizar un sistema de trabajo. El programa de mejoramiento genético de la provincia es muy interesante.

 

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