Alejandra Darín

"Buscamos mostrar a una Evita más humana"

Protagonista de "El evangelio de Evita", obra que se presenta hoy en Mendoza.

Esta noche, el teatro Independencia recibe “El evangelio de Evita”, una obra que versa en torno a una de las figuras más emblemáticas de la historia argentina, Eva Duarte de Perón.

El autor de la pieza es Carlos Balmaceda -dramaturgo y director marplatense- y Alejandra Darín y Juan Vitali, los actores que dan vida a esta historia.

Darín, en el rol de Evita, y Juan Vitali, en la piel de 7 personajes (Juan Perón, Juan Duarte, el padre Benítez, Héctor Cámpora y el legendario líder sindical José Espejo, entre otros) revelan la intimidad –los pensamientos, memorias y sentimientos- de la mujer que habita detrás del mito.

"Es una obra muy interesante e intensa, tanto para actuarla como para verla. Muestra a una Eva más humana, más palpable”, adelanta la actriz que tiene la compleja y riesgosa tarea escénica de encarnar a la abanderada de los descamisados.
 
La obra retrata los tres días que Evita estuvo recluida en un chalet de Playa Chica, en el mes de septiembre de 1951, tras el renunciamiento a su candidatura a la Vicepresidencia de la Nación.

En esa casa frente al mar, Eva escribe sus memorias mientras sostiene profundas y descarnadas charlas con su amigo y confesor, el Padre Hernán Benítez. Alternando ficción y realidad, Balmaceda reconstruye este momento en “El evangelio…”

La propuesta, que se estrenó en el Teatro Radio City en plena temporada veraniega, inicia en Mendoza una gira que posiblemente incluirá las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos  el año en que se cumple el 90º aniversario del nacimiento de Evita.

Acerca de cómo transitó esta experiencia teatral habla Alejandra Darín, su protagonista, en esta nota.

- La obra se estrenó en pleno verano, en Mar del Plata, ¿cómo fue recibida en una época en la que priman los espectáculos de revista?

- Fue muy bien recibida. Una de las razones por las que uno se mete con este tipo de obras es para llegar a la gente y movilizarle algún sentimiento o emoción. Aunque de un tiempo a esta parte se pone el acento en propuestas más livianas, siempre hay público para todos los espectáculos -y está bien que así sea-.

Cartelera del Teatro Radio City, teatro marplatense en el que se estrenó la obra.

- El tema que aborda es de por sí espinoso, ¿qué tipo de críticas recibieron?

- Tuvimos muy diversas opiniones y comentarios, pero ninguno fue indiferente. La mayoría de las devoluciones que nos hizo la gente fue que encontraron a un Eva más cercana a uno.

- ¿Cómo fue que te convocó Balmaceda?

- Cuando me llamaron y me dijeron que leyera la obra, me sorprendí porque no tengo ningún parecido físico con Eva –como todo el mundo, cometo el error de encasillarme y encasillar a los demás- pero acepté apenas leí el libreto, interpretar personajes así es como recibir un regalo. Soy una enamorada de los personajes que me tocan hacer; les sé encontrar lo que para mí es valioso de ser contado, pero esta vez la situación me superó ampliamente. Es la primera vez que interpreto un personaje real.

- Con todo lo que ello significa…

- Y con lo que comenzó a significar para mí. Como todos los argentinos que no vivimos en esa época tengo una sensación de lo que fue Eva. Tenemos grandes lagunas en la información que manejamos sobre ella, es una parte de la historia argentina que no se encargaron de enseñarnos en la escuela. Los personajes fuertes, de alguna manera, molestan; hemos dado sobradas muestras de ello al elegir a nuestros gobernantes, que siempre son personas tibias. Después del primer encuentro con la obra, paso seguido bajé de Internet todo lo que me llamó la atención. Me agarró como una apasionamiento, una sed, no podía parar de leer.

