Monseñor Sergio Buenanueva

"Algunos gobiernos aparecen más favorables que otros a la Iglesia"

El Obispo Auxiliar habla de las propiedades que tiene la Iglesia y su relación con el Poder de turno.

Cada tanto, el gobierno transfiere a dependencias de la Iglesia Católica subsidios, terrenos y beneficios de distinta especie.

A lo largo de una serie de notas, MDZ indagó sobre la relación entre Estado e Iglesia, particularmente en tiempos en que algunos límites parecen desdibujarse.

Sin embargo, el repaso de los datos concretos a lo largo de la historia política reciente indican que la gestión de Celso Jaque, si bien tiene un fuerte, indisimulado y -según algunos sacerdotes- sobreactuado sesgo católico, está en la misma línea que gobernadores anteriores.

La provincia acaba de otorgarle un subsidio de 134 mil pesos al Arzobispado con la idea de que esta institución realice refacciones y obras en su Seminario Arquidiocesano, algo así como una Escuela de Sacerdotes.

Le enviamos una serie de consultas a las áreas Propiedades y Construcciones del Arzobispado de Mendoza. Esto contestaron desde Construcciones:

Para solicitar la información requerida , debe dirigirse a la Of. de Propiedades del Arzobispado:
 
atte.
Arq. Rafael Cocuzza
 
Pero desde Propiedades no hubo respuesta.
 
Sí la hubo, curiosa, digna y felizmente, desde el Obispado.
 
El propio Obispo Auxiliar de la provincia, Sergio Buenanueva, se prestó a tocar cada uno de los puntos  pendientes y más: agregó una respuesta que no le pedimos, pero que resulta central para evitar segundas interpretaciones y especulaciones.
 
Lo que sigue es el intercambio con Buenanueva:
 
- ¿Cuántas propiedades registra la Iglesia en Mendoza, sea cual fuere su origen (estatal, particular, propias)?

Cualquier persona puede advertir que la Iglesia Católica en Mendoza tiene muchas propie-dades. Todas ellas están registradas y son públicamente conocidas. En su mayor parte, son: iglesias y dependencias parroquiales; capillas y oratorios; colegios católicos e institutos de enseñanza; más unas pocas casas de retiros y encuentros. Las órdenes y congregaciones reli-giosas tienen casas destinadas a sus propias obras, y no están registradas ni son administradas por el Arzobispado.
 
Aunque unas cuantas están sin terminar y otras necesitan importantes reparaciones, todas es-tán al servicio de los fieles católicos, que en esta diócesis suman más de un millón, repartidos en quince departamentos de la provincia.
 
Según la Guía eclesiástica de la Arquidiócesis de Mendoza (abril 2007), conforman la vida diocesana: 60 parroquias, 4 cuasi parroquias, 2 vicarías, 186 templos y lugares de culto, 10 templos, 59 institutos católicos de educación, 3 Facultades católicas. Vale la aclaración de arriba: no todos estas obras están registradas a nombre del Arzobispado, sino que pertenecen a otras instituciones eclesiales (la Universidad católica, por ejemplo).
 
En el caso de las parroquias, de ordinario, además del templo están la casa para los sacerdotes y distintas dependencias para otras actividades pastorales (salones para catequesis, reuniones o actividades de orden social).
 
- ¿De qué manera (con qué tipo de recursos) financia la construcción de sus capillas y pa-rroquias la Iglesia en la provincia?

Elaborar un listado completo de todas las obras, con la descripción de su origen, características y finalidad, requiere en este momento un arduo trabajo. No obstante, a quienes se interesan por la financiación y el sostenimiento de dichas obras, podemos dar algunos da-tos.
 
Casi toda las obras han surgido por la necesidad espiritual del pueblo e impulsadas por las mismas comunidades locales. En las nuevas barriadas del Gran Mendoza, por ejemplo, no es extraño que se comience celebrando el culto en una escuela o en otro lugar más o menos apto y, con el paso del tiempo y el consolidarse de la comunidad cristiana, comience a crecer la necesidad de contar con un templo propio y otras instalaciones. Es la misma gente la que va marcando el paso, aunque también es decisiva la iniciativa del sacerdote, del diácono o de los responsables de pastoral.
 
