López

¿Cómo enterrar al que no se vio morir?

Una pregunta sin respuesta que revela la perversión de la desaparición: no sólo se ocultó a las personas sino que se escondieron sus cadáveres para negar el crimen. Aquel que no está no pudo haber sido asesinado.

Esos NN a los que se debió nombrar en el silencio de los pañuelos blancos y cuyas historias personales se han ido reconstruyendo y constituyen la prueba de lo que se pretendió ocultar.

Pero Jorge Julio López no es un NN: un Nomen Nescio. Como un desaparecido de la democracia, su nombre es la sombra más incómoda que increpa a todas las instituciones: la inoperancia del poder político del que depende la Policía, la ineficacia judicial que en la figura del juez confiesa "no estamos preparados para causas de este tipo", el error de algunos organismos de Derechos Humanos que fueron menos enfáticos que otros para no "molestar" a un gobierno comprometido con la sanción del terrorismo de Estado.

Pero, sobre todo, lo que nos inquieta es la falta de un clamor colectivo que encarne definitivamente la sentida frase del "Nunca Más".

Opiniones (0)
23 de enero de 2018 | 14:57
1
ERROR
23 de enero de 2018 | 14:57
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes