María Cristina Perceval

"Hay fragmentación en el abordaje de la violencia contra la mujer"

Senadora nacional por Mendoza FpV. Autora de la ley de Violencias contra las mujeres.

La senadora María Cristina Perceval  es una de las máximas impulsoras de la nueva ley de “Violencia contra las mujeres”.

En los años 80 fue de las primeras en crear en el país los ahora referenciales “Consejos de la mujer”, ámbitos pluralmente constituídos en los gobiernos provinciales y municipales desde donde se comenzó a dar un abordaje integral a la problemática de las mujeres.

Luego, alternó la militancia política con la social y ahora, desde el Senado de la Nación, preside la “Banca de la mujer”, una instancia que atraviesa a todos los partidos con la idea de darle relevancia a las iniciativas que surgen en defensa de los derechos de las mujeres.

Aun siendo oficialista y amiga de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Perceval tuvo la tarea de leer en el recinto el informe de Amnistía Internacional que dio cuenta –sobre datos relevados por la prensa, a falta de información oficial- de un dato trágico de la Argentina: cada 3 días matan a una mujer y quien lo hace, es una persona cercana a ella.

El informe de Amnistía Internacional dio cuenta que, según un según un monitoreo parcial de medios impresos y online realizado en Argentina, “al menos 120 mujeres murieron en Argentina en 2008, en manos de sus parejas, ex parejas o miembros de su unidad familiar”.

Denunció que “tan sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la línea telefónica de ayuda para la violencia familiar recibió 5.665 llamadas en los primeros seis meses de 2008”.

Al valorar lo que sucede en el país, la organización dijo, públicamente, que “esta cifra da cuenta de la inacción del gobierno para proteger a las mujeres frente a la violencia y ayudar a las supervivientes”.

La importancia que se le da al asunto en la Argentina fue otro de los puntos críticos del informe de AI, que denunció: “La partida presupuestaria del Consejo Nacional de la Mujer, en 2008, fue menor a una quinta parte del presupuesto de la Dirección Nacional de Artes, y menor a una sexta parte del presupuesto dedicado al desarrollo y la promoción del turismo nacional”.

Aquí, reproducimos el diálogo que mantuvimos con la legisladora y que fue difundido originalmente en Brasil por el portal especializado Comunidad Segura, quien tradujo esta entrevista al portugués.

La nueva ley argentina, los antecedentes en los que se fundamentó y los principios que sostiene. Habla de un profundo cambio cultural que debe producirse en todos los estamentos del Estado y es optimista: está convencida de que la ley marcará positivamente la historia de las mujeres en su país.

¿Cuál es el contexto en el que la Argentina comienza a legislar en torno a la violencia contra la mujer?

- A nivel mundial, este año el secretario de la ONU puso en la agenda como prioridad inexcusable la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres, toda vez que ha sido definida por el sistema de Naciones Unidas como “la epidemia social del siglo 21”.

Tiene su base, en las relaciones desiguales y en las condiciones de asimetría entre las condiciones que tienen varones y mujeres en diferentes sociedades, con distintos énfasis, pero si con una extensión global que indica que las mujeres siguen siendo víctimas de discriminación, inequidad y por lo tanto, de desigualdad.

¿Cuál es el diagnóstico que usted hizo para ponerse a liderar este espacio en la Argentina y militar la aprobación del proyecto que acaba de sancionarse?

- La situación argentina no puede compararse con otros datos y otras realidades de la región, pero sí acredita una situación de vulnerabilidad estatal, por una fragmentación en el abordaje de las políticas públicas para prevenir, erradicar y sancionar las violencias contra las mujeres.

¿Por qué?

Porque se fue avanzando a partir de las copnclusiones de Belem Do Prá, en distintas legislaciones puntuales, pero que se pudo visualizar plenamente desde la emblemática ley impulsada en Brasil por María Da Pena, de “Erradicación de violencias contra las mujeres”, se pudo, digo, sacar de la opacidad que el mismo Estado reproducía, otras formas de violencia que no eran solamente la violencia doméstica o intrafamiliar.

Si bien en los años 80 fue un avance el decir que “lo privado es público” y que las violencias cotidianas contra las mujeres en los espacios convivenciales debían ser tipificadas como delitos, desde allí y hasta ahora no hubo avances en darle visibilidad, en reconocer múltiples formas de violencias en distintos ámbitos.

¿Cómo cuáles, por ejemplo, según lo que indica la nueva legislación?

- Las del ámbito laboral, las que se producen en el ámbito mediático, en el institucional, en distintos espacios sociales en los que diferentes tipos de violencia –no solamente la física, la psicológica, la moral, la sexual, la obstétrica, la violencia sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres- eran cotidianamente silenciado y, en muchos casos, les resultaban indiferentes a las políticas públicas.