- Evita es un personaje hipnótico…

- Creo que sí. Más allá de las posiciones políticas, Eva fue una de las pocas personas que hizo algo por la gente que no tenía nada y eso es imposible de soslayar. Es el sueño de todas las personas justas y que aman al prójimo. En Evita, lo grandioso –y que nadie tiene estatura para juzgar, sea político o no- es la intensidad con la que sacrificó, y comprometió, su vida por lo que pensaba. Uno no puede dejar de preguntarse qué dimensión del amor por los otros, esos en los que nadie se fija, llegó a tocar a Evita.

- ¿Cómo se tradujo esta apreciación personal, en el personaje que vos construiste?

- Lo importante, no de mi interpretación sino de lo que buscamos con la obra, es mostrar la mujer que fue; contar que fue una mujer apasionada, valiente y jugada pero básicamente humana. Quisimos sacarla de ese lugar distante en el que la ubican la historia y el mito en el que se convirtió; retratar a una Evita más palpable. La de la obra es una Evita enferma y conciente de su fin, que cuenta lo que le sucede y se pregunta cosas (N de la R: la obra se sitúa en los días posteriores al renunciamiento de Evita a la vicepresidencia).



Renunciamiento de Evita, discurso. 22 de agosto de 1951.

- Visto así, se trataría de una imagen muy lejana de la que se tiene de Eva…

- Es un poco lo que me pasó a mí con todo el proceso de información que realicé desde que recibí la obra. Esto es lo que tiene de interesante ser actriz o actor: los personajes verdaderamente te permiten abrir la cabeza, a nosotros y a los espectadores -por eso siempre es importante ver una buena obra de teatro-. Como decía Einstein, “una vez que la mente está abierta, ya no vuelve a su lugar primario”.

- Deduzco, entonces, que “El evangelio…” te abrió la cabeza y ya no sos la misma Alejandra de antes…

- Eso tiene que ver con un proceso personal. Cuando se entiende la vida como un cambio constante, se está dispuesto a vivir ese cambio y a no a pelearse con él. Se es, a la vez, un espectador y un protagonista de ese cambio. En esta obra había algo que como persona quería transitar de la mejor manera posible.

- Y lo hiciste junto a Juan Vitali, ¿cómo fue trabajar con él por primera vez?

- Nos conocíamos por habernos visto en otros trabajos y nos respetábamos mutuamente. Lo único que tuvimos en contra durante el proceso de trabajo fue el tiempo, no teníamos mucho. En ese sentido, los dos hicimos un trabajo profundo basado en el talento y en la dedicación que ambos tuvimos al encarar la obra. Pero lo mejor del caso es que nos seguimos encontrando en el escenario.

Vitali y Darín, en una de las escenas de la obra.

- Esa es la oportunidad que entrega el teatro como hecho artístico que jamás se repite…

- Y que por eso te permite cometer errores, tener aciertos, hacerte preguntas, aprender. Esto es lo maravilloso del proceso teatral, este juego en el que se te permite no tanto ponerte en la piel de un personaje como dejar salir lo que uno tiene de ese personaje. La actuación es un juego en el que los demás te dan permiso para hacer locuras sin tildarte de loco.

- Antes de este proyecto, ¿en qué otros estabas?

- Hice junto a Alejandro Hodara y Claudio Salama “Pirandello, dos miradas sobre el engaño”, dos obras cortas de Luigi Pirandello -"Cece", una comedia, y "La morsa", un drama- cuyo punto en común era el engaño. Dimos funciones en el Foro Gandhi, un teatro muy chiquito de la calle Corrientes. Tener entre manos buenas obras para trabajar es una experiencia única.

Ficha técnica:
El evangelio de Evita, de Carlos Balmaceda
Sábado 28 de marzo – 21.30
Teatro Independencia – Chile y Espejo, Ciudad.

Actúan: Alejandra Darín – Juan Vitali
Dirección: Carlos Balmaceda.
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15 de diciembre de 2017 | 17:48
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