Vicente Reale, sacerdote católico

"No hay que hacer migas con la corrupción y la mentira"

De la Iglesia a Racconto, de Alfonsín al Papa, todos los temas en Semana Santa.

Viernes Santo. Plena Semana Santa en el calendario católico.

Sin embargo, asuntos vinculados a la Iglesia están en la agenda política y no sólo en la religiosa: el pedido de 30 años de prisión para el cura Grassi, la entrega de subsidios del gobierno de Mendoza al Arzobispado, la incorporación al Ejecutivo local de sacerdotes y ex religiosos y hasta el caso Williamson, el obispo lefevrista que prácticamente justificó el Holocausto nazi.

Para los católicos y los cristianos en general -aunque este año coincidió la celebración judía de Pesaj con la Pascua, también- es una época de reflexión.

Eso intentamos hacer con el sacerdote Vicente Reale, conocido por su actividad pastoral desde los medios de comunicación, pero también por su prédica en favor de las buenas prácticas ciudadanas, del pluralismo y la democracia.

Este fue nuestro diálogo con Reale:

-Nos interesa su opinión no sólo como sacerdote, sino como ciudadano que es, en esta Semana Santa. ¿Cómo se vive esta etapa en momentos en que la religiosidad está en merma y hasta en algunos casos cuestionada?

- Hay dos maneras de vivir la Semana Santa. Una es hacerlo como un recuerdo, para unos triste, para otros un poco mejor por que Jesús significa para la historia de la humanidad. Para otros, como yo creo que hay que vivirla, es como una revivencia. Por ejemplo como cuando uno festeja un cumpleaños: no está repitiendo el del año pasado, sino reviviendo, conmemorando una experiencia atesorable. Cada Semana Santa es una invitación para que, quienes tenemos fe en Jesús, revivamos lo que Él hizo históricamente. No es simplemente una celebración de un rito, ir a una procesión, a una celebración o un templo. Eso también, porque eso nos une en comunidad. Pero debe servir para cargar las pilas de la fe, mirando a Jesús y dejemos de mirar por Él.

-¿Qué quiere decir con esto?

- Miremos cómo Él actuó en su tiempo y cómo nos está invitando con esa mirada a actuar nosotros hoy. Sobre todo, en lo que es distintivo de la Pascua: el hombre, que es Jesús de Nazareth, para nosotros Cristo, que es fiel hasta el final, que por defender la verdad y lo que hizo no se cayó ante nadie ni dijo una cosa por otra cuando lo llevaron ante los tribunales. Él, antes de vender su alma, prefirió la muerte como signo de una autenticidad, de una honradez.

-¿La Iglesia tiene un ámbito en donde reflexionar sobre las cosas que les van pasando, las cosas que la hacen trastabillar frente a la sociedad, como por ejemplo el caso Grassi o el del obispo Williamson?

- Contínuamente lo hacemos. Yo por lo menos lo hago y creo que también lo hace mucha gente, sea del clero o no, nos preguntamos muchas veces mirando a Jesús qué debemos hacer y cuáles son los errores que cometemos. Porque el hecho de que yo se aun hombre como cualquier otro, pero que tengo una tarea ministerial dentro de la Iglesia, no me quita ni las pocas virtudes que pueda tener ni los muchos errores. O sea que siempre la Iglesia tendrá que revisar, que criticarse –en el buen sentido de la palabra- su conducta para ver en qué se acierta y en qué no. De hecho, esto que nombraba de los lefevristas, de Williamson, ha sido un fuerte llamado de atención para ciertas decisiones que se toman en la cúpula de la Iglesia, y que ha encendido no solamente opiniones fuera de la Iglesia, sino incluso en episcopados enteros, una luz amarilla o roja en algunos casos de advertencia ante el Vaticano para que estas cosas sean analizadas más tranquilamente, para que sean más finamente analizadas antes de tomar una decisión. Entonces, a mí me parece que es interesante entender esto: hay gente que todavía es muy estática dentro de la Iglesia. Como que vive y deja pasar las cosas. Creo que hay otros –cada vez más- frente a lo que está pasando en el mundo de hoy, que estamos más en dinamismo, que todos los días nos preguntamos, que todos los días escuchamos, que todos los días damos una opinión, equivocándonos o no. Pero en el caso mio y en el de muchos, metiéndonos a jugar el partido en la cancha.