¿Cómo se inició el trabajo en torno a la actualización legislativa en su país?

- En Argentina, Amnistía Internacional presentó su informe a través de la “Banca de la mujer”, que presido. Se trata de un espacio de seguimiento de las distintas normas que se debaten en el Senado de la Nación y que contengan y garanticen una perspectiva de género y que permite que las distintas iniciativas de este tipo encuentren en las senadoras de todos los partidos políticos,  un apoyo decidido y un compromiso real.

¿Qué señaló aquel informe, si lo puede explicar?

- Amnistía Internacional se informó sobre lo que se sabía, pero no se reconocía públicamente, y es que cada 3 días una mujer es asesinada en la Argentina por un varón que ha tenido con ella algún tipo de relación con ella. Esto es, su marido, conviviente o ex pareja. Esta cifra no se obtuvo de registros oficiales. No fue así porque no hay registros. Esto se consiguió definir gracias a lo que Amnistía recogió de los medios de comunicación.

¿Cómo fue la etapa previa a la sanción del proyecto?

- Durante 4 años intentamos incluir el tema de la necesidad de hacer comprender que la violencia contra las mujeres no es sólo la violencia intrafamiliar. Tenemos una ley de “Violencia intrafamiliar”, que necesita adecuaciones y actualizaciones, pero fundamentalmente teníamos que cambiar y mostrar que son múltiples los espacios y diferentes las modalidades en que la mujer es víctima de violencia.

Fueron 4 años tratando de instalar el tema. Creo que en esto contribuyó mucho no solamente haber constituido en el Senado la “Banca de la mujer”, sino además el acompañamiento de los organismos de Derechos Humanos, los movimientos de mujeres, las organizaciones feministas a nivel local e internacional.

¿Cómo se logró articular la diversidad de opiniones dentro del Congreso?

- Había distintos proyectos que tomaban diferentes aspectos. Algunos hablaban de la violencia laboral y otros sobre la violencia sexual. En mi caso, yo había presentado un proyecto integral, como lo son la ley de Brasil, de Venezuela, España o como han avanzado las mujeres de Chile. Sobre ese proyecto de abordaje integral se fue trabajando y enriqueciéndolo con estos otros proyectos y antecedentes, que tenían algún aspecto específico.

¿En qué se avanza con esta ley?

- Primero, en definir de qué hablamos cuando hablamos de “Violencias contra las mujeres”, cumpliendo estrictamente con la definición de Belem Do Pará. En segundo lugar, se reconocen los distintos tipos de violencia y sus modalidades. Algunos sectores conservadores, ya conocidos y que cada vez que se habla de derechos de las mujeres piensan de que lo que se trata es del aborto, obstaculizaron el tratamiento de esta ley. Sin embargo, hay dos cuestiones muy específicas que son: la tipificación de las violencias contra la mujer en el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, porque en realidad, tenemos una ley que logramos hace 3 años atrás, pero incluimos la “violencia obstétrica”, tomando una ley que impulsé sobre “parto humanizado”. Pero hay algo importante que sostiene la nueva ley. Desde mi punto de vista es la violación en el matrimonio.

¿Los estados provinciales, cree usted, avanzarán en su aplicación? ¿O será, como tantas leyes, que quedan como “modelo” pero no se aplican?

- Hay algo fundamental en esta ley nacional que obliga a las provincias, no es una ley a la que deban adherir individualmente. Funcionará como lo hacen las leyes ambientales, que establecen presupuestos básicos, o mínimos, que deben ser respetados. Aquí, se establecen principios rectores de políticas públicas y procedimientos como estándares básicos para el diseño y desarrollo de políticas públicas de prevención y erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres. De esta manera, todas las jurisdicciones provinciales deben, junto al Estado nacional y los tres poderes del Estado, adecuarse a los criterios y principios de esta ley nacional.

¿Qué establece como base de trabajo?

- Primero, que no puede aplicarse lo que yo denomino como “políticas programeras”, es decir, que uno u otro municipio o ciudad, con su mejor intención, apliquen un programa que funcione, pero basado en conceptos diferentes, como programas aislados. Esas son gotas de agua en un océano; no hay transversalidad, consistencia ni articulación. Otro ejemplo de dispersión son las Comisarías de la Mujer de la provincia de Buenos Aires que tienen un protocolo de atención que es distinto al que se aplica en la capital argentina, allí nomás, en la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo. Con lo cual, lo que la ley busca es crear la necesidad y obligación de elaborar protocolos en todas las áreas del Estado. Esto es, en el caso del Poder Ejecutivo Nacional, lo debe tener cada uno de los ministerios y secretarías. Deben articular con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como ya lo ha liderado la ministra Highton de Nolasco. Hay que adecuar, además, a todas las normas provinciales, ya que muchas tienen su ley de Violencia intrafamiliar pero carecen de un abordaje del resto de las violencias que sufren las mujeres.

Quiero recalcar algo: no es una sugerencia, sino una ley que rige en todo el territorio argentino. Esto implica que además de los protocolos, cada área del Estado vinculada, por ejemplo, a la salud, la justicia o a la seguridad, debe tener las guías necesarias y las capacitaciones para que sus funcionarios actúen correctamente.

Usted reveló que no hay registros en la actualidad y que la información es recogida de los medios de comunicación. ¿En qué se avanzará con la nueva ley?

- Establece la creación de un registro único de víctimas de violencia. Esto quiere decir que si se detecta en algún efector de Salud o en alguna escuela una víctima de violencia, ese dato debe formar parte del Registro Único Nacional de Víctimas de Violencia. Lo que falta en la Argentina y en lo que se está trabajando a nivel mundial es en comprender cuáles son las condiciones, y situaciones que disparan la espiral de violencia. Creo que servirá, además, para poner evidencia que son las relaciones asimétricas de poder las que fundan las violencias.

Muchas veces nos sorprendemos de la violencia ciudadana o de la proliferación del delito. Pero pocas veces decimos que las mujeres en nuestro país tienen 520 por ciento más probabilidades de ser víctimas del uso de un arma de fuego que está en un hogar, que los varones.

¿Qué mejorará con la aplicación de la ley?

- Con protocolos unificados, estadísticas únicas, guías de servicio coherentes para la prevención, atención y contención, va a hacer que sin dudas todo el Estado junto con las organizaciones sociales trabajen de una forma armónica y concertada, pero también generará una forma de trabajo eficiente y efectiva, con eficacia. Habrá que capacitar a mujeres y varones en Derechos Humanos, para que el cinismo con que a veces en una oficina pública atienden a una víctima que llega con su caso no se propague. Tendrá que haber una capacitación consistente de parte del Estado, que tiene la exigibilidad de velar por el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos.

¿Se incrementarán las denuncias?

- Hay algo importante: aun cuando no se denuncien formalmente, los efectores del Estado que aborden casos de violencia tienen la obligación de dar cuenta o denunciar el hecho de violencia. Creo que hay otro concepto que se afirma con esta ley y que es importante: el derecho de la autonomía económica de las mujeres.

¿Qué implicancia tendrá el reconocimiento de este derecho?

- plica el derecho de las mujeres a autovalerse económicamente, significa el acceso al crédito, que aunque no esté inserta en el mundo laboral haya una formación para la empleabilidad de esta mujer y garantías de su inclusión laboral. Y si es trabajadora, garantizar condiciones dignas de trabajo. El resguardo de sus bienes patrimoniales y personales, el respeto irrestricto a la intimidad…En definitiva, creo que hay mucho trabajo por delante para que esta ley haga su aporte al cambio de la realidad violenta de las mujeres en la Argentina.

 ¿En qué otro aspecto cree usted que se verán alteradas prácticas actuales del Estado dirigidas a las mujeres?

- Hay algo que Brasil logró, no sin debate. Queda expresa y estrictamente prohibido en todo el territorio argentino, las audiencias de mediación y conciliación entre las víctimas y el victimario. Cuando hay una víctima de violencia, no podrá ser bajo la forma de la conciliación que se resuelva esta situación. Porque justamente, lo que han logrado antes, es reconocerse como “iguales” para llegar a una solución pacífica de sus problemas.

Opiniones (3)
24 de noviembre de 2017 | 14:40
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24 de noviembre de 2017 | 14:40
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  1. no hay decoro acá. Por favor hablen con Bordón haber si le da un currito por ahí y nos deja tranquilos en mza ....
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  2. Y TOMATELAS DE UNA BUENA VEZ, YA ROBASTE SUFICIENTE !!
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  3. No sólo quiere volver al Peronismo sino que se ve obligada a sacar de la galera el conejo la causa femenina para intentar mantenerse en el curro. En el estudio del origen de la violencia contra la mujer y su persistencia en la sociedad, debe anotarse la reiterada situación de mujeres que crecen políticamente gracias a la LUCHA EN NOMBRE DE LAS MUJERES y que luego cuando están en los cargos dejan eso de lado (salvo algún proyectito que copian aquí o allá) y se ponen al servicios de los hombres de poder de turno: Bordón, Pardal, Duhalde, Kirchner. Se cayó e todas las listas, nadie la quería llevar, ni en los cargos nacionales, ni provinciales ni de concejal en Luján y al parecer su amiga Cristina K le ha dicho: "volvé al curro de las mujeres y luego te nombro en algo", y Perceval, siempre obediente al poder de turno, de repente se acuerda que la mujer es víctima de la violencia en la sociedad. En realidad las principales víctimas son las niñas y niños, pero como no votan esa violencia a Marita no le importa. Jubilate.
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