¿Por qué no hay empresas argentinas globales?

Por qué si Argentina tiene uno de los PIB más altos de América Latina (junto con Brasil y México), los ricos más ricos de Argentina son, en principio, menos y más pobres que los ricos de otros países de América Latina? ¿Por qué Argentina tiene tan pocas empresas en manos de empresarios argentinos?

Sólo un argentino forma parte del listado de los 1125 más ricos del mundo, según la revista Forbes. En esta misma lista, hay, en cambio, 2 venezolanos, 2 colombianos, 4 chilenos, 17 brasileros, y 10 mexicanos.

Argentina tuvo en 2007 un producto bruto interno de 260.122 millones de dólares (nominales), mucho menos que Brasil, que tuvo 1.313.590 millones de dólares y México 1.022.816 millones de dólares, pero más que Venezuela (227.753 millones de dólares), más que Colombia (202.630 millones de dólares) y más que Chile (163.914 millones de dólares).

Si tomamos a Brasil como referencia, que tiene 1 billonario (billonario desde la perspectiva estadounidense, donde un billón equivale a mil millones) cada aproximadamente 77.270 millones de dólares de producto bruto, Argentina debería tener más de 3 billonarios, pero sólo tiene 1 y ese uno ya no tiene la propiedad de sus industrias.

Economía inestable

¿Por qué entonces si Argentina tiene uno de los PIB más altos de América Latina (junto con Brasil y México), los ricos más ricos de Argentina son, en principio, menos y más pobres que los ricos de otros países de América Latina? ¿Por qué Argentina tiene tan pocas empresas en manos de empresarios argentinos?

Para mí, esto se debe principalmente a que la economía argentina ha sido aún más inestable que los vecinos el resultado es que muchas fortunas argentinas se han perdido. Se que no voy a despertar mucha simpatía entre mis lectores explicando que no solo Argentina tuvo en esta décadas más pobres que nunca en su historia sino que tuvo menos ricos que nunca en su historia pero que este tema merece ser estudiado.

De las 500 empresas más grandes de América Latina, la gran mayoría son de México y Brasil. De las 50 primeras del listado, sólo 3 son argentinas: Techint (puesto 14), Tenaris (puesto 34), y Ternium (puesto 48). ¿Por qué Argentina carece de empresas multinacionales con la creatividad excepcional y los recursos humanos y materiales que tiene el país? ¿Por qué tantas empresas argentinas han sido compradas por extranjeros, incluso por economías más pequeñas que la argentina como Chile y no al revés?

Los motivos del fracaso

Hay varias razones. En primer lugar, las privatizaciones de los años noventa. Argentina privatizó todas sus empresas públicas para modernizar sus infraestructuras y pasó abruptamente de monopolios estatales ineficientes a monopolios privados extranjeros que impidieron la creación de rivales en manos argentinas que sean eficaces. Los monopolios públicos son de por si malos, los privados, aún peores.

En segundo lugar, la falta de crédito tras el default de 2001-2002. Además de la pobreza que generó para la sociedad argentina (casi el 60 por ciento de la población en 2002), el default se tradujo en falta de crédito a la economía local. Después del default, el sistema financiero internacional dejó de prestarle a Argentina por falta de confianza, lo que llevó a la quiebra a muchas empresas.

Argentina no pudo desarrollar un mercado de capitales maduro ante la falta de confianza de los inversores argentinos y extranjeros. A modo de ejemplo, en 2007 la inversión extranjera en Argentina fue sólo de 5.000 millones de dólares, frente a 15.000 millones de Chile y 35.000 millones de dólares de Brasil.

En Argentina la combinación de un público absurdamente anti extranjero que vota a los Kirchner que son especialmente antipáticos hacia el exterior, produjo una sensación en el resto del mundo que mejor no invertir en Argentina. Mejor olvidarse de Argentina. El clima para hacer negocios es increiblemente difícil en Argentina. Según la revista Forbes Argentina ocupa actualmente el sitio 92 de un total de 121 países. Este índice mide cómo se trata a los inversores. Chile ocupa el sitio 19, México el puesto 43, Uruguay el 44 y Brasil el 56. El resultado es que Argentina no solo destruye la formación de capital nacional sino que impide la llegada del extranjero.

Otro factor es que con la devaluación del peso, se abarataron los precios de muchas empresas que pudieron sanearse con la recuperación económica de 2003, pero se quedaron sin posibilidades de comprar otras empresas en el exterior que venían de paises con monedas más fuertes.

¿Dónde están las multilatinas?

A pesar de que la recuperación con Néstor Kirchner fue evidente a partir de 2003 (con tasas de crecimiento del 8 y 9 por ciento), en estos años se produjo la compra de las pocas empresas argentinas que quedaban en manos de argentinos: Cervecería Quilmes (bebidas), Perez Companc (Petróleo), Loma Negra (Cemento), Acindar (Acero), Alpargatas, Quickfood y Swift Armour, entre otras, son hoy brasileras. Salvo el grupo Techint (construcción e infraestructuras) y Arcor (alimentación), pocas empresas argentinas son multilatinas.

En cambio, una decena de brasileras cuentan ya con operaciones globales y ganan mercados en todo el mundo, como Embraer (Aviación), Petrobras (Petrolera), Marfrig (Frigoríficos), Sadia (Alimentación), Vale de Rio Doce (Minería). El caso más emblemático es la venta del último frigorífico argentino (Quickfood) que quedaba en manos argentinas (propiedad de Luis Bameule) al grupo Marfrig de Brasil por 300 millones de dólares concedidos a dicho grupo con un crédito del Banco Nacional de Desarrollo.

