La lucha por unas centésimas...por una vida y un gran ejemplo

Un lector de MDZ, conoció a María Elisa Norton y cuenta más detalles de su lucha por la vida y por su carrera inconclusa.

Una profunda bronca y repugnancia me invadió cuando leí la nota “Murió peleando por unos centé-simos…” con relación a la DOCTORA MARÍA ELISA NORTON, peor fue cuando leí uno de los primeros comentarios que se hicieron al respecto, que realmente fueron deleznables, propios de un retorcido ignoran-te que ni siquiera leyó o supo leer el contenido de la carta de la madre o tal vez no tiene la capacidad para interpretar un texto. Pero más repudio me provocó la respuesta de “la vocera” con argumentos tan desubica-dos y fuera de lugar que demostraron: que ni tuvo el tino de informarse antes de salir a salvar lo insalvable, como  tampoco de reflexionar en el cómo ni en el qué decir, ya que la gente no es estúpida, por más que en varios ámbitos oficiales y al parecer en los académicos también, así lo crean.

Tengo el honor de conocer a la Familia Norton, al Papá y Mamá de María Elisa y tuve el HONOR y la GRACIA DEL SEÑOR, de conocer a María Elisa, y quien pueda tan solo pensar que intentó sacar ventaja de su enfermedad, no saben ni de quien, ni de quienes hablan y si lo saben solo les puedo decir que el cali-ficativo que les corresponde no puedo manifestarlo por este medio.

Quien lee concienzudamente la carta de su mamá ve a las claras que la misma es presentada luego del deceso de María Elisa y haciendo un relato de lo que le tocó pasar a su hija, quien lejos de pretender sacar ventaja de su enfermedad o de pretender que le “regalaran” los centésimos faltantes, siguió los caminos reglamentarios y se presentó a exponer su caso, como todos los alumnos que rindieron mal. La carta expresa: “María Elisa se presentó como una alumna más, nadie apeló a adelantar a sus examinadores su situación particular. Aprobó el global escrito y el OSCE lo desaprobó por falta de algunos centésimos…” “Confiada asistió a la cita que la facultad fijó en día y hora a los alumnos que habían desaprobado, en esa ocasión a los asistentes se los puso al tanto de la delicada salud de mi hija”. Continúa el relato diciendo: “Aparece en escena entonces el propio secretario estudiantil, Dr. Cutroni, quien sale del gabinete psicopedagógico… con el legajo de mi hija bajo el brazo y me dice que la calificación era inamovible, y propuso que se presentara una nota con todos los detalles del caso incluso resultado de biopsia con el objeto de solicitar que se le posibilitara rendir nuevamente el examen oral desaprobado, en una fecha próxima, o sea mucho antes del mes de setiembre, segunda mesa de examen fijada por la facultad. Agregó que eso ya lo había hablado con María Elisa en el gabinete psicopedagógico”. “Efectivamente mi hija aceptó el ofrecimiento realizado y presentó una nota con su correspondiente petición, basada en un relato de su situación particular de salud y la acreditación a través de dos certificados médicos, del Dr. José Galleano (oncólogo) y del Dr. Miguel Daffra (neurólogo y profesor). El 8 de abril la Facultad contesta que no es po-sible acceder porque se infringiría la normativa vigente”.

Es realmente admirable el cinismo de un grupo de profesionales que se reúnen con los alumnos evalúan su caso sus circunstancias le informan e indican el camino a seguir para luego informarle que el caso es inviable ¡¡¡Ya de antemano conocían y sabían que lo que le estaban ofreciendo hacer era totalmen-te inviable conforme a la normativa vigente!!! Si esto no raya la burla, el cinismo o la perversidad y la falta de respeto, si demuestra una FALTA TOTAL DE HUMANIDAD Y CONSIDERACIÓN.

Para los apresurados en sacar conclusiones, creo que sería bueno que supieran que María Elisa fue una jovencita que desde el 2005 se vio sometida, como consecuencia de un tumor cerebral, a numerosas cirugías (a cinco operaciones en ese mismo año, dos en Capital Federal y tres en Mendoza y luego a otras tantas más con el transcurrir de los años) que le fueron dejando sus secuelas, además de tener que atravesar los procesos de rehabilitación, quimioterapia y radioterapia en varias ocasiones; hasta que “en el 2010 en un control se observó una nueva recidiva. Sus médicos oncólogos decidieron que comenzara en marzo del 2011 el tratamiento, -que ya no podía ser quirúrgico-, con el fin de que presentara su examen final libre de los efectos perjudiciales de la quimioterapia”.

María Elisa ingresó a la Facultad de Medicina en el año 2001, en el 2005 comenzó su lucha con la enfermedad, en el 2011 con 28 años “no debía ninguna materia, ella ya había concluido los seis años de carrera, había rendido y aprobado todas las materias y había hecho el año de internado en distintos hospita-les y centros de salud de Mendoza, lo que rindió fue el examen global final (la UNC es la única Facultad de Medicina, que una vez concluida la carrera les obliga a sus alumnos a rendir un global escrito y oral para poder obtener el título y jurar como médicos, la única, es decir en cualquier otra facultad concluido el año de internado, ya son médicos y obtienen la matrícula), y María Elisa aprobó el escrito y el oral (que es un exa-men sumamente desgastante) lo desaprobó por centésimos...” y todo lo que pretendía era solamente que se le posibilitara rendir nuevamente el examen oral desaprobado, en una fecha próxima.

Siempre les digo a mis hijos y les remarco la necesidad de que estudien y se formen, pero que antes que nada, no deben perder de vista nunca el objetivo más importante, cultivar el amor, el alma, el respeto por el ser humano y por el prójimo y su dignidad, que de nada sirve ser excelentes profesionales, egresados con medallas de oro, llenos de diplomas, académicos y científicos reconocidos, profesores y autoridades de reconocidas e importantes universidades, si como personas no son nada, ni valen nada, si como personas son incapaces de compadecerse del prójimo o si después para ellos sus pacientes, empleados o colegas serán un simple número de obra social o de registro o de lo que sea menos un ser humano y lo que es peor muchas veces priorizando lo comercial ante la necesidad del prójimo. En este caso concreto éste es el gran fracaso de las personas responsables de la educación universitaria, en general, y de la Universidad en particular, la falta de HUMILDAD Y DE HUMANIDAD

Admiro enormemente el valor y el ejemplo de esta joven, que con sus cortos 28 años, nos dejó una gran lección y un mensaje más que valioso e importante, tanto como persona y como profesional: ella en-tregó todo para ser feliz y lo demostró con un solo mensaje: se puede, se puede, por más trabas e inconvenientes, se puede y pudo alcanzar el objetivo, con determinación, esfuerzo y perseverancia. Las centésimas son lo formal ya que en la realidad, mal le pese a las autoridades universitarias la vida de MARÍA ELISA es, no fue, es un EJEMPLO DE VIDA, DE FE, DE FORTALEZA, DE HUMANIDAD, DE ENTREGA Y DE HUMILDAD. Con eso no solo se recibió de MÉDICO (con mayúsculas), les asegu-ro que se recibió de DOCTORA EN HUMANIDAD, ENTREGA Y HUMILDAD, algo que a muchos les gus-taría poner en sus chapas, sellos y recetarios.

El Dr. Patch Adams decía, en un curso que dictó en Perú, llamado “Amor en la atención de la salud: Al paciente con cariño”, lo siguiente: “Ninguna escuela enseña que el amor es lo más importante en la vida y ninguna universidad enseña que la compasión es lo fundamental, por lo que aspiro a desarrollar una currí-cula médica que tenga entre sus prioridades la enseñanza de la compasión.”


*Gustavo E. Cisternas, autor de esta nota es lector de MDZ.
Opiniones (3)
19 de agosto de 2017 | 19:44
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19 de agosto de 2017 | 19:44
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  1. Sr. Gustavo Cisternas: ¡¡ excelentes sus conceptos !! Coincido totalmente con Ud. Me parecieron patéticas las declaraciones de las representantes (?) del Decanato y de la Facultad. Hice mi comentario, no se si fue publicado. Lo que hicieron Maria Elisa y su madre, apoyadas por su familia fue HONRAR LA VIDA. Siempre recordaré su actitud positiva, su sonrisa, su alegría de vivir, su responsabilidad y humildad. Hoy a un mes de su fallecimiento, le rindo mi homenaje, y espero que la UNC le de su título y el homenaje que se merece.
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  2. La única facultad en MENDOZA...de eso estaba hablando...
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  3. La UNCuyo no es la unica en la Argentina ni mucho menos en el mundo que obliga a sus alumnos a pasar un examen global y OSCE (Objective Structured Clinical Examination) De cualquier forma me consta la falta de flexibilidad y empatia por parte de las autoridades de dicha facultad
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