¿Cuánto le cuesta a un pobre morirse?

"Morirse cuesta en Mendoza por lo menos 1.500 pesos, considerando para ello velorio y entierro, sin contar mantenimiento "perpetuo". En Estados Unidos cuesta unos 6.000 dólares. Cuatro mil dólares en Europa y 'con 1000 dólares puedes conseguir en México ataúd, capilla y fosa', según reza un aviso disponible en Internet".

La madre Teresa ayudaba a los indigentes de Calcuta a morir "dignamente". En La Pampa aprobaron recientemente una ley que permite la eutanasia, también llamada "muerte digna". Pero aquí nomás no hay remedio para el pobre que se muere y no tiene cobertura social: hay que poner peso sobre peso para alcanzar la última de sus dignidades. 

Las leyes prohíben el entierro en el patio de la casa, cuando se lo tiene. La costumbre cultural vernácula está muy lejos de eso, por cierto. Al muerto hay que velarlo y enterrarlo, como Dios manda. Y lo manda de diversas maneras según las religiones o creencias populares. Hay culturas que festejan la muerte. Otras que lloran hasta más no poder. 

Ya en el terreno de las peculiaridades, hay quienes esperan con ansias que otro muera, por la sucesión de sus bienes, claro. Y están aquellos que lloran la pérdida de la joya más cultivada que han logrado en la vida: un ser querido, un antepasado formador, un hijo salvador. 

Morirse cuesta en Mendoza por lo menos 1.500 pesos, unos 500 dólares, considerando para ello velorio y entierro, sin contar mantenimiento "perpetuo". Valga la comparación en dólares para tener en cuenta que el promedio varía según el país. Por ejemplo, en Estados Unidos cuesta unos 6.000 billetes de 1 dólar. Cuatro mil dólares en Europa y "con 1000 dólares puedes conseguir en México ataúd, capilla y fosa", según reza un aviso disponible en Internet.

Quien tiene mutual, agracia a sus parientes con una devolución posterior tras producidos los actos útiles y reclamado por ventanilla.

El problema ocurre para el resto de la gente, aquella que no tiene recursos y que no sabe que existe ayuda estatal o que, al menos le cuesta acceder a esos beneficios.

Cuando se murió el padre de una chica muy humilde que conocíamos familiarmente, ella me llamó urgentemente. Lo tenían en la cama, víctima fatal de un cáncer llevado a nivel doméstico. Sencillamente no sabían qué hacer. No tenían dinero. 

En un país en donde se exige para algunos trámites "certificado de pobreza" no es una locura que se pida, también, "certificado de defunción" para iniciar cualquier trámite que permita desembarazarse legalmente de un cadáver. 

En el caso que relato, la tarea inmediata posterior a la comunicación pasó por llamar a una ambulancia, para que un médico diera el correspondiente certificado final. No ocurrió, porque el hombre no tenía cobertura social y los de la ambulancia no querían correr ningún riesgo. 

Hubo entonces que presionar fuertemente (entiéndase: llamadas "arriba", protestas de familiares y vecinos, insultos a la telefonista, etc)

Cuando se consiguió el médico, la acción siguiente fue conseguir apoyo financiero. Los vecinos juntaron algún dinero. Pero en una barriada popular aunque lo poco que pongan es mucho, no alcanzaba. 

"¡El municipio!", atinó a decir una de las vecinas más dispuestas a ayudar en semejante momento. Pues ya era tarde, había cerrado la oficina. De todos modos, había que llenar un formulario. Al día siguiente. Y lo peor: el papá de aquella chica ya empezaba a echar olor (mal olor, claro). 

Finalmente, la movilización social logró que el hombre pudiese alcanzar su última morada con alguna dignidad, no sin pasar antes un par de semana en el "depósito" del Cementerio, apilado junto a otros vecinos de quien sabe quién y con qué historias similares a esta para conseguir lugar para ser enterrado. 

Si todo esto no fuera cierto sería un cuento de mal gusto. Pero pasó y pasa a diario, con una Mendoza en la que anualmente mueren más de 10 mil personas, es decir, unas 30 por día. Vaya negocio, ya que si todos pagaran el promedio, estarían desembolsando en conjunto unos 45 mil pesos por día, o  16.405.000 al año.

Pero como parámetro valga saber que la mayor empresa funeraria española, Funespaña, acaba de abrir fábricas de cajones en Argentina y China. En nuestro país, además, enterró con éxito a más de 10 mil personas y eso le generó un beneficio neto superior a 26%. 

Dicen que los únicos negocios perdurables son los vinculados con entierros, sexo y comida. También dicen que la plata llama a la plata. Y el que tiene plata para pagar banda ancha en su casa puede poner un aviso –gratuito ahora si- en "vidaseternas.net" o en "recuerdoeterno.com", sitios virtuales  paquetes donde puede conservarse –con dignidad catódica- la memoria de seres. Porque queridos o no, hacerlo en Internet queda bien.
Opiniones (3)
24 de enero de 2018 | 07:16
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24 de enero de 2018 | 07:16
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  1. En síntesis, en relación al tema de la muerte de los pobres, excluídos o marginales del sistema que hoy en día nos acoge o nos excluye, opino que es una muestra más de la hipocresía institucional que nos rodea, entendiendo a esta actitud como el "fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan". Considero que ello es así, ya que desde todos los medios institucionales posibles, ya sea gobierno, iglesias, referentes sociales, se nos dice que es civilizado que los deudos entierren a sus "finados" de acuerdo a lo que las reglas del buen actuar indican. Lo que no han podido, o querido prever, es que hacen aquellos que diaramente tienen que realizar una odisea para conseguir la comida diaria, poder tener un techo, o mandar sus niños al colegio y vestirlos como para sacar "ipso facto $1500. Somos tan hipócritas que primero establecemos el "deber ser" sin preocuparnos si están dadas las condiciones de ecuanimidad social, y respectiva distribución de la riqueza para que nuestros conciudadanos puedan operar en consecuencia, respecto del "bien obrar". Otra vez sopa, diría "Mafalda", los sectores dominantes legislan, promueven y dictaminan mirandose el ombligo, mientras tanto cada vez mas grandes proporciones de nuestros coterráneos, se hunden en la miseria. Nos vemos.
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  2. me gustó mucho tu nota. Realmente morirse no cuesta casi nada...claro está en en términos "espirituales"...
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  3. Generalmente estos cementerios son municpales y concesionados a empresas porlo que deben permitir que entierren allí a los indigentes. Pero no pasa. Muy buena la nota
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