Moria Casán

"Al lado de los políticos de hoy, yo soy Indira Gandhi"

La actiz habló de todo con los mendocinos.

Moria Casán es una de las figuras más importantes que tiene el mundo del espectáculo argentino. Dueña de un historial que impresiona, la dama es figura de teatro, cine y TV desde hace más de 25 años.

Además de sus notables y espectaculares escándalos mediáticos –léase separaciones, peleas con colegas, inauguraciones de eventos y otras tantas cosas más- la Casán ha logrado ganarse un espacio más que interesante en el firmamento nacional ya que debe ser una de las más respetadas por público y colegas.

Incluso, hay una creencia popular que sentencia: “Moria es muy inteligente”.

Moria Casán se presentó este fin de semana en el auditorio Angel Bustelo, con su novedosa y vanguardista obra “What pass y más…?” con la que disfrutó todo el verano pasado en Villa Carlos Paz y que la mantuvo en la picota de los programas farandulescos gracias a sus encontronazos con Nazarena Vélez.

Y como buena conocedora del ambiente que es, Moria se prestó sin ningún tipo de problemas a la requisitoria periodística. Eso si: la nota se haría mientras la diva descansaba en una exclusiva clínica de la Capital Federal, donde la Casán pasa sus tardes buscando tranquilidad y renovadores tratamientos en busca de la eterna juventud.

-¿Cómo está Moria?
-Bien, acá estoy agasajada por las chicas de la clínica que me tratan como a una reina.

-Será entonces que usted merece un trato similar.
-Por supuesto.

-¿Cree que usted se merece muchas cosas?
-Siento que me merezco cosas desde que nací, sin la necesidad de calcular todos los años que he trabajado ni otras cosas. Además, tengo una gran capacidad de disfrute. Pero lo más importantes es que todos, en la vida, nos merecemos cosas. Estoy convencida que cada cosa que me sucede me la merezco… y las malas también.

-¿Y siente que hay equilibrio entre las cosas buenas y las malas?
-Si, si, si…Pero tengo una gran ventaja y es que cuando veo que una situación puede llegar a ser potencialmente mala para mí, la evito, la saco de mi vida o la transformo en buena.

-¿Tiene ese grado de percepción de la cosas negativas?
-Desde luego, tengo una gran sentido de anticipación de lo malo, pero no en el sentido de la mufa sino que hay una percepción –que le podés llamar sensibilidad si querés- que lo poseo desde que era chica. Es un plus espiritual que tengo. No soy esotérica, ni veo vírgenes llorar o platos voladores sino que tengo una gran intuición con respecto a todo lo que rodea mi vida.

-¿Siente que la obra que está haciendo también se la merece?
-Totalmente… Yo no hago nada que no disfrute y esto lo amo más que nada porque es un zapping erótico humorístico ideado por mí que le permite a la gente liberar endorfinas, prejuicios y hacer una catarsis increíble. La verdad es que la pasamos bomba y todo el mundo se divierte muchísimo.

-Todo lo que imaginó para esta obra, ¿se cumple hasta ahora?
-Mucho más de lo previsto. Yo soy una persona que voy plasmando todo lo que me nace. No que quedo con cosas pendientes porque tengo una impronta que se resuelve enseguida. Soy una mujer determinativa y todo lo que ocurre en la escena de esta obra sucede porque yo lo puedo inducir.

-Ser determinante le da la posibilidad de tener muchos emprendimientos. ¿Cuál es el que mejor funcionó?
-Mi mejor emprendimiento soy yo.

-¿Y siente que hubo algún emprendimiento que fracasó?
-No… El fracaso y el éxito son la misma cosa. Nunca he tenido fracasos como tener que levantar una obra o algo así. Y mi vida tampoco es un fracaso. Es más, creo que si sos positivo, se puede triunfar en el fracaso. Pero si hago memoria no veo ningún fracaso en mi vida como si han tenido otras personas del medio que han podido levantarse y seguir caminando. Siempre actué con localidades agotadas, con teatros llenos, con buen rating de TV. La gente siempre me va a ver y mi poder de convocatoria está intacto porque saben que soy una vanguardista.

-¿Volvería a incursionar en política?
-… No se… Tanto fantoche hay hoy en día que yo soy Indira Gandhi al lado de lo hoy tenemos. Yo soy too much para esta gente.

-¿Y qué le dice a la gente que creyó en usted, en su proyecto político y que ahora no lo ve concretado?
-Yo sigo haciendo política desde el escenario y hago algo que no hace ninguno de estos fantoches que están ahora en el poder: ser creíble.

-¿Qué le deja la farándula?
-Esa es una palabra peyorativa pero creo que, cada vez, la farándula es más chiquitita y desjerarquizada. Hay muy poca gente a la que yo considero que puede pertenecer al medio o a la élite –pero no con sentido sectario o sexista- y mucho menos estar en lo más alto del espectáculo nacional. Cada vez existen menos personajes de valor artístico y eso se nota. Estamos frente a una farándula chatarrista.

-¿Siente qué sucede lo mismo en el mundo de la vedettes?
-Obvio. Hay una confusión tan grande que hay muchas chicas que se hacen vedettes en un programa de televisión. Te ponen una escalerita, un conchero, una pluma en el culo y te recibiste de vedette… Hay un bastardeo de la palabra, de la imagen y de la mujer. Evidentemente hay una gran misoginia justo en momentos donde la mujer está en los grandes planos mundiales. Pero se llega a eso, a este momento de bastardeo de la mujer gracias a estas que se muestran en cuanto lugar pueden y que no tienen más que una neurona y que les hace eco.

-Si tuviese que elegir un capocómico para hacer su gran obra, ¿quién sería?
-Cualquiera de los de antes, de los que ya no están.

-Quiere decir que, hoy por hoy, no tenemos capocómicos.
-Cualquiera que cree que tiene gracia cree que tiene talento y no es así. Cualquier movilero de televisión se quiere hacer el gracioso… Tampoco veo artistas que se planten sobre el escenario y tengan presencia y gracia, desde el traje que se pone hasta en la manera de hablar. Uno de los mayores cómicos que ví y que disfruté fue Pepe Marrone. Era fantástico, junto con Adolfo Stray. Pero después de ellos, el gran capocómico que existe soy yo.

-¿Se siente sola en algún momento?
-Si, pero es algo que elegí yo. Puedo estar acompañada o estar sola y ese es mi problema. La soledad no es algo a lo que le tenga miedo. Yo busco muchas veces estar sola porque hay cosas que las quiero solo para mí.

-La llegada de su nieta, ¿en qué la cambió?
-Me dio la posibilidad de conocer el amor. Creo que es la primera vez en mi vida que se realmente que es el amor. Es puro, desinteresado, conmovedor y eso no me había pasado nunca con nadie.

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