En algunos casos, se edificaron sobre terrenos fiscales, debidamente solicitados y otorgados por la autoridad correspondiente. Pero nunca tuvimos partidas regulares del gobierno provin-cial o nacional para la construcción o el mantenimiento de esas obras. Sólo ocasionalmente se reciben subsidios para tal fin. En muchos casos, el terreno ha sido fruto de una donación de privados. En algunas ocasiones, se ha adquirido por compra. Es bueno destacar también que, a nivel local (municipios o distritos) existe buen diálogo y cooperación entre la comunidad ca-tólica, las autoridades civiles y otras organizaciones de la sociedad.
 
Por lo tanto la mayor cantidad invertida en construcción y mantenimiento de edificios dedi-cados al culto católico, proviene de los mismos fieles católicos; ya sea de miembros de las comunidades locales, ya sea de católicos que aportan en países más desarrollados, y que quie-ren ayudar generosamente a sus hermanos. A partir de los años 60, y por mencionar un solo ejemplo, ha sido muy significativo el aporte de los católicos alemanes a través de la organiza-ción “Adveniat”. En estos últimos años han ido disminuyendo los aportes.
 
¿Cómo y cuándo se piensa encarar la construcción de la nueva Catedral?
 
La construcción de la Catedral de Mendoza es un viejo anhelo y una verdadera necesidad. Aunque muchos mendocinos no lo saben, somos la única ciudad argentina antigua, que perdió su Iglesia Matriz y que por ello nunca pudo convertirse en catedral cuando recibió a su primer obispo local (1934). Perdió primero edificio y predio en el terremoto del 1861. Luego perdió el terreno otorgado en la nueva ciudad (frente a la plaza Independencia), cuando el gobierno lo tomó para construir allí la actual escuela Agustín Alvarez, Así pues, el primer obispo de Mendoza, y sus cuatro sucesores, han utilizado como catedral provisoria la pequeña Iglesia de Loreto, aunque no es apropiada para tales funciones.
 
Desde entonces, en muchas ocasiones y de diversas maneras, los obispos han reclamado la devolución de su propiedad o una reparación equitativa. En este momento, después de largas tramitaciones, se están completando los documentos para recibir del gobierno provincial un terreno junto al parque central, bastante más chico respecto al que fue confiscado a principios del siglo veinte (seis mil metros cuadrados en lugar de diez mil).
 
¿Cuándo y cómo comenzar la catedral definitiva? Con  el interés y el aporte de los católicos mendocinos. Éste ha de ser sin duda la principal contribución que esperamos. Si no se ha co-menzado aún el llamado a colaborar, es porque hemos tenido otras urgencias y sobre todo porque estamos atentos a la situación de nuestro pueblo. Tampoco tenemos un proyecto defi-nido, por tanto, no podemos hablar de plazos ni modos concretos de financiación.
 
- ¿Cuánto representa el aporte estatal para la concreción de este tipo de obras?
 
Como se ha dicho antes, ocasionalmente hemos tenido subsidios del gobierno para la cons-trucción de nuestras iglesias y demás obras católicas. Para calcular el porcentaje correspon-diente, habría que hacer un estudio minucioso de cada época y de cada zona. No obstante, me atrevo a decir que dicho aporte estatal ha sido y es menor que el ofrecido por los mismos cató-licos, locales o del exterior. Es cierto, sin embargo, que los miembros de nuestra Iglesia en Mendoza, deben adquirir mayor consciencia de su responsabilidad en el sostenimiento de las obras católicas, siguiendo el ejemplo de quienes nos ayudan generosamente desde el extranje-ro, como de otras confesiones.
 
Para completar esta información, conviene saber que la contribución habitual que en base a la constitución nacional otorga el Estado a la Iglesia Católica, constituye el 0.02% del presu-puesto nacional, y que esto representa para la misma Iglesia un 7% aproximadamente, de cuanto necesita para la evangelización y el culto. O sea, cerca del 93 % de nuestros ingresos para las distintas obras que lleva a cabo la Iglesia proviene del bolsillo de los católicos. Estos son los últimos datos que se han podido calcular.
 
¿Es el actual gobierno “especialmente” favorable a este tipo de iniciativas, teniendo en cuenta su filiación expresa a los principios de la Iglesia y que varios hombres de la Iglesia son parte del gobierno?
 