En Argentina ya no quedan empresarios argentinos de alto nivel ni empresas argentinas de alto nivel. Si la colonización de Argentina empezó con Menem terminó con los Kirchner porque pese a que ellos tengan un discurso anti extranjero crearon condiciones tan malas para los empresarios argentinos que estos como decía el Martin Fierro los devoran los de afuera. Algo similar ocurre en España donde la economía va mejor pero igual casi todo lo que se produce y consume en España pertenece a empresas extranjeras y el sueldo medio Español es de empleado y no de jefe (entre los más bajos de Europa).

El problema de la confianza

Por último, muchos argentinos no confían en su economía. A diferencia de lo que ocurre en varios países europeos, el sistema bancario argentino no tiene respaldo del Estado. Según los cálculos, hay 120 billones de dólares de argentinos residentes en Argentina en el extranjero en bancos, en bonos de Tesoro estadounidense, cajas de seguridad, inmuebles, acciones, títulos de empresas, etc. Entonces si los propios argentinos desconfían de su economía, ¿quién debería confiar entonces?

En síntesis: Argentina debería tener muchas más empresas fuertes y globalizadas en manos de emprendedores y empresarios argentinos. Pero las privatizaciones de los años noventa, en general mal hechas, la crisis de 2001-2002 y la poca capacidad de la gestión de los Kirchner en convertir a Argentina en un lugar óptimo para hacer negocios, han golpeado a los empresarios argentinos, empujándoles a vender sus empresas a empresas extranjeras.

Aunque en Argentina es común creer que los pobres son pobres porque los ricos son ricos la verdad es que los ricos argentinos son bastante menos ricos que sus pares chilenos, brasileros y mexicanos. Argentina tiene la única condición de ser el único país latinoamericano que tiene muchos más ex billonarios que billonarios y que sus empresas son muchísimo menos importantes a nivel global de lo que eran hace 20 años. Argentina es un país capitalista que destruye su propio capital tanto humano como financiero.

Fuente: Safe Democracy

El autor: Martín Varsavsky es Presidente de la Fundación Safe Democracy y fundador de seis exitosas empresas en los últimos 15 años. Actualmente es Presidente Ejecutivo de FON.

 

Opiniones (1)
19 de enero de 2018 | 03:34
2
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19 de enero de 2018 | 03:34
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  1. AGREGARÍA ALGO...
    Creo que también tiene que ver en esto la formación de los empresarios argentinos, la mayoría de ellos formados en incrementar sus ganancias a costillas del Estado. La nota no habla de empresas IMPSA por ejemplo, que ha tenido una expansión notable en construcción de obras en el extranjero, pero no por eso podemos olvidar que hizo su capital a costillas del Estado y después de tener grandes deudas. Por otra parte y antes de la década de los 90, tampoco los empresarios argentinos tenían como objetivo la expansión de sus empresas en el extranjero, como si ha sucedido fundamentalmente con los brasileños y chilenos, que no importa quién gobierne, no cambian su política exterior. El empresario argentino tampoco ha sido -salvo excepciones- de tomar iniciativas de riesgo que siempre presuponen las nuevas inversiones, máxime con un Estado que siempre socializó las pérdidas y privatizó las ganancias, cosa que hoy ha hecho todo el mundo por la crisis internacional, salvando a los culpables de la crisis a costa de los ciudadanos comunes. Esto me lleva a preguntarme ¿Dónde están las inversiones de riesgo que debe asumir todo privado? Más allá entonces de los datos estadísticos en la presente nota, estas inversiones de brasileños, mexicanos y chilenos han ayudado realmente a que sus pueblos vivan mejor. No digo que sirvan a la macroeconomía, lo que me preocupa es que sigue aumentando la pobreza a pesar de las pautas impuestas por el Proyecto Millelium de Naciones Unidas, que se proponía bajar la pobreza en un 50% al 2015. Hoy se habla de esa meta para el 2150. El autor de la nota hace referencia a que Argentina es un país capitalista -digamos muy particular- Cavallo ya lo demostró 1982 y después en la década de los 90, cuando les nacionalizó la deuda a todos los grandes capitales. O el caso de Francisco Macri, que le quedó debiendo al Estado una suma cercana a los 450 millones de dólares por el tema del Correo Argentino, o el grupo Vila en Mendoza, que debe haber tenido más de 50 causas penales por deudas de millones de dólares, pero con el apoyo de jueces y políticos, hacen figurar la venta de sus empresas a perejiles sin un mango, mientras ellos siguen comprando otras empresas y además diversificando las mismas. Esto no es capitalismo, es corrupción lisa y llana instrumentada por tipos que actúan como capitalistas, pero como vemos en todas partes, cuando los negociados se salen de madre, vienen presurosos los Estados a salvarles el pellejo -que es su propio pellejo- a costa del resto de la población. Quizás sea hora que nos preocupemos menos de la cantidad de billonarios y millonarios que hay en latinoamerica y pensemos más en la cantidad de pobres y excluídos que siguen subiendo. Una economía que no está al servicio del ser humano y el desarrollo sustentable, no es una economía, es una forma de colonización y avasallamiento de los elementales derechos humanos.
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