¿Contradicción social, ética y religiosa?

Adrede he dejado pasar el 28 de diciembre para que esta reflexión no pareciera o apareciera como una “inocentada”.

La cosa no es inocente ni aquí ni en la China. Mucho menos en los grandes países que se autodenominan del “primer mundo”, cuando nuestro planeta es uno solo y, en todo caso, habría que hablar de países ricos, menos ricos y decididamente pobres. Como resulta que en cada país existen los ricos, los menos ricos y los pobres.

Y esta es la cuestión.

¿Nos animaremos a mirarla de frente?

¿Pondremos en palabras lo que cada día observamos?

¿Nos haremos cargo de la realidad que cotidianamente golpea nuestros ojos?

¿Haremos consciente lo que en cada jornada alojamos en nuestro cómplice subconsciente?

Desde el vamos, sé, y acepto, que estas palabras molestarán a muchos.

Que dirán que estoy trastornado o que soy comunista o que no soy cura, o que no debiera serlo, o que alguien tendría que lograr que dejara de serlo. Como no hace mucho se intentó. Pero siento en mi interior que debo decirlo.

A ellos y a todos pido y ruego, de verdad, que lean literalmente lo que dicen las palabras que van a continuación. Y, después, que cada uno reflexione y saque las conclusiones que le dicte su conciencia.

Ubiquémonos: Villa Soldati y las más de 50 villas y asentamientos que existen en la ciudad de Buenos Aires; las villas y los asentamientos del conurbano bonaerense. Las villas y los asentamientos existentes en cada provincia de la Argentina, incluida Mendoza. La inmensa cantidad de casas y barrios pobres de la Argentina que albergan a más del 50% “de toda” la población argentina.

Y, sin anestesia, va mi afirmación: los que son ricos en bienes materiales o quienes lo desean ser, lo son gracias a los pobres.

Veamos: ¿quiénes construyeron -y construyen-  las casas de los ricos?; ¿quiénes trabajan en las industrias, comercios y emprendimientos de los ricos para que cada día obtengan mayores ganancias?; ¿quiénes levantan cada día los residuos, desechos y escombros que dejamos fuera de nuestras casas?; ¿quiénes ponen la ardua mano de obra para construir caminos y obras públicas de todo tipo; ¿quiénes realizan (como empleados) los servicios domésticos, la atención de los jardines, el cuidado de plazas y parques?; ¿quiénes ponen el cuerpo, como enfermeras/os, en todo momento junto a los pacientes?; ¿quiénes limpian nuestras calles y acequias; ¿quiénes sudan la gota gorda 12 horas al día en los tugurios subterráneos de las fábricas clandestinas de prendas de vestir truchas?; ¿quiénes viven en las villas o asentamientos y bajan a trabajar a la gran ciudad para pucherear cada día?

Y usted, ustedes, agreguen las tareas que realizan tantas otras personas pobres y que ahora no puedo enumerar porque se me ha cerrado la mente y el corazón.

Una última palabra, no mía sino de Jesús, y para que la mediten las personas ricas económicamente y que pertenecen a alguna fe religiosa, o bautizan a sus hijos, o asisten a Misa, o rezan, o hicieron su ceremonia de casamiento en alguna iglesia: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.

Y si alguien me dice que tendría que medir con la misma vara las riquezas que ostenta la Iglesia Católica, y más concretamente el Vaticano, le respondo que tiene razón. Que personalmente me avergüenzo de ello y, si de algo sirve, pido perdón.

Desde siempre lo he dicho y hoy lo repito: el Vaticano y los grandes templos debieran transformarse en museos cuyas entradas económicas fueran destinadas a los pobres, y el Papa, los cardenales, los obispos, los sacerdotes, los y las religiosas deberíamos ir a vivir modestamente en los mismos lugares donde viven los pobres.

Es todo un desafío. Así lo hizo Jesús. Y así lo debemos hacer quienes decimos creer en Él.
 