-¿Cómo es eso?

- La idea es que no miremos desde la tribuna. Eso sería más fácil, es cierto. Desde allí uno puede criticar y gritar. Pero en la cancha se ven los pingos. Es difícil; te hacen fules. Pero en la cancha es el único lugar en donde se pueden hacer goles. Esto significa mezclarse con la realidad y, aunque a veces uno se equivoque, estar con la gente, opinar desde ahí, ver qué es lo que pasa, actuar como dice el Concilio Vaticano, ver “los gozos, las esperanzas, los nubarrones y las tragedias de la gente”, estar con ellos y desde allí dar una mano.

-Se ve que hay muchas “iglesias” dentro de una. Cada persona asume una actitud distinta y además, en la Argentina la Iglesia como tal ha jugado en la cancha; a veces de un lado y a veces de otro. Pero que cabe, ¿ceñirse a los ritos y a las normas o canalizar todo este bagaje de ideas para promover una nueva forma de vida?

- De hecho, a mi modo de ver, la Semana Santa fue el nudo de la vida de Jesús y a la vez, la tragedia. Porque Él se tuvo que enfrentar a la estructura religiosa de su tiempo que había encapsulado la vida en ritos, disposiciones, celebraciones y obligaciones. Pero se habían olvidado de la gente. Hay un dicho de Jesús muy importante que dice: “El sábado es para el hombre”, vale decir, el día de descanso es para el hombre y no el hombre para el día de descanso. Esto fue lo que revolucionó el interior de los escribas, fariseos y sanedrines que estaban acostumbrados a un legalismo y Jesús quiere, entonces, salvar a las personas. Con lo cual no quiere decir que todo está bien y Jesús tampoco lo dijo; reconoció que hay errores. Pero siempre llamó a levantar a la persona.

-Llamó mucho la atención la salutación del Papa Benedicto 16 a la familia de Alfonsín, que si bien era un católico, había desafiado a la Iglesia con leyes importantes como el divorcio, el Plan de Alfabetización y la patria potestad compartida. Y que además se subió al púlpito de una iglesia para responderle al capellán castrense. ¿Qué opinión le queda a usted del ex presidente?

- En cuanto a lo del Papa, a mi también me descolocó. Porque, yo creo que ha sido como un saludo protocolar porque se trata de un ex presidente y demás…

-¿Y lo hizo en su carácter de Jefe del estado Vaticano..?

- Sí, pero más que todo no lo ha hecho en ese carácter sino como pastor de la Iglesia universal ante un creyente que fue presidente de una República. Un acto de condolencia y acercamiento. Él no lo conoció a Alfonsín, obviamente, así que me parece más que fue solo eso. Pero, de todos modos, lo que dice de Alfonsín no se contrapone, me parece, con lo que debiera ser la vida cristiana. El hecho de que nosotros creamos en Jesús y que entreguemos la vida por lo que creemos, no quiere decir que lo debamos imponer a los demás. Esta es una cosa que el Concilio Vaticano Segundo lo dejó bien en claro. Batalló muchísimo y fue uno de los escollos más importantes con los lefevristas, por el tema de la libertad de conciencia, que ellos no la admiten.  Para ellos “la verdad es mi verdad y la tengo yo; y punto”.

Digo esto: cada uno puede tener la confesión que quiera, mientras no avasallemos al prójimo; mientras hagamos el bien, yo no puedo imponer cosas ni otro a mí. La línea divisoria está en si hacemos el bien o no. Creo que esto es la verdadera laicidad porque muchas veces se confunde laicidad, lo laico, o un país laico, como que está en contra de la fe. Yo lo interpreto de otra manera: significa que ante la fe, uno puede tener una aceptación o una no aceptación. Pero no excomulga a nadie. Ni desde la fe comulgamos ni desde lo civil nos excomulgan.

