Carta abierta a los docentes de la Escuela Normal

Estimados Docentes:

El día viernes 23 de diciembre al mediodía recibí una carta sin firmar ni fechar, donde un docente me manifiesta su total repudio y rechazo a ciertos acontecimientos vividos en nuestra escuela.

En la misma expresa que “el ego, la falta de respeto, el autoritarismo, el desparpajo, la envidia o tantos otros calificativos nos han embargado”. Pido muy respetuosamente que no se me incluya en ese grupo y que tampoco se lo haga con la inmensa mayoría de los docentes de nuestra escuela que con una verdadera actitud democrática, solidaria, colaborativa y comprometida desarrollan humildemente su tarea día a día. Si al autor de dicha carta le ha sucedido lo que se afirma, por favor le recomiendo que se trate profesionalmente, porque considero lamentable ese estado de malestar, aparte de ser peligroso al estar trabajando con una importante cantidad de adolescentes para los cuales somos un ejemplo a seguir.

¿Cuánta valentía y compromiso puede contener una carta entregada a la finalización del ciclo lectivo? cuando es de público conocimiento que soy director de la escuela desde el año 2008 y que si realmente la intención fue mejorar alguna situación concreta, los canales para realizarlo siempre estuvieron abiertos para hacerlo personalmente, o mediante la presentación de proyectos de trabajo, o a través de sus representantes sean estos los coordinadores de área o los representantes del Consejo de Escuela. ¿O será que la valentía y el compromiso afloran solo unos días antes de saber que culmina mi gestión, mientras que el resto del año no se advirtió ninguna objeción?

Tal vez el hecho de conocer que una nueva directora se hará cargo de la escuela el 1º de febrero, hizo embeber de coraje a ciertos docentes, encontrando el momento oportuno para reprochar y desacreditar mi gestión. Lamento esa actitud tan cobarde como hipócrita y vuelvo a invitar a todos los que quieran conocer los resultados del presente ciclo lectivo a participar y examinar las evaluaciones institucionales que se llevaron a cabo recientemente y que seguramente se expondrán ante la comunidad educativa en las próximas jornadas institucionales de comienzos de año.

¿Cuánto conocimiento, interiorización y respeto existe al hablar de un hecho tan delicado que culminó en la toma de una medida tan desagradable como lo fue dar por finalizada la suplencia a quien ejercía un cargo de vicedirectora? Quiero creer que quienes llegaron a esa decisión lo hicieron con todas las pruebas y los detalles que dicha situación exige, y recomiendo al autor de dicha carta que solicite, por las vías correspondientes los informes que se pidieron a esta Dirección y los descargos presentados. Por lo que a mi respecta, prefiero no contestar la malintencionada afirmación de que “…a través de Ud., se llegó a semejante aberración, desparpajo y atropello, del cual nadie tiene la autoridad moral suficiente para hacerlo…”. Solo diré que las leyes, reglamentos y cuerpo normativo que enmarcan y regulan nuestra función, deberes, derechos y obligaciones, no las considero ni aberrantes, desparpajadas y atropelladoras, tal vez quien sea un profesional letrado tenga otra visión, diferente a la de un simple docente.

Siempre respeté la antigüedad de todo docente por igual, sea esta de treinta años o de dos meses. Hay una gran cantidad de docentes en nuestra escuela que poseen muy escasa antigüedad y que sin embargo brindan lo mejor de sí mismos, se esfuerzan por llevar adelante estrategias innovadoras y sembrar un clima institucional favorable para todos, sin preocuparse por la difusión de las mismas, ni esperando los elogios y la gratitud del resto del colectivo escolar. También existen docentes que por más que tengan muchos años de servicios siguen innovando y colaborando día a día. No existe una relación matemática entre años de servicio y compromiso institucional, ni entre antigüedad docente y propietario de la verdad. Cada quien encontrara sus ejemplos.

Sres. Docentes, espero que tanta verborragia puesta de manifiesto en esa carta abierta sirva para encontrar soluciones y no para ahondar diferencias, para comprometerse en hechos y no para encumbrarse elocuentemente en paladines de la solidaridad y la trasparencia, cuando habiendo tenido la oportunidad de llevar adelante la conducción de la escuela se privilegió intereses profesionales que no se estuvo dispuesto a dejarse de lado para hacerse cargo de la escuela y la educación que queremos.

Como lo afirme en mis palabreas de despedida durante el Acto de Colación de la Promoción 2011: “Quiero aprovechar esta oportunidad, para agradecer a quienes me acompañaron en la gestión, más allá de sus cargos, sus horarios, sus funciones, más allá de las obligaciones que le competían a cada uno, siempre encontré la compañía, el consejo y el apoyo de un grupo de personas que estaban dispuestas a brindar cada día más. Seguramente también habrá quienes no encontraron en mi gestión las respuestas que necesitaban o las soluciones que imaginaban. Siempre espere que las opiniones diferentes se plasmaran en aportes, correcciones de rumbos, o en nuevas utopías por alcanzar y no en un murmullo que alimente vanidades y rivalidades. Me consuela la idea de haber ejercido la dirección con la misma convicción, vocación y pasión todos y cada uno de los días, desde el primero hasta el último; de haber priorizado el derecho a la educación por sobre la atribución de la exclusión, de la comunicación por sobre la instrucción; de la deliberación por sobre la decisión mecánica; del consenso sobre la imposición, del acuerdo por sobre la intransigencia”.

Solo la comunicación y el compromiso pueden ayudar a resolver desde los más pequeños problemas hasta aquellos que parecen enormes cordilleras infranqueables. Que huir de ellos en vez de afrontarlos, que destruir en vez de construir, que poner obstáculos, en vez de allanarlos, que sembrar el caos en vez de apaciguar mareas; que criticar en vez de aportar, que sancionar en vez de reparar; que castigar en vez de reflexionar, siempre será más fácil, pero también será la respuesta más engañosa y efímera.

Me despido de Ustedes muy cordialmente.

MENDOZA, 27 de diciembre de 2011



Profesor Luis Nimes
DNI 17.179.031

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