Fernando Fischmann

"San Alfonso es hoy el proyecto más exitoso de Chile"

Es el empresario inmobiliario del momento. Reconocido en su país, Chile, y en varias partes del mundo. Su proyecto promete revolucionar el tiempo libre. Hizo de una laguna turbia una especie de Caribe. El sueño hecho realidad.

- ¿Su familia está relacionada con Anna Catharina Fischmann, llegada desde Hamburgo hacia Puerto Montt y Valdivia en 1856?

- (Risas) No, no lo creo. ¿Cómo encontró eso?

- Una pesquisa genealógica.

- Mis abuelos llegaron desde Europa, sí. Pero a la ciudad de Curicó. No sé si lo que usted menciona tiene relación con las familias. De cualquier modo hay un dato que no los une y es que mis abuelos llegaron a Chile en 1930.

- ¿También de Alemania?

- Sí, de Alemania y de Rumania. Mis padres, y yo mismo, ya nacimos en Santiago.

Fernando Fischmann es uno de los empresarios inmobiliarios más importantes de Chile y por estos días no es osado afirmar que se trata del hombre de moda. Y no sólo en Chile, donde ha desarrollado San Alfonso, en la zona de Algarrobo, sino en varias partes del América y del mundo. En el continente sus palabras han rotado en los envíos turísticos de la cadena CNN en Español, y el mundo habla de él a partir de ser el responsable de la mayor piscina del mundo, de reciente ingreso al Libro de los Guinnes. Hace unos días estuvo en Buenos Aires para , entre otras cosas, recibir un premio de parte de "Developers & Builders Alliance" (DBA), la institución estadounidense que agrupa a los desarrolladores y constructores inmobiliarios más importantes del mundo.

- Sin duda que San Alfonso no tardará en incorporarse a la Marca Chile, por su envergadura, pero también por su aspecto revolucionario.

- San Alfonso es un proyecto muy especial, además de ser un proyecto muy grande y muy exitoso. De hecho creo que es el más exitoso que hay en Chile hoy por hoy, y tal vez el más grande. Y creo que lo que ha llamado más la atención es que se trata de un proyecto innovador, diferente. No sólo en proyectos chilenos, sino completamente diferentes para otros lugares del mundo. Y una de las grandes diferencias que tiene San Alfonso es esa famosa laguna, que está dando que hablar.

- ¿Cuál es la historia de esos terrenos, donde existe este gigante?

- Cuando yo compré esos terrenos en Algarrobo, hace bastantes años, me enfrenté al problema de cómo desarrollar un proyecto frente a una playa que es bastante peligrosa, ya que tiene un oleaje muy peligroso, con corrientes. De hecho está prohibido bañarse. El desafío era más o menos el siguiente: ¡cómo hacer un megaproyecto frente a otros que ya habían aparecido o estaban en proceso de construcción en las zonas costeras! Y como sucede en la vida, los grandes desafíos, producen grandes soluciones. Ahí fue que soñé con hacer esa laguna. Que fuera apta para el baño y que reemplazará al mar, es decir, que no sólo fuera una laguna paisajística, como sucede con la mayoría que se construyen en el mundo.

- ¿Y cómo siguió el proceso, entonces?

- Así empecé a recorrer el mundo buscando encontrar este tipo de lagunas. Para eso estuve en Australia, Estados Unidos, Canadá, Hawai, México, muchas partes. Y me di cuenta que esas lagunas cristalinas, las que yo deseaba, en verdad, no existían. Incluso estuve en la pampa, aquí, en Buenos Aires. Siempre las lagunas son turbias y no muy atractivas desde el punto de vista del baño.

- Usted es bioquímico, y supongo que debe ser una de sus obsesiones.

- Sí, al menos esa es mi profesión, bioquímico, pero nunca ejercí. Salí de la universidad y me dediqué a otras cosas. Por eso mis amigos me dicen: “¿De dónde inventaste esto de bioquímico?” (risas). Yo estudié pero siempre me dediqué a los negocios. Pero me interesó mucho este sueño, el de la laguna. Y me obsesioné con desarrollar alguna tecnología económica, ya que la laguna de San Alfonso es equivalente a 6000 piscinas. Entonces si uno utiliza las tecnologías habituales de las piscinas el proyecto es inviable. De ahí la necesidad de desarrollar tecnología económica para mantener el agua cristalina en esos volúmenes. Y después de muchos años de estudios y pruebas logramos esto, que yo diría que está dando lugar a un nuevo concepto de proyecto inmobiliario que, pienso, va a tener importancia mundial.

- Parte de su contribución y reconocimiento es transformar lo que parecía intransformable.