-¿Qué carácter le da usted al hecho de que el vicegobernador de la provincia, Racconto, parte de un gobierno que se reconoce a sí mismo como de un fuerte sesgo católico, invite a una misa de Semana Santa desde su despacho. Esto, cuando no se trata de un acto ecuménico?

- Si la invitación fue oficial en su carácter de vicegobernador –hay que distinguir muy bien esto- no corresponde. Hay que definir muy bien, como lo hizo el Concilio Vaticano Segundo, la autonomía de las cosas civiles, políticas, económicas, -lo que es la ciudadanía, en otras palabras- de la convicción religiosa. En algunos puntos podemos trabajar juntos cuando de lo que se trate es del bien de la gente. Pero no podemos invadir campos. La Iglesia no quiere invadir ni quiere ser invadida.

-¿Por qué algunos políticos se suman constantemente a actividades religiosas?

- Lo del vicegobernador, no lo sé. No se si ha sido de buena voluntad y no se dio cuenta del alcance o bien ha habido algún motivo más de presentar su imagen católica o cristiana. Pero de hecho, me parece que él tiene todo su derecho de participar de la Semana Santa y en todo caso de invitar al grupo de colaboradores a hacerlo en privado, de manera informal y personal, pero no como un acto de gobierno.

-Hay mucha gente de la Iglesia participando del gobierno provincial. Sin puntualizar, ya que son muchos, ¿cómo ve usted este hecho, sobre todo cuando el gobierno está siendo mal visto por gran parte de la sociedad por sus resultados? ¿No cree que se corre el riesgo de que el gobierno le esté transfiriendo a la Iglesia su imagen negativa, como corresponsable?

-En primer lugar, hay que hacer una diferenciación entre la Iglesia como institución, como comunidad religiosa, de las personas que, perteneciendo al credo religioso católico, participan en cuestiones de gobierno. Los que están participando del gobierno, lo están haciendo por cuenta propia. No es que los haya designado el obispo a quienes están trabajando en las distintas áreas de gobierno; de ninguna manera. Ellos son creyentes que han sido postulados por alguien o han sido elegidos por alguien, pero no van en nombre de la Iglesia, sino en nombre propio.

A ver… ¿cuál es la responsabilidad de ellos? No pueden traicionar su fe. Si en verdad creen en lo que creen, no pueden andar en componendas, en mentiras o escondiendo la basura debajo de la alfombra. Yo creo que un buen cristiano debe meterse en política, porque este es otro de los prejuicios que hay. La Iglesia lo dice ahora y siempre lo ha dicho: tiene que entrar en las cosas de este mundo porque en él estamos viviendo. Yo creo que hay una obligación de hacer política, pero con mayúscula. Hay que involucrarse en las cosas de la gente, meterse en las cosas del mundo para ver cómo las puede solucionar. Pero siempre a nivel personal y nunca a nombre de la Iglesia, como ocurrió en el Medioevo, en donde ocurrió y los límites no estaban claros.

-¿Cómo reacciona ante esto la Iglesia en Mendoza?

- El obispo cada vez que le han pedido que opine después de los discursos del gobernador en las sesiones de la Legislatura, a veces ha dicho cosas que le parecen bien y otras, que hay cosas que no le parecen tan bien. Cuando un católico o una católica se mete en la función pública o política, lo hace a nombre personal y no de la Iglesia. Esto, por una razón muy simple, ya que no nos queremos sacar el poncho de encima, sino porque dentro de la pluralidad política que existe hay distintas opciones. Y yo no me imagino decirle a los cristianos algo así como “no, usted vaya a tal partido o a tal otro” esa es una opción personal de cada cristiano.

-Bueno, a veces esto último no se cumple a rajatablas siempre. Hay un dicho que pronunciaba mi abuelo que decía: “Hay que hacer como los curas: haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”…

- Yo no puedo ser cristiano si me desentiendo de la gente. Incluso el Papa Pío XII dijo una frase muy linda: “la política es la máxima expresión de la caridad”. Si tendemos en serio al bien común, no está descalificada la opción política para el cristiano. Pero cada cristiano entra por su propia decisión y tiene que obrar de acuerdo a su propia conciencia, no obrando de esa manera, diciendo una cosa y haciendo otra. Esto es muy importante. No hay que hacer migas con la corrupción ni con la mentira. El cristiano tiene que estar allí para otra cosa.

