El Papa en Mendoza

Con mi esposa y mis hijos habíamos estado a solo dos metros de Su Santidad Juan Pablo II en una de sus tradicionales audiencias de los miércoles en el Vaticano, en 1981.Pasó a nuestro lado cuando estábamos sentados al borde de uno de los bancos que cubrían a pleno el salón.

Jamás me imaginaría que volvería a verlo tan cerca una vez más ,en  excepcionales circunstancias y justamente en Mendoza, mi ciudad de residencia.

En 1987 se instrumentó un centro de facilidades para la prensa extranjera en el actual centro de congresos en el Barrio Cívico. Me designaron encargado de atender al jefe de prensa del Vaticano, Navarro Vals, que acompañaba al Papa  en esta segunda visita  a la Argentina.

Ya en el aeropuerto, un coro de niños estaba formado para darle la bienvenida a Juan Pablo II.Las autoridades ocupaban el sitio asignado. 

Una vez que el aviónse detuvo, me acerqué al pie de la escalerilla, esperando el descenso de Navarro Vals como estaba acordado. Grande fue mi sorpresa cuando , al abrirse la portezuela del avión , quien apareció primero fué Su Santidad (y no Navarro Vals).

Imagínense cual fué mi emoción, al ver su rostro sonriente, plácido, imponente, el mismo que años antes habíamos visto en la audiencia vaticana.

Por supuesto tuve que esperar que bajara Navarro Vals mientras el Papa se dirigía hacía donde estaba el coro.  y acompañé al jefe de prensa vaticana , trasladándolo luego al centro de prensa en el barrio cívico.- Una fotografía y una medalla recordatoria se hallan en mi poder.En la fotografía solamente se ven el Sumo Pontífice, el avión y yo, intruso inesperado, al pie de la escalerilla.

El viaje

En su segunda visita a la Argentina el  martes 7 de abril de 1987 Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la "nueva evangelización".

Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, a 465 kilómetros, donde pasó la noche.

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