Opiniones (7)
20 de agosto de 2017 | 07:01
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20 de agosto de 2017 | 07:01
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  1. DON VICENTE...
    Siempre poniendo el dedo en la llaga. Y si, la iglesia que ud. como tantos otros se añora, murió de alguna forma con San Francisco de Asís, murió como murieron los principios y valores instaurados por su verdadero creador; porque está iglesia no es la de Jesús, sino de los que él combatió. Y así podríamos hablar practicamente de todas las iglesias occidentales, en donde el dogma religioso va por un lado; la filosofía por otro y bien distante también, el quehacer cotidiano. Y no hablemos solamente de la diferencia entre pobres ricos; sino también entre decentes y corruptos y los que tergiversan para uso personal las enseñanzas religiosas. Esa hipocrecía que además se muestra como símbolo de poder, mientras algún desubicado cuenta como Jesús hechó a los mercaderes del templo, que en la práctica parece una fábula de Esopo. Y hay varios convencidos -o por lo menos se esmeran por autoengañarse- que con dinero compraran su parcela en el cielo- creyentes claro; mientras los dignatarios de la iglesia, o mejor dicho de las iglesias, reciben el dinero y los dejan que sigan con sus fantasías. Lo terrible de todo esto es que una gran mayoría de los fieles -personas honestas- ni siquieran se plantean esta gran mentira y encima -como ud. lo dice por ahí- tildan de comunistas a quienes se atreven a poner la verdad sobre la mesa, como debe ponerse el pan. Creo que habría que aclararles bien que es ser "pobre de espíritu" y porque se diferencia de ser "pobre de mente". De cualquier forma Don Vicente, ud. dice la verdad, o para ser más cauteloso, su verdad, sin tratar de sacar réditos como hacen tantos y lo felicito por ello. Hay una conclusión, creo que ud. sigue creyendo firmemente en Dios a pesar de su iglesia y eso es doblemente valioso.
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  2. como católico practicante quiero felicitarlo. adherir a sus conceptos y pensar que antes que la institución y sus normas está la Misericordia de Dios que se manifiesta en el rostro de los pobres de Jesús. Si alguna vez la Iglesia luchó contra el comunismo ahora deberá doblegar sus fuerzas contra este sistema de diferencias salvajes e inhumanas
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  3. Subversivo como Jesús. Como dice mfo, nadie que haya leido el Evangelio y crea en él puede pensar otra cosa. Felicitaciones.
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  4. inocentes
    en nuestro País todos los días son en Día de los Inocentes. Coincido con Vicente, y también estoy de acuerdo con "mfo".
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  5. Padre Reale, lo felicito por su impecable artículo. Suscribo todo lo que usted dice. Sería hora que algo cambiara, pero no creo que ningún gobierno pueda contra la casta social de los ricos y poderosos. Y -en mi opinión- menos con este gobierno que necesita si o sí de los pobres para ganar elecciones y enriquecerse. Y menos con este papa que hasta usa zapatos rojos de Prada. Personalmente le diré que cuando entré a la Basílica de San Pedro en Roma o en el Palacio Ducal en Venecia, por nombrar sólo dos de los pocos monumentos al lujo que yo conozco, no quedé extasiada frente a las grandes obras de arte: miré con ojos críticos las dimensiones, el lujo y el oro por doquier y pensé cuántos pobres habrán dejado su vida por construír estos lugares, inútiles desde mi punto de vista ya que soy agnóstica y republicana. Sólo logro ver pobres trabajadores cumpliendo su labor sin descanso, en el pasado por un plato de polenta y ahora por unos salarios para pucherear como usted dice. Sin ir más lejos, ayer hubo tres obreros de la construcción accidentados en Mendoza, esto con la tecnología actual. Que sería en ese entonces de los albañiles que caían de un andamio? Supongo que ni caso le harían, moría uno, subía otro. La plaza San Pedro, los alredores de los castillos y los jardines de Las Tullerías deben ser los cementerios de los caídos trabajando. Y sí, nos van a tildar de comunistas...
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  6. Vicente, todo aquél que se tropieza con el Evangelio y lo cree palabra de Dios ,no puede pensar otra cosa. La causa de de la inseguridad no es la pobreza ,sino la obcena desigualdad que provoca el capitalismo salvaje. La verdad es un milagro ,que con semejante brecha entre ricos y pobres en esta Argentina y especialmente en Mendoza no estemos viviendo un caos muchísimo peor. La resignación de los excluídos,muchas veces inducida por la religión de los ricos y clase media es la razón de este milagro. Otro cantar sería si todos los curas como vos dijesen las cosas que estás diciendo. Si a los excluidos en vez de pedirles paciencia hasta que venga el juicio final y "las calles de oro y mar de cristal" ,se les dijese "levántate,toma tu camilla y sígueme" a la búsqueda de la justicia del Reino de Dios, los templos se llenarían de marginados con látigos "volcando las mesas de los cambistas" exigiendo respeto real de los DDHH. La disyuntiva es para los predicadores y profetas de Dios que mensaje van a dar ,de liberación o resignación. Ya estamos hartos de la resignación.
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  7. quienes empezamos siendo bautizados en la fe católica, y luego comulgamos varias veces, hasta que las incongruencias entre lo que dicen que hay que hacer y lo que hacen, empezaron a rebotarnos en el corazon y en la cabeza, sin encontrar el camino que nos explicara el por qué, tal vez, nos hemos ido alejando de la Iglesia, como institución, y apenas miramos de refilón la iglesia del barrio, como edificio, pero practicamos en privacidad la generosidad para con el prójimo, la rectitud de nuestras acciones, aun a costa de ser mirados de refilón, antipáticos para los demás, que trasgreden a cielo abierto cada norma que pueden, pero el domingo se engalanan y se golpean hipócritamente el pecho, por mi culpa, por mi grandísima culpa, esos, como yo, necesitamos palabras como la suya, porque Dios existe, y Jesus es su hijo, sin duda alguna
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