Hablando de retenciones

Para los que hemos vivido  más de 50 años entre varios golpes de estado y pequeñas etapas constitucionales nos hemos acostumbrado a creer que de cualquier crisis institucional se sale con un golpe de estado. Pero eso ya no volverá, porque en estos 25 años de vida democrática (aunque no totalmente constitucional) se vio sus bondades y se percato que los momentos de crisis se solucionan aplicando la Constitución Nacional.

Otra de las cosas que estamos acostumbrados es a ver la realidad con ojos ideológicos.

No debemos olvidar que al ser nuestro sistema de enseñanza típicamente colonial (que el docente gana poco para que no se dedique a sus clases y no pueda comprar libros), de esa enseñanza salimos con mentes de esclavos. Hoy gracias a la Internet, que esta al alcance de mucha gente estamos aprendiendo a reflexionar sobre nuestros reales problemas.

Hoy la vieja oligarquía pastoril fue reemplazada por las multinacionales que gustan tener como empleados a la dirigencia gobernante. Sino como se explica nuestro gran endeudamiento externo, la “rifa” de las empresas de Estado, las prorrogas de las concesiones petroleras sin necesidad, “mercado libre”, fuga indiscriminada de capitales.

Hay que tener presente que la producción agrícola-ganadera, (ya triguera, sojera, vacuna…) sin una industrialización de base es el instrumento ideal para colonizar un país. No hay país desarrollado en el mundo que se asiente solamente y esencialmente en la transformación y renta de sus productos primarios. Las retenciones en un país sirven más que todo para ayudar a consolidar su estructura productiva, es decir, al desarrollo y a la transformación de esa estructura y también puede servir a la distribución del ingreso.

Para algunos las retenciones son un arancel y no un impuesto, por lo tanto para esos  esta bien que sean fijadas por el Poder Ejecutivo, y para otros es inconstitucional y lo debe fijar el Congreso Nacional, pero como el ADN argentino es confrontativo, siempre vamos a discutir.

Con respecto a las retenciones del agro tenemos que al momento de la plantación había cierta retención, luego en noviembre, cuando las plantaciones estaban crecidas las retenciones fueron aumentadas, y en el momento de la cosecha nuevamente subieron (Resolución 125). ¿Esta bien haber aplicado un nuevo quite a lo que se estaba cosechando o se debería haber aplicado en la próxima cosecha? ¿Es justo cobrar un impuesto por un acto productivo que no estaba gravado al momento de ser proyectado? ¿La prisa de aplicar dicha resolución será por los vencimientos que se aproximan de la Deuda Externa, porque tenemos cerrada la banca financiera internacional por no arreglar con el Club de Paris?

El desenlace de haber apurado la aplicación de la resolución 125 fue que después de 100 días de paro el Poder Ejecutivo dio “su brazo a torcer” y envió dicha resolución al Congreso para que decidiera.

El Congreso no dio lugar a dicha resolución y el Poder Ejecutivo la derogo. ¿Fueron necesarios 100 días para que el Poder Ejecutivo se diera cuenta que el consenso de la gente quería que comenzara a funcionar nuevamente el Congreso Nacional?

También nos cuesta comprender la actitud del vicepresidente con su voto, porque el nuestro es un país donde no se respeta ninguna ley (el Congreso no trata la Deuda Externa). Por eso para muchos el vicepresidente es un traidor y para algunos constituyentes “el vicepresidente expresa mas que nadie la República del consenso y con su voto se ajusta a la afirmación que la Constitución y la jurisprudencia le han asignado a su rol en el Estado”.

Con su voto dio muestra de la independencia del Poder Legislativo y consolido “la institución de la vicepresidencia de la Nación”. Tal vez el país gano en institucionalidad y alertó que con la antinomia un país no progresa, y que es necesario el dialogo para llegar al consenso ¿El vicepresidente habrá elegido la paz social?

Pueda ser que con lo vivido en estos 4 meses de conflictos hayamos aprendido de una vez por todas que con la mentira no se puede institucionalizar y que el campo, la ciudad, y las clases sociales todas sin distinción, junto con el gobierno, trabajen para el bien de la Nación.

Nuestra realidad es que con Resolución 125 o sin ella lo que necesitamos es un plan de Estado, donde se acentúe la producción con miras al desarrollo de todo el país y no solo de una provincia o sector.
Opiniones (1)
16 de enero de 2018 | 04:56
2
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16 de enero de 2018 | 04:56
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  1. Excelente nota. Concuerdo totalmente con el autor en las ideas que expresa. Esperemos que algún día ese Plan de Estado sea una realidad, y dejen de dividir el país.
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