- Hay algo de eso, sí. Porque en el fondo lo que hemos conseguido con esto es lo siguiente: de un lugar que no tiene condiciones óptimas de vida de playa, generamos una situación óptima, de calidad, con arena blanca que nosotros mismos fabricamos, palmeras. A la gente la da la impresión que está en un resort del Caribe cuando en verdad está en una zona inhóspita, y a una hora de coche de Santiago. El agua de la laguna tiene aproximadamente 10 grados más de temperatura que la del mar en verano. Y allí se pueden practicar deportes, buceo, y baños, claro.

- ¿Cuál es la situación actual de esta idea en el plano internacional?

- Hoy día estamos estudiando 8 proyectos más como éste en Chile, incluso en uno hemos dado la franquicia. También en Chile desarrollamos nuestro segundo proyecto, que ni siquiera está frente al mar, sino en un cerro, próximo a la playa, donde se alcanza a ver el mar de lejos. Y es también una laguna. Se ubica en Algarrobo, pero en la zona alta.Y estamos analizando propuestas de otras partes del mundo: en Estados Unidos estamos conversando con una cadena hotelera de Las Vegas, también en Panamá, Dubai e incluso Buenos Aires, lugar donde estamos analizando crear una zona de playa en el mismo Río de la Plata.

- El inicio de este proyecto, supongo, debe haber sido considerado como una especie de locura suya por varias personas.

- Más que mucha gente, yo diría que todas pensaban así (carcajadas). Porque yo incluso viajaba a países desarrollados y las empresas que se encargan del manejo de aguas, cuando les contaba lo que quería hacer, me decían: “Esto es imposible”.  Me decían que para realizarlo debía hacer filtros inmensos, colosales, y hasta me desalentaban diciéndome que ya se había probado todo. Así es que en todos lados me dijeron que estaba loco. Fue un camino duro, nada fácil, en el cual tuvimos muchos problemas, que, claro, ante la obra hecha, parecen haber quedado atrás. Siempre la duda es cuando uno tiene un problema pero sabe que a la larga obtendrá resultados. Lo difícil es cuando uno tiene una gran incertidumbre y piensa que a lo mejor está perdiendo el tiempo. Y me ha pasado eso de pensar también: “a lo mejor esto no se puede hacer y voy a pasar 5 o 10 años de mi vida en algo que realmente no se puede hacer”. Lo que quiero decir es que ésa incertidumbre hizo el camino más difícil todavía. Por suerte íbamos teniendo pequeños avances. Y por otro lado fue un proyecto muy entretenido. Estudié en la universidad siete años. Y me gusta la ciencia, sigue siendo mi pasión. Mi tiempo libre está dedicado a leer sobre estos temas. Estoy suscripto a todas las revistas. Voy, de repente, no siempre, claro, a algunos congresos. O sea que esto de alguna manera combinaba esta pasión científica con el rubro empresarial, que no es común . Tampoco yo la busqué sino que fue algo que se dio en forma espontánea. Me encontré con un problema y mis conocimientos sirvieron, digamos.

- ¿Cuándo comenzó la construcción?

- Y en el 97 terminamos de levantar el primer edificio, es decir, la primera parte de la obra. Que era una laguna completamente turbia, como todas las lagunas en el mundo.

- ¿Hubo controversias por el impacto en la naturaleza?

- Jamás. Nunca hemos tenido problemas ambientales, ya que la laguna es bastante inocua desde ese punto de vista. Nuestro mayor deseo era hacer que la gente sintiera que estaba en el mar del Caribe, y no frente a un lago en el campo. Este es más o menos el resumen.

- Se comenta que se inaugurará un casino en la próxima temporada.

- No es del todo exacta esa información. Lo cierto es que le vendí un terreno a un grupo canadiense y ellos se presentaron a la licitación para la apertura de un casino. Y fueron descalificados por un error en la presentación. Entonces, al menos en la próxima temporada, no habrá casino.

- Usted es un inversionista inmobiliario, con participación en propiedades de Argentina. ¿Puede hablarnos de ellas?

- Sí, desde luego. En la costa atlántica argentina tengo un terreno de 40 hectáreas, lindantes a Cariló. Puros médanos (risas). Una de las razones de mi viaje, además de recibir este premio por demás gratificante, es que ando buscando un socio estratégico para desarrollar proyectos inmobiliarios allí, en esa zona balnearia. También tengo otros terrenos, en Buenos Aires, en la zona de Tigre. También los compré hace años. Se ubican junto al canal navegable, el río Luján. Los compré en su momento con la idea de hacer turismo. En Argentina no es fácil desarrollar un proyecto solo, sino que hay que buscar un buen socio, que conozca fundamentalmente el mecanismo burocrático, que es bien complejo.

- ¿Cómo es el escenario argentino frente a inversiones de este tipo?

- Bueno, en general, los proyectos inmobiliarios en todo el mundo tienen un timing propio, en el cual hay que pasar por aprobaciones, etc.. Y realmente en el mundo es cada vez más complejo desarrollar un megaproyecto. Sin embargo, en Argentina diría que es más complejo que la media mundial. Y eso hace que todo sea más difícil. De hecho, en los terrenos del la costa el anteproyecto fue aprobado en el 2000 y todavía no se puede hacer mucho más. Sin dudas que Argentina presenta condiciones más adversas que otros sitios.

- ¿Cómo es que llegó a ingresar al Libro de los Récords con semejante piscina?

- Todo esto ha sido vertiginoso (risas). Quiero contarte que siempre he mantenido un bajísimo perfil en mi vida. Nunca he aparecido en ninguna parte. Pero todo cambió cuando San Alfonso entró al Libro de los Guinnes, lo que llamó mucho la atención. Un buen día me llegó desde Inglaterra un mail, a raíz de que les había llegado a ellos cierta información, enviada por gente joven con fotos del Google Map. Resulta que en unos blogs varias personas se habían propuesto encontrar la piscina más grande del mundo. Y en esa búsqueda, de la cual siempre estuve ajeno, desde luego, hubo un chileno que dijo: “Miren, aquí hay una mucha más grande que todas las que tenemos hasta ahora registradas”. Desde ese momento nos empezaron a llegar mails, preguntas, consultas, etc. Y entonces se hicieron públicas las fotos a través de Internet, y se dispersaron con una velocidad impresionante. Y en esa cadena apareció la gente del Guinnes. Dijeron que habían registrado una piscina en Marruecos, que era mucho más chica que la de nosotros. Entonces querían la certificación de nuestras dimensiones.

- Y ahí el vértigo al que se refiere.

- También se desataron una cantidad de consultas acerca de si este proyecto podía realizarse en otras partes del mundo. Así es que nos han llegado propuestas de lugares que ni siquiera sé dónde están, como Estonia (risas). De hecho hace un mes mantuvimos un reportaje con CNN en Español y debido a la repetición de ese informe en el canal también estamos recibiendo mayores consultas. Incluso tengo pendiente un reportaje con la revista “Wired”, porque están interesados en comentar este proyecto desde lo tecnológico. Lo increíble para mí es que he sido y soy suscriptor de esa revista durante años.

- ¿Su exposición fue obligada?

- La verdad que ha sido necesario aparecer públicamente en este momento, ya que nuestra intención es que todo esto se desarrolle de la mejor forma posible. Creemos que altera la concepción del ocio, de playa. Estamos desafiando las condiciones naturales, que sólo se dan en pequeñas islas, verdaderos paraísos. Y el 90 % de las playas del mundo no tienen esas condiciones, de allí la viabilidad de nuestro proyecto, y su adaptabilidad. Por lo cual estimamos que va a generar una cantidad de proyectos en lugares hasta ahora impensables.

- Hoy, en Buenos Aires, y dentro de unos días un nuevo viaje.

- A mediados de octubre presentamos este proyecto en Dubai, en una de las ferias de turismo más consideradas del mundo entero. Y es nuestra primera presentación de tecnología al mundo. Es un desafío bonito. Porque además es uno de los sitios con mayor progreso edilicio y arquitectónico del planeta. Estamos muy ansiosos y contentos.

- Pude saber que usted corrió regatas, y que incluso ganó una muy prestigiosa, la de la "Escuela Naval Arturo Prat ".

- Tengo yate, sí. Hace tiempo yo tenía uno de carrera y corría. Y gané esa regata que menciona, que creo es una de la más importante, muy tradicional. Mi embarcación se llamaba Bom-Bini. Y después de que sucedió eso me retiré (risas). Y ahí compré un yate de paseo. El mar chileno es muy duro, con un oleaje muy fuerte. Tiene mucho de aventura practicar regatas. Ahora me dedico a pasear con mi familia y amigos. La regata requiere mucho tiempo, tener un equipo, entrenado, no es nada sencillo. Y además en Chile cambió, porque antes era de aficionados, a diferencia de hoy, donde se ha profesionalizado absolutamente.

- No puedo dejar de consultarlo acerca de su opinión sobre otro megaproyecto, como lo es la revitalización del Tren Trasandino.

- Ojala que no pase mucho tiempo, ya que está casi todo listo como para refuncionalizar este medio. De hecho hoy existe tecnología como para que la cordillera prácticamente no exista y no sea obstáculo o impedimento de comunicación. Esa obra sólo traerá beneficios, de allí su importancia estratégica.

Opiniones (0)
20 de septiembre de 2017 | 19:13
1
ERROR
20 de septiembre de 2017 | 19:13
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'
    20 de Septiembre de 2017
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'