Es verdad que el Episcopado argentino muchas veces ha estado metido en opciones políticas concretas. Pero bueno, yo creo que ahora no es así aunque por allí alguno sí lo hace. Quienes estamos a cargo de nuestras comunidades como miembros de la Iglesia, estamos para toda la grey católica, para todos los creyentes, por eso debemos dar nuestra palabra, testimonio o ejemplo, pero nunca embanderándonos con algún sector. Hay que llegar a la verdad, pero la Verdad la vamos descubriendo entre todos, no hay una sola. La democracia es un tesoro adquirido que no hay que perder.

-Usted que está presente en los medios de comunicación, ¿qué experiencias le ha deparado esta particular tarea?

- El hecho de que yo sea sacerdote católico no deja de hacerme un ciudadano argentino y mendocino. No puedo separar las funciones. Siempre soy sacerdote y siempre soy ciudadano. Un poco de imprudente o aventurero me metí en esto de los medios de comunicación porque vi que, que llegaba a más gente a través de los medios que desde el púlpito, sin invalidar esto último. Poco a poco fui abriéndome paso en un canal, una radio o un diario. No con la pretensión de aparecer, sino con la idea de que haya una palabra de un miembro de la Iglesia que intenta traducir el Evangelio a los hombres de hoy.

-¿Cómo evalúa esa tarea hoy?

- Me ha ido bien. Pero también he recibido muchos cascotazos. Como yo siempre doy mi dirección de correo electrónico, hay gente que me felicita y hay otros que me escriben para pedirme que me jubile y me deje de jorobar. No lo hago para estar en la palestra, sino como parte de mi misión.

Opiniones (4)
19 de noviembre de 2017 | 22:19
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19 de noviembre de 2017 | 22:19
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  1. sinceramente conocerlo a Reale es ser cada ves menos catolico su personalidad tan antipatica y soberbia hace que cada ves sienta mas rechaso a todo lo relacionado con los curas es un vago que en ningun lado lo quieren por que su personalidad es el choque y cuestinamiento permanente ve los defectos en los demas y no hace nada autocritica hoy viendo las noticias del caso del presidene de paraguay lo asocio con la hipocresia de Reale en todo sentido
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  2. Los que escriben en contra de éste sacerdote, son unos ignorantes. Es una persona respetable y de las más cercanas a lo que debería ser el rol de la Iglesia. Lo digo sin ser católico...
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  3. SI PADRE DEDIQUESE A DIFUNDIR EL EVANGELIO Y LA PALABRA DE DIOS, LA POLITICA A LOS POLITICOS A UD. JAQUE YA LOS ARREGLO CON 140 LUCAS. BUSQUE MAS FIELES QUE LA IGLESIA CATOLICA ACA EN MENDOZA ESTA PERDIENDO, ANTE SUS PARTICIPACIONES Y SUS SERMONES POLITIZADOS, FIELES, LAS OTRAS RELIGIONES SE LOS ESTAN LLEVANDO, PREOCUPESE DE LA RELIGION. YA ES BASTANTE CON VERLO EN LA TV Y EN LOS DIARIOS.
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  4. De nuevo este nefasto personaje, si lo conocieran, tan bien que me caías MDZ. No es la primera y supongo que no será la última vez que Vicente Reale aparece en este medio, claro que no gracias a MDZ ni a Gabriel Conte, sino al aparato religioso, a la democracia, y a la libertad de expresión. Aún de este patético y pusilánime sacerdote católico se puede sacar algo bueno de su reiterada aparición en este medio, claro que no debe buscarse en su discurso. Esto es, que todos puedan expresarse, pero cuidado MDZ, y es ahí donde está la trampa, así empezaron muchos fascistas y genocidas con mentes adictas al poder, a la corrupción y a la mentira.
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