Comprendo que algunos gobiernos aparezcan más favorables que otros para con la Iglesia Católica. No obstante, no es nuestra intención aprovecharnos de esas eventuales situaciones. Más bien, mantener un trato de respeto, diálogo y de mutua colaboración con todos los go-biernos. Respecto a la financiación de obras, queremos ante todo inculcar en los mismos fieles católicos aquel precepto que todos han aprendido o debieron aprender como parte del cate-cismo elemental: “contribuir al sostenimiento de mi Iglesia”. Es legítimo que los ciudadanos católicos, en algunas ocasiones, recurramos al estado para solicitar ayudas diversas para nues-tras actividades e iniciativas. Por lo demás, queremos que estos pedidos al gobierno provincial o nacional, se realicen siempre después de un cuidadoso discernimiento de necesidades y po-sibilidades, teniendo siempre en cuenta la condición y el bien espiritual de nuestro pueblo. Considerando también, que el bien moral y espiritual de los ciudadanos, es parte imposterga-ble del bien común, y un valioso fundamento para la justicia, la convivencia pacífica y la amistad social.
 
Finalmente, el obispo Buenanueva agregó su respuesta en torno al subsidio otorgado por decisión de la Legislatura, para realizar obras en el seminario. Esto dijo:
 
Puede llamar la atención que el gobierno provincial acaba de otorgar un subsidio de 134.000 pesos al Seminario de la diócesis. Seguramente las opiniones serán ampliamente diversas al respecto. Pero es necesario saber que tal concesión ha surgido de una situación concreta. Hace más de 25 años, el obispo se empeñó en dotar a Mendoza de un Seminario, donde pudieran ser recibidos y bien formados los jóvenes que sintieran el llamado a ser sacerdotes para servir aquí en su propia tierra. El gobierno provincial le donó entonces una propiedad en la zona de Papagayos, con esa precisa finalidad. No siendo posible realizar allí la deseada construcción, se realizó en El Bermejo, sobre terrenos de la parroquia, y quedó sin utilizar el predio otorgado. Pasando los años, y necesitando aún el Seminario completar y mantener su actual edificio, comenzaron los diálogos con el gobierno provincial para hacer utilizable tan valiosa propiedad. De las conversaciones y tratativas hechas, resultó que el gobierno resolvió revocar dicha donación y otorgar un subsidio según la evaluación fiscal de dicho bien, la cual es por supuesto varias veces menor al valor comercial del terreno devuelto ahora a la provincia.            
Opiniones (4)
11 de diciembre de 2017 | 06:55
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11 de diciembre de 2017 | 06:55
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  1. ché, si lo que decís es cierto -no es que lo dude- ¿Existen maneras de probarlo? ¿hay documentos? ¿Bonos de sueldo? No veo por qué yo debería pagarle el sueldo a estos zánganos.
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  2. APARTE DE SER ABUSADORES DE MENORES Y MANTENER RELACIONES CON MUJERES A ESCONDIDAS HAY QUE MANTENERLOS A ELLOS Y A LOS GASTOS DE LA IGLESIA. POR FAVOR CADA UNA DE LAS IGLESIAS DE LA DE NOMINACION QUE SEA DEBE SER MANTENIDA POR SUS FIELES.
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  3. En pleno centro tiene terrenos ociosos como el que esta entre calle San Luis y Córdoba, porque no construyen allí la catedral y por qué no lo hacen como otras religiones con lo que donan su feligreses. Los católicos sólo donan cuando son funcionarios y donan bienes del Estado. He ido a los Maristas y siempre a sido así. Quieren que el Estado los banque.
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  4. Se le olvidó decir el sueldo que el Estado le paga a él y a Arancibia. Por "ley" de la dictadura militar de Videla 21.950 el obispo titular cobra un sueldo que equivale al 80% de un juez nacional de 1ª instancia. Tendría que decir Buenanueva cuánto gana él como obispo auxiliar. No pagan aportes, no pagan impuestos a las ganancias, no rinden cuentas (salvo cuando alguien se acuerda de pedírselas) y no retribuyen al Estado con ninguna actividad. 7.287,13 pesos netos, no imponibles, es el ingreso de un obispo diocesano, pagado por todos los ciudadanos, católicos y no católicos (que son la mayoría). 6376,24 pesos netos al mes cobran los obispos retirados por razones de salud o invalidez. Todo un ejemplo de ética pública y de haber perdido la verguenza.
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