Deportes
Galíndez

"Mi bandera es lo más importante"

Masajista, cabulero y ex integrante de la selección nacional

Miguel Di Lorenzo, o más bien conocido como “Galíndez”, es reconocido por haber integrado el cuerpo técnico de la Selección Argentina en los mundiales de México ’86, Italia ’90 y Estados Unidos ’94. Su labor como masajista y utilero le hizo recorrer el mundo, siguiendo los colores de la camiseta nacional y de los grandes equipos del planeta. Hoy desempeña sus habilidades en Godoy Cruz, junto con quien lo trajo a Mendoza, Sergio Batista. Galíndez es una verdadera institución del fútbol argentino.

- ¿Qué es el utilero en un equipo?

- Es muy especial. El utilero es el que se va último, el que tiene que tener los botines bien lustrados, es una gran parte del club. A mí me enseñó Sotelo que la utilería brillara y así lo consideré durante toda mi carrera.

- ¿Hace mucho que estás con el tema de la utilería? 

- Si, hace mucho. Empecé mi carrera en Boca Juniors, con 15 años, como ayudante de utilero. Con el Toto Lorenzo salí campeón; antes me había contratado Domínguez, que estaba en el club, y desde ahí fue un largo camino. Además, estaba Grillo y Damiano. Después, salimos campeones del mundo. Luego me fui a Argentino Juniors, y en ese momento llegó a Boca Oscarcito Ruggeri, que es mi “hermano”. Y bueno, posteriormente en la Paternal conocí a Diego Maradona.

- ¿Después te vas con Diego al Barcelona y al Nápoli?

- Claro. Me tomó tanta confianza que me llamó para que me fuera con él a Barcelona, donde ganamos la Copa del Rey. Ahí estudié 5 años para fisioterapeuta. En ese momento, dejé la utilería y me dediqué al tratamiento de los huesos, los músculos y las contracturas. Me aboqué especialmente a  fortalecer el tobillo. Unos años más tarde, llegamos con Diego al Nápoli y ahí ganamos la Copa UEFA y las ligas italianas.

- ¿Cómo manejas el tema de las cábalas?

- (risas) No te puedo decir, pero hay tantas maneras.

- ¿Pero cómo fue, pegaste una y después no te pudiste despegar más?

- Y…sí, esas cosas salen en el momento. Son como las jugadas de Diego. Y vos decís cómo puede ser. Es así, ¡tac!, le salió esa jugada en el instante justo y a mí me salen igual estas cosas.

- ¿Cuál fue la cábala que más alegrías te regaló?

- En la selección argentina, estuvimos 35 partidos invictos con el Coco -Basile-. Ponía un algodón con alcohol en el medio de la cancha…qué más te puedo explicar…esas cosas no se dicen.

- ¿Cómo fue tu experiencia con el conjunto nacional?

- Fueron 10 años, del ’85 al ’94. Un recorrido por tres mundiales: México ’86, Italia ’90 y Estados Unidos ’94. En el último, los norteamericanos querían tener un ídolo, entonces lo buscaron a Diego. Cuando las canchas se llenaron y se vendieron todas las entradas, dejaron a Diego de lado y listo. Pero Maradona no consumió drogas ni nada, como todos dijeron. Él realizaba las prácticas en tres turnos, así que imaginate lo que era. Lloré mucho cuando quedamos afuera contra Rumania en octavos de final.

- ¿Volverías con el Coco Basile a la selección?

- Si me llamara volvería. Estuve con el Ruso Ribolzi, y me dijo que Julio Grondona no quiere tomar más personal. ¡Ah! ¿sí?, le dije. Después, hablé con el Presidente y me atendió muy bien. Me preguntó si estaba en Mendoza, le dije que sí, que ahora estoy en este "país" (en referencia a nuestra provincia). Pero no le quise explicar más nada, para no comprometer a Humberto Grondona, que me había hecho la mano para hablar con su padre. Me la guardé y Dios dirá. Igual estoy muy cómodo acá.

- ¿Extrañás la Selección Argentina?

 - Y si…cómo no voy a extrañar eso. La selección es lo más lindo que hay, es mi bandera, que es lo más quiero.

 - ¿Quién es Carlos Bilardo para vos?

 - Con Bilardo todo bien. Carlos es un loco, así que imaginate, loco él y loco yo…(risas). Tiene cada locura que mamma mía. (Escuchar anécdotas de Bilardo y Galíndez en notas relacionas) 

 - Debés de tener innumerables anécdotas con él. ¿Te animás a contar alguna?

 - Yo estaba con él y me decía: “¡Galíndez!, vení, decime, dónde tenés tela adhesiva. Yo le decía que no tenía y él me apretaba el brazo, me volvía  a preguntar y yo le respondía varias veces que no tenía. Cada vez me apretaba más fuerte, hasta que le decía que tenía y la iba a buscar, vaya a saber dónde...(risas). 

 - ¿Qué pasó con Ramón Díaz cuando llegó a San Lorenzo?

 - Habló con Savino para que no me tuviera en cuenta. Para mí no existe. El equipo con el que él sale campeón se lo dejaron el Checho Batista y Oscar Ruggeri. Yo lo insulté mal; y poné esto en Internet para que lo lea. En San Lorenzo, pidió un millón y medio para traer a los dos hijos. Te lo vuelvo a repetir, es un tipo que para mí no existe. 

 - ¿Por qué el apodo de Galíndez?

 - Por el finado -Víctor Galíndez-, que Dios lo tenga en la Gloria. No ves que ahora me estoy dejando el pelo largo (risas). El y yo éramos iguales, así de feos.

 - ¿Qué pasó cuando le diste el bidón de agua a Branco en el mundial de Italia?

 - No pasó nada (risas). Fue un partido muy complicado, que finalmente lo pudimos ganar con mucho esfuerzo.


 - ¿Cómo llegás a Godoy Cruz?

 - El Checho me trajo. No estaba haciendo nada, porque hasta hacía un tiempo trabajaba en San Lorenzo, pero cuando llegó este tipo –por Díaz- me dejó afuera, asique me quedé desempleado. Estaba muy mal, como si me hubiesen cortado las manos. Se me acercó Savino –presidente de CASLA- y me anunció que no me quería el técnico. Decí que yo ni pisé la cancha, porque si lo hacía, lo mataba a trompadas…o él me mataba a mí